martes, 30 de septiembre de 2014

EL TANGO NO ES AMARGO




La tristeza nos hace la segunda voz
solo para recordarnos que somos únicos responsables de nuestra felicidad.









domingo, 28 de septiembre de 2014

EL MISTERIO DEL TANGO





(Anita Brus)




Podría decirse que el tango nos comunica con nuestro lado oculto.

Los pies leen el pentagrama de la tierra.

En el abrazo, las manos dibujan la frontera y exilian a la desesperanza.

 La mirada controla el recorrido para no distraerse y ver.

El oído no admite cantos de sirena. 

La pasión crea el ritmo.

El final nunca es triste, pues anuncia un nuevo comienzo.

El tango habla de la realidad como la música de la palabra.






sábado, 27 de septiembre de 2014

Leyendo a JULIA





Una pregunta es interesante cuando ella misma (la pregunta) es la respuesta.

Por ejemplo. Julia tiene poco más de cuatro años y pregunta: "Oye papá, ¿porqué cuando hacemos cosas buenas a los niños/amigos se nos pone contento el corazón?"

La única respuesta es emocionarse. O preguntar por qué no somos como niños.






viernes, 26 de septiembre de 2014

CRONOS Y ESE ESPEJO






Así venimos a este mundo: en blanco. Pero no, como suele decirse, para que otros escriban nuestra vida (padres, educadores, circunstancias ambientales o económicas), sino para desarrollar, en esas páginas que la historia humana nos reserva, lo que el propio nombre significa.

El nombre es el pan que cada niño trae bajo el brazo. Esta empresa es tan difícil como valiosa por su complejidad.

Y hace falta tiempo.

Los griegos al tiempo le llamaron Cronos y Goya lo pintó como un monstruo que devora a sus hijos. Pero el pobre Cronos tiene otros rostros más amables. Si pudiéramos escucharle oiríamos cómo suplica que su fealdad no nos asuste. Este gigante grandote, espera que tengamos para él un espejo (de su tamaño) en el que su bondad pueda, también, reflejarse.

Las sorpresas siempre son recíprocas.




jueves, 25 de septiembre de 2014

CURIOSA SITUACIÓN EN EL 2005

(Calle Arcadas - Zaragoza)




Me encontré en una curiosa situación en julio del 2005. Recibí la llamada de Cristhian, un conocido que pedía auxilio.

Por la mañana llegó de Londres con lo puesto y sin nadie a quien acudir. Solucioné la papeleta alquilando habitación en un hotel para esa noche. En la mañana del domingo le acompañamos a uno de los servicios sociales que tiene el Ayuntamiento donde alojan a transeúntes y durante una semana estuvo allí. Después otra institución le facilitó catorce días más de estancia. En ambos casos las comidas estaban incluidas. Quería buscar trabajo y quedarse en Zaragoza.

Si alguien por la calle me pide limosna, generalmente no doy. No podría dar a todo el mundo y prefiero no elegir a éste sí y a éste no, sin tener criterio. Además, considero que votando a un partido en el que conseguir la igualdad de derechos es uno de sus objetivos, estoy devolviendo indirectamente a quien pide, lo que la injusticia social les quitó.

Pero en este caso la petición era personal. ¡Por favor, ayúdame! Y me vi éticamente obligada a ello.

Dinero, compañía y pistas donde poder encontrar trabajo ha sido la ayuda prestada hasta hoy 31 de agosto, sin que haya conseguido su objetivo. Es lógico que una persona de 55 años, flaco y no muy contento, vea con disgusto, cómo se “cuelan” otros más jóvenes, vitales y menos problemáticos en las ofertas de empleo que él espera para sí.

Y pasa el tiempo.

Yo no le ofrecí nada porque de él sabía lo mismo. Por esta razón toda la ayuda que le he proporcionado es regalada. Así lo tomaría yo si me encontrase en su lugar.

Pero él, me dice, que es un humanista. Un hombre de los que se encuentran uno cada ciento cincuenta mil y por eso tiene dificultades con el personal. Para todos tiene una pega que señalar y mi alarma ha saltado cuando esa marea turbia se acerca peligrosamente a las costas de mis conocidos.

A mis amigos he conseguido mantenerles alejados de este problema. Rechacé varias ofertas para alojarlo en sus casas y comprendí perfectamente la negativa de otra amiga para alquilarle una habitación en la suya.

Me sorprende el grado de incomodidad que me causa oírle criticar a conocidos más o menos cercanos, consiguiendo con esa censura aumentar mi simpatía por quien en situación normal no se la tengo. Me me parece una injusticia arremeter con la forma de ser del otro, sin haber agotado el tiempo para conocerles más profundamente, además de avanzar en unas exigencias que en la misma proporción le alejan de mi disposición a echarle una mano.

Hacía tiempo que no soñaba y la noche pasada tuve una pesadilla. Me sorprendió la aparición de un miedo conocido en otra pesadilla que tuve hace algunos años.

Los sueños me dan la pista para descubrir que esas pretensiones “humanistas” esconden la intención de prescindir de los humanos.

Me he encontrado de repente, reproduciendo en clave de caricatura esa curiosa relación que, quizás para asimilarla convenientemente, tiene que aparecer de esta manera.


¡La vida!





***

ENCUENTTROS

Te cuento, Emy...

Pintura de Susana Negri

Me regaló un abrazo.

Llegué sin conocernos.

Conversaban e intervine al poco rato. Acuerdo y discrepancias se alternaban dibujando el espacio que pronto apareció. Pasamos a dialogar con argumentos.

Qué importa la distancia si estamos dispuestos a llegar hasta el otro para ver desde dónde está mirando. El tiempo, ese “terrible Kronos”, se enternece y “no mira” para dejarnos libres, si somos generosos.

Y salió la violencia en el país vasco.

La violencia es un grito del que se ve encerrado y solo. Esa puerta se abre con dos llaves y una siempre la tienen los demás. Todos quisiéramos saber dónde está la nuestra, pero no nacemos con un mapa en el bolsillo.

Con cariño me dijo: eso es “buenismo”, al tiempo que marchábamos.

Ya en la calle me regaló un abrazo. ¡Qué sorpresa! Despedida no era, aunque ponía fín a nuestro diálogo. Era encuentro. Encuentro sin secuencia, pues yo no vi en qué instante apareció una “t” en ese “ismo” y él se vio bondadoso en la bondad que, dudando, a mí me atribuía.


La Vida,
¡qué sorpresa!













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martes, 23 de septiembre de 2014

Leyendo a ANA NOTIVOLI



Tangueando


(Anita Brus)




       A Rosa le gustaba ir a bailar. El tango le sentaba bien, sus piernas se lo agradecían, realmente todo su cuerpo, y especialmente su mente; cuando sonaban las notas musicales ella se abandonaba a sus  efluvios, entonces no le dolía nada. Así podía pasar horas y horas. Le encantaban los preparativos para ir a la milonga: elegir peinado, maquillaje, vestido, zapatos,  todo un ritual al que se entregaba en cuerpo y alma.

       El pelo no era problema, llevaba una media melenita que le sentaba estupendamente y sin exagerar, le hacía parecer más joven, el maquillaje nada especial un poquito de color en las mejillas y en los párpados; la raya negra que le acentuaba la mirada y los labios rojos.

       Otra cosa bien distinta era elegir el vestido, en este punto siempre se veía nadando en un mar de dudas-no era para menos- dependiendo de cual escogiera se sentiría más o menos cómoda o  más o menos atractiva ¿el rojo con lentejuelas? demasiado vistoso; el azul con aquel drapeado a la altura del pecho… era bonito pero… le hacía más pechugona; con el verde parecía una manzana y qué decir del floreado. ..Al final siempre se decidía por el discreto negro que además de ser un color muy milonguero le estilizaba la figura, con él se sentía más elegante y combinaba perfectamente con los zapatos plateados; el resto de complementos sencillos: una ligera pulsera  en su brazo izquierdo, un par de anillos, y un bolso pequeño en el que a duras penas cabían las gafas y el dinero.

       Sí, a Rosa, le gustaba tanguear. Se sentía ligera en el dos por cuatro y en los brazos de su pareja, volaba y también volaba su imaginación; aquellos compases la trasladaban  a una juventud que no había vivido en la que no faltaban las risas, las escapadas a los lugares más bellos del mundo, la libertad de entrar y salir sin tener que dar explicaciones.

       El tango obraba el milagro de hacerla dichosa porque ponía ritmo a su vida, nunca tuvo tantas ganas de gritar que era feliz, que la fortuna le sonreía, que no había mejor placer que bailar y bailar  el tango.


                                     Ana Notivoli. Abril 2014






domingo, 21 de septiembre de 2014

DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER




21 septiembre 2006






JOAQUIN MATEO BLANCO impulsó la publicación de "VIVO SIN VIVIR EN MI".


Puede adquirirse en AFEDAZ (Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer)

Dirección: Monasterio de Samos, 8. en: Zaragoza 50013 (España)

Teléfono: 976412911





Colaboré con esta crónica.




La Memoria

Allí estaba, sentado en dirección a la puerta. Por eso pude verlo bien cuando subí al autobús.

Al otro lado, en dirección contraria, ocupe un asiento y seguí con detalle todos sus movimientos. Iba hablando solo, con aquella forma peculiar de ensimismamiento que usan los que no tienen interlocutor.

De repente, cambió el tono monocorde por un recuerdo, al parecer, doloroso: "Te escribí varias cartas"… (se decía). "…siempre me las devolviste"… (se apenaba), y tras esa lucidez volvía al estado anterior, como si esta secuencia (repetida varias veces) fuera la partitura de su vida.

El vehículo paró y subieron varias personas. En la rapidez que requieren estas maniobras una chica tropezó con el pie de nuestro juglar. Ella le pidió inmediatamente perdón, pero aquel hombre no aceptó sus excusas. "Hay que mirar bien donde se pisa" dijo en tono quejumbroso, "no basta con pedir perdón…" La causante de este "atropello" quería hacerle entender que el pisotón no había sido intencionado, pero todas las explicaciones fueron inútiles. Su recriminación consiguió angustiar a la mujer y le hice un gesto para rebajar su sentimiento de culpa: "no se lo tenga en cuenta, no está bien". Ella asintió y él siguió empeñado en su queja.

Durante todo el día me acompañó esa escena. ¿Qué dirían aquellas cartas? ¿A quién iban dirigidas? ¿Acaso imploraban un perdón? No tenía datos y eso impedía construir cualquier guión, pero era una buena excusa para recordar que solo puede perdonar quien lo ha hecho consigo mismo.

Recordé a mi padre. El destino, sin sentido aparente, le rompió la memoria y la información quedó tan huérfana como aquel ser humano solo en el autobús o mi madre durante tantos años.

Solo se me ocurrió decir, "tranquilos, yo me acuerdo por los tres".






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viernes, 19 de septiembre de 2014

CARTAS A UNA AMIGA




En la actualidad hay múltiples formas de vivir en “familia” y ya no es necesario casarse para tener unos derechos y deberes como ciudadan@s. Esta madurez social ha provocado que los sentimientos aumenten su protagonismo y ocupen los primeros puestos en las necesidades personales. Ser feliz es prioritario.

Felicidad es una palabra ambiciosa. Nos habla de bondad, equilibrio, sabiduría… y es lógico que pretendamos alcanzarla. Abrirle la puerta no es fácil porque tiene una llave (clave) distinta, única, para cada uno de nosotros, con la originalidad de que la reconocemos únicamente cuando ella nos encuentra y predecible: el encuentro siempre se produce en el mismo sitio, en el centro de nosotros mismos.

Caminamos solos, pero la empatía con los demás nos ofrece un hospitalario y sorprendente lugar. En el instante que aceptamos al otro tal cual es, desaparece la frontera en una comunión que nos identifica como si fuéramos uno solo y nuestra conciencia se amplía. Volvemos a empezar un nuevo ciclo en esa espiral de nuestra biografía más maduros y por ello más sensibles a cualquier aspecto feliz o doloroso.

Tener conciencia de que nuestro yo ha crecido junto a todos aquellos que nos ofrecieron su compañía, su amor, su amistad y guardarles ese lugar para siempre, aunque ya no lo puedan o quieran ocupar, es un paso difícil pero imprescindible para vernos completos. Habrá que superar la imagen deformada que nos presentará la soledad o el abandono, pero es fundamental no caer en esa trampa. Seguiremos el consejo de Tagore: “Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”.



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jueves, 18 de septiembre de 2014

PAISAJES

Pasarela del voluntariado - Zaragoza
A Juan Carlos Gandarilla



Paula estaba atenta.
Escuchaba voces nuevas que concentraban su atención
 y alguna caricia que dibujaba los límites de su rostro.

La miraba Juancarlos ofreciéndole un lugar desde donde mirarse.

Alegría y generosidad, distribuidos por igual, en un rostro de matemático distraído.

Gandarilla podría ser una fruta, el matiz de un color (verde gandarilla)... la vereda a tomar para no extraviarse, para no perder esa capacidad de asombro que pertenece al misterioso mundo de los niños.

O quizás una lámpara.

La de ese genio que espera ser liberado entre las notas musicales del manantial oculto que es la música

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miércoles, 17 de septiembre de 2014

PAULA BARCELONA





Paula Barcelona en dos etapas de su vida.





Además de una magnífica actriz, también fue una de las mejores voces de aquella entrañable Polifónica Fleta.

















Fue un tesoro su compañía.
Ella estará siempre.
Sus amigos la echamos en falta.









domingo, 14 de septiembre de 2014

Leyendo a ANA NOTIVOLI







Dos menos cuarto de la madrugada. 

Como cada noche desde hace un tiempo, Sofía pega la cara a los cristales de su ventana y piensa que si no fuera por las cuatro farolas que iluminan levemente la plaza daría miedo estar en ella, además hoy llueve y el cielo esta negro, muy negro.
Sabe que tiene que salir, bajar a la plazuela donde la hojarasca movida por el viento baila su particular danza de la muerte. Mira una vez más al exterior pero sin ver. O sí. Desde el centro de la arboleda cree ver unas sombras y se le congela el aliento. Eso es el miedo que no le deja razonar con claridad, pero si de algo está segura es de que él la protegerá. Se coloca el gorro que compró en el rastro y  lentamente se pone el abrigo. Hay que taparse, la noche es fría.
Cierra despacio la puerta de su casa, no son horas para hacer ruidos y despacio, sin prisa, camina hacia el ascensor. Cuarenta y cinco segundos en llegar a la entrada del edificio, nada y nadie tampoco en la glorieta.
Todo está en silencio. Sofía se encoje en su abrigo y se apoya contra la pared del edificio tapándose la espalda. Así, si  aparece alguien por detrás, no podrá sorprenderla.
Está harta de ser la guardiana, la niñera de él, si no fuera porque ha aprendido a quererle y se sabe correspondida… Ella siempre se opuso a su presencia y por eso la tacharon de egoísta, ahora no le queda más que aguantarse y esperar que termine pronto. El frío no sabe de cariños.
Una noche más, Sofía engancha la correa al collar que rodea la cabeza de su perro. Lo sujeta, ya ha hecho todo, así que saca las llaves del portal, sube en el ascensor, abre la puerta de su piso y piensa que mañana será otra noche.   

                                Ana Notivoli –febrero 2014



jueves, 11 de septiembre de 2014

PISTAS PARA CUANDO ESTOY DESPISTADA




En el 2001 escribí:


Dice Rojas Marco que la tristeza y el miedo son los ladrones de la felicidad.

Es normal que cueste moverse cuando atravesamos ese paisaje grisáceo oscuro. Levantarse de la cama parece un mundo. Enfrentarse con el más pequeño problema puede ser una tragedia. Se nos hace difícil caminar porque nuestra imagen se oculta. Nos embarga un sentimiento de culpabilidad que llega desde un pasado imposible de modificar.

¿Y los otros?

Las personas más queridas, más cercanas, están demasiado implicadas en nuestro paso cotidiano, impidiendo la distancia que necesitaríamos para una correcta visión del conflicto. Como nos quieren se entristecen por nuestra tristeza. Esto aumenta la nuestra y parecemos pura calamidad. El sentimiento de culpabilidad se multiplica y oímos un ruido sin origen.

Que ocurra esto es normal cuando estamos débiles. Hay épocas de crecimiento en las que necesitamos nuevos aportes vitales y solo se consiguen respondiendo correctamente a los nuevos retos, tan complejos como desconocidos. ¿Pero quién nos indica cómo hacerlo, si la actitud correcta requiere un espacio que aparece cuando adoptamos esa actitud correcta?

Digo yo que la vida no es tan simple como parece, sino mucho más sencilla.

Parémonos un momento.
Quizás ocurra simplemente que hemos madurado
y nos falta espejo donde reconocernos. 

No un espejo cualquiera sino ese nuestro interior
 que llegará, como decía Machado, "como un regalo de la primavera".

Hay que esperar.

 Los amigos nos dicen:
“Te prometemos estar calladitos,
pero queremos ser contigo”.


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martes, 9 de septiembre de 2014

INCERTIDUMBRE



(Imitando a Jorge Wagensberg)






INCERTIDUMBRE

Es el instante
en el que no sabemos
 si podremos recuperar un equilibrio
que supuestamente vamos a perder
por algo que nos parece que quiere incorporarse.






domingo, 7 de septiembre de 2014

sábado, 6 de septiembre de 2014

UN CAFÉ

Fernando Pessoa

En las guerras hay vencedores y vencidos.
Gana el más bruto y se somete y humilla al vencido.
Los argumentos no sirven.

El deporte es una ritualización de lo que fue una lucha cruenta.
A diferencia de lo anterior, en el campeón estamos todos representados.
Se trata de reconocer al mejor, para saber hasta dónde puede llegar el ser humano.

La discusión, la puesta en común de ideas distintas, es un síntoma de madurez individual y social.


...

¡Qué tarde... Eva. Gracias por el café. Hasta mañana

...

martes, 2 de septiembre de 2014

AURORA























¡Mira qué belleza!

Miro y veo que quien mira,
también tiene algo que ver.



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