jueves, 31 de diciembre de 2015

NIEVE ANDREA Y EL TANGO





"Tango.
Nunca me había fijado de aquel modo en ese baile, pero en ese momento descubrí que era algo distinto. Y dirigí mi mirada hacia la pareja que claramente destacaba; nunca sabré si su protagonismo era sólo producto de mi imaginación, o si realmente eran los reyes de la sala.
María y Eugenio. Los pies de ambos seguían a la música (¿o era la música la que los seguía a ellos?), coordinación perfecta.
Y esa energía que desprendía ella, impregnando toda la sala con su alegría. Los ojos cerrados de felicidad y una sonrisa radiante. Casi daba la impresión de que flotaba, que estaba en otro paisaje. Al igual que quien la miraba, pues transmitía esa paz que sólo puede conseguirse cuando se es completa y realmente feliz. Disfrutaba al máximo del baile, comunicación, vida al fin.
¡Qué gusto daba verlos! Eugenio la llevaba de aquí para allá con soltura, al marcado ritmo de la pieza, pasos desconocidos para mí, extrañas bellezas entrecruzadas entre las cuales se veía algo más.
El tango, qué baile. Belleza como no hay otra cuando se baila bien, y eso que apenas metían adornos ni pasos inverosímiles, como en los concursos. Así, tranquilamente, como quien no quiere la cosa, unas cuantas parejas bailaban desplazándose poco a poco en torno a las columnas.
Un ligero contratiempo de los pies de él, una sonrisa de ella, y al momento siguiente todo volvió a la normalidad. Nada podía turbar esta magia.
Terminó la pieza, y yo, desde el otro lado de la sala y por medio de señales que apenas me salían -tan hipnotizada me tenía su actuación-, les pedí que bailasen la siguiente.
¡Qué instantes tan perfectos! No había espacio para el tiempo: las horas, los minutos, pasaban sin saberlo.
Ante mis asombrados y deleitados ojos pasaban los bailarines, enfundados todos ellos en negros pantalones o ropas elegantes: empresarios, artistas, dependientes de tienda, ejecutivos, amas de casa, bohemios, madres; en definitiva, de todo había allí. Gente tan distinta unida por una misma pasión.
A los oídos me mi memoria llegaban aquellos poemas sobre el tango que con tanta emoción había escrito María cuando estaba aprendiendo a bailar…

Tango
Prestarle rostro al silencio.

¿Acaso no interpretaban la frase con su danza?

La postura
Enfrentados, te pones a mi altura yo me crezco.
Cincelados mis pies por la ternura,
no invado tu terreno
y equilibrada, esa fuerza nos impulsa.
El norte son mis ojos.

Claramente, ésa era la postura adoptada por la gran mayoría de los danzantes; los que parecían uno con su pareja y con la música eran el vivo reflejo de este poema.

La distancia
Ni muy pegada a ti
(que quepa un hilo),
ni demasiado lejos
(que tenga todo el mundo sitio).

No habría podido serse tan preciso en la descripción del baile: ni mucho, ni poco. El eterno y vital término medio.

El pie
…todos tus pasos dibujados en mí, que soy tu tierra.
Aquellos poemas, publicados en edición limitada por ella misma, habiendo ganado aquel premio de poesía del tango en el 2001, en un libro titulado “El Tango con Darío”, eran justo lo que más encajaba con aquellos instantes. Tan precioso era el baile, y tanto lo era su arte, su poesía. Tan bien lo reflejaba.
También se había hecho CD, leído por una argentina, la que había convocado el concurso de poesía. Me había gustado tanto, que lo escuché hasta la saciedad.
María, de vez en cuando, abría los ojos y miraba a Eugenio.

La mirada
Nos miramos
y siento una emoción desconocida
porque no sé, todavía, quién eres.
¿Te imaginas qué puede ocurrir
cuando me reconozcas?

Mi poema preferido en aquel bello libro.
Terminó la pieza y, esta vez sí, María y Eugenio volvieron a sentarse junto a mí, ella con toda su emoción reflejada en las sonrosadas mejillas que contrastaban con el azul de sus ojos."


Fragmento de "El Eco de un Concierto". Nieve Andrea Sádaba




martes, 29 de diciembre de 2015

PARA TI



(Fotograma de Ágora)


Alguien perdió una carta dirigida a alguien. Decía así:


Para ti.

Hace un día muy hermoso. Qué quietud. Qué silencio. Tanto como mi paz. Soy feliz.
Respira hondo (aquí venía el nombre del autor), que de más hondo aún viene tu dicha.
Qué pena quererte tanto, qué pena; pero qué alegría también tener esta pena.
Este hombre, el mejor que he conocido, podría haber sido tuyo.”

Si yo hubiese sido la destinataria de esta carta, hubiera respondido así:

“Tienes razón. Es el mejor por ser el único que has conocido. Si te hubieras “reconocido” esa pena estaría en su sitio y hubiera traído su espacio.

La diferencia en decir “tuyo” o “tu yo” es fundamental. Mi yo solo espera reconocerse en mí para no invadir el espacio de los demás. Si yo hubiera sido tú no habría para mí felicidad posible.

Tuyo debiste ser tú y no pudo ser.

Estoy segura de que ya lo has comprendido todo. Para la conciencia universal tú también eres imprescindible. En este final pudiste respirar con la hondura debida.

Yo nunca he dejado de ser feliz.


Para mí



miércoles, 23 de diciembre de 2015

En el autobús - diciembre 2015






Esperaba, como todos los días, el autobús.

Subí la primera, aunque era la tercera en una fila que fue aumentando desordenadamente.

La máquina dijo que no, que mi tarjeta no era válida. Volvía validar y la respuesta fue la misma: “que no”.

Los pasajeros pasaban (también de mí) y el conductor se multiplicó en dispensar los billetes y comprobar que mi tarjeta de transporte era legal. (Yo no tenía ninguna duda). Se le veía cansado y se dirigía a mí de manera displicente. Después de varios intentos con una incómoda expresión, me dijo con tono cansino: “puede pasar”. Y pasé. Pasé de él, sin darle las gracias.

Ese “des-agradecimiento” me hizo sentir incómoda y pensé que la solución hubiera sido dar dos golpecitos cariñosos a la máquina validadora dejando constancia indirecta de que me hacía cargo de su agotamiento.

Hay que comprender que a veces (pocas), se comportan (nos comportamos) como autómatas y la empatía es un oasis donde reponer fuerzas. Estos días están de huelga y la lucha por los derechos desgasta.

En ese momento él no estaba para responder emocionalmente y yo quise guardar silencio para no hacer hablar a las máquinas.

A través de la ventanilla el paisaje era gris pero se adivinaba un sol que podía llegar en cualquier momento.

Y llegó.





 

martes, 22 de diciembre de 2015

LOTERÍA 2015








Sueño con no desear dinero y la feliz realidad me abraza.







viernes, 18 de diciembre de 2015

DESARROLLANDO EMOCIONES

  
La misma idea
En 1973 escribí

¿Dónde estás?
Al atardecer
me buscabas por todos los rincones de la tierra.
Cuando anocheció,
acariciaste todos los rostros esperando encontrarme.
Amaneció.
Tu corazón sintió que me encontraba cerca y abrió la puerta para recibirme.
En el mediodía te susurro,
¿cómo esperabas verme, si estoy en tu ojo?
Y seguí, danzante, entorno a tu centro".
 
 
 
25 años después
Fragmento de
"El Tango con Darío"
La Multitud
Quiero bailar contigo y no te veo
¿dónde estás?... (me aventuro)
El eco así responde:¿quién eres?
Me asusta la pregunta, pero arriesgo:
(quiero bailar contigo)
Soy yo
(me confieso rotunda,
acorralando al eco)
Entonces apareces.
"Estaba aquí, asomado a tus ojos"
*

martes, 15 de diciembre de 2015

MI PRIMER POEMA

Eco y Narciso
John William Waterhouse.



Al atardecer, me buscabas por todos los rincones de la tierra sin saber qué buscabas.

Cuando anocheció acariciaste todos los rostros esperando encontrarme.

Al amanecer tu corazón sintió que me encontraba cerca,
y se preparó para recibirme.

En el mediodía te susurro,
¿cómo esperabas verme, si estoy en tu ojo?

Y seguí, danzante, en torno a tu centro.





***

miércoles, 9 de diciembre de 2015

PAZ - 10 septiembre 2012


A todos los muertos inocentes,
incluidos aquellos que son responsables de tanto dolor,
porque en esa medida, son inocentes también de estar muertos.





Dibujo de Pilar Alcolea







Acabo de participar en una manifestación por la paz.
¡Cuánto cuesta encontrarle todo el sentido a esa hermosa palabra!
Los que allí estábamos no queríamos que siguieran matando inocentes. ¿Pero quién lo quiere?

Como estábamos enfadados le dijimos al embajador de turno que se fuera. Solo quedó añadir: “por las buenas o por las malas”

Como por las buenas no hicieron aquello que ordenaba el país representado por el embajador “non grato”, eligieron las “malas” y mataron al invasor para dejar que los buenos gobernasen.

En todos los países, en algún momento, las fuerzas supuestamente del orden, quitaron la voz “por las malas” a quienes no pensaban como ellos. En estos conflictos, un porcentaje eligió la palabra para defender sus ideas, pero el resto no encontró esa salida y creyeron tener derecho a responder igual, es decir, con la fuerza, haciendo exactamente lo mismo que quienes les habían agredido.

Como la fuerza ejerce para no quedarse sin significado, acabó por eliminar incluso a los compañeros con los que juntos lucharon contra los que solo admitían el orden por ellos establecido. Ahora lloran juntos víctimas y verdugos sin tener el consuelo de poder enfadarse con un enemigo claro.

A la manifestación nos acompañó Isabela, una pequeña de pocos años. Venía de jugar con otro niño que, según nos contó, le había dejado su tractor por la hermosa razón de compartir.

Muy interesada preguntaba qué decían los que gritaban; por qué la gente estaba tan enfadada; por qué no llevábamos una bandera como el niño del cochecito.

Isabela, le dije: “Tienes que dibujar una bandera y regalármela”. Contundentemente dijo: “No”. “La dibujaré para las dos”.

Estoy sentada frente al embajador expulsado, al que he pedido que me acompañe, para encontrar la manera de reciclarnos en el corazón de Isabela.

PAZ

...

Isabela, le dije: “Tienes que dibujar una bandera y regalármela”.
Contundentemente dijo: “No”.La dibujaré para las dos”.
















Estoy sentada frente al embajador expulsado, al que he pedido que me acompañe, para encontrar la manera de reciclarnos en el corazón de Isabela.
***




sábado, 5 de diciembre de 2015

ENFURRUÑADA

Canarias


Se te ve enfurruñada, ¿qué te pasa?

“Soy así”, sueles responder.


Haremos la pregunta de otra manera.

¿Cuándo dejarás de mostrar esa actitud

para que los demás, cuando estén a tu lado,

puedan ser ellos mismos?


...y sonríes









***

jueves, 3 de diciembre de 2015

CONCHITA PIQUER - No te mires en el río (1ª versión)






Cuando somos niños dependemos de nuestros padres. No tenemos la madurez suficiente para conocernos y que nos acompañen es primordial. Nuestros padres nos guían según saben y saben lo que aprendieron cuando eran niños y dependían de los suyos.

Es una cadena que sería muy fácil de romper si socialmente estuviésemos bien organizados. Afortunadamente vamos avanzando y cada vez con más naturalidad aceptamos las diferencias. Ya no caminamos a toque de corneta de quien dice tener la verdad y poco a poco va desapareciendo el infierno. No obstante, falta mucho.

La clave está en conocernos. En saber cómo somos. Es la única forma de encontrar el tesoro de la empatía, esa capacidad de ponerse en lugar del otro para conseguir nuestra “dimensión vital”.

Ayer entendí la razón de una tristeza infantil.

De muy niña me impresionó aquella canción interpretada por Concha Piquer, que decía:

 ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! - no te mires en el río –
 ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! -que me haces padecer,
 - porque tengo, niña, celos de él. ...
Una noche de verano - cuando la luna asomaba,
vino a buscarla su novio - y no estaba en la ventana.
 - Que la vio muerta en el río - y que el agua la llevaba –
¡Ay corazón, -parecía una rosa! - ¡Ay corazón, - una rosa muy blanca!
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! - cómo se la lleva el río
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! - lástima de mi querer...
Con razón tenía celos de él.


No sabía bien la causa, pero adivinaba una tragedia.
La Ofelia de Hamlet tomó el relevo en mi imaginación.

Un amigo enamorado de Portugal me dejó leer un poema de Fernando Pessoa, un autor al que no conocía. Por tercera vez, la Lidia a la que se dirigía el poeta lideró aquel grupo de mujeres invisibles.

Le hice la segunda voz.
 

Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla del río
Fernando Pessoa/Ricardo Reiss (uno de sus heterónimos)

Pessoa
 
Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla del río. Contemplemos con sosiego su curso y aprendamos que la vida pasa, y no tenemos las manos enlazadas.
(Enlacemos las manos) 

Lidia/María
Me he sentado contigo a la orilla del río. Sosegadamente mirabas su curso. Querías enseñarme que la vida pasa y no tenías mi mano entre las tuyas. El cauce el río fue mi lecho. Pasé desapercibida ante tus ojos. ¿A quién hablabas?

Pessoa
Pensemos después, niños adultos, que la vida pasa y no queda nada, nada deja y nunca regresa. Va hacia un mar muy lejano, hacia el Hado. Más allá de los dioses.


Lidia/María
Sentada a tu lado, quieta, querías enseñarme que la vida pasa y no queda nada, nada deja y nunca regresa. ¿De qué lugar más allá de los dioses hablabas? ¿Y a quién? pues el cauce del río era mi lecho y pase desapercibida ante tus ojos.

Pessoa
Desenlacemos las manos, porque no vale la pena que nos cansemos. Ya gocemos, ya no gocemos, pasamos como el río. Más vale saber pasar silenciosamente. Y sin grandes desasosiegos.


Lidia/María
Desenlazaste tu mano de la mía porque no valía la pena cansarse. Querías enseñarme a pasar silenciosamente, sin grandes desasosiegos. Tu mano me señaló el cauce del río, y yo, sumisa, me acosté en él. Mirabas abatido el curso del río, pero yo, pasé desapercibida ante tus ojos.

Pessoa
Sin amores, ni odios, ni pasiones que levantan la voz, ni envidias que dan movimiento excesivo a los ojos, ni cuidados, porque si los tuviese el río siempre correría. Y siempre iría a dar al mar.


Lidia/María
Sin amores, ni odios, ni pasiones que levanten la voz. Así me querías a tu lado. Pero una sombra ocupó mi lugar y el río me llamó a que yaciera en su lecho.

Pessoa
Amémonos tranquilamente, pensando que podíamos, si quisiésemos, cambiar besos y abrazos y caricias. Pero más vale estar sentados uno junto al otro. Oyendo correr el río y viéndolo.


Lidia/María
Pensabas en lo que podíamos hacer y no querías. Querías estar sentado junto a mí, pero me señalabas cuál era mi lugar en el lecho del río. Sumisa en él duermo.

Pessoa
Cojamos flores, pon en ellas tus manos y déjalas en el regazo, y que su perfume suavice el momento, este momento en que sosegadamente no creemos en nada, paganos inocentes de la decadencia.


Lidia/María
Desde el lecho del río te oí hablar de flores, de perfume, de la muerte sosegada, pero ¿con quién hablabas, si yo yacía en el lecho de tu río?

Pessoa
Al menos, si yo fuera una sombra antes que tú, te acordaras de mí sin que mi recuerdo te arda, hiera o te conmueva, porque nunca enlazamos las manos, ni nos besamos. No fuimos más que niños.


Lidia/María
¡Pobre amado mío! Demasiado infantil para ser niño.

Pessoa
Y si antes que yo llevaras tú el óbolo al barquero sombrío, yo nada tendré que sufrir al recordarme de ti. Me serás suave a la memoria recordándote así a la orilla del río, pagana triste y con flores en el regazo.


Lidia/María
El curso del río viaja hacia mi destino y allí volveré a despertar en mi presente.


Ayer, tomé conciencia plena del por qué me invadía esa triste sensación de niña.

Hay tribus primitivas que se asustaron la primera vez que se vieron reflejados en un cristal. No se reconocían y pensaban que era el enemigo.

Necesitamos espejos para vernos. No conoceríamos nuestro rostro sin ellos. Esa distancia que recorre nuestra imagen es fundamental.

Necesitamos el espejo de los demás para vernos, pero solamente aquél que respete nuestra imagen.

La tragedia tiene una doble cara. El río se lleva nuestra imagen y no tenemos el tiempo suficiente para ver toda nuestra complejidad. O no se la lleva porque ha dejado de ser un río para convertirse en lago.

¿Decìas?.....






miércoles, 2 de diciembre de 2015

PISTAS PARA CUANDO ESTOY DESPISTADA



Autoestima


No me cambiaría por ti. Pero si yo fuera tú, no me cambiaría por mí.















































lunes, 30 de noviembre de 2015

LOS MAESTROS






Estar en la "sala de máquinas" psíquica, acompañar y servir de faro en los primeros pasos, convierten al educador en una de las figuras clave de nuestro desarrollo personal.

En general, quienes enseñan, se sienten realizados si somos como nos vieron.

Pero los maestros tienen algo especial.

Todos hemos conocido a alguien que cuenta cómo el estímulo de su profesor fue decisivo en el reconocimiento de sus cualidades.

Simplemente nos quisieron como éramos y esta generosidad fue la mejor brújula hacia ese territorio en el que somos invulnerables: la autoestima.

Gracias por ser así.




viernes, 27 de noviembre de 2015

MARÍA Y ESE TREN




Oscuro, misterioso, interesante. Sólo desde el silencio puede encontrarse la clave de este tren.

Despierta una profunda curiosidad su itinerario, siendo infinitas las estaciones que recorre y en cada una sube, curiosamente, tan solo un pasajero.

Este tren no se pierde en la niebla del tiempo y por ello no expide billetes de ida y vuelta. Lo escrito en su costado solo se lee desde el espejo de Kronos.

Ellos se nos van, provocando en nosotros enfado por su ausencia. Nos duele que abandonen su imagen, pero es solo apariencia.

Son proyecciones nuestras que un día abandonamos en la estación de otros y que ¡por fin! piden el regreso a su hogar.

No queda otra que buscarles su sitio. La realidad no tiene puertas de huida. Sólo de entrada. La realidad es redonda.

El tren del que hablas tiene completo su guión, su recorrido y agotados los billetes. No hay nada que añadir porque tiene vagones para todos.

No quieras perderte el final. (Tampoco puedes).

Ese tren, como bien dices, nos lleva en su barriga a todos. En la última estación la madre naturaleza nos regala su parto. Un comienzo en el que todos tenemos un papel insustituible en esta historia.

Nos la contamos unos a otros con la inocencia de que este tren nos garantiza un final felizmente Universal.

Nos olvidamos que aplaudimos pidiendo ¡otra vez, que se repita! para meternos cada uno, de nuevo, en nuestro personaje.

Tan sencillo como que al invierno le sigue la primavera que fue el comienzo.

***

martes, 24 de noviembre de 2015

LEYENDO A SÁNDOR MÁRAI EN EL AUTOBÚS

... sólo obtienes algo de los libros si eres capaz de poner algo tuyo en lo que estás leyendo. (pag. 214)






Leo en el autobús.

Con esa intención ocupé el único asiento libre que quedaba, junto a una mujer que tenia en sus manos un pequeño aparato del que salía una música machacona.

Esperé un poco por si acaso el exceso de volumen era puntual, pero no fue así.

Directamente le pregunté: ¿Y si te leo?

Tuve que repetirle la pregunta pues los auriculares taponaban sus oídos. Se los quitó y me pidió disculpas. “También a mí me molestan los adolescentes que hacen lo que ahora he hecho yo”, se lamentó.

Ella no se enteró, pero en ese momento quité las interrogaciones a esa defensiva pregunta y las cambié por una sincera admiración.

¡Te leo!, eres un buena persona.

Gracias por llamar mi atención.





domingo, 22 de noviembre de 2015

CARTAS A GUILLE - AGOSTO 2003



Se enfadó con su madre porque ella descubrió que (cumplidos los 16) todavía jugaba con los “soldaditos” como cuando era pequeño.

Para rebajar tensiones le escribí:



             Querido amigo. Me entero por la prensa del conflicto provocado por unas desafortunadas filtraciones sobre tus actividades con el ejército. No es para menos.
             Entiendo perfectamente el enfado, aunque habría algunos puntos sensibles que suavizarían ese juicio sumarísimo.
             Hay muchas formas de jugar, pero todas imprescindibles. Organizar batallas imaginarias o imaginar cómo las organizábamos cuando éramos pequeños, supone un cambio difícil de percibir para quien nos observa desde fuera. Y si el observatorio está colocado en el puesto de "madre" todavía el panorama se oscurece.
             A quien capitanea ese puesto (tu madre) le cuesta aceptar que dentro de poco le van a sustituir en uno de los territorios que más quiere, porque eso supone renunciar al privilegio de verte en primera línea.
            Tienes razón en enfadarte y ella merece un arresto. Pero, por favor, que sea en la cárcel de tu cariño.
            Si es posible, a mí, extiéndeme un pase permanente en blanco para que pueda entrar y contarle lo que veo desde este observatorio que vuestra amistad me ha adjudicado.

            Un marcial saludo y un abrazo.





sábado, 21 de noviembre de 2015

jueves, 19 de noviembre de 2015

LA MUERTE




En 1984 me pregunté:


Nos inquieta la muerte, 
pero ¿de qué vida?














miércoles, 18 de noviembre de 2015

CARLOS SEBASTIAN SE FUE (Pero está)


En mayo de 2010 Carlos Sebastián escribió:
-Ya no echa agua como antes, decía uno.
-Ahora más que brotar, se resbala por la fuente, contestaba otro.
-Y no se comporta igual el agua, terciaba un tercero

Así eran los comentarios alrededor de la fuente que había cambiado su comportamiento en los últimos tiempos. Todo eran conjeturas, todos los que pasaban, no podían evitar una mirada de dulzura y una expresión de incertidumbre, de asombro en sus caras.

-¿Por qué ha pasado esto? ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

Eran las preguntas más repetidas, aunque habría que comenzar por el principio, como casi siempre, para llegar a entenderlo.

Entre los dominios de tercero, quinto y cuarto, dos años antes de la era zagaliana, apareció una fuente de la que manaba un agua, no te digo, iba a ser moscatel con sardinas, que según decían tenía poderes mágicos. Hacía reír a quien la probaba, transmitía energía positiva, despertaba sueños, contaba cuentos, daba patadas, no, jugaba al fútbol, tenía mucha gente, escuchaba, vamos la repera en bicicleta, aún es más, decían algunas lenguas, que en las noches de luna llena, contaba chistes, pero esto no está confirmado, como tampoco si quitaba la sed.

Muchas personas se acercaban a ella con todo tipo de cacharros desde botijos hasta las propias manos. Ollas, cantimploras, hojas de papel, escritos, cuchicheos, conversaciones sotto voce, conspiraciones, viajes, vasos, jícaras, tazas, tazones, no vale hacer rimas,… formaban los elementos de los que se servían para obtener los beneficios de dicha fuente.

Le hicieron innumerables análisis, morfológicos, sintácticos y de los otros. Encontraron restos del Portillo, de maristas, del Camino de las Torres, de balonazos, de pozas e ibones del Pirineo, de muchos niños, de malempleada caligrafía, una vez, uno halló un resto de playa, pero no está perfectamente documentado, de avisos, sufrirás del estómago, vaya con los adivinos, hasta restos de barba y pipa. Con estos antecedentes, está claro que no pudieron conseguir el certificado para poder embotellarla.

Mientras seguía brotando alegre y feliz, la transportaron a otro pasillo y continuó con los cursos de conducción de silla de ruedas, sobre todo los domingos por la tarde, produciendo ilusiones y disfrutando con sus seres queridos, hasta que llegamos a la situación actual, donde, como decíamos al principio, salía poca y no era de la misma calidad. Era una verdad a medias, es cierto que manaba menos, pero la calidad no estaba en el agua en sí, sino en quien la tomaba. Algo ya descubierto en un noctámbulo congreso, donde después de muchas divagaciones, fumaciones, libaciones y demás “ones” se llegó a la conclusión que “donde no hay mata, no hay patata”.

A su vez continuaban las explicaciones, unos decían que se debía a una oclusión en las cañerías, otros que se habían vaciado los acuíferos y hasta la llegada de las próximas nieves, no se solucionaría, otros que al cambio climático, faltaría más, otros lo relacionaban con la desaparición de los dinosaurios, casi nada, hasta alguna voz clamó con la crisis, como no sea la de pensamiento…

Una mañana no estaba. En su lugar apareció un triángulo pequeñito verde fosforito.

-¡Claro, ya está! Se la ha llevado la grúa.
-Como no estaba bien aparcada…
-No habría sacado el ticket de aparcamiento.
-¡Qué afán recaudatorio que tiene este Ayuntamiento!

Se acercaron al triangulito y leyeron:

CONFIESO QUE HE VIVIDO




Yo me encuentro entre aquéllos que se acercaron a esa entrañable fuente. Me llamó la atención que el agua no era “bendita” sino de manantial. Que no tuvieron que reciclar ninguna contaminación “original” porque llegaba directamente de la naturaleza y la naturaleza, como se sabe es “buena por naturaleza” y no valen discusiones.

Además de todas las personas de las que habla el autor, a esa fuente la rodeaban unas presencias que sólo ven los niños: gnomos, hadas, janas, ijanas, trastolillos y todos los etcéteras que son quienes alimentan la imaginación. Estoy segura de que fue alguno de ellos quien dejó un libro para mí.

Hablaba ese libro de otra fuente/manantial que derramaba ideas vitales y, como la otra, aumentaba la sed de conocimiento.

Fuentecarlos y Olof Palme adoraban las bicicletas. Ambos dos eran libres y querían viajar en sus convicciones sin obligar a nadie a comulgar con esas dos ruedas en las que demostraban su equilibrio vital.

Olor Palme se fue. Carlos también. María y quien lea esto nos iremos en una fecha que ya está escrita aunque no hayamos abierto el sobre que cerrará una puerta y abrirá otra. Pero no es lo mismo tener que pedir auxilio y perdón por haber vivido, que “confesar” con ese cariño con el que hemos tratado a la vida que la daríamos entera para evitar el menor sufrimiento a quienes queremos. Quienes nos quieren, por supuesto, harían lo mismo.

Querido Carlos, te acompaño. Esa grúa igual quiere quedarse contigo para ella sola y Nieves, Carlos, tu amigos y amigas no lo vamos a permitir.

Confieso que os quiero a los tres y a ella (la cuarta) por querer a tu hijo.

María.
P.D. Querido Carlos, ha sido un regalo haberte conocido.

lunes, 16 de noviembre de 2015

MARA Y MI ESPALDA





¡Qué bien! Te hice caso, miré a las Hadas y el dolor desapareció.

Un Hada muy pequeña, que no vive en ninguna estrella, sino en los bosques de Cantabria y que se llama Anjana, me contó por qué se me había curado la espalda.

Primero, me dijo, por haber hecho caso a Mara (ella te conoce). Y luego, porque al levantar la cabeza hacia el cielo los huesecillos se ponen todos en fila, se ordenan y el orden es salud.

Otro día te contaré la historia de una Anjana que vivió hace muchísimos años, cuando casi no había nadie que hubiese descubierto el cielo. Gracias pequeñuja.


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lunes, 9 de noviembre de 2015

Sidney Bechet - Si Tu Vois Ma Mère (Midnight in Paris). by MusicaGradevole




En París, en El Muro por la Paz, diseñado por Clara Halter, leí la siguiente inscripción:

La palabra paz lleva en sí misma su propio mensaje.
No pretende un encantamiento.
Tampoco que el muro donde está grabada a título simbólico, en 32 lenguas, a través de 14 alfabetos, sea un memorial. Una y otro invitan a la acción.

Es una traducción literal. Me encantaría saber francés para leerlo mejor.












sábado, 7 de noviembre de 2015

EXPOSICIÓN EN EL 2005

Sobre la Exposición
de acuarelas con textos y audición del libro
“El Tango con Darío”



























Sin la intervención de Roberto Tordesillas, director del Centro Cívico Terminillo y organizador en nombre del Ayuntamiento de Zaragoza, no hubiéramos podido realizar esta actividad.

Sin el apoyo de “El GaraGe”, el patrocinio de FIATC y la colaboración del Estudio Fotográfico Ignacio, tampoco. El diseño del cartel en manos de Danae Antón y Alberto Espi llegó “guapo”, a pesar de las limitaciones impuestas por cuestiones de ahorro y Chema Huerta nos ayudó con el sonido. Desde aquí les agradecemos a todos su fundamental intervención.

El jueves 10 de noviembre de 2005 se inauguró la exposición de acuarelas realizadas por Blanca García a las que se añadían los textos del libro “El Tango con Darío”, de María Bernad.

El acto resultó un tanto atípico, demasiado largo, bastante incómodo para los asistentes (calor y falta de sillas) y desequilibrado en las actuaciones por una serie de imprevistos achacables a la bisoñez de María como guionista. Además, empezó tarde y si quisieramos justificar este retraso desvelando que se nos perdieron los músicos, nos bajaría la nota por no haber previsto algo tan elemental como es indicar bien una dirección. Leona Andrea y María Lafarga sintetizaron con sus dibujos lo que debía corregirse.
A pesar de ello, esperamos haber conseguido lo que pretendíamos. Con la excusa del color y unos textos ya conocidos, queríamos presentaros a quienes en distintos momentos nos sorprendieron y creímos os podrían interesar.

Justo Erdociain, una voz con espacio para las emociones que provoca escucharle.

Konstancio Pradas que nos da pistas para encontrarnos con el flamenco.

Paco el de la Serrana que no repite nunca una pieza y recuerda por ello la riqueza del tango.

(Que Alberto Gambino quisiera acompañar a sus amigos Konstancio y Paco fue una generosidad que le agradecemos, pues gracias a esa sorpresa pudimos escuchar una fusión de tango y flamenco inesperada).

Volver a escuchar a Roberto Cáncer y Amparo Millán siempre es una entrañable novedad.

(A Maria Laborda no os la presento porque fue ella quien presentó).

Esta introducción anunciaba el diálogo que el sábado 19 de noviembre 2005 mantuvieron Antonio García Olivares y Miguel Ropero Nuñez sobre tango y flamenco. Sorprendentemente, el moderador, Alonso Cordel, al moderarse a sí mismo, consiguió entonar la tercera voz con tan perfecta justeza que habló de sí mismo dejando todo el protagonismo a Miguel y Antonio. Ellos estuvieron a la recíproca y pasaron de dos a ser tres las voces que nos regalaron una interesantísima conversación sobre la similitud entre dos culturas aparentemente tan distintas.

Dos culturas y el silencio de los asistentes. Emocionaba el clima conseguido y no era de extrañar que surgiera esa entrañable sintonía, por la forma de decir lo que dijeron y la receptividad de quienes escuchaban.

Pero ahí estábamos nosotras para interrumpir y dejar a tod@s contrariados protestando por tan inoportuna censura en un momento en el que los tres ponentes habían conseguido entusiasmar.

Para darle a la noche una continuidad en la misma sintonía fuimos a “La Galería”, a una de las cenas organizadas por Rocío y Juan Carlos. Además de reponer energías, disfrutamos con una demostración de folklore argentino que nos pareció no estar muy alejado de las sevillanas. ¿Estaríamos influenciados por todo lo que oímos?

Mañana más sobre este tema.

viernes, 6 de noviembre de 2015

RECORDANDO MIS CONVERSACIONES CON FRANCISCO CARRASQUER



Correspondencia en el 2008



Naturalmente que me encanta pensar contigo.

Dices: “El hombre es la medida de todas las cosas”. Estoy de acuerdo.

El hombre creó la idea de dios queriendo dibujar un mundo en el que no sobrara nadie. Por eso es buena esa definición.

El problema surge cuando “un hombre” quiere imponerse como “la medida de todas las cosas”. De esa simplificación nace el fascismo.

(Me gusta tu diferenciación entre fantasía e imaginación. La misma que hay entre simple y sencillo.)

Podríamos decir que Dios es un círculo cuyo centro está en todos y cada uno de los hombres.

Imaginemos:

Me imagino jugando con Dios. Si pusiera la carta “María” sobre el tablero y yo “no me tuviera”, perderíamos ambos. ¡Ay! Pero si estuviera en mi madurez conocerme. Al darle esa réplica no sólo ganaríamos dios y yo, sino que Apolo y Dionisos se mirarían equilibradoramente durante un eterno minuto. Kronos, con ese ritmo “endiablado” se encargaría de colocarnos a todos en el preciso lugar para que nadie se perdiera ese espectáculo.

Visto lo cual todo el mundo querría jugar. ¿…?

Ya entiendo.

Kronos únicamente devora a quienes pretenden apropiarse de lo que no es suyo queriendo ser minuteros en un reloj que no les pertenece. Pero su generosidad no tiene límites para subvencionar con todo el tiempo del mundo a quien justamente le reclama el suyo para ser, durante un minuto, actor principal en el espectáculo de la vida.

Mañana seguimos hablando, también de Espinoza.

Un abrazo.



jueves, 5 de noviembre de 2015

RECORDANDO MIS CONVERSACIONES CON MARÍA DOLORES

Zaragoza

Cuando yo era niña se me ocurrió pensar que una sonrisa podía cambiar la historia.

Imaginaba “un hombre hosco, de mal genio” (con suficiente poder para influir en el devenir cotidiano), cruzándose un día (en el que este caballero iba a tomar una decisión importante), con una “mujer feliz, de ojos brillantes” capaz de iluminar su lado oscuro. Ese cambio de humor suponía serenidad a la hora de resolver problemas y un ahorro en guerras.

Más tarde comprendí que somos más complicados y que la agresividad necesita un pararrayos de mucha mayor envergadura.

Un tercer tiempo me hizo “egoísta”.

 ¿Por qué renunciar a ningún aspecto por muy oscuro que fuera.?
¿Por qué permitir que me asustara lo desconocido?
 Sabía que no me era posible conocerlo todo, pero una idea fundamental, sí:

 “El mal no existe”.  Simplemente se le confunde con un "bien cobarde"

 La clave estaría en encontrar un ritmo en las secuencias de cualquier historia desde donde poder acceder a la partitura entera.

En ese guión, todos y cada uno de los seres humanos somos imprescindibles.





***

miércoles, 4 de noviembre de 2015

RECORDANDO MIS CONVERSACIONES CON FRANCISCO CARRASQUER



Finales de enero 2008


¿Qué haces ahora?, preguntas.

Preparar un blog. Está bien pasear por esos nuevos espacios informáticos cuya conquista alguien ha dicho que equivale en importancia al descubrimiento del fuego. Un poco de vértigo me da, pero arriesgaré. Me encanta compartir con los demás lo que veo y mirar desde la perspectiva del otro.

Gracias por el libro. Solo he podido ojearlo, pero lo que he visto me parece muy interesante. La edición magnífica. Esa portada en rojo y negro ya anuncia un elegante y apasionado contenido.

Escribir es como cocinar, pasear, trabajar, hablar... resumiendo, es como vivir. Todos necesitamos de todo y cuando conseguimos repartirnos equilibradamente los papeles nos sale una humanidad divina. La dificultad surge cuando desafinamos y acaba en desastre. Si, además, nuestro error provoca dolor, los niveles que pueden alcanzarse en los despropósitos derivados de ello son terribles.

Sé perfectamente que los hombres pueden comportarse no como animales, sino mucho peor. Los animales se mueven de forma natural y la consecuencia de sus actos tiene coherencia. Cuando un león mata a una gacela lo hace sencillamente para comer. Si pudiera hablar diría que nosotros también matamos a las lentejas. El ser humano mueve otros niveles superiores y consecuentemente tiene otras cuentas que rendir.

Sinceramente creo en la bondad natural del hombre y no dudo en el objetivo general que todos tenemos: ser felices. Por qué resulta tan complicado es un misterio que para resolverlo se necesita paciencia búdica o inocencia.

Déjame que te regale esa música. A Paula también le emocionaba Juan de la Cruz. Fue una mujer extraordinaria que se fué hace poco más de un año y a la que está dedicado mi libro.

Bueno, que cierran la cafetería. Hasta pronto. Un fuerte, abrazo.