viernes, 31 de julio de 2015

MONÓLOGO DE TATO BORES




La culpa de todo la tiene el ministro de Economía dijo uno.

¡No señor! dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.

¡Mentiras! dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.

¡Falso! dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.

¡Pero, por favor...! dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.

¡Calumnias! dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.

¡Se equivoca! dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba "Haga su propio curro" pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.

¡No es cierto! dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.

¡Eso es pura maldad! dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.

¡Patrañas! dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.

¡Perversos! dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.

¡Verso! dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.

¡Malvados! dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.

¡Racistas! dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.

¡Blasfemia! dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.

¡Error! dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.

¡Infamia! dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.

¡Me ofenden! dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.

¡Minga! dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.

¡Desacato! dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser.
La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.

¡Negativo! dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.

¡Ustedes están del coco! dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el paísque nos dejaron.

¡Embusteros! dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial.
La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.

¡Censura! dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo.

Thats not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).

¡Infundios! dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.

¡Ridículo! dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.

¡Cobardes! dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.

¡Paren la mano! dije yo mientras me protegía detrás de un buzón.
Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro.
¡EL Otro siempre tiene la culpa!

¡Eso, eso! exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.

Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de guacho que resultó ser El Otro...!






B I O G R A F I A

Nacido como Mauricio Borensztein el 27 de abril de 1927, se convirtió en el hombre más conocido de la televisión argentina vestido de frac, usando una peluca, lentes de marco negro y sosteniendo un habano entre sus dedos. El personaje Tato Bores fue el que durante cuatro décadas se puso frente a las cámaras para que sus inteligentes comentarios sobre la actualidad llegaran a los televidentes. Antes había formado parte de programas radiales, había hecho cine, teatro y también participado del varieté con Carlos Perciavalle.
Los primeros pasos en el humor político los dio luego de la caída de Juan Domingo Perón. Un día Alfredo Barbieri le pidió que viajara a Montevideo, donde conducía un programa de televisión, y así realizó con éxito su debut en los monólogos.
Hasta que en 1992 dejó de realizar Tato de América y se alejó de la televisión, supo acompañar los cambios políticos del país desde su mirada irónica y sus comentarios sagaces.
A poco de terminar su ciclo televisivo, en junio de 1992, Bores no hizo el programa uno de los domingos por la enfermedad de su esposa Berta. Bracelli compartió una última entrevista con él, en la que Tato iba en contra de la máxima del espectáculo de que el show debe continuar y se arrepentía de haber dejado pasar muchos momentos familiares por su carrera. “Mirá, voy a confesarte algo: yo en mi vida de actor hice grandes macanazos. No flores de revoluciones sino flores de cagadas. No estoy nada orgulloso de eso ¡y no me da la gana volver a repetirlo! Esto de que el espectáculo debe continuar, ¿quién corno lo inventó? Seguro que lo inventaron los patrones del espectáculo. Invento macabro, sin duda”.
Unas semanas antes, la jueza María Romilda Servini de Cubría había logrado que prohibieran a Tato, quien la había nombrado en el sketch del programa en el que interpretaba al investigador Helmut Strass. Ante el acto de censura previa, los personajes más reconocidos del momento se reunieron para entonar el inolvidable “La jueza Barú Barú Budía es lo más grande que hay”. Un Mario Pergolini de pelo largo, Julián Weich, Nicolás Repetto, Luis Alberto Spinetta, Darío Grandinetti, Mariano Grondona y Magdalena Ruiz Guiñazú, entre otros disímiles participantes, repitieron la estrofa rodeando a Tato, conformando una imagen que se oponía a la censura y mostraba el apoyo incondicional hacia el hombre de frac y peluca.
Tato Bores significó mucho para la pantalla chica de Argentina, a tal punto que se adueñó por completo de las noches de los domingos. Siempre destilando su punzante astucia despojada de cualquier tipo de soberbia, supo ganarse su lugar entre los televidentes. El hombre que en cada programa fingía hablar con el presidente de turno, fuera quien fuese, acompañado de grandes libretistas siempre logró utilizar al máximo todo su potencial humorístico para transformar -en reiteradas oportunidades- la realidad muchas veces trágica. Autor de la Historia no escrita de la Argentina, queda flotando la pregunta a la que nadie puede dar respuesta; qué habría dicho Tato este domingo, qué sabroso diálogo telefónico habría tenido con el Presidente, quién habría sido el invitado para el mudo brindis o para la tallarinada. Amplios pasajes de sus célebres monólogos están aún vigentes y todavía parece resonar en el vacío de la T.V. una y otra vez su voz despidiéndose:
"Por eso, mis queridos orejones del tarro, no se descuiden, no le den la espalda a nadie, ni se agachen si ven una moneda en el suelo, porque estamos viviendo en una época en donde los rengos le ganan a los avestruces. Así que a seguir laburando, atenta la neurona, vermouth con papas fritas y ¡good shoW!





miércoles, 29 de julio de 2015

CÓMO LEÍ A FERNANDO PESSOA

Fernando Pessoa - Nació un 13 de junio de 1888
Diciembre 2001

De muy niña me impresionó aquella canción interpretada por Concha Piquer, que decía:

 ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! - no te mires en el río - ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! -que me haces padecer, - porque tengo, niña, celos de él. ... Una noche de verano - cuando la luna asomaba, -vino a buscarla su novio - y no estaba en la ventana. - Que la vió muerta en el río - y que el agua la llevaba - ¡Ay corazón, -parecía una rosa! - ¡Ay corazón, - una rosa muy blanca! - ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! - cómo se la lleva el río - ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! - lástima de mi querer....

No sabía bien la causa, pero adivinaba una tragedia.

La Ofelia de Hamlet tomó el relevo en mi imaginación.

Un amigo enamorado de Portugal me dejó leer un poema de Fernando Pessoa, un autor al que no conocía.

 Por tercera vez, la Lidia a la que se dirigía el poeta lideró aquel grupo de mujeres invisibles.

Le hice la segunda voz.

_____________________________________Ofelia de John Everett Millais




Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla del río
Fernando Pessoa/Ricardo Reiss (uno de sus heterónimos)

Pessoa

Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla del río. Contemplemos con sosiego su curso y aprendamos que la vida pasa, y no tenemos las manos enlazadas. (Enlacemos las manos)
 
Lidia/María
Me he sentado contigo a la orilla del río. Sosegadamente mirabas su curso. Querías enseñarme que la vida pasa y no tenías mi mano entre las tuyas. El cauce el río fue mi lecho. Pasé desapercibida ante tus ojos. ¿A quién hablabas?

Pessoa
Pensemos después, niños adultos, que la vida pasa y no queda nada, nada deja y nunca regresa. Va hacia un mar muy lejano, hacia el Hado. Más allá de los dioses.


Lidia/María
Sentada a tu lado, quieta, querías enseñarme que la vida pasa y no queda nada, nada deja y nunca regresa. ¿De qué lugar más allá de los dioses hablabas? ¿Y a quién? pues el cauce del río era mi lecho y pase desapercibida ante tus ojos.

Pessoa
Desenlacemos las manos, porque no vale la pena que nos cansemos. Ya gocemos, ya no gocemos, pasamos como el río. Más vale saber pasar silenciosamente. Y sin grandes desasosiegos.


Lidia/María
Desenlazaste tu mano de la mía porque no valía la pena cansarse. Querías enseñarme a pasar silenciosamente, sin grandes desasosiegos. Tu mano me señaló el cauce del río, y yo, sumisa, me acosté en él. Mirabas abatido el curso del río, pero yo, pasé desapercibida ante tus ojos.

Pessoa
Sin amores, ni odios, ni pasiones que levantan la voz, ni envidias que dan movimiento excesivo a los ojos, ni cuidados, porque si los tuviese el río siempre correría. Y siempre iría a dar al mar.


Lidia/María
Sin amores, ni odios, ni pasiones que levanten la voz. Así me querías a tu lado. Pero una sombra ocupó mi lugar y el río me llamó a que yaciera en su lecho.

Pessoa
Amémonos tranquilamente, pensando que podíamos, si quisiésemos, cambiar besos y abrazos y caricias. Pero más vale estar sentados uno junto al otro. Oyendo correr el río y viéndolo.


Lidia/María
Pensabas en lo que podíamos hacer y no querías. Querías estar sentado junto a mí, pero me señalabas cuál era mi lugar en el lecho del río. Sumisa en él duermo.

Pessoa
Cojamos flores, pon en ellas tus manos y déjalas en el regazo, y que su perfume suavice el momento, este momento en que sosegadamente no creemos en nada, paganos inocentes de la decadencia.


Lidia/María
Desde el lecho del río te oí hablar de flores, de perfume, de la muerte sosegada, pero ¿con quién hablabas, si yo yacía en el lecho de tu río?

Pessoa
Al menos, si yo fuera una sombra antes que tú, te acordaras de mí sin que mi recuerdo te arda, hiera o te conmueva, porque nunca enlazamos las manos, ni nos besamos. No fuimos más que niños.


Lidia/María
¡Pobre amado mío! Demasiado infantil para ser niño.

Pessoa
Y si antes que yo llevaras tú el óbolo al barquero sombrío, yo nada tendré que sufrir al recordarme de ti. Me serás suave a la memoria recordándote así a la orilla del río, pagana triste y con flores en el regazo.


Lidia/María
El curso del río viaja hacia mi destino y allí volveré a despertar en mi presente.



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sábado, 25 de julio de 2015

TODO A SU TIEMPO





En ciertas materias como las matemáticas o las ciencias, donde un concepto actúa como base sobre la que se construye otros conceptos, la enseñanza prematura puede provocar la pérdida de comprensión en el niño en un estadio primario, para no recuperarlo ya nunca.

(Génesis del pensamiento lógico. Inhelder y Piaget)




jueves, 23 de julio de 2015

ALBERTO CASTILLO - Recordado por Peio landa en el 2002





Peio Landa tuvo la amabilidad de remitirnos esta sintetizada biografía de Alberto Castillo, fallecido el 23 de julio de 2001.

Alberto Castillo, conocido como el cantor de los cien barrios porteños, falleció ayer día 23 de Julio en Buenos Aires, Argentina a los 87 años de edad. Alberto Castillo permanecía internado en el Sanatorio Bazterrica de Buenos Aires aquejado de una neumonía. Alberto Salvador De Lucca, nació el 7 de Diciembre de 1914 en Buenos Aires.
De joven recibió lecciones de violín mientras cantaba en cualquier lugar que se le permitiese. Con quince años de edad debutó con el conjunto del guitarrista Armando Neira bajo el seudónimo de Alberto Dual. En la década de los 30 cantó con las orquestas de Julio De Caro, Augusto Pedro Berto y Mariano Rodas.
En 1938 abandona el mundo de la música para dedicarse a la medicina, pero antes de graduarse como ginecólogo recaló en la Orquesta Típica Los Indios de Ricardo Tanturi, adoptando su seudónimo definitivo: Alberto Castillo. La primera grabación que realizó con Ricardo Tanturi, fue en 1941 y se trató del vals “Recuerdos”. Un año mas tarde se graduaría como ginecólogo abriendo su consulta privada en Buenos Aires.
En 1944 abandonó la orquesta de Tanturi e inició su carrera en solitario.
Alberto Castillo poseía un particular estilo de cantar: aferrado al micrófono con la mano derecha y la izquierda en el bolsillo del pantalón, con el pañuelo colgando del bolsillo de la chaqueta y la corbata aflojada. Su voz de tenor desgranaba tangos que enfatizaba en los acentos prosódicos mientras las sílabas débiles se camuflaban en la articulación de la frase. Julian Centeya, célebre poeta lunfardo, diría que la voz de Castillo “no se parece a ninguna otra voz”.
Fueron célebres las trifulcas que se organizaban en las milongas cuando Castillo cantaba lo de “Qué saben los pitucos, lamidos y sushetas **, qué saben lo que es tango, qué saben de compás” y alguien entre el público se daba por aludido improvisando un combate de boxeo con el mismo Castillo.
La fama y popularidad de Castillo fue tan amplia que la policía en varias ocasiones se vio obligada a cortar las calles adyacentes a los locales en los que actuaba.
Filmó 18 películas (“Adiós pampa mía” 1946, “Alma de bohemio” 1948, “La barra de la esquina” 1950 entre otras) y entre sus mas de 300 grabaciones discográficas los aficionados siempre recordarán tangos como “Muñeca Brava”, “Así se baila el tango”, “Cuatro compases”, etc...
En 1990 fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.



**NOTA: “pitucos, lamidos y sushetas”. Niños bien, amanerados y excesivamente preocupados por la compostura y refinamiento.
Por Peio Landa (LetraMaleva) Julio2002 





miércoles, 22 de julio de 2015

NO HAY QUE CALLAR



Tenemos que escuchar la segunda voz. El individuo a la sociedad, los partidos políticos a los ciudadanos.

No es la misma sociedad española aquella del tanto por ciento de analfabetos que la educada actual.

Tenemos que resistirnos al atraco.

Quien tiene la pistola del dinero sabe que si aprieta el gatillo mata a quien se lo procura y todos saltamos por los aires.

El auténtico valor es el trabajo de los asalariados y empresarios como actividad social.

Lo social lo es por ese tejido en el que todos intercambiamos lo que sabemos hacer.

Esto es sentido común. Sentir juntos en la misma dirección. Solidaridad, avance y apertura.

Seamos una familia universal. Aquellos que tienen más madurez expongan con autoridad la frontera entre el “mío” y el “tuyo”.

Los niños, hasta un determinado desarrollo, no son capaces de jugar con esas diferencias.

Un paraíso fiscal, es un niño malcriado.

lunes, 20 de julio de 2015

HOMENAJE A CARMEN SERNA en el 2006

(José Cajal)
Fraga, 26 de marzo de 2006
A Carmen Serna



Me alegra participar en este homenaje.

Mi relación con Carmen Serna ha sido muy cariñosa a pesar del poco espacio que hemos tenido para conocernos. La tengo por una mujer comprometida con su vitalidad y ese compromiso nos habla de una “mujer interesante”.

Entiendo que vitalidad es el interés por la vida. Compruebo que ella interesa a mucha gente y que sus amigos la quieren.

Para sumarme a esta fiesta he traído unos cuantos poemas de un libro al que quiero. Desde esa emoción espero que te llegue mi abrazo y todo mi cariño.






***

jueves, 16 de julio de 2015

CÓMO VÍ ESTA PELÍCULA - ÁGORA-HIPATIA



Entonces, ¿no hay centro?

En cualquier circunstancia podemos y debemos encontrar el equilibrio (nuestro centro) y el ejemplo de aquellos hombres que admiraban a Hipatia, me recordaban esa idea.

El poder que alguien te da, se aloja fuera de tu dominio porque adolece de haber sido conquistado por la conciencia.

Admiraban a Hipatia por su poder de convocatoria, por la vitalidad de sus ideas, pero sobre todo porque ella se quería como era y ello le hacía libre.

Cuando nos queremos y empatizamos con aquellos que no necesitan de la servidumbre de los demás, podemos alojarnos en su hospitalidad sin condiciones.

Cuando necesitamos que nos quieran, le hacemos la guerra a la soledad sin tener en cuenta que invadimos territorios ajenos y que convertimos en siervos a quienes son, o podrían ser libres de nosotros.

Hipatia compartía su espacio sin condiciones y se alejaba de aquellos que pretendían cerrar alguna de sus puertas.

El miedo es oscuridad y unirse en grupos es una manera de ahuyentarlo, ahuyentando también la solución para asumirlo.

¿Qué diferencia hay entre un grupo pequeño que arremete violentamente contra otro por ser distintos y un ejército que invade un país por tener creencias e intereses contrarios?

Admiraban a Hipatia por su capacidad para asumir los retos en primera persona, pero no conocían cómo lo hacía y esto humillaba a quien por decreto quería dominarla.

Teón (su padre), adora a la alumna aventajada que transmite sus enseñanzas, pero la abandona cuando tiene que enfrentarse con los poderes establecidos.

Orestes le declara su amor en público, pero no es un acto de valentía como pudiera parecer y de ahí la tristeza de Hipatia. Orestes se erige en centro de atención violando el descanso de una obra de teatro y la atención de un público que él no había convocado. Con ese altavoz dice amar a Hipatia y quererla como esposa, emocionando a todos los asistentes menos a Hipatia y a su padre Teón. Su amor no la conquista porque no es amor y esta negativa le ofende al sentirse descubierto. El siguiente paso avala esa negativa.

La vanidad es otra forma de violencia

Llega pronta la contestación de esta mujer, mostrando una prueba de que no está preñada de felicidad y Orestes se va avergonzado.

Davo, el esclavo, reza: “Si él no ha sido capaz puedo serlo yo”. Davo está más cerca de ella y por tanto de él mismo, como lo demuestra el intento de forzarla y el seguido arrepentimiento. ¡Mátame! Y ella le perdona. Ve, eres libre. Libre de escuchar a quien quieras, no a mí por haber sido tu dueña.

Después de repetir lo que dicen otros y estar a punto de perderse, Davo recuerda que Hipatia le perdonó y crecerá su admiración por ella. Este sentimiento ilumina su ser y se escuchará, por primera vez, a sí mismo. Ya no tiene que depender de quienes buscan la uniformidad de pensamiento pues ha sido capaz de encontrarse. Buscará a Hipatia para salvarle de sus verdugos y habiendo llegado tarde, decidirá quitarle la vida para que no puedan torturarla como querían.

En poco tiempo recorrerá el camino de varias generaciones de los llamados “hombres libres” y llegará a la conclusión de que cada uno tiene que ser soberano de sí mismo y nadie puede concederte este don. Abandonará en ese momento las armas para quedarse a solas con un solo argumento: “Su amor por Hipatia era el amor a la verdad”. No necesitaba más para poner fin a un sufrimiento inútil.

Aplaudí a Davo por la valentía de asumir en primera persona sus contradicciones. Y a Alejandro Amenábar por haber ¿inventado? este personaje.

Lo demás, aunque la historia no fuera históricamente correcta lo era anímicamente y eso la hace genial.

Gracias, Alejandro Amenábar.


Entonces, ¿no hay centro?

La verdad es un círculo cuyo centro está en todas partes.


***

martes, 14 de julio de 2015

MARÍA JOSÉ SANJUAN y ALONSO CORDEL














Leo a dos voces,
en este libro hay cruces
que me acompañan.

Leo y releo,
Si me paro en las cruces
ya veo el cielo

viernes, 10 de julio de 2015

CARTAS A UNA AMIGA





Querida amiga: Imagino que estáis viviendo una situación muy compleja y habrá momentos dolorosos difíciles de encajar, pero merecen la pena por la calidad de todos vosotros.

A veces he pensado que una parte importante de estos conflictos se encuentra en la organización social que considera célula de la sociedad a la familia y no al individuo. Afortunadamente esto está cambiando y ese cambio, paradójicamente,  provoca sacar a la luz lo que antes se amordazaba por el qué dirán, la incultura y la falta de comunicación con otras formas de vida.

¿Cómo nos vemos? En el espejo de los demás. ¿Qué nos hace felices? Vernos completos.

Amar nos ofrece un viaje irrenunciable: emigrar al corazón del otro y desde esa distancia, (aquella de la que habla Rilke) podemos reconocernos.

¿Por qué ese viaje es inevitablemente doloroso para los demás?

 Seguramente porque al dejar de ser un punto de referencia para ellos, dejan de verse en quien se ha ido y esto da miedo. El dolor puede ser un sucedáneo mucho más llevadero que el pánico y nuestra naturaleza reacciona con ese sentimiento de protección. Es fácil ponerse en el lugar del otro y ver que su reacción no es muy distinta de la que nosotros tendríamos si fueran ellos quienes se movieran.

La cuestión estaría en superar la respuesta a ese reto vital.

Cuando aparece un sentimiento de esa naturaleza la respuesta estándar ha sido cortar. Cortar con uno o con otro y no siempre es acertada esta solución. Se trataría de ampliar nuestro espacio interior, conocer más “yo” para ofrecer al otro más comprensión, independientemente del lugar que ocupase en el guión.

Pero esto, que es fácil de resumir, es problemática su puesta en práctica, ya que la vida es paradójica y no hay redes que nos paren los golpes. La luz que puede iluminarme es la que me está complicando o la respuesta viene de aquella parte oscura que verá la luz cuando deje de serlo.

De cualquier manera, felicidades, por estar enamorada. Significa que una parte de ti va a nacer de nuevo y esos frutos nos alimentan a todos.


Me encantará tomar un café contigo. Mientras, un fuerte, fuerte abrazo.

miércoles, 8 de julio de 2015

HOMOSEXUALIDAD






Querido amigo.

Yo he creído siempre que tenía una visión progresista de la vida. Que la cuestión homosexual la veía correctamente cuando opinaba: “...es un defecto, pero no debe estar penalizado socialmente”.

Querido amigo:

Hay un juego de niños en el que se procura avanzar mientras quien dirige la estrategia está de espaldas. Quedarse inmóvil cuando éste se da la vuelta supone ganar o perder el avance conseguido. Llegar sin que el movimiento llame la atención es la clave.

Querido amigo:

Esa niña que llevo dentro ha movido sus ideas sin que yo fuera consciente del avance. Lo descubro ahora, cuando tu padre comparte con nosotros, sus amigos, tu confesión sobre quien te atrae en tu intimidad.

Me sorprendió no sorprenderme, no porque ya lo supiera (no tenía ni idea), sino porque recibí la noticia de forma equivalente a si me hubiera dicho que en realidad no eras moreno, sino rubio. Que te has teñido todo este tiempo.

¿Qué es ser homosexual? ¿Qué le atraen a uno los de su mismo sexo?

¿Qué consecuencias tiene esa preferencia? ¿Qué no se pueden concebir hijos?

¿Un hombre o una mujer consagrados a dios, pueden concebir un hijo? ¿están mal vistos por eso? ¿es un defecto esa elección?

¿Psicológicamente, qué significa ser padres? Yo diría que reconocernos y querernos como somos. Ser padres de nosotros mismos para no perder el niño que llevamos dentro.

Da lo mismo con quien te acuestes si te levantas bondadosamente todos los días. Si eres coherente con tus ideas. Si en tus hechos puedes reconocer lo que piensas que deben hacer los demás.

El ritmo social es mucho más lento que el de cada uno de los socios que forman esa sociedad, porque cada uno tenemos nuestro tiempo para madurar. Por eso, muchas veces, las pautas sociales son un poco “cuento” en el mejor sentido de la palabra. Los cuentos para los niños son realidades disfrazadas para que se puedan asimilar correctamente, lo cual no quiere decir que quien ya está maduro para quitar los disfraces, lo haga y pueda asumir sus responsabilidades en primera persona.

Querido amigo:

Da igual que seas gay, cura o soltero por convicción. Lo importante es que seas consecuente con tu grado de madurez, que te sientas bueno y que la opinión de los demás la tengas en cuenta para conocerte mejor y reconocer aquellas opiniones que nada tienen que ver contigo y dejárselas a quien se las quiere quitar de encima por oscuras razones.

Al final, lo más importante es ser, saber cómo somos y querernos. Querernos porque de otra forma es imposible que nadie nos quiera.

Querido amigo. Tienes un padre estupendo.


***


lunes, 6 de julio de 2015

PREGUNTAS

(Zaragoza)




¿Por qué un niño pregunta ¿por qué?

Quizás porque no tiene madurez suficiente para saber
que él será su respuesta.









viernes, 3 de julio de 2015

jueves, 2 de julio de 2015

ALEGRÍA


Es un misterio que algo tan pequeño pueda contagiar tanta alegría!



MANUEL ALEGRE y RAUL ALEGRE













Y para ser la mejor quisiera saber qué deberes tengo que hacer como miembro de esta sociedad, para que tú y todos los niños del mundo tengan asegurados todos sus derechos.