sábado, 25 de febrero de 2012

Joan Antoni Melé y Ángeles Caso





















Yo también me apunto a esta cosecha, fruto de unas ideas tan hermosas como las que siembran Joan Antoni y Ángeles,



lunes, 20 de febrero de 2012

Moisés




Moisés no entró en la tierra prometida por falta de fe.

Siempre me pareció que a ti te ocurría lo mismo. No entrabas en ti por falta de fe en dios, es decir, en ti.

Pero ocurre que de esta visión, la mía, hay que descontar lo que te pertenece a ti, tu tiempo. Ese espacio que la vida nos tiene reservado a todos y cada uno y al que solo su propietario tiene acceso.

Por eso somos invulnerables. Estamos blindados para solo ser como somos. Es la única manera de que los demás se reconozcan y no nos carguen sus proyecciones.

Cualquier dogma moral es la fantasía de una responsabilidad pendiente de asumir, un escapismo de los aspectos negativos que todavía no están en condiciones de presentársenos como propios y se ocultan en el espejo de los demás.

Sobre ti solo tú tienes la última palabra. Como todo el mundo.

Por eso podemos ser.

Y como tú dices: "Ser bueno es ser".


jueves, 16 de febrero de 2012

El Amor





Las ideas tienen que ser tan nuestras que para desarrollarlas no necesitemos invadir el espacio de los demás.

Queremos que el otro esté donde esperamos encontrarle y a eso le llamamos amor.

Cuando somos nosotros quienes nos movemos, esperamos que nos quieran donde estemos y a eso le llamamos amor.

En este diagnóstico algo falla.

Noción de bondad en matemáticas donde las cosas se sienten correctas simplemente porque son buenas, dice Goro Shimura.

El yo es la rueca con la que hilamos la información que nos llega de esas dos orillas: Los demás y el ideal de perfección.

Los hechos revelan nuestro grado de madurez y en la madurez el amor se siente como en casa.




jueves, 9 de febrero de 2012

Con Baltasar Garzón


Estoy de acuerdo con Sandor Màrai cuando dice en  un pasaje de su libro "La mujer justa": "No es cierto que el sufrimiento nos purifique y nos haga mejores, más sabios y comprensivos".

Estoy de acuerdo. No es cierto.

Lo que nos purifica y nos hace mejores es la respuesta correcta que damos al sufrimiento.

Recordar para que nunca se repita.

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Antón Castro

María

sábado, 4 de febrero de 2012