viernes, 30 de octubre de 2015

UN GRANO DE TRIGO



En mi infancia los cuentos fueron un alimento fundamental. Recuerdo uno en el que el dueño de un saco de trigo dio a un mendigo un grano (uno solo). Al vaciarlo en el solanar se encontró con la sorpresa de una semilla de oro.

La moralina nos decía que ojalá hubiera dado mayor cantidad y la recompensa hubiera sido mayor, pero yo no traducía así la historia. Solo disfrutaba de un misterio entonces todavía oculto en la figura de aquel hombre que pedía por anticipado una felicidad todavía no alumbrada.

"Delegar en el mundo la responsabilidad generosa de cuidarte" es una nueva oportunidad para ese mundo que sigue avanzando porque cada niño aporta su inocencia.

Por eso es fundamental saber leer en nuestro niño.




jueves, 29 de octubre de 2015

UNA FRÁGIL BARQUILLA




En la frágil barquilla que apenas nos protege, vamos hacia esa ribera en la que una voz llama.



           
 Es paradójico. Si la nave fuera más fuerte, tendríamos una mayor autonomía para oponernos a transitar por esas aguas de peligroso aspecto y elegiríamos un camino más fácil.

En esa regresión está el fatal canto de sirenas.

            Si aceptamos esa fragilidad no queda más remedio que viajar en la propuesta que la naturaleza escribe y llegaremos al destino donde nos espera la sorpresa de encontrar lo que estábamos buscando.

            Los héroes lo son por afrontar los peligros con la actitud de dar cobijo en sí a esas fuerzas desbocadas que han perdido su hogar. Al abrirles la puerta se integran en esa hospitalidad iniciando así el proceso de individuación.
 
 
Pura alquimia








jueves, 22 de octubre de 2015

LOS REGALOS

(Zaragoza)

No se puede comprar el cariño.

Te regalo, porque sé que me querrías igual si no lo hiciera.



***

martes, 20 de octubre de 2015

A MIGUEL ROPERO NUÑEZ







(Dibujo de Anita Brus)




Si pudiéramos sentir que la vida es el ritmo de la conciencia, contemplaríamos el “palo” de la nuestra con “alegría”



domingo, 18 de octubre de 2015

SAMSARA

Te cuento como ví esta película.




Direción: Pan Nalin
Guión: Pan Nalin
Reparto: Shawn Ku, Christy Chung, Neelesha BaVora, Lhakpa Tsering, Tenzin Tashi, Jamayang Jimpa
Productores: Karl Baumgartner, Christoph Friedel
Productora: Fandango, Pandora Filmproduktion, Paradis Films
Distribución: Karma Films




Para consolar a los pequeños un lama les cuenta que el joven Sidharta abandonó sus riquezas, su casa y su familia, para llegar a ser buda. “Si os quedáis aquí…”

Thasi apenas puede escuchar el relato. Se está reponiendo de un extremo aislamiento que ha durado tres años, tres meses y tres días. Como parte del trayecto hacia la sabiduría se recluyó voluntariamente en un lugar de difícil acceso, con unas mínimas condiciones vitales. Fue demasiado lejos y debieron rescatarle sus compañeros de una muerte segura.

Desde entonces nada volvió a ser igual. Se encontraba distinto. Mucho más inquieto. Le robaban la atención las manos femeninas que le servían la comida. Se perdía en la ternura de unos ojos errantes. Los sueños, por la noche, le abrían aquellas puertas tan estudiadamente cerradas por sus maestros. Era otro y así lo percibían los demás.

No podía quedarse así. Tenía que decidir. Seguir junto a sus compañeros por el camino seguro o afrontar aquella seductora incertidumbre. El riesgo era evidente.

Se sintió empujado hasta el río. El agua se llevó lo poco que tenía. Su único equipaje consistía en la obligación de averiguar aquella pregunta que su maestro, dejándole marchar, le había planteado:
¿Cómo evitar que una gota de agua se seque?

Durante un tiempo imposible de relatar había seguido el rastro de un creciente perfume. Caminó, sin saberlo, hasta encontrar su nuevo hogar. Encontró sosiego en aquella mujer que sólo había visto una vez y a la que no pudo pedir que se quedara.

“Cuando la vi marchar pensé que no volvería a verla y tuve miedo”.

Ahora estaba allí. Tenía delante de él aquella imagen hermosa, cercana, confiada. La hizo suya con la certeza de conquistar su tierra. Ella le dio un hijo. Se lo dio. Y por segunda vez tuvo miedo. Un miedo aumentado porque esta vez su presencia le demandaba algo que no acababa de entender.

“Cuando la vi quedarse pensé que no volvería a ser independiente y tuve miedo”.

Se las arregló para alejarla un poco junto al niño y volver a pasear por aquella voluptuosidad del principio. Calculó mal el tiempo y tropezó. Para no caer tuvo que salir de allí como pudo.

Pensó en volver al monasterio. La visita de uno de sus antiguos compañeros abrió la puerta de los recuerdos. Volvió a calcular mal el tiempo y el presente entró

Tenía delante de sí ¿a quien? Al principio le pareció su mujer. Encontró acertado que le reprochara su abandono. Temió por su hijo. ¿Dónde estaba? Ella le miró haciéndole saber que él debería saberlo y esto le provocó un sufrimiento tan profundo que no encontró ninguna puerta por donde escapar.

Todo estaba en silencio. Abrió los ojos como si fuera por primera vez. Delante de él un conocido paisaje y en una de las piedras escrito en el reverso la respuesta que estaba buscando.
“Para evitar que una gota de agua se seque hay que devolverla al mar”

Y una voz...

¡Quédate!
Ya estoy en ese hospitalario imperativo. Ya me encuentro.

¡Por favor! Pídemelo otra vez.






viernes, 16 de octubre de 2015

MUNICH




Sinopsis de la película MUNICH, copiada literalmente en esta dirección:



Sinopsis: Basada en un libro de George Jonas que narra los hechos reales ocurridos en septiembre de 1972, cuando un atentado terrorista sin precedentes fue retransmitido en directo para 900 millones de telespectadores, augurando el comienzo de un nuevo mundo marcado por una violencia impredecible. Ocurrió durante la segunda semana de los Juegos Olímpicos de verano que se celebraban en Munich. “Los Juegos Olímpicos de la Paz y de la Alegría”, así se llamaban, habían empezado muy bien con el nadador Mark Spitz y la gimnasta Olga Korbut levantando pasiones. Pero, sin previo aviso, un grupo extremista palestino conocido como Septiembre Negro entró en la Ciudad Olímpica, mató a dos miembros del equipo olímpico israelí y se hizo con nueve rehenes. El tenso enfrentamiento y la trágica matanza productos del secuestro fueron retransmitidos en directo en todo el mundo y acabó 21 horas más tarde. La terrible operación de venganza conocida por los israelíes como “Operación Cólera de Dios”, fue el complot para asesinar más osado y agresivo de la historia moderna. El protagonista de la historia es un joven agente secreto israelí, Avner. Uno de sus superiores en el Mosad, llamado Ephraim, habla con Avner, que sigue dolido y furioso por el salvaje atentado, para proponerle una misión sin precedentes en la historia de Israel. Le pide que abandone a su esposa embarazada, que olvide su identidad y desaparezca de la faz de la tierra para cazar y matar a los once hombres acusados por los servicios secretos israelíes de haber planeado la matanza de Munich. A pesar de su juventud y de su falta de experiencia, Avner no tarda en convertirse en el líder de un equipo de cinco miembros tan diferentes como hábiles: Steve, un surafricano temerario y duro es el conductor; Hans, un judío alemán experto en falsificar documentos; Robert, un fabricante belga de juguetes reconvertido a fabricante de explosivos; y Carl, un hombre silencioso y metódico que se encarga de “limpiar” cuando los demás se van. Desde Ginebra, Frankfurt, Roma, París, Chipre, Londres hasta Beirut, Avner y su equipo viajan de incógnito, buscando a cada uno de los objetivos incluidos en una lista secreta, asesinándolos uno a uno mediante complicados complots. Obligados a trabajar fuera de la ley, siempre de un lado a otro, sin hogar ni familia, la única conexión con otros seres humanos son los demás miembros del equipo. Pero incluso esta relación se resquebraja cuando los cuatro empiezan a discutir por preguntas que se hacen cada vez más presentes:“¿A quién matamos exactamente? ¿Es posible justificarlo? ¿Detendrá esto el terror?” Atrapados entre el deseo de justicia y las crecientes dudas, la misión empieza a corroer las almas de Avner y de su equipo, al mismo tiempo que se hacen conscientes de que cuanto más tiempo dure la caza, más probabilidades habrá de convertirse en presas.


Cómo la ví yo

“La humanidad no puede librarse de la violencia más que por medio de la no-violencia”.
                                     Gandhi.


Entré en  “Munich”. Hacía frío en esta película. Solo había un lugar donde alojarse: aquella esperanza que ofrece el alma infantil, pero su hija era demasiado pequeña todavía.

El frío era por contraste. En cada uno de sus protagonistas encontrabas una promesa de humanidad y una sorpresa: la puerta en lugar de abrirse se cerraba.
 
Cada cual tenía su razón para hacer un daño que previamente había recibido, pero como lo razonable pertenece a todos, la pretensión de poseer la verdad aislaba.  

El aislamiento provoca miedo y el miedo cierra caminos. 

La asfixia interior era proporcional a la venganza ejercida contra los otros. 

Avner necesitaba reconocerse y llamó a su casa. Casi no pudo contener la emoción al escuchar el balbuceo de su hija. “No olvides que soy tu papá”, se recordó a sí mismo. Verse en ese espejo le produjo dolor y eso quería decir que algo estaba cambiando.
 
Desde mi butaca le recordé aquello que decía el matemático Geor Cantor: “Es más importante plantear una cuestión correctamente que responderla”.
 
Le oí preguntarse a sí mismo:

“¿A quién matamos exactamente?”

“¿Es posible justificarlo?”

“¿Detendrá esto el terror?”

Para que el dolor no se enquiste hay que agotar su trayectoria. Se dio pena. Entendió a qué se refería Gandhi cuando decía: “Ojo por ojo y el mundo se quedará ciego”.
 
Avner decidió exiliarse de un proyecto que no era el suyo y para el que había tenido que desaparecer como ciudadano. Negó a sus superiores la información que le pedían y en su lugar, ofreció compartir su pan.  Le dieron la espalda. 

Rápidamente acepté acompañarle. En su soledad le encontré fuerte. 

Por fin, en él, amanecía para todo el mundo.

                          María
 

martes, 13 de octubre de 2015

ESA PUERTA



Para salir de un problema sólo se encuentra la puerta cuando se abre, pero para abrirla tenemos que saber dónde está esa puerta.

Quizás la llave esté en asumir nuestro sufrimiento, evitando que los demás sufran lo que nos corresponde responsabilizarnos en primera persona.
 
La vida es paradójica y buena por naturaleza.
 
Un abrazo
María




lunes, 12 de octubre de 2015

ISABEL SANZ y PAULA BARCELONA


(Isabel Sanz,       ...............      Paula Barcelona)










jueves, 8 de octubre de 2015

SORPRESA EN JUNIO DEL 2008

(A Francisco Carrasquer)





























Qué sorpresa el desfile de las Fuerzas Armadas.

Una semana de preparativos, la complicidad del tiempo (un sol deteniendo a las nubes) y el público expectante.

Unos momentos antes de empezar la exhibición, un militar reparte banderitas españolas a los niños. Alguna vuela para llegar a quienes están lejos. Una de éstas la intercepta una señora provocando la protesta de todos los que allí estábamos. “Era para ese niño…” (intervenimos) “¡Es mía! ¡Sólo se la doy si a mí me dan otra!”. Naturalmente se fue de vacío porque estamos es una democracia, es decir, es un país sensato.

Qué sorpresa esta exhibición militar.

Los uniformes, el paso marcial, las medallas… También mujeres, pieles de colores, soldados pensando en los demás. Se nota que estamos más relajados.

Qué sorpresa mis lágrimas.

Empezaron a desfilar por las alturas. Mi compañero señaló el primero de los aviones y me dijo: “Cuesta más que el presupuesto de algún país”. El cielo se llenó de nubes. Inmediatamente aparecieron los blindados, los carros de combate, tanques y demás construcciones guerreras, seguidos por batallones de hombres y mujeres capaces de hacerlas “hablar”. También ambulancias y ayuda humanitaria.

No paré de llorar mientras duró la exhibición. Estaba viendo la razón de la fuerza y esta imagen iluminó el recuerdo de tantos y tantos muertos que lo fueron porque la razón no encontró ejército. Lloraba sin amargura, pues estoy segura de que la mayoría allí presente quería un mundo mejor, más justo, menos violento… pero lloraba. Sentía como si gritasen a través de mí los que se fueron: “No queremos ni uno más, estamos los justos para denunciar la injusticia de no estar a la fuerza”.

Qué sorpresa los hombres que asumen la derrota y evitan con ello la violencia.
 
Sebastián Castellion es el autor de esta frase: “Matar a un hombre para defender una doctrina no es defender una doctrina, es matar a un hombre”. No la conocía y fue a través de Francisco Carrasquer (Premio Nacional de las Letras Aragonesas 2006) en su libro “Miradas de Eternidad” donde encontré esa razonable sentencia. Me emocionaron esos puntos comunes que Francisco Carrasquer encontró entre Miguel Servet y Espinoza como faros de lo que el ser humano debería exhibir:

La libertad de expresión del pensamiento dónde, cuándo y cómo sea.
La tolerancia como base de convivencia, contraste de pareceres y bienestar.
Unos mínimos cimientos de estoicismo.
Amor a la ciencia que se trasluce en la exposición y demostración.
Síntesis de lo racional y lo místico, de la razón y la intuición.

La Vida. ¡Qué sorpresa!



miércoles, 7 de octubre de 2015

A ANTONIO TABUCCHI


(Fernando Pessoa)




Refª: Antonio Tabucchi - "Sostiene Pereira"
Giangiacomo Feltrinelli Editore
Milano 1994

Editorial Anagrama, S.A. 1999
Pedro de la Creu, 58
08034 Barcelona


                                                                                     Zaragoza, 22 julio 2001


          Acompaño a Pereira en su viaje interior.

          Sube la marea de su bondad calladamente, dándole tiempo a encontrarse consigo mismo. Mientras, intenta despistar a su consciencia con el espantajo de una guadaña, pero pone ésta en manos de un romántico, Monteiro Rossi, que desbrozará su camino de fantasmas.
          ¡Qué bien trenzada la individualidad con su proyección social!
          Monteiro Rossi se verá obligado a escribir necrológicas para que no lean la suya, pero incumplirá su contrato reproduciendo artículos vitales, es decir, no hablando nunca de los muertos, antes o después de adquirir su condición de tal.
          Pereira se inquieta, no tanto por el peligro al que se verá expuesto compartiendo el riesgo de una idea justa, sino por el tiempo que ha estado ajeno a esta idea. Y la inquietud suele herir el alma. A él no, porque ha entrado en combate. Dejó atrás el autismo que provocaba la sonrisa paciente de aquel retrato y decidió mirar el espejo. Recordará siempre la primera imagen: Cardoso, el médico de su alma. Tan breve fue esta feliz aparición que dejó en Pereira una, casi, insoportable nostalgia, mezcla de pasado perdido y futuro no-nato (diría él). Pero estaba mal dicho, porque la realidad era que el presente había llegado y con él su mejor Pereira.
          Cardoso, Marta y Monteiro Rossi, serán ya, para siempre, huéspedes en su hospitalario trayecto.
          Recuerda que un día, sentado en un banco, cerca del Café Orquídea, escuchó una antigua melodía y recordó los felices sueños que nunca contó porque no venían a cuento con esta historia. Exclamó: ¡ahora entiendo!
          Ahora esperaba, no sabía qué, pero esperaba.                                               
          El calor era tan agobiante que decidió volver a casa, tomar un baño frío, comer algo y descansar un poco. Tenía la maleta preparada para salir a la hora exacta.
          Fue su último sueño. Se le acercó un mendigo que llevaba a su espalda un carcaj de melodías y pidió a Pereira "una limosna". Entregó el retrato. De momento sintió miedo y una inmensa pena que le hizo abrir los ojos. A su lado estaba su esposa, más radiante que nunca, sin vestigio de enfermedad, como él la amaba. Le dijo que todo estaba bien y quería dar un paseo.

          Sostiene Pereira que por primera vez, fue él quien sonrió.

                                                           



          Accompagno Pereira nel suo viaggio interiore. 
 
          Sale silenziosamente la marea della sua bontà, dandogli tempo di congiungersi con se stesso. Mentre, cerca di depistare la sua consapevolezza con lo spauracchio di una falce, mette questa ne lle mani di un romantico, Monteiro Rossi, che libererà il suo cammino dai fantasmi. 
          Com’e bene intrecciata l'individualità con la sua proiezione sociale! 
          Monteiro Rossi si vedrà obbligato a scrivere necrologi affinché non leggano il suo, ma non adempierá al suo contratto riproducendo articoli vitali, cioè, non parlando mai dei morti, prima o dopo avere acquisito tale condizione. 
          Pereira si inquieta, non tanto per il pericolo al quale si vedrà esposto condividendo il rischio di un'idea giusta, bensì per il tempo durante il queale è stato estraneo a questa idea. E l'inquietudine normalmente ferisce l'anima. A lui no, perché è entrato in combattimento. Lasciò in dietro l'autismo che provocava il sorriso paziente di quel ritratto e decise di guardare lo specchio. Ricorderà sempre la prima immagine: Cardoso, il medico della sua anima. Tanto breve fu questa felice apparizione che lasciò in Pereira una quasi insopportabile nostalgia, un misto di passato perduto e di futuro non-nato (direbbe egli). Ma era mal detto, perché la realtà era che il presente era arrivato e con esso il suo migliore Pereira. 
          Cardoso, Marta e Monteiro Rossi, saranno ormai, per sempre, ospiti nel suo ospitale tragitto. 
          Ricorda che un giorno, seduto su una panchina, vicino al Caffè Orchidea, ascoltò un'antica melodia e ricordò i sogni felici che non raccontò mai perché non avevano a chefare con questa storia. Esclamò: ora capisco! 
          Ora aspettava, non sapeva che cosa, ma aspettava.                                          
          Il caldo era tanto opprimente che decise di ritornare a casa, fare un bagno freddo, mangiare qualcosa e riposare un po'. Aveva la valigia preparata per uscire all'ora esatta. 
          Fu il suo ultimo sogno. Gli si avvicinò un mendicante che portava sulla sua schiena una faretra di melodie e chiese a Pereira “una elemosina”. Consegnò il ritratto. Per il momento sentì paura ed un'immensa pena che gli fece aprire gli occhi. Al suo fianco stava sua moglie, più radiante che mai, senza vestigia di malattia, come egli l'amava. Le disse che tutto andava bene e voleva fare una passeggiata. 
 
          Sostiene Pereira che per la prima volta, fu lui a sorridere.



sábado, 3 de octubre de 2015

TE CUENTO LO QUE VEO




Te cuento lo que veo.

Una mujer hermosa.

Diría que el gimnasio es un espacio que frecuenta y a la vista está que sabe y puede relajarse. Esa actitud sosegada dice muy bien de ella. No hay duda. Claramente refleja un equilibrio entre cuerpo y mente.

Algo ha llamado mi atención. Una flecha apoyada en la roca. Pudiera interpretarse como una indicación para ir en sentido contrario al que está mirando, pero no es tan simple como parece. Más bien diría que es el resto del final de una batalla. Una lanza rota como resultado de una lucha interior. Si te fijas las rocas están llenas de rostros fantasmales. Vivió un conflicto de ideas en las que todas querían ser la mejor. Finalmente venció la que en su espacio podía acogerlas a todas.

Da su espalda a las sombras y su mirada ilumina el paisaje. Esta actitud provoca y lo que parece ser un río, al pasar junto a ella, se transforma en una nube queriendo decirle “eres un cielo”.

Y lo es porque ser bueno es ser
(decía, muy bien Darío)