viernes, 12 de diciembre de 2008

El Día Internacional del Tango

Este post, ha sido una iniciativa de Zapatito de Dama, que tal como explica ella misma en la parte de su escrito al final del mismo, hemos intervenido cinco mujeres distintas.
El nombre de cada autora consta debajo de cada escrito.



Este lenguaje universal se celebra cada 11 de diciembre desde hace 31 años.
Un idioma es rico según la complejidad de sus palabras. Paradójicamente somos capaces de reducirlo a una mirada, un gesto, incluso un aspaviento, con tal de comunicarnos.
Hay mucha información sobre los orígenes del tango y alguna discrepancia.
Enrique Santos Discépolo lo definió como “un pensamiento triste que se baila”. Y su razón tenía. No es lo mismo llegar a un país como esclavo, vendido y sometido, que tener la libertad de elegir la mejor ruta para llegar donde queremos.

Podemos ordenar la frase de otra manera: Para bailar un pensamiento y que dé fruto en los hechos, es necesario ensayar estos pasos:

“Responder muy flexiblemente a las situaciones. Sacar provecho de circunstancias fortuitas. Hallar sentido en mensajes ambiguos o contradictorios. Reconocer la importancia relativa de los diferentes elementos de una situación. Encontrar semejanzas entre varias situaciones, pese a las diferencias que puedan separarlas. Descubrir diferencias entre varias situaciones, pese a las semejanzas que puedan vincularlas. Sintetizar nuevos conceptos sobre la base de conceptos viejos que se toman y se reacomodan de nuevas maneras. Salir con ideas novedosas.”

¿Estas características hablan de inteligencia o de tango?
Sssss
Más de un siglo sonando ininterrumpidamente y queda espacio para un baile más. El tuyo, el suyo… (el mío… que también me apunto).

María


Antes del tango había (hay y siempre habrá) en mi corazón un escritor. Un escritor que no es sólo un escritor, sino un hombre que ve la vida. La siente, la toca, la escucha. Estoy hablando de Julio, Julio Cortázar. Fue él que me acercó al tango y que me presentó a muchas personas imprescindibles hoy en día.

Fue buscando un tango suyo, un esplendido poema titulado Medianoche aquí, que tropecé con un nuevo mundo. En ese mundo conocí despacito a muchos poetas y músicos que me atraparon en sus maravillosas letras y notas. Pasé muchos meses escuchando y aprendiéndome todos aquellos preciosos poemas en música hasta que un día, por fin, comencé a bailar.
Cada uno puede celebrar hoy como mejor le apetezca. Se pueden recordar las grandes figuras del tango, desde Gardel hasta Piazzolla. En las milongas del mundo se bailará hasta el amanecer, y aún más: hasta que los pies puedan aguantar.
Yo, que todavía siento todo muy recién, me refiero a mi acercamiento a ese mundo y a mi progresiva afición, prefiero celebrar algo más íntimo. Mi propio encuentro con el Tango, que significó para mí muchas cosas y muchos más encuentros. Encuentros que cambiarían mi vida y me encantaría compartirlo con tod@s vosotr@s.

Hoy dedico a tod@s vosotr@s y a mí, aquel hermoso Medianoche aqui:



Es siempre medianoche, aquí,
Vivimos en una honda oscuridad,
lo mismo da llorar o reir,
la noche cubre el campo y la ciudad.
¿Por qué no hay mediodía ahora aqui?
Es medianoche siempre, donde uno vá.
Pa' qué encender la luz,
si al fin total
lo mismo da estar vivo que morir?
¿Dónde está el ayer,
dónde espera el hoy,
pa' qué sirve el corazón?
¿Cómo te llamás
en la oscuridad,
quiénes somos vos y yo?
Un tiempo hubo de sol y de luz
para vivir de pie, para cantar.
Las calles en el norte o sur
se abrían como manos de amistad.
¿Cómo fue posible que la noche
fuera de golpe la muerte,
fuera el aullido,
fuera el sudor y el gemido?
Hermano criollo, abrí
grandes los ojos.
La esperanza, vela aqui,
jineteando un potro.
Clávale las espuelas ya,
soltala a media rienda en la ciudad,
no habrá más medianoche aquí,
volverá el claro tiempo de vivir.
Basta ya de ayer
dale rienda al hoy,
canta libre al corazón.
Dale, despertá
de esta oscuridad,
en tus manos está el sol.
El rio se borró, mi amor,
y al filo de sus aguas te vas vos.
Caranchos de agonía están
comiéndose mis ojos, ya...
Y todo juega a ser lo que no es,
con máscaras de sombra te hacen andar.
¿Qué han hecho del rosal y del clavel?
Flores de cementerio y de hospital.



Letra de Julio Cortázar



Emi




Como dices que se llama esta música? Candongue?¿ canyengue?¿ Candombe? ..?¿?Muy lejos de conocer su real significado, una vez en la milonga, los más veteranos decían que estos ritmos, mezcla de tango-danza muy alegre y rápida para los pies, era el origen del tango, y yo sin saber muy bien todavía que era un boleo,... si sonaba en la pista, era tal la alegría contagiosa que el bailar estas piezas me aportaba, que no podía más que bailarlo..... , la historia nos deja con joyas como está para ver realmente de que hablo, imágenes históricas:


Bandoneón - Historia del Tango- " Candombe" Fco. Canaro


La cumparsita, el último tango, el cansancio de los pies, los últimos momentos, la ilusión...con quien la bailaré?, la despedida y ala vez, el acercamiento (en la antigüedad a lo prohibido), ahora una pieza para quedar con buen sabor de boca hasta la próxima milonga, un ejemplo la de Don Juan D’Arienzo, ¿porque? Porque su ritmo provoca que esta pieza sea bailada con el entusiasmo y sentimiento con la que el dirigía a su orquesta.


Juan D’Arienzo, la cumparsita


Tango milonguero, con historia, con carisma, con experiencia, con humildad, con personalidad propia, un tango cercano, del pueblo, que ofrece, que siempre da, que no pide ser reconocido, pero queda. Osvaldo y Coca Cartery, pareja que transmite el amor que permanece entre sus corazones al público que los ve y los conoce. En este caso el Adiós de E. Donato, es un hasta luego para mi:



Un milonga a toda pastilla! JaviRo y Andrea la bailan como pocos...., esa pareja que parece que se mueve impulsada por un fino hilo que nadie ve pero que dibujan con una delicadeza exquisita, jóvenes y con grandes tablas, bailando ritmos milongueros del 40 y con pisadas imposibles de seguir con la mirada. Imposible no mover los pies al oír esto, independientemente...esto se baila con el corazón.



Luego del tango tradicional, surge la modalidad llamada tango nuevo, casi siempre relacionado con un tango instrumental, un tango electrónico, en definitiva una música y unos pasos algo diferentes al tango milonguero que hasta ahora se nos presentaba, pero que contienen su más pura esencia. Embelesan cada vez a más gente, es otro modo de disfrutar bailando, pero en definitiva se sigue sintiendo lo mismo.
Las piernas más largas de la historia!! Eugenia Parilla, como no va a bailar bien este Plano Secuencia, junto son el señor Frumboli..



Diferentes épocas, variados estilos, multitud de ritmos, numerosas parejas de bailarines, todos ellos tienen un sentimiento en común, que ayer, hoy y mañana, aquí y en cualquier lugar del mundo se siente y celebra por todo lo alto, cada vez que suena un tango, en cada milonga, en cualquier reunión de amigos, en celebraciones, está presente. Así lo sienten estas 5 mujeres que aman el tango argentino, cada una a su manera, pero con mucho en común...sigan leyendo...

Ana la de la Minifalda









Tango que me hiciste mal
y que, sin embargo, quiero
porque sos el mensajero
del alma del arrabal…

El tango expresa un continuo sentimiento, no sólo en sus letras, lo lleva la música en sus notas, el abrazo en la caricia de la expresión de este baile, que a quién le inunda el alma, le atrapa el corazón para siempre.

Con motivo de este DIA INTERNACIONAL DEL TANGO, DIA que se establece por la coincidencia de los cumpleaños de Carlos Gardel y Julio de Caro, he querido elegir EL ENTRERRIANO de Rosendo Mendizábal ya que su estreno se sitúa entre 1896 y 1897, si estos datos por los que se guiaron los historiadores son reales, EL ENTRERRIANO es el más antiguo de todos los tangos que tienen vigencia hoy, entre los repertorios.





















Rosendo Mendizábal nació el 21 de abril de 1868 en la ciudad de Buenos Aires en el seno de una familia acomodada.

Profesor de piano en casas de la alta sociedad porteña y pianista oficial de las principales casas de baile, del aquel entonces condenado género del tango.

Los bailes de Laura y el de Maria La Vasca, donde la aristócrata juventud de aquella época entonces arrendaba para poder bailar libremente y con discreción, la mal vista vocación del baile del tango, lugares que contaron con los servicios de Rosendo, fue en uno u otro (existen distintas versiones) donde el pianista estrenó su tango EL ENTRERRIANO.

Según cuentan las crónicas de Mendizábal, cuando tocaba con su agrupación en “lo de Laura”, había un asiduo concurrente, un joven ganadero de la provincia de Entre Ríos, como le gustaba mucho como tocada Mendizábal, siempre le daba “un canario” (un billete de cien pesos que se llamaba así por ser amarillo), en una oportunidad en que estaba interpretando este tango que aún no tenía nombre, el famoso ganadero se le acercó y le preguntó como se llamaba y entonces le dijo...se lo dedico a partir de ahora, se llama “EL ENTRERRIANO”.

Este tango nació sin letra y se sigue interpretando como instrumental, sin embargo existen cuatro letras posteriores, parte de las primeras grabaciones fue de Eduardo Arolas, entre otras, la Orquesta de Francisco Canaro la grabó posteriormente y también lo registro con su Quinteto Pirincho, entre muchos otros y en el cine su primera incursión fue en la película Tango (inicial del cine sonoro argentino), Carlos de la Púa le dedicó un poema con el mismo título.

Agradezco que el tango, llegase hasta estos pagos, porque desde que lo descubrí, nació en mi un nuevo sentimiento inalterable habita en mi alma y siento que…

Late un corazón,
déjalo latir...
Miente mi soñar,
déjame mentir...
Late un corazón
porque he de verte
nuevamente,
miente mi soñar
porque regresas lentamente.

Las imágenes del video han sido extraídas de internet y algunos de los datos del Entrerriano, del libro de Oscar del Priore e Irene Amuchástegui, la versión que se escucha en el video es de FRANCISCO CANARO.





(Campanita de Barzaires)








Así vemos este día especial, cinco mujeres de diferentes edades,en la vida y en el tango, diferentes gustos y pasiones,al final diferentes modos de vida.Pero hemos encontrado un punto común para estar unidas.
Las cinco compartimos nuestra afición por el Tango argentino.
Aportamos nuestra riqueza personal al fin creado en este post:
estar unidas en la diferencia por el gusto que tenemos en común: Tango Argentino en todas sus facetas.
Nuestras diferencias pasan de ser barreras a ser ilusión de compartirlas, de respetarlas y de ofrecerlas.Queremos dar juntas un lugar distinto al que conocemos individualmente, que Tango argentino sea arte en todas sus facetas, sea un medio de relación que enriquezca las relaciones y la cultura, la creatividad y el conocimiento, que sea un horizonte en vez de una barrera.
A ustedes hemos dedicado este post.

Que lo disfruten y búsquennos siempre que quieran, “Tangoxtodas" estará encantado de compartir sus espacios.





Zapatitodedama




martes, 28 de octubre de 2008

Conversaciones


Decía un amigo:


El monje, la flor y el monje

Una mañana, amaneciendo, caminaba un monje budista por un hermoso valle. Concentrado en sus oraciones, en su caminar, algo llamo su atención. Una hermosa y esbelta flor sobresalía de entre unas piedras y hierbajos. Su belleza dejaba el entorno en penumbras. Se dirigió a ella y arrodillándose extasiado comenzó lentamente a liberarla de aquellas piedras y hierbas que secuestraban tan hermosa flor. Lentamente y sumido en sus oraciones, el monje fue limpiando con todo su amor su entorno, hasta dejar un circulo de piedras que la protegiese de las agresiones de la naturaleza. El monje maravillado ante tanta belleza oró durante horas dando gracias por aquel regalo de la naturaleza. El sol ya empezaba a decaer, era tarde y debía continuar su camino. Se despidió de la flor y orando se alejó.
No tardó en pasar por ese mismo camino otro monje, que como el anterior se retiraba a su templo. Cuando reparó en la presencia de la flor, se dirigió a ella y entusiasmado dio gracias a Buda por darle un regalo tan hermoso. Con mucho amor se acercó a la flor y suavemente tiró del tallo, la arrancó y siguió su camino, orando feliz y contento. .
Da que pensar, quizás, si el segundo monje no hubiese arrancado la flor, al día siguiente una vaca sagrada se hubiese comido la flor, o peor aun, una gran mierda hubiese cubierto su belleza.
La naturaleza no entiende de bellezas, tiene un camino único e imparable, ella soluciona sus problemas sin ayuda de nadie.



Le replicaba yo:


Desde aquí se podría decir que el primer monje tomó la flor como punto de referencia en su meditación y así pudo ordenar sus pensamientos. (Recuerda la parábola de Jesús sobre el trigo y la cizaña).

El segundo tomó la flor como punto de referencia en su actitud gozosa, fruto ésta, de una correcta meditación.

Si nos fijamos en la flor, ella cumplió su ciclo natural y dio fruto en los dos monjes.

La vaca, en cuanto que sagrada, nos dice que desprenderse a tiempo de los deshechos es fertilizar la tierra para una nueva cosecha que hay que incorporar (comer) en el presente.

Se encontraron esos dos monjes en el camino y discutieron sobre la flor:

"La flor se está moviendo"
"El viento se está moviendo"
"Ni el viento, ni la flor. La mente se está moviendo"

domingo, 26 de octubre de 2008

Juan Ramón Jiménez






Mirar desde la visión del otro.

EL VIAJE DEFINITIVO
Corazón en el viento.


1910-1911
Juan Ramón Jiménez


Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.


Desde Juan Ramón, vi este paisaje


A Juan Ramón Jiménez
(a una preocupación que no lo fue, en el fondo)

Se quiere ir y no puede.
Y deja el huerto, un canto, el pozo y un árbol
a modo de testigos de su paso
Y le parece poco.

Intenta que se vayan
los que vieron su luz
para sentir nostaljia de sí mismo
Y no le satisface

Se queda, finalmente,
haciendo que se vayan los demás
... sin hogar ... sin cielo azul



Él con su soledad, que le seguirá acompañando.

domingo, 19 de octubre de 2008

Libros


Lo sencillo no es simple, sino complejo.

Este precioso libro me emocionó.
____________________
Librería Cálamo
Plaza San Francisco, 4
Zaragoza








domingo, 28 de septiembre de 2008

jueves, 25 de septiembre de 2008

Exposición 2005-Conferencia




Conferencia de Antonio García Olivares.






El enamoramiento y sus espejismos.

Muchos tangos describen el estado de enamoramiento. Soneto a un sueño nuevo, de Ardizzone y Surt, lo define como una “mentira” y un “hechizo” que “valdrá la pena vivir”, algo en lo que están de acuerdo otros tangos. Muestra también algunos otros rasgos de este estado: “déjame que te idealice aún equivocado… como un sortilegio irreal, casi enfermizo”. Manual del enamorado, de Ferrer y Garello, continúa esta descripción: “Para vivir enamorado, hay que fugarse al ser amado”, metáfora que parece sugerir el escapar de la prisión del propio yo, para entrar en el amado. Compara al enamorado con “un internado que gime tras haber gozado y aún disfruta el sufrimiento”. Porque el amor es una “hermosa pesadilla” que “si es grande crece con la herida”. Y achaca al enamorado el “mentir como un bandido”, no sabemos si a sí mismo, y “absolver como un prelado” al otro, a quién se ve “fanáticamente” como “perfecto”.

Pasional, de Caldera y Soto, abunda en éstos síntomas utilizando metáforas ya analizadas, como la de los labios como arma o los besos como droga y encantamiento que conducen a un estado de enloquecimiento: “Tus labios que queman, tus besos que embriagan y que torturan mi razón”, “no podrás entender lo que es amar y enloquecer”, “caricias que me atan, a tus encantos de mujer… estás clavada en mí, como una daga en la carne… quiero en tus brazos morir”, “nunca sabrás … lo que es amar y enloquecer”.

Otros tangos muestran la tendencia del enamoramiento a identificarse con el todo. Cuando el amor es exitoso, el mundo parece feliz, mientras que cuando el amor es fracasado: “son muy largos los caminos, trayendo una sed que quema, qué triste el arroyo seco, tan parecido a tu pena” (Morocha triste, de Sanguinetti y Maciel).

Sin embargo, otros tangos recogen el paso del amor-enamoramiento al más realista amor-amistad que surge con la convivencia: “Estaba ciego en mi delirio… y ahora que cayó la venda de mis ojos … ví que eras una vulgar muñeca de cartón… la luz de la experiencia me alumbra el corazón” (Ciego, de Luis Rubinstein). O: “yo fui al civil solito, y por amor. Y ella me lo decía: ‘Mira querido, que tengo mi carácter, que soy así…’. No importa… ¿Por qué no me hice humo cuando la ví?” (Cipriano, de Marfil y Vidal).

El vals Cielito lindo acepta esta evolución como una ley natural: “Todas las ilusiones… que el amor fragua, son como las espumas… que forma el agua… Suben y crecen, y con el mismo cielito lindo, desaparecen”.

Causas y motivos del amor.

Si prestamos atención a los elementos que causan, provocan o “despiertan” el amor, observaremos que algunos tangos enfatizan los elementos “fetichistas” que están en el inicio mismo de muchos amores: sus ojos, su sonrisa, su pelo, sus labios, sus pies, como en Mi canción, de María Greves: “Vi en tus ojos, un mundo de ilusiones desconocido”. A veces, el elemento de fijación fetichista no es un rasgo físico, pues la mujer es descrita como poco atractiva, sino “un cutis de muñeca” o una actitud: “Mi nariz es puntiaguda, la figura no me ayuda y mi boca es un buzón”, pero: “pierden la cabeza… que yo tengo, unos ojos soñadores … tengo un cutis de muñeca … modesta siempre fui” (Se dice de mí, de Canaro y Pelay).

La milonga Azúcar, Pimienta y Sal, de Varela, Rossi y Aznar, al igual que otros tangos, achaca el amor a que la partenaire tenga gustos y formas de ser que el amante valora, aunque no coincidan necesariamente con los propios: es “rebelde y angelical”, le gusta, como al amante, “el café y el cigarrillo … y sin plata caminar”, etc. En otros casos, se valora que la persona amada sea un cómplice en el juego de la vida, que de alguna manera potencie las capacidades de uno, lo cual es coherente con la metáfora del amor como lucha contra la vida. En otros casos (Te quiero por buena, de Russo, Ruiz y Rufino), se valora la “bondad”, y en otros, la “sinceridad” y la “sencillez”.

Algunos tangos describen el hombre ideal para algunas mujeres como dominante y sensual, como en Mi pueblo blanco, de Serrat: “fuerte pa’ ser su señor, y tierno para el amor”.

Otros muchos tangos asocian la atracción amorosa, no a causas externas, sino a una pulsión interior, de origen desconocido: “Te quiero, porque te quiero”. O, como en Ese insondable modo de querernos, de Peyrano y Boedo, donde parece asociar el amor a algo supraindividual como podría ser la especie humana, más que a los individuos: “Es insondable el modo de querernos, que se escapa a la razón de quien nos mira, es profundo y tiene algo de eterno, como si hubiera recorrido muchas vidas”.

Otros parecen sugerir que la imagen del objeto amado está previamente en lo inconsciente: “Sos … la imagen de mi alma” (Adelina, de Ezeiza y Gardel), o: “Sin saber que existías te deseaba, antes de conocerte te adiviné … el día que cruzaste por mi camino, tuve el presentimiento de algo fatal, esos ojos, me dije, son mi destino” (Presentimiento, de Emilio Pacheco). Otros afirman que el objeto amado es dibujado por los sueños: “Te forjé con mis sueños en flor… Vieja historia repetida de los sueños juveniles” (Pigmalión, de Expósito y Piáosla); “En mis sueños ya te imaginé, por eso si algún día nos cruzáramos los dos, sé que te reconoceré” (Si no me engaña el corazón, de Bahr y Miseritsky).

Además, el cuerpo parece tener razones que la razón desconoce: “Clamor de piel, en el apretón de manos, cuando fuimos presentados, por primera vez” (Clamor de piel, de Modestá, Yoni y Vallejo).

Otros subrayan la dificultad de luchar contra una fuerza esencialmente irracional: “es duro desafiar el corazón, cuando se ciega y se encapricha en un querer, y es en vano matar con reflexión … el sentir del hombre o la mujer … Es una fuerza imposible de vencer” (Qué fácil es decir, de Tabanilla y Scciamarella). Esta fuerza a veces es más fuerte que las convenciones sociales: “Mi destino es quererte. Y el destino es más fuerte, que el prejuicio, el deber y el honor” (Prohibido, de Bahr y Sucher).

Como corolario de esa irracionalidad del amor, nadie debería decir que domina al amor o que puede dar consejos sobre él: “El amor fue siempre el gran emperador, que… a todos por igual, nos hace dar mas vueltas, que gallina en el corral” (Cosas del amor, Sciammarella y Maleaba). O: “El amor es un anzuelo, donde el más lince se ensarta, y donde se pierden muchos envidos, con treinta y tres … Sobre eso no des consejos, ni al que es tu mejor amigo”.

Riesgos del amor.

El amor es una apuesta arriesgada, dicen muchos tangos, y el riesgo procede de su volatilidad: “No hay nada bajo el sol, más volátil que el amor” (Acuérdate de mí, de A. Cucci). Como es una especie de apuesta, se puede ganar mucho, pero como el partenaire haga trampas, se puede perder mucho más: “aquella coqueta y risueña mujer, que al jurar sonriendo, el amor que está mintiendo… ¡cuántos desengaños, por una cabeza! … vos sabés que no hay que jugar” (Por una cabeza, de Gardel y le Pera). En algunos casos, esta mentira se debe a que la mujer utiliza la relación amorosa únicamente como medio de promoción social: “la pinta que dios me ha dado, la tengo que hacer valer” (Pipistrela, de Canaro y Ochoa), una situación que debió ser frecuente sobre todo en el ambiente social original del tango.

Otros tangos descargan la responsabilidad del partenaire para dársela a la misma naturaleza del amor: “al potro del amor, no hay gaucho domador que lo domine” (Llorar por una mujer, de Cadícamo y Rodríguez), o: “Es el amor un bien malvado… regala sueños y pañales, y al fin te quita los regalos” (Manual del enamorado, de Ferrer y Garello).

Debido a esa naturaleza poco fiable, hay que entrar en el amor conscientes de los riesgos: las “rosas que son más hermosas” (están) “tan llenas de espinas, que causan heridas en el corazón” (En los campos en flor, de Le Pera y Gardel).

Debido a ese riesgo que se afronta, hay que valorar “el valor que representa el coraje de querer” (Cuesta abajo, de Gardel y Le Pera) y debido al valor que requiere: “es inmoral, sentirse mal, por haber querido tanto” e incluso: “debería estar prohibido, haber vivido y no haber amado” (Jugar con fuego, de Calamaro y Mores), pese a las consecuencias fatales para el alma que trae su fracaso: “se desangra, por un beso de mujer” (A las dos de la mañana, de Massa y Donato).


martes, 23 de septiembre de 2008

Exposición 2005-Conferencia


Conferencia de Antonio García Olivares












El enamoramiento y sus espejismos.

Muchos tangos describen el estado de enamoramiento. Soneto a un sueño nuevo, de Ardizzone y Surt, lo define como una “mentira” y un “hechizo” que “valdrá la pena vivir”, algo en lo que están de acuerdo otros tangos. Muestra también algunos otros rasgos de este estado: “déjame que te idealice aún equivocado… como un sortilegio irreal, casi enfermizo”. Manual del enamorado, de Ferrer y Garello, continúa esta descripción: “Para vivir enamorado, hay que fugarse al ser amado”, metáfora que parece sugerir el escapar de la prisión del propio yo, para entrar en el amado. Compara al enamorado con “un internado que gime tras haber gozado y aún disfruta el sufrimiento”. Porque el amor es una “hermosa pesadilla” que “si es grande crece con la herida”. Y achaca al enamorado el “mentir como un bandido”, no sabemos si a sí mismo, y “absolver como un prelado” al otro, a quién se ve “fanáticamente” como “perfecto”.

Pasional, de Caldera y Soto, abunda en éstos síntomas utilizando metáforas ya analizadas, como la de los labios como arma o los besos como droga y encantamiento que conducen a un estado de enloquecimiento: “Tus labios que queman, tus besos que embriagan y que torturan mi razón”, “no podrás entender lo que es amar y enloquecer”, “caricias que me atan, a tus encantos de mujer… estás clavada en mí, como una daga en la carne… quiero en tus brazos morir”, “nunca sabrás … lo que es amar y enloquecer”.

Otros tangos muestran la tendencia del enamoramiento a identificarse con el todo. Cuando el amor es exitoso, el mundo parece feliz, mientras que cuando el amor es fracasado: “son muy largos los caminos, trayendo una sed que quema, qué triste el arroyo seco, tan parecido a tu pena” (Morocha triste, de Sanguinetti y Maciel).

Sin embargo, otros tangos recogen el paso del amor-enamoramiento al más realista amor-amistad que surge con la convivencia: “Estaba ciego en mi delirio… y ahora que cayó la venda de mis ojos … ví que eras una vulgar muñeca de cartón… la luz de la experiencia me alumbra el corazón” (Ciego, de Luis Rubinstein). O: “yo fui al civil solito, y por amor. Y ella me lo decía: ‘Mira querido, que tengo mi carácter, que soy así…’. No importa… ¿Por qué no me hice humo cuando la ví?” (Cipriano, de Marfil y Vidal).

El vals Cielito lindo acepta esta evolución como una ley natural: “Todas las ilusiones… que el amor fragua, son como las espumas… que forma el agua… Suben y crecen, y con el mismo cielito lindo, desaparecen”.

Causas y motivos del amor.

Si prestamos atención a los elementos que causan, provocan o “despiertan” el amor, observaremos que algunos tangos enfatizan los elementos “fetichistas” que están en el inicio mismo de muchos amores: sus ojos, su sonrisa, su pelo, sus labios, sus pies, como en Mi canción, de María Greves: “Vi en tus ojos, un mundo de ilusiones desconocido”. A veces, el elemento de fijación fetichista no es un rasgo físico, pues la mujer es descrita como poco atractiva, sino “un cutis de muñeca” o una actitud: “Mi nariz es puntiaguda, la figura no me ayuda y mi boca es un buzón”, pero: “pierden la cabeza… que yo tengo, unos ojos soñadores … tengo un cutis de muñeca … modesta siempre fui” (Se dice de mí, de Canaro y Pelay).

La milonga Azúcar, Pimienta y Sal, de Varela, Rossi y Aznar, al igual que otros tangos, achaca el amor a que la partenaire tenga gustos y formas de ser que el amante valora, aunque no coincidan necesariamente con los propios: es “rebelde y angelical”, le gusta, como al amante, “el café y el cigarrillo … y sin plata caminar”, etc. En otros casos, se valora que la persona amada sea un cómplice en el juego de la vida, que de alguna manera potencie las capacidades de uno, lo cual es coherente con la metáfora del amor como lucha contra la vida. En otros casos (Te quiero por buena, de Russo, Ruiz y Rufino), se valora la “bondad”, y en otros, la “sinceridad” y la “sencillez”.

Algunos tangos describen el hombre ideal para algunas mujeres como dominante y sensual, como en Mi pueblo blanco, de Serrat: “fuerte pa’ ser su señor, y tierno para el amor”.

Otros muchos tangos asocian la atracción amorosa, no a causas externas, sino a una pulsión interior, de origen desconocido: “Te quiero, porque te quiero”. O, como en Ese insondable modo de querernos, de Peyrano y Boedo, donde parece asociar el amor a algo supraindividual como podría ser la especie humana, más que a los individuos: “Es insondable el modo de querernos, que se escapa a la razón de quien nos mira, es profundo y tiene algo de eterno, como si hubiera recorrido muchas vidas”.

Otros parecen sugerir que la imagen del objeto amado está previamente en lo inconsciente: “Sos … la imagen de mi alma” (Adelina, de Ezeiza y Gardel), o: “Sin saber que existías te deseaba, antes de conocerte te adiviné … el día que cruzaste por mi camino, tuve el presentimiento de algo fatal, esos ojos, me dije, son mi destino” (Presentimiento, de Emilio Pacheco). Otros afirman que el objeto amado es dibujado por los sueños: “Te forjé con mis sueños en flor… Vieja historia repetida de los sueños juveniles” (Pigmalión, de Expósito y Piáosla); “En mis sueños ya te imaginé, por eso si algún día nos cruzáramos los dos, sé que te reconoceré” (Si no me engaña el corazón, de Bahr y Miseritsky).

Además, el cuerpo parece tener razones que la razón desconoce: “Clamor de piel, en el apretón de manos, cuando fuimos presentados, por primera vez” (Clamor de piel, de Modestá, Yoni y Vallejo).

Otros subrayan la dificultad de luchar contra una fuerza esencialmente irracional: “es duro desafiar el corazón, cuando se ciega y se encapricha en un querer, y es en vano matar con reflexión … el sentir del hombre o la mujer … Es una fuerza imposible de vencer” (Qué fácil es decir, de Tabanilla y Scciamarella). Esta fuerza a veces es más fuerte que las convenciones sociales: “Mi destino es quererte. Y el destino es más fuerte, que el prejuicio, el deber y el honor” (Prohibido, de Bahr y Sucher).

Como corolario de esa irracionalidad del amor, nadie debería decir que domina al amor o que puede dar consejos sobre él: “El amor fue siempre el gran emperador, que… a todos por igual, nos hace dar mas vueltas, que gallina en el corral” (Cosas del amor, Sciammarella y Maleaba). O: “El amor es un anzuelo, donde el más lince se ensarta, y donde se pierden muchos envidos, con treinta y tres … Sobre eso no des consejos, ni al que es tu mejor amigo”.








Acuarelas: Blanca García
Fotografías acuarelas: Ignacio Aguas




lunes, 22 de septiembre de 2008

Exposición 2005-Conferencia


Conferencia de Antonio García Olivares

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Definiciones de la relación amorosa

Podemos diferenciar entre las definiciones que el tango hace sobre el amor como sentimiento individual o psicológico, recogidos en la sección anterior, y las definiciones que el tango da sobre el amor como relación interindividual.

La relación amorosa es descrita en los tangos utilizando los grupos de metáforas que se recogen en los apartados siguientes.

Cooperación en la lucha con la vida.

Como dice La Última, de Camilloni y Blanco, “Ya no quiero pasionismo, ni amorío, ni aventura… yo te quiero compañera para ayudarme a luchar”. El amor se concibe aquí como un compañerismo para luchar contra la vida. O como en Carne y Uña, de Cadícamo y Cobián, donde se presenta el amor como un apoyo mutuo entre dos fracasados. En otro lugar analizamos la cruda y dura descripción que el tango hace de la vida (García-Olivares, 2004).

En otros tangos, como en el vals Absurdo, de Homero y Expósito, la lucha se entabla entre la fuerza del amor y otras fuerzas como las convenciones sociales.

Unión de dos caminos o navegación conjunta.

Como analizábamos en García-Olivares (2004), la metáfora del caminar es utilizada ampliamente en el tango para definir la vida. Coherente con ella, el amor o la amada son definidos en algunos tangos como guías en el sendero de la vida (véase el vals Yo no sé que me han hecho tus ojos, de Canaro). En otros, como en Nada digas, de Delor y Douglas, el amor es definido como dos “senderos que se juntan”. Consistente con ello, la separación es definida en tangos como Los mareados, de Cobián, como “tomar una nueva senda”, que a veces, como en La próxima puerta, de Rizzi y Consentido, es consecuencia de un “tropezón” en dicho camino. En otros casos, el nuevo camino es iniciado por el “cierre de una puerta”.

Consistente con ello, amar sin ser amado es como andar cantando sin que nadie vea tus huellas y sin que nadie “entienda tu canción” (Llueve, de León y Solano).

Cercana a la anterior, aparece la metáfora del enamorarse como “anclar en un puerto” (Naufragio, de Sedini y Aguirre), donde el puerto es la persona amada o su corazón. Esta metáfora es coherente con la metáfora ampliamente usada de la vida como navegación, muchas veces a la deriva (García-Olivares, 2004) y la metáfora de la separación como “naufragio” en alta mar en la que, a veces, los amantes quedan a la deriva de nuevo, como “despojos” de dicho naufragio (Fuimos, de Manzi y Dames).

En otros casos el enamorarse es definido como hacer un puente entre dos orillas de ese mar encrespado que es la vida, como en la chacarera El teorema, de Y. Montes.


Cooperación efímera y volátil.

La relación cooperativa descrita por las dos metáforas anteriores es presentada en muchos tangos como especialmente impermanente e insegura. En muchos casos, porque una de las dos partes abandona la cooperación, en lo que se describe como una “traición”. Este calificativo parece justificarse en algunos tangos, como Afiches, de Expósito y Stampone, porque se abandona al compañero de lucha en mitad de la batalla, podríamos decir: “Se me gastaron las sonrisas de luchar, luchando para ti, sangrando para ti… y te perdí”.

En algunos casos, como en Alma, de Sarcioni y Scorticati, la relación amorosa es descrita como un sueño frágil del cual se puede despertar abruptamente y, en otros casos, se describe como “castillos de arena” o “flores de un día”.

En otros casos, se describe la relación amorosa como una escena de una representación teatral que continúa, o como el acto de un carnaval que recomienza año tras año.

Frente a la volatilidad del amor, algunos tangos, como El caballo del pueblo, de Romero y Soifer, ensalzan la predecibilidad de otras compañías, incluso no humanas.


Paraíso artificial baudeleriano.

En otro lugar (García-Olivares, 2004) citamos la embriaguez amorosa como una de las formas principales de embriaguez que el tango recomienda para afrontar la dureza, fealdad y arbitrariedad de la vida. El tango El día que me quieras, de Gardel y Le Pera, describe de forma incomparable sus síntomas: “Ríe la vida… tu risa leve que es como un cantar… ella aquieta mi vida, ¡todo, todo se olvida! El día que me quieras la rosa… se vestirá de fiesta… locas las fontanas, me cantarán tu amor… no habrá más que armonías, será clara la aurora y alegre el manantial. Traerá quiete la brisa rumor de melodías y nos darán las fuentes su canto de cristal… endulzará sus cuerdas el pájaro cantor, florecerá la vida, no existirá el dolor… Eres mi consuelo”.

Tradicionalmente, la mujer ha estado especialmente sensibilizada a las grandes posibilidades que tiene la embriaguez amorosa como fuente de “burbujas” artificiales donde poder montar paraísos locales semi-protegidos de la dureza del mundo.

Esta sensibilidad quizás deriva de su mayor conciencia ante la necesidad de contar con entornos protegidos en caso de maternidad, una circunstancia que, de producirse, ella no puede esquivar ni obviar, al contrario que el hombre.

Toda la literatura del amor romántico y la “novela rosa” escrita, radiada o televisada, ha tenido siempre entre las mujeres sus consumidores mayoritarios. El drama del mundo implacable que rompe una burbuja casi formada o impide su formación, a pesar del deseo de los dos constituyentes, es una fuente tradicional de argumentos para esa clase de literatura en su faceta más dramática.

La propia palabra lunfarda para hogar y aposento es Nido, y un nido es en español un lugar semiprotegido que un animal elige para procrear, siempre en un lugar escondido, siendo de hecho una de sus acepciones la de “escondrijo” (María Moliner, Diccionario de uso del Español).

Muchos tangos describen la relación amorosa como tal lugar protegido y artificial, construido entre dos y que hay que tratar con cuidado pues es muy frágil. Uno de estos tangos es Tu íntimo secreto, de Marcó y Gómez: “La dicha es un castillo con un puente de cristal, camina suavemente si la quieres alcanzar”. Una vez en él: “desecha tus temores y entrégate al amor”, pero cuidado: “Tu íntimo secreto a nadie le confíes, que el mundo siempre ríe y es muy calumniador”. Y el puente de cristal es de una extrema fragilidad: “de mil que lo cruzamos, dos o tres suelen llegar”.

Muchos otros tangos describen al amor como un estimulante o bálsamo para soportar la vida, por ejemplo, Por la cuesta arriba, de Bahar y liborio Galván.

El amor como mundo virtual en sustitución del mundo real aparece también con frecuencia: “Ven a mi lado y olvida todo … Qué te importa a ti este mundo cruel … Por este amor pon cerrojos a mi puerta … todo a mi lado encontrarás … En este amor, la vida entera lograrás … Todo ha pasado, cierra tus ojos, descansa un rato entre mis brazos, ya sabes por qué estamos aquí lejos, lejos de este mundo cruel” (Por este amor, de Stazo y Silva).

De este modo, como dice Principe, de Garcia Jiménez, Aieta y Tuegols, se puede ser príncipe sin tener un palacio: “Principe fui, tuve un hogar y un amor, … la dulce paz del querer, y pudo más que la maldad y el dolor, la voluntad de un corazón de mujer”.

Sin embargo, la “burbuja” o “palacio” de cristal es frágil y hay que cuidar de no romperlo por tonterías. Algunos tangos recomiendan no dejarse llevar por los rumores y habladurías, sino por lo que uno detecta en su propia relación (Primero campaneala, de Aieta y Dizeo). Otros tangos presentan la relación amorosa en un ambiente como de fragilidad implícita al recomendar un ambiente de penumbra y “media voz”, como para no “romper el encantamiento” (véase por ejemplo En voz baja, de Lenzi y Donato, y A media luz, de Lenzi). En otros casos, como en Amarraditos, de Duran y Pérez, se busca la estabilidad en un mundo de a dos basado en las tradiciones: “Amarraditos los dos, espumas y terciopelo… dicen que no se estila ya más … pero no hay nada mejor, que ser un señor, de aquellos que vieron mis abuelos”.

La esencial naturaleza de “sombra”, “espejismo” o “quimera” de los mundos artificiales se pone de manifiesto en algunos tangos, como Quimera, de Barbosa, González y Vippiano, o en Sombras nada más, de Contursi y Lomuto: “sombras nada más, entre tu vida y mi vida, … entre tu amor y mi amor. Qué breve fue tu presencia en mi hastío…”. En casos extremos, como en Alguien se muere de amor, de Adriana Varela, la mentira esencial de ese mundo de a dos es reconocida explícitamente por los amantes, pero todo sea en aras de evitar la soledad y el hastío: “Ya no están solos como antes, y se mienten los dos, por temor al hastío”. En otros casos, como en Arañando la puerta, de Abonizio, Gonzalez y Vitale, el mundo de a dos que es la relación se concibe como un espectáculo en que se busca que el partenaire actúe por lo menos creíblemente: “a mi escenario también lo aburrió, tu fama de mal actor”.

Finalmente, en el mundo artificial creado por los dos amantes, el tiempo que dura el amor no es el tiempo de los relojes oficiales sino un tiempo propio (véase por ejemplo Almita herida, de Cadícamo y Cobián).Definiciones del amor en el tango.

Además de las metáforas citadas en la introducción, hemos recogido otras definiciones que el tango da del amor agrupándolas bajo los encabezamientos de los siguientes apartados.

Domesticación de una fuerza o impulso salvaje.

En los tangos, el amor aparece a veces como una fuerza o impulso irracional y otras como algo que amansa y domestica ese impulso interior, como en el Joropo Venezolano La potranca zaina, que compara a la mujer con una potra salvaje que cae en el lazo del amor y es domesticada cuando se enamora. En muchos tangos, se enfatiza la pérdida de libertad que conlleva este proceso.

En muchos tangos, otro efecto del amor es sustituir las componentes más agresivas y dominantes de la personalidad del vividor masculino por una actitud más receptiva. Si identificamos la parte “masculina” que hay en todo ser como sus actitudes dominantes y activas y la parte “femenina” con sus actitudes receptivas, podríamos decir que el amor “feminiza” al varón dominante según muchos tangos.


Embrujo, hechizo o encantamiento con brebaje.

Otros tangos definen el amor como un embrujo, como en: Embrujado, de Maldonado y Marín o en En tus ojos de cielo, de Maderna y Rubinstein, encantamiento que a veces se provoca mediante algo como un brebaje: “¡Decí, por Dios, qué me has dao, que estoy tan cambiao!... ¡No sé más quien soy!” (Malevaje, de Discépolo y Filiberto). El embrujo a veces “aprisiona la vida”, “hace perder el rumbo del camino” o la libertad.

En algún caso, en lugar de un brebaje embriagador, se trata de un veneno: “Mozo! Sírveme en la copa rota, quiero sangrar gota a gota, el veneno de su amor” (Copa rota, de Calamaro). Alla en el bajo, de Aguilar, Massa, Magaldi y Noda, sugiere un lugar donde la mujer guarda ese veneno: “en las pupilas, guarda el veneno de la pasión”.

Luz, sol y fuego.

Otros tangos definen el amor como una “luz”, un “sol” o un “fuego” que alumbran la vida de uno, eliminando de ella el “frío”, la “oscuridad”, la “noche larga” o el “dolor” producido por el vivir. Consistente con esta metáfora, la amada se concibe en algunos tangos como un “sol” que guía la vida del amante, como en Mi diosa, de Grandis y De Caro, donde el amante es comparado con un “girasol”.

El gran riesgo es que, como dice Farolito de papel, de Garcia Jiménez y Lespes, esa luminaria se puede apagar, o quemarle a uno por exceso de brillo o bien puede traer “mucho humo y poca luz”. O bien, como en Bajo el cono de luz, de Volpes y De Angelis, esa luz puede crear espejismos mortales: “Mariposa que al querer llegar al sol, sólo encontró, la luz azul de un reflector”. O como en Embrujado, de Maldonado y Marín, donde la “hoguera del amor” atrae al amante a “inmolarse” en ella.

En algunos tangos es la “pasión” amorosa la que es identificada con el fuego que quema al amante y la “luz que lo ilumina” surge de los ojos de la amada, una luz cuya pérdida provoca en él efectos parecidos a los de la falta de una droga.

El tango En las sombras, de Meaños y Mauricio Mora, muestra cómo entender filosóficamente el amor para evitar decepciones: Como “un rayo de sol” que, como “el sol de la mañana” te alumbra y “como viene se va”.

Acuarelas: Blanca García
Fotografía acuarelas: Ignacio Aguas





jueves, 18 de septiembre de 2008

Exposición 2005 - Conferencia






















(Conferencia de Antonio G.Olivares)


Definiciones del amor en el tango.

Además de las metáforas citadas en la introducción, hemos recogido otras definiciones que el tango da del amor agrupándolas bajo los encabezamientos de los siguientes apartados.

Domesticación de una fuerza o impulso salvaje.

En los tangos, el amor aparece a veces como una fuerza o impulso irracional y otras como algo que amansa y domestica ese impulso interior, como en el Joropo Venezolano La potranca zaina, que compara a la mujer con una potra salvaje que cae en el lazo del amor y es domesticada cuando se enamora. En muchos tangos, se enfatiza la pérdida de libertad que conlleva este proceso.

En muchos tangos, otro efecto del amor es sustituir las componentes más agresivas y dominantes de la personalidad del vividor masculino por una actitud más receptiva. Si identificamos la parte “masculina” que hay en todo ser como sus actitudes dominantes y activas y la parte “femenina” con sus actitudes receptivas, podríamos decir que el amor “feminiza” al varón dominante según muchos tangos.


Embrujo, hechizo o encantamiento con brebaje.

Otros tangos definen el amor como un embrujo, como en: Embrujado, de Maldonado y Marín o en En tus ojos de cielo, de Maderna y Rubinstein, encantamiento que a veces se provoca mediante algo como un brebaje: “¡Decí, por Dios, qué me has dao, que estoy tan cambiao!... ¡No sé más quien soy!” (Malevaje, de Discépolo y Filiberto). El embrujo a veces “aprisiona la vida”, “hace perder el rumbo del camino” o la libertad.

En algún caso, en lugar de un brebaje embriagador, se trata de un veneno: “Mozo! Sírveme en la copa rota, quiero sangrar gota a gota, el veneno de su amor” (Copa rota, de Calamaro). Alla en el bajo, de Aguilar, Massa, Magaldi y Noda, sugiere un lugar donde la mujer guarda ese veneno: “en las pupilas, guarda el veneno de la pasión”.

Luz, sol y fuego.

Otros tangos definen el amor como una “luz”, un “sol” o un “fuego” que alumbran la vida de uno, eliminando de ella el “frío”, la “oscuridad”, la “noche larga” o el “dolor” producido por el vivir. Consistente con esta metáfora, la amada se concibe en algunos tangos como un “sol” que guía la vida del amante, como en Mi diosa, de Grandis y De Caro, donde el amante es comparado con un “girasol”.

El gran riesgo es que, como dice Farolito de papel, de Garcia Jiménez y Lespes, esa luminaria se puede apagar, o quemarle a uno por exceso de brillo o bien puede traer “mucho humo y poca luz”. O bien, como en Bajo el cono de luz, de Volpes y De Angelis, esa luz puede crear espejismos mortales: “Mariposa que al querer llegar al sol, sólo encontró, la luz azul de un reflector”. O como en Embrujado, de Maldonado y Marín, donde la “hoguera del amor” atrae al amante a “inmolarse” en ella.

En algunos tangos es la “pasión” amorosa la que es identificada con el fuego que quema al amante y la “luz que lo ilumina” surge de los ojos de la amada, una luz cuya pérdida provoca en él efectos parecidos a los de la falta de una droga.

El tango En las sombras, de Meaños y Mauricio Mora, muestra cómo entender filosóficamente el amor para evitar decepciones: Como “un rayo de sol” que, como “el sol de la mañana” te alumbra y “como viene se va”.

Acuarelas: Blanca García

Fotografías acuarelas: Ignacio Aguas


(continuará)




martes, 16 de septiembre de 2008

Exposición 2005 - Conferencia

Conferencia de Antonio G.Olivares
















El amor en la psicología

Si buscamos la palabra “amor” en un diccionario, encontraremos, típicamente, tres significados para el concepto: (i) Intenso deseo sexual por otra persona; (ii) Emoción positiva intensa de cuidado y afecto; (iii) Fuerte atracción o entusiasmo por algo.

En los tres casos, se trata de un sentimiento de atracción o aprecio que, siguiendo al psiquiatra Claudio Naranjo, podríamos formalizar algo más psicológicamente, en las siguientes tres clases:
-Amor de hijo, o erótico, o libido.
-Amor de madre o benevolencia o ágape (caridad).
-Amor-admiración.

La primera clase de amor consistiría en un aprecio o estimación por el ser humano capaz de satisfacer los propios instintos, sexuales o de seguridad.
La segunda clase consistiría en un aprecio, estimación y/o identificación con los humanos en general tal como son o por alguna característica concreta típica de los humanos (e.g. su fragilidad, sencillez, nobleza, naturaleza pacífica, etc) y/o por los humanos concretos que poseen esa característica.
Si nos concentramos sólo en el amor interpersonal, y no en el amor a símbolos abstractos, la tercera clase consistiría en una estimación o admiración por los humanos tal como podrían llegar a ser o por una forma (humana) de existir, de ser, de estar, de existir, que se considera óptimamente deseable o valiosa y por los humanos que la representan.

Como ejemplo, el enamoramiento sería un amor-admiración despertado por alguien que a la vez despierta deseos eróticos, conscientes o inconscientes.

No encontraremos en las letras de los tangos una definición tan psicológica de los distintos tipos de amor, pero sí observamos que estas tres clases de amor son descritas con cierta frecuencia y, por tanto, son implícitamente aceptadas. En particular, el amor de hijo, el amor pasional (que tiene una componente erótica innegable), el amor de madre y el amor-admiración, aparecen con mucha frecuencia.

John Alan Lee en The colors of love (1973) identificó tres estilos o formas de amar primarias que se combinan en las relaciones amorosas reales: (i) Eros o atracción por una persona ideal, (ii) Ludus o amor como juego, (iii) Storge (amor familiar) o búsqueda de la amistad. De nuevo los tres tipos aparecen en las descripciones que ofrecen los tangos de personajes tales como el enamorado, el vividor y el marido leal, respectivamente.

Claudio Naranjo (Naranjo 2000) ha estudiado los rasgos habituales en las formas de amar de los nueve tipos de personalidades humanas de su clasificación, basada en un eneagrama de nueve clases o eneatipos. Pese a que aún está por desarrollar un trabajo de contrastación más riguroso, esta clasificación caractereológica es bastante útil como tipología, pues recoge nueve “pasiones dominantes” del carácter y sus mecanismos de defensa asociados, que cubren un espectro bastante amplio de tipos humanos reconocibles. A continuación resumiremos la forma de amar distintiva de algunos de los eneatipos que con más frecuencia aparecen en las letras de los tangos.

Eneatipo II, amor-pasión (E2): Carácter seductor por excelencia, el histriónico E2 se muestra muy amoroso. Pero ese amor es inestable, superficial y condicional pese a su aparente intensidad. El E2 se esmera en ofrecer un amor maravilloso, único y extraordinario, pero en contrapartida, es un pozo sin fondo que no se sacia nunca. Incluso habiendo encontrado un “amor verdadero”, la persona E2 es difícil, invasora, puede ser celosa, infantil, irresponsable e inconsecuente. No soporta heridas a su orgullo ni a su imagen siempre idealizada. Su amor termina fácilmente en desencanto o aburrimiento y búsqueda de nuevo objeto. Las llamadas “mujeres fatales” de la literatura y el cine, así como del tango, suelen corresponderse bien con este tipo. Confirma su auto-imagen de dador acumulando relaciones. Es un carácter muy bueno también en el rol de gran madre. Necesita “ser necesitado”, se podría decir.

Eneatipo III, amor narcisista (E3): El vanidoso y utilitarista E3 se valora si su imagen es valorada. Esto le hace tan autocontrolado que pierde la capacidad de entrega. El amor en sí puede ser desvalorizado frente al trabajo o al éxito. Además, la relación puede sufrir por el excesivo control de la pareja o de los hijos. Este amor se expresa más en actos serviciales que en comunicación de afecto. Sabe hacerse indispensable y alimenta la dependencia. Los E3 dominan el rol amoroso como dominan todos los roles. Irradian alegría y adaptabilidad, aunque también superficialidad. Ante la frustración, adopta la posición de víctima agresiva y hieren la autoestima de quien lo ha frustrado de forma precisa y afilada.

Eneatipo IV, amor-enfermedad (E4): Para el romántico masoquista E4 el amor es una pasión enfermiza, dolorosa y fortuita pero inevitable. Al igual que el E2, su amor es apasionado, pero el orgulloso E2 exalta e idealiza su pasión, mientras que el envidioso E4 (que no cree en sí mismo) más bien la sufre. Tiene un sentimiento carencial, como de envidia, que se autofrustra por su exceso. Pide más de lo que es esperable dar y molesta al otro con su acoso. Como se sabe acosador e inconscientemente agresivo, no se siente digno y anticipa su propio rechazo, que se vuelve así realidad más fácilmente. Se vuelve dependiente del que ama, pero si su amor es correspondido, ello invalida al otro: “si me quieres a mí, que soy una porquería, ¿qué clase de persona eres?,¿otro como yo?”. Para el E4 el amor nunca es lo suficientemente exaltado, lo suficientemente romántico ni lo suficientemente perfecto. El E4 es servicial, acomodaticio, sacrificado, que aguanta hasta el masoquismo la frustración y el sufrimiento. A la vez, presenta ese sufrimiento como moneda para que se le compense con amor (victimismo y chantaje emocional). Algunos desarrollan cierta arrogante vengatividad. Lo erótico puede ser vehementemente perseguido, pues es algo que le saca de lo ordinario y calma su sed de intensidad, pero tiene dificultades para entregarse al placer y al otro, llegando a veces a la inhibición orgásmica. También es aficionado al amor-dar tipo caridad: defensa de los oprimidos y necesitados, pues aunque él mismo no sabe recibir piedad, se apiada fácilmente del que no la tiene.

Eneatipo V, desapegado (E5): El reservado E5 tomó la decisión, en algún momento de su desarrollo, de arreglárselas solo, por eso es uno de los caracteres que aparentan ser menos amorosos. Es contrario al impulso de fusión con el otro porque alberga una verdadera pasión por evitar los vínculos. No sólo expresa poco su posible cariño, sino que es más indiferente y alejado. Le gusta recibir, pero no lo pide, pues ello podría molestar y conducir a una mayor frustración que la autoimpuesta. Se ha acomodado a vivir con las mínimas necesidades respecto de otros. Cree poco en el amor, al igual que el E8 y tiende a pensar que quienes se lo manifiestan lo hacen por otros motivos. Puede sentir el deseo del otro como algo que le limita.

Eneatipo VI, amor sumiso y amor paternalista (E6): El temeroso tipo VI desconfía de la entrega que implica el amor. Se teme ser engañado, sometido, humillado, controlado. Tienen problemas para establecer relaciones filiales igualitarias: unos van de huerfanitos por la vida, buscando protección, mientras que otros toman una actitud paternalista eliminadora del miedo en los otros. Hay una ambivalencia continua frente a lo exterior, de amor y odio, confianza y desconfianza. Por otra parte, funciona desde el control en aras del deber más que desde el deseo, porque implícitamente se piensa, en la línea de Freud, que el propio “ello” desatado sería algo horrible. Lo podemos identificar con el “amor desconfiado” de muchos protagonistas varones de tangos.

Eneatipo VII, amor cómodo (E7): El autoindulgente VII es seductor y cariñoso como el E2, pero necesita ante todo un amor indulgente, que no le exija ni le ponga límites y, a cambio, ofrece al otro permisividad. En lugar de un amor-pasión como el E2, el E7 busca un amor tranquilo, agradable y a salvo de problemas, como el “amor galante” de la época cortesana. Tiende a una confusión entre el amor y el placer y entre el amor y la no interferencia en el cumplimiento de los deseos o amor-comodidad. Se bate en retirada ante compromisos, obligaciones o restricciones, por lo que es un amor un poco inestable, siempre exploratorio. Agravado porque al goloso “oral-optimista” E7 lo lejano siempre le parece más atractivo que lo cercano. Busca relaciones sin roce y sabe encontrarlas, salvo que difícilmente pueden llamarse relaciones. Tiene una actitud muy amistosa, simpática e igualitaria y entra en conversación fácilmente. Su amor es muy lúdico y sabe simpáticamente hacer aceptables su juegos a los demás.

Eneatipo VIII, amor avasallador (E8): Dada la indiferencia emocional del E8, sería propio hablar de atracción lujuriosa más que de amor lujurioso en este tipo. El Don Juan original (el burlador) se correspondería con este tipo: un amor que invade, utiliza, abusa, explota, y que exige a su vez un amor que se someta y se deje explotar. En su posición cínica, y en guerra con el mundo, no cree en el amor del otro, lo pone a prueba pidiéndole lo imposible o pidiéndole el dolor como manifestación de sinceridad. Puede admirar modelos fuertes de persona. El amor de pareja del E8 es invasivo, excesivo, avasallador, violento y antisentimental. Amor-contacto, no emocional, sin compromisos y con negación de la dependencia. El amor a sí es el más fuerte y el amor al prójimo va en segundo lugar, pese a ser aparentemente antisocial: es contrario a las normas más que a las personas concretas. Sin embargo, su amor a sí no es un amor al niño de pecho interior, sino a un adolescente titánico que se ha propuesto conseguir lo que no se le dio en su momento.

Los dos tipos amorosos del extremo del eneagrama son más difícilmente reconocibles entre los protagonistas de los tangos:
-Las personas perfeccionistas, rígidas e invasoras del Eneatipo I.
-Las perezosas, maternales y acomodaticias del tipo IX.

La tesina de García Martín (García Martín 1992) subraya el ambiente del lupanar y la subcultura asociada a él como origen del ambiente que describen muchos tangos:

“El hecho es que una casa de lenocinio agrupa soledades, no las integra. La dinámica del prostíbulo acerca a sus habitantes pero mantiene las distancias entre ellos; es decir, les hace volver hacia su propio interior.” Como decía Sábato (Sábato, 1963, pag. 15): «El puro acto sexual es doblemente triste, ya que no sólo deja al hombre en su soledad inicial, sino que la agrava y ensombrece con la frustración del intento». Y también: “Hay un sentimiento latente -casi nunca racionalizado- de "círculo vicioso", en el que se ve sumido el individuo que frecuenta el prostíbulo. (…) Es sobre todo la impotencia por reformar lo indeseable lo que da lugar al llanto, la imposibilidad de romper ese "círculo vicioso". A eso corresponde siempre un clima exterior, un clima físico característico, que es la lluvia, la niebla, la garúa o el color gris de lo que rodea al protagonista.”

En mi opinión, aunque esto explica el ambiente descrito en algunas letras, éstas describen, más generalmente, el propio ambiente social de la Buenos Aires de las primeras décadas del siglo XX. Una sociedad de recursos muy limitados, limitado acceso a la propiedad de la tierra y al ascenso social, constituida principalmente por inmigrantes alienados de sus culturas de origen, con fuerte desproporción entre población de hombres y de mujeres y fuerte competición entre los hombres por el acceso al trabajo y a las mujeres. Para una introducción a los orígenes históricos del tango véase García-Olivares (2003) y Labraña y Sebastián (1992).

Ante un ambiente adverso y agresivo la construcción de un ego poderoso y blindado es una solución muy promovida desde la revolución romántica (véase García-Olivares 1997).

Como dice García-Martín: “(Hay en el ambiente del tango una) complicidad sutil, consistente en la camaradería con los "compañeros de fatigas", aunque guardando las distancias. Esto, sin embargo, no impide la violencia, la crueldad y el desprecio hacia ellos cuando se trata de la autoafirmación en el ambiente. La razón es bien simple: la jerarquía de valores se construye en torno al concepto de supervivencia (en todos los sentidos; por lo general la supervivencia de la relación con la mujer supone la supervivencia material, física; el compadrito vive de la prostitución de su compañera)”.

Sin embargo, incluso aunque no se dependa materialmente de la mujer, el fracaso en la competición por seducirla recuerda dolorosamente que ese ego que tanto ha costado montar no nos inmuniza del fracaso vital en general ni de nuestra inferioridad frente a otros.
(continuará...)

Acuarelas: Blanca García
Fotografía acuarelas: Ignacio Aguas








viernes, 25 de julio de 2008

Un poco de historia

Una vez más
(Un guión para la fiesta de la Primavera, organizada por la Once en el 2005)

Hemos querido usar el lenguaje del tango como medio de comunicación universal. Un idioma que ha permitió vibrar en la misma emoción a millones de hombres y mujeres. Una música cuyo pentagrama está escrito con huellas de emigrantes.

Según nos cuenta Antonio García Olivares, a finales del siglo XIX Argentina estaba situada entre los diez países económicamente más prometedores del mundo y junto con EEUU recibían a la mayoría de los desplazados de sus pueblos de origen. El objetivo: regresar con su economía mejorada, volver "indianos".

Gran parte de las ambiciones de esta mezcla de gentes se fueron viendo paulatinamente frustradas en las décadas siguientes, pues mientras EEUU continuaba su ascenso económico, Argentina en cambio no despegaba nunca. No sólo no se hacían ricos, sino que algunos vivían peor que en sus pueblos de origen. Esta decepción está muy bien recogida en las letras de muchos tangos.

En la oleada de emigrantes que llegaban al Río de la Plata, había una gran desproporción entre hombres y mujeres.

Para que os hagáis una idea, de seis millones de extranjeros el 70% eran hombres y la mayoría sin pareja, por lo que la mujer pasó a ser un elemento de lujo.

En las llamadas “academias” se podía disfrutar de la compañía femenina y, previo el correspondiente pago, bailar tango con las camareras. Naturalmente estos encuentros solo subrayaban la soledad de aquellos hombres

El tango es un auténtico fenómeno de fusión intercultural.

Fijaros:

Es el más expresivo de todos los bailes enlazados.

Las habaneras cantadas por los marineros negros que venían del Caribe le aportan melodías y nuevos ritmos.

La forma enlazada de bailar significará una adopción de los bailes de salón llevados a América por los emigrantes europeos.

Los movimientos pivotados, los aporta la danza clásica europea.

Del candombe, vienen las figuras más espectaculares, recogidas de aquellas que bailaban los esclavos africanos en los carnavales como un modo de revelarse ritualmente (no podían de otra manera) contra la injusticia.
En 1810 los franceses invaden Cádiz. Posteriormente bombardean la ciudad con granadas de cañón que no explotan. Cuentan nuestros mayores que los lugareños sacaban las barritas de plomo de las bombas y las mujeres las usaban para sujetar sus peinados.

Nace esta copla con música de tanguillo, que os resultará muy conocida:

“Con las bombas que tiran los fanfarrones, se hacen las gaditanas tirabuzones.”

Os cuento esto para dibujaros algunos de los ritmos, melodías y cadencias en los que el tango encontró algo suyo. Dicen que el flamenco tuvo mucho que ver en el desarrollo de la milonga. Alguien sentenció: ¡Bailar milonga y sonreír conjura el miedo, aleja la inquietud y vence la melancolía.

Hemos hablado del tango y de la milonga. Nos falta el vals

Bailar dando vueltas alrededor, vals, se consideró hace 250 años, una forma indecorosa de bailar. Después de rodar por varios caminos el vals criollo toma una nueva dimensión, recala en el espacio del tango y se queda en el lugar que parecía reservado para él.

Ese círculo se convierte en espiral y nos sitúa en el umbral para el encuentro con nosotros mismos.
¿Por qué emociona su música? ¿Qué tiene su danza? Su idioma expresa bien los estados de ánimo

¿Es triste y desgarrado?, ¿Solitario y nostálgico?, o una eterna conversación provocada por ese embriagador cóctel, mezcla de igualdad y libertad, llamado equilibrio.

En lo que estaremos de acuerdo es que el tango es hospitalario y universal por ello.

Aquellos hombres y mujeres de orígenes tan distintos, llevaban en su maleta una actitud positiva ante los problemas y querían dialogar.

(También había algún compadrito que prefería usar otras armas menos creativas, pero eran los menos aunque hicieran mucho ruido).

Como no se entendían en sus idiomas natales, descubrieron la forma de dibujar las palabras mediante cortes y quebradas, iniciándose, de esta manera, el lenguaje universal del tango.

Nació “La Cumparsita”.

En sus notas están escritas todos los nombres de aquellos emigrantes que sembraron en la historia la semilla del tango.

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domingo, 13 de julio de 2008

El Tango

Dibujos Anita Brus

El tango es un juego de equilibrios, una interesante conversación.
A veces, también se polemiza.
*

jueves, 3 de julio de 2008

El Tango

(Dibujos Anita Brus)

Bailar es leer en el emocionante pentagrama de la tierra.


El Tango

(Dibujos Anita Brus)
Podría decirse que el tango nos comunica con nuestro lado oculto.

Los pies leen el pentagrama de la tierra.
En el abrazo, las manos dibujan la frontera y exilian a la desesperanza.
La mirada controla el recorrido para no distraerse y ver.
El oído no admite cantos de sirena.
La pasión crea el ritmo.
El final nunca es triste, pues anuncia un nuevo comienzo.

El tango habla de la realidad como la música de la palabra.

viernes, 13 de junio de 2008

Expo-Zaragoza 2008




Pro Expo - Zaragoza 2008
El agua y el desarrollo sostenible de las ciudades

En enero de 2003 ya la disfrutaba.


A primera vista es un proyecto “interesante”.
Proyectos hay muchos, pero este tiene apellido.
Es “interesante” contemplar un desarrollo sostenible que dignifique el aspecto conservador de la sociedad. Daremos, de esa manera, al César lo suyo. El sector público quedará en su sitio si orientamos la finalidad del avance hacia el individuo.

Resumiré así: Sector público (dar al césar lo que es del césar) y privado (el fin es el arquetipo humano).

Oriente me atrae.
Dinamiza la vitalidad de su cultura alumbrando una filosofía que contempla todos los niveles y en la que se puede poetizar lo cotidiano.

Desarrollo sostenible
Avance y conservación
Ambiente positivo
El agua fluye

Occidente lo diría de otra manera: El elemento natural se convierte en cultura cuando el desarrollo sostenible puede incorporar todas sus manifestaciones (individuales) en una gestión eficiente por solidaria.

En síntesis: Cultura es cultivo del ser humano. La cosecha es “ser”.

jueves, 12 de junio de 2008

Autoestima





¡Te quiero!

¡Yo también me quiero!

¡Qué bien, querer lo mismo!

*

miércoles, 11 de junio de 2008

Anita Brus

Anita Brus

Nacida en 1959 en Enschede, Holanda

Formación:
- formación de profesorada Ubbo Emmius, Leeuwarden, 1978-1982
- academia de bellas artes, Amersfoort, 1982-1984
Resumen de las exposiciones más importantes del arte gráfico:
- 1984 Centraal Beheer Apeldoorn (exposición en grupo)
- 1985 Bruggebouw Emmen (exposición en grupo)
- 1988 Museo “het Princessehof” Leeuwarden (exposición en grupo)
- 1989 Tektronix Holland N.V. Heerenveen (exposición individual)
- 1990 SLO Enschede (exposición individual)
- 1991 ‘bolsa gráfica’ Deventer (exposición en grupo)
- 1991 Herenhuisgalerie Enkhuizen (exposición en grupo)
- 1991 Casa de los artes 13 Velp (exposición en grupo)
- 1991 Galería de arte Molenaars Breda (exposición en grupo)
- 1992 Galería de arte 1598 Hellevoetsluis (exposición individual)
- 1994 Grafinova '94 Vaasa Finlandia (exposición en grupo)
Exposiciones de los dibujos:
- 2004 ABC Treehouse Amsterdam “A través de los ojos del tango” (exposición en grupo)
Una exposición organizada por la “Asociación de Carlos Gardel”
- 2004 colaboración a un projecto de Merle Cavalho de “maletines del tango”
Profesión:
- artista
- profesora de dibujo/bellas artes

Dibujos del tango
Mi trabajo consiste en:
- dibujos originales a la pluma, al lápiz con materiales distintos
- un libro con las copias de los dibujos que hice en Argentina
Relación con el tango:
Ya durante muchos años hago dibujos y bailo el tango, aficiones que se juntaron el año pasado cuando estuve viajando en Argentina. Siempre estoy dibujando durante mis viajes y me hé preguntado por qué lo hago. Parece que procede de la necesidad ‘querer llevar algo de un país’. ¡Y qué más podía llevar de Argentina que el tango! Bailé y, entre una cosa y otra, dibujé. Así que el baile determinó mis dibujos, no sólo porque dibujé las personas que bailaban sino también porque me sacaron a bailar con lo que me forzaron a dejar el dibujo. Me ayudó en elegir el momento adecuado de terminar un dibujo, algo que no siempre es fácil. Pero a veces sí podía trabajar más tiempo y hice dibujos más elaborados, no sólo de los bailarines sino también de las orquestras que actuaban. En Buenos Aires estuve en varios lugares del tango como ‘la Academia Nacional del tango’, Café Ideal, Club Gricel, ‘El niño bien’, ‘La catedral del tango’ y dibujé las orquestras en el Teatro San Martín.
De vuelta en Holanda quería que más gente disfrutara de mi trabajo y por eso hice un libro de las copias. A la vez empecé con dibujar el tango aquí también, hice dibujos de los bailarines y de las actuaciones en Amsterdam, en la Academia de Tango, en el ‘Tropeninstituut’ y en Cristofori.

sábado, 31 de mayo de 2008

La Mirada


Los cuentos son un excelente vehículo desde donde los niños pueden ver a las ideas "morderse la cola".

Yo tenía una amiga (la tengo) que una de sus actividades preferidas era mirar. Le gustaba como expresaba Monalisa y la seriedad de su hijo Miguel, un niño que adoraba a los lobos y no le perdonaba a Caperucita haberle obligado a ser el malo en un cuento que él no podía tragar.

Se me ocurrió inventarme una historia en la que una corderilla se comía a dos de los tres lobos de Fortanete y el tercero se salvó porque supo afrontar la situación.

A Miguel le gustó y otra niña, María Lafarga, me hizo unos estupendos dibujos que enriquecieron el relato. Mañana os lo cuento.

martes, 27 de mayo de 2008

Otra forma de bailar





Mirar desde donde ven los demás.

Esta soy yo en el espacio que María Lafarga tenía para mí.

Un 28 de abril de 1996.

martes, 11 de marzo de 2008

"Gota a Gota"



JUAN ANTONIO JIMENEZ FRACA.



Exposición - Título: GOTA A GOTA
Fechas: 1 de abril-18 de mayo




Lugar: Torreón Fortea
Dirección: Torrenueva,25. Zaragoza



www.cerco.es

Dice el Autor:

Tras un año desarrollando mi trabajo fuera del taller, por suerte dentro del mundo de la cerámica. Esta exposición GOTA A GOTA me devuelve al taller, tranquilo, vaciado y en soledad, miro hacia mi interior y hacia atrás, solo para rescatar emociones e hilarlas a las nuevas. He tocado y vivido con barros, óxidos, cristales, sutiles porcelanas, rakus de día y de algunas noches compartidas, reducciones, altas y bajas temperaturas, plazas, CERCO y Correlimos.

Investigo con las Sigillatas y Pit Firing. Juegos Imaginarios. Así que retomando donde lo deje, últimas geodas abiertas y Pit Firing, introduzco el agua que forma parte de nuestra totalidad, dejo que llene algún cuenco

He aprendido y compartido, ahora con la madurez de los cincuenta y lo vivido, quiero saborear otras intensidades y que mis piezas hablen de esas emociones que gota a gota nos llenan la vida, nos inundan como el agua, nos conecta unos a otros y nos hacen ser quien somos.

Por eso estas piezas hablan de Principio, Soledad, Encuentros, Secuencias, Números, Árbol (con raíz), Ascendente, A la memoria (con algún secreto). Cuencos vacíos y algunos llenos

Con la ilusión de que al contemplarla todos nos sintamos conectados

Juan Antonio Jiménez


Digo yo:


Buenos como decía Machado.


El barro en casa de un alfarero tiene vida propia.

Cada uno aporta lo suyo. La materia se adapta a las manos del autor y éste acepta el reto con toda su capacidad de asombro, como si de "un juego de niños" se tratase. El resultado de este proceso alquímico será una obra "buena" firmada "con el alma".

Ser buenos es lo mejor que nos puede pasar, porque entonces los hechos se llenan de colores, de luz y de alegría. Como la obra de Juan Antonio Jiménez, que es, como veréis, buena.

No os perdáis esta exposición