martes, 30 de junio de 2015

NANAS PARA MI NIETA





Te voy a contar un cuento
un cuento chiquirritín,
se lo contaba a tu madre
y lo canto para ti.

Mi cuento tiene una niña
un campo, también la mar
un príncipe y un mendigo
y un montón de cosas más

Mi cuento tiene una ola
que hizo a un barco naufragar
y una sirena que supo
a un capitán rescatar

Mi cuento tiene un mendigo
que un día pescó a ese pez
ese pez que le rogaba
vuélveme al mar otra vez.

Mi cuento tiene una ola
que al lado de un barco está.
Un pez, una caracola
y una sirena en la mar

Te voy a contar un cuento
un cuento chiquirritín
tendrás que cerrar los ojos
y así soñarás feliz

Mi cuento tiene una niña
un sueño y un despertar
unos padres sorprendidos
y felices sin parar.

El príncipe era marino
y la sirenita azul
en el cielo se encontraron
porque los mirabas tú.

Te pido que ahora me cuentes
lo que antes yo te conté
para que sueñe contigo
y feliz despertaré





viernes, 26 de junio de 2015

JUAN ANTONIO JIMENEZ en el 2008

Cerámica Juan Antonio Jiménez



Una exposición que no se olvida.





Voltea la imágen y aparece un diábolo. Imagina el hilo que le hace girar.

Mira esa gota que sale al encuentro de la que cae. Observa esos dos puntos que esperan oir lo tuyo (también lo mío y lo de todo el mundo).

Gota a gota fue una exposición con espacio y llena de luz, como dicen esos cuencos respirando vitalidad.

Que cada uno pueda aportar lo suyo dice bien de quien propone compartir su idea a través de esa materia original que nos une: El barro.

Gracias, Juan Antonio Jiménez, por tu generosidad.




martes, 23 de junio de 2015

CONVERSACIONES






Hay una notable diferencia entre “ponerse en el lugar de los demás” para saber qué ven y entender sus reacciones y “ponerse en el lugar de los demás” para decirles que en ese lugar no deberían estar y sentenciar “que tienen un problema de ética y moral, además de un comportamiento inmaduro”.

Con la primera actitud me identifico plenamente. Asumo la responsabilidad de mis hechos y dejo libres a los otros para que hagan lo que su naturaleza les permita.

No seré yo quien les examine, pues necesito todo ese tiempo para juzgarme y pedirme cuentas por el resultado de mi comportamiento.

“Por sus hechos los conoceréis”, decía un filósofo. Y yo quiero conocerme para poder contarme cómo soy.





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viernes, 19 de junio de 2015

JUAN CARLOS GANDARILLAS


(Zaragoza - El Pilar en el Ebro)



(Invierno 2002 - un sábado de febrero)


Paula tenía pocos meses y estaba atenta. Escuchaba voces nuevas que concentraban su atención y alguna caricia que dibujaba los límites de su rostro. La miraba Juancarlos ofreciéndole un lugar desde donde mirarse. Alegría y generosidad, distribuidos por igual, en un rostro de matemático distraído.

Gandarilla podría ser una fruta, el matiz de un color (verde gandarilla)... la vereda a tomar para no perder esa capacidad de asombro nacida en el misterioso mundo de los niños. O quizás una lámpara. La de ese genio paciente, que espera ser liberado en las notas musicales de unas manos llenas de amistad.

Esperará un poquito más de la cuenta... pero merece la pena.



jueves, 18 de junio de 2015

AGUSTÍN y GARCÍA LORCA



Queridos Julia y Agustín.

Deduzco que a Agustín le gusta García Lorca y ha querido hacerle una segunda voz, es decir, describir con otras palabras el sentimiento que le ha producido leer alguno de sus versos. Es un buen ejercicio y querer compartirlo, cariñoso.

Escribir sienta bien porque el papel nos sirve de espejo donde proyectarnos, pero ese ejercicio podemos hacerlo con cualquier actividad para la que estemos preparados o simplemente siendo espectadores de los demás, como si la vida fuera una obra de teatro. Normalmente no damos importancia a lo que realmente la tiene. Por ejemplo: un buen sastre. Tener la fortuna de encontrar a un profesional que se concentre en la confección de una prenda para subrayar la elegancia que de otra manera estaría escondida, no tiene precio. La hospitalidad es otro regalo que solo puede pagarse quedando en deuda y vuestra casa es un ejemplo.

Podría describir multitud de hechos y actitudes que nos llenan la vida de color aunque no nos hagan famosos. Lo importante es la autoestima (no la vanidad), porque únicamente con esa medida podremos valorar a los demás como nos gustaría que lo hicieran con nosotros.

Recuerdo con mucho cariño los momentos que he pasado en Santander y me alegra saber que estáis bien a través de vuestra carta.

Un fuerte abrazo.

viernes, 12 de junio de 2015

EL TANGO CON DARIO - Viaje a Buenos Aires en el 2001





Zaragoza nos despidió compartiendo con nosotras la interrogante de un viaje inesperado.

Aprovechamos los "pasillos" del tiempo entre vuelos para ver a la familia, y conocer algún aeropuerto, "aeroparque", como dirían ellos.

Pasadas 26 horas desde que salimos de casa, la entrada en Buenos Aires no pudo ser mejor. Silvia nos recibió con la hospitalidad del propio nombre, preludio de una acogida intemporal.

Desde su coche los primeros contrastes. Atravesamos un barrio lleno de sueños pendientes y alguna pesadilla, pero el final del camino, como la misma vida, terminaba en el paraíso. Una casa (que sería la nuestra durante esos días) rodeada de naturaleza verde, árboles, jardines, pájaros y algún habitante más que luego nos visitaría, modificó la primera impresión de inquietud. Pero quedarse solas en un espacio tan abierto nos preocupaba un poco.

Silvia nos dejó instalándonos, pero poco duró este abandono. Menos que la cortina entre dos tangos. Enseguida volvió acompañada. Este intervalo parecía hecho a propósito para subrayar la llegada de Juan, el alma de una casa que hasta entonces había estado vacía. Juan nos guardaría día y noche, añadiendo a su seguridad un ritmo en nuestro descontrol horario. El café del desayuno y el de regreso (no importaba la hora que marcase el reloj) mantenía el latido cotidiano que tiene el hogar.

El recibimiento lo enriqueció Teresa con unas exquisitas empanadas que renovaron nuestras energías y cuya receta no llegamos a conocer.

¡Qué decir de Zaida!, la pequeña hija de Silvia. Tan pocos años para tanta madurez.

Nos volvieron a dejaron solas un ratito. Digo bien solas. La soledad precisa un paisaje especial y estaba perfectamente protegida nuestra intimidad por ese excelente guardián que compartió nuestro viaje.

El Club de Leones y el Rotary Club tuvieron la cálida idea de invitarnos a una reunión de "familia" y a la cena posterior cocinada por las "chicas". Una placa conmemorativa deja constancia de su amabilidad con nosotras, además de un "corazoncito" (un símbolo del Club)  que nos hizo latir con ellos.

Terminado el encuentro fuimos a perdernos por Buenos Aires. Exactamente perdernos. A pesar de que no bailamos esa noche, fueron tres horas de paseo con encanto: San Telmo, Piedras, Corrientes, La Ideal-no vista, Casa Rosada… Café Tortoni-no visto...

El regreso a casa. La sorpresa de volver escoltadas por una patrulla de la policía nos hizo comprobar que las advertencias de prevención "exageradas" en su momento, se quedaban chicas comparadas con la inseguridad equivalente a la protección recibida.

Silvia tenía compromisos al día siguiente. Decidimos hacer el viaje solas. Remis, tren, autobús, en total dos horas y media para recorrer los 35 kms que nos separaba de Buenos Aires. Flora nos esperaba en su casa para comer. Después nos llevaría a la milonga Sin Rumbo, un lugar amplio donde bailamos los primeros tangos con acento (aunque hay quien pronuncia muy bien en Zaragoza, Córdoba, Granada, Madrid...)
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Esta crónica solo habla de una parte del viaje. Hubo mucho más. Realmente fue un premio inolvidable en el que el dinero ocupó su lugar, es decir, NO ESTUVO.
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Con mi cariño a todos aquellos que conocimos, gracias a la hospitalidad de Silvia Arzac.





sábado, 6 de junio de 2015

RECORDANDO A CARLOS MENDO

(Dibujo de Isabela)

Te escuchaba todas las noches en la Cadena Ser. Unas veces me hacías sonreír y otras me enfadabas según el calibre de los argumentos con los que defendías tu posición “derechona”. En absoluto estaba de acuerdo contigo y sin embargo felicitaba al programa por tener la oportunidad de escuchar cómo un hombre conservador defendía sus convicciones noblemente.

Me gusta decir de mí que soy “roja perdida” porque me encuentro en esa concepción de la sociedad atribuida a la izquierda, pero al mismo tiempo me siento “como en casa” en cualquier actitud de origen bondadoso venga de donde venga, aunque haya salido de una idea supuestamente contraria a la mía.

Son muchos los aspectos por los que me alegró la victoria de la Selección Española y estoy segura de que a ti también.

Que “la roja” nos representara a todos los españoles fue mágico. Que la “bandera nacional” dejara de ser madrastra, entrañable. Que el entrenador fuera uno más, como lo fueron todos y cada uno de los futbolistas nos permitió ver un equipo invencible.

Sólo faltó una página y esa solo se hubiera escrito si en lugar de ganar hubieran perdido.

En el deporte se trata de que “gane el mejor” y si esta convicción la tuviésemos interiorizada sus efectos cambiarían espectacularmente la sociedad.

Perder y no enfadarse es admirable.

Admiraba que fueras capaz de quedarte solo frente a todos los contertulios y volvieras al día siguiente sin heridas ni rencores, con la intención de convencernos de lo que tú creías era lo mejor.

Admirar tiene efectos bondadosos.

Gracias y hasta siempre, querido Carlos Mendo.

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viernes, 5 de junio de 2015

A JULIA, OTRA VEZ





Querida Julia:

Muchas veces caminas de puntillas. Yo también lo hacía y a mi madre le decían que de mayor sería bailarina.

Bailo, es verdad y esa posición me facilita los giros. Pero hubo algo más.

Tuve que asumir una pequeña "descompostura" en las piernas. Las rodillas giraban demasiado hacia adentro y esa elevación apoyada en el empeine corregía el defecto. Un ejemplo de cómo lo que nos ocurre tiene aspectos ambivalentes.

En la vida todo es bueno, aunque no todo al mismo tiempo.







martes, 2 de junio de 2015

ÉRASE UNA VEZ ... CUANDO ÉRAMOS NIÑOS

                                                                 

   ¿Conoces a este hombre?     





Paseando llegó hasta un lago. Tenía sed y al inclinarse para beber vio reflejado el bello rostro de una doncella. Quiso acariciarla y en su lugar pescó un pez. Ante su asombro éste le rogó: ¡Por favor, amigo mío, devuélveme al río. Todavía no es mi hora! Así lo hizo y como premio, un diamante saltó a su mano.

Todavía conmocionado siguió caminando. Al poco se encontró con una impresionante montaña. Creyó oír la voz de una mujer pidiendo auxilio y quiso socorrerla. Sin saber cómo, se halló en su interior y tuvo miedo. En aquella absoluta oscuridad descubrió una lejana lucecita. El diamante que en su mano llevaba hizo de espejo y el resplandor se multiplicó. Sólo tuvo que seguir aquel luminoso hilo y en pocos momentos estaba fuera de la caverna.  Al alejarse y volver la cabeza se encontró que la montaña había desaparecido y en su lugar había un dragón vencido. A su lado una feliz mujer sostenía triunfante una pequeña espada dorada.

Envanecido por la que creía su hazaña tomó en sus manos el trofeo sin tener en cuenta a su portadora. La mujer desapareció y la espada tomó un aspecto negruzco, tenebroso.



Desde entonces, afligido por una inmensa pena, el hombre busca su imagen perdida.