lunes, 31 de octubre de 2016

IDEAS PARA COMPARTIR








Dar continuidad a lo que nuestros antecesores comenzaron es todo un reto.

Crecemos en todos los aspectos, porque hay quien continúa lo que otros empezaron y también quien sabe dar la vuelta, girar en un camino que nos llevaría al precipicio.

No es posible avanzar si no lo hacemos todos. Ahí el elemento conservador tiene su función. Pero no es posible incorporar a quienes traen su nuevo espacio si no progresamos en las ideas.

Reñir envejece y destruye.

Encontrar el equilibrio entre lo conservador y lo progresista es procurar oxígeno a la sociedad. En esa noble discusión ganamos todos.

Yo no quiero ir a un cielo donde no estemos todos.



domingo, 30 de octubre de 2016

LOS PIANOS y David L. Cardiel



Es interesante tu reflexión.

Es bueno que haya un intermediario entre el piano y el posible pianista. La memoria se aloja en todos sus espacios y no es lo mismo que escriba en sus teclas un novato o alguien que sabe apreciar el esfuerzo de los demás.

Quien espontáneamente quiere escribir su partitura en un piano ajeno tendría que hacerlo como si fuera suyo en la forma de cuidarlo y apreciarlo.

Supongo que ese hecho influye en la persona que está vigilante .

Cualquier otro instrumento puede llevarlo “quien lo toca”, pero el piano necesita “brazos ajenos” para transportarlo.

Sus teclas se mueven uniformemente de arriba abajo. Cambia la intensidad, la velocidad, el tiempo… pero no pueden cambiar de sitio. Están pegadas a la tierra, como la sociedad.

El piano y “quien lo toca” podría ser una metáfora.

Para que la sociedad sea justa cada individuo tiene que tener sus siete notas bien distribuidas. Cuatro hospitalarias por tres básicas.

Individuo (4) y sociedad (3) son complementarias o contradictorias, depende del orden. El individuo tiene el suficiente espacio para incorporar a la sociedad, pero si en lo que es colectivo priman los intereses individuales hay guerra porque falta espacio.

¡La música! Qué misterio!



 

lunes, 24 de octubre de 2016

CARTAS A JULIA - MALOS OLORES





Eres valiente, querida Julia.
 
El mejor queso es el que peor huele y eso fue una barrera para que completases hasta el final tu demostración de cariño.

Interrumpiste el abrazo por esa razón y entendí  perfectamente que te fueras a tu habitación. En tu espacio siempre respiras un buen aroma.

Por qué digo que eres valiente?

Llegó la hora de marcharnos  y aunque no querías despedirme como siempre porque ese olor a queso permanecía en mí, te planteé el conflicto con esta pregunta:

¿El cariño no está por encima de los malos olores?

Y te quedaste mirándome un segundo. Rápidamente tus deditos cerraron esos orificios que impedían la demostración del sentimiento del que te hablaba y me diste el abrazo de siempre.

Conseguiste que ese olor a queso diese marcha atrás y el cariño pasó sembrando un perfume que todavía respiro.

¡Que heroína eres, querida Julia!



 

miércoles, 19 de octubre de 2016

UNA FRÁGIL BARQUILLA







Una voz nos atrae y vamos hacia su ribera en la frágil embarcación que apenas nos protege.

            Es paradójico.

            Si la nave fuera más fuerte, tendríamos una mayor autonomía para oponernos a transitar por esas aguas de peligroso aspecto y podríamos elegir un camino más fácil. Pero ¡ay! en ese atajo habitan las sirenas.

            Aceptar nuestra fragilidad supone asumir la propuesta de la naturaleza y dar cobijo a esos aspectos que han perdido su hogar.

            En esa generosidad se oculta el destino. Llega envuelto en la sorpresa de encontrar lo que siempre habíamos esperado. Escuchar, pronunciado por nosotros, nuestro nombre.


jueves, 6 de octubre de 2016

CONVERSACIONES CON ANTONIO G. OLIVARES - (5)

 
 
 
 
 
Una presentación casi fugaz a mediados del 2001 y unos meses más tarde parecía que siempre hubiésemos conversado.
Enero 2002
Antonio García Olivares (5)
…De ahí que esa sonrisa de Dionisos yo creo que era irónica, en contra de lo que tu piensas…
"El tango me recordó / que antes había danzado / con la Palabra" - Ojalá muchos más danzáramos con la palabra y no que la utilizamos como arma. La metáfora "una discusión es una batalla" impregna el habla occidental actual e, inevitablemente, predispone lo que hacemos cuando hablamos, porque en las metáforas hay un poder constituyente de realidad que generalmente nos pasa desapercibido. Hay que tener muchísimo cuidado, a la hora de elegir las metáforas que utilizaremos al empezar a hablar, pues están constituyendo el mundo. Lo avisaba Salinas en un bonito poema.
Así, la metáfora de la discusión como guerra está implícita en muchísimas expresiones comunes, como: "rebatí sus argumentos", "deshice su argumentación", "sus ideas tenían varios puntos débiles", etc. Como dicen Lakoff y Johnson (dos grandes teóricos de la metáfora), todo cambiaría si concibiéramos las discusiones, desacuerdos o desencuentros, en términos de danza. Las concebiríamos entonces (a las discusiones) como una sincronización, una búsqueda compartida de equilibrios, y no una pugna por la victoria o por evitar la derrota.
Hay una anécdota contada por Lakoff y Jonhson (en su bonito libro: "Metáforas de la vida cotidiana") de un estudiante iraní en EE.UU., que pensó que la metáfora implícita en la expresión inglesa "the solution of the problems" era la de un caldero con líquido burbujeante en el que se iban echando los problemas en cuestión, junto con otros reactantes (o sea, una "solución química" o alquímica), y dentro del cual, algunos de esos problemas se conseguía que precipitaran, definitiva o temporalmente, mientras otros seguían enmarañados en la mezcla disuelta. Dice Lakoff que su admiración por la profundidad de la cultura occidental disminuyó cuando se enteró de que esa no era la metáfora implícita en la expresión (sino otras de origen griego y latino).
Saludos y perdona el atrevimiento de hacer comentarios sobre algo que no necesita de ningún añadido. Sólo eran asociaciones personales que ha generado en mí. Ni por supuesto pretendía hacer un análisis completo de estilo, contenido, etc. Yo creo que la poesía no se debería de intentar analizar.
Enhorabuena y gracias por tan hermoso libro.
Antonio
Lo justo para no romper la inocencia.
Tu estudio sobre el tango (que no he terminado de leer todavía), sí que me pareció un análisis, en el sentido de que aparecía el tango "descuartizado". En "Budismo zen y psicoanálisis", un libro escrito por D.T.Suzuki y Erich Fromm, habla de lo que habitualmente se hace al analizar. Se "cadaveriza" lo observado y así nunca se llega a ver la idea en movimiento. Tu reflexión sobre "El Tango con Darío" no es un análisis, más parece una caricia que subraya exactamente lo que quería decir.
Leyéndote me parece que hubieras escrito el libro desde otro lugar en el mismo paisaje. Alrededor de estar fechas cumplirá un año que se publicó. Ha sido un hermoso regalo tu carta.
Gracias, Antonio y, por favor, vuelve a leerme otra vez.

miércoles, 5 de octubre de 2016

CONVERSACIONES CON ANTONIO G. OLIVARES - (4)

 
 
 
 
Seguimos leyendo…
Una presentación casi fugaz a mediados del 2001 y unos meses más tarde parecía que siempre hubiésemos conversado.
Enero 2002
Antonio García Olivares (4)
…De ahí, yo creo, que tu libro sea de interés universal, y no sólo una experiencia particular que sólo alguien como la autora ha tenido la suerte de recibir de la fortuna y que no es extrapolable…
Pareces concebir el amor como dos libertades que se cruzan y deciden crear una nueva libertad ("El cruce", "La espera", "El boleo", "El ocho", "Los ganchos"), llegando a sospechar de esa libertad si es excesivamente mimética, como en "El espejo", ¿no? Esa libertad, me da la impresión, va unida en algunos poemas al silencio. Esto a un chino (ya sea taoísta, budista o confuciano) no le parecería nada extraño, pues como dicen muchos de sus poetas: "sólo en el silencio están todas las palabras", esto es, están todas las posibilidades contenidas en potencia, y se está en consecuencia en situación de máxima libertad; mientras que la frase pronunciada o la decisión tomada, restringen la libertad primordial en la que, simplemente, se vive en armonía con el fluir de las cosas. Hay un bonito libro de un sinólogo famoso ("Elogio de la insipidez") que habla de este concepto oriental.
La poesía "La multitud" es hermosísima y de una elegancia para la que no tengo palabras. Su estilo me resulta especialmente afín. "El reproche" y "Un enamorado" también me resultan especialmente hermosas. Al igual que "El destino". En efecto, ¿qué se puede hacer sino callar: "El destino es quien habla"! Poderosa imagen. Y también las dos poesías finales: "El final" y "La despedida": ¡Qué hermosa forma de cerrar un libro de poesía!
En respuesta (traviesamente polémica) a "Los ganchos enlazados", yo diría que en esa desorientación peligrosa es donde, a veces y en situación de absoluta embriaguez, Dionisos ha señalado a algunos humanos escogidos, mundos nuevos, mientras Apolo continuaba limitándose a adornar con guirnaldas las rectas columnas del canon de la archiadmirada Acrópolis. De ahí que esa sonrisa de Dionisos yo creo que era irónica, en contra de lo que tu piensas.
… (continuará)
…Hay una obra preciosa de Bruno Bettelheim sobre este tema..
¡¡Sí!! es irónica la sonrisa de Dionisos, pero breve. Lo justo para no romper la inocencia.
Los ganchos enlazados

Entras en mi terreno.
¡qué atrevido!
Y yo te sigo el juego
¡ay, qué ingenuo!
Nuestro paso se enlaza
¡y no te suelto!
Y tú te desorientas
¡qué peligro!
Apolo que te escucha
viene presto
y con audacia muestra
tu camino
Lo sigues,
y atrás dejas sonriendo a Dionisos
… (continuará)

lunes, 3 de octubre de 2016

CONVERSACIONES CON ANTONIO G. OLIVARES - (3)

 
 
 
 
 
Antonio leyó mi libro.Una presentación casi fugaz a mediados del 2001 y unos meses más tarde parecía que siempre hubiésemos conversado.
Enero 2002
Antonio García Olivares (2)
…Aunque esto no son mas que impresiones personales mías…
Das la imagen de una mujer que ha sido feliz desde los dieciocho años, sin fisuras, recovecos ni complicaciones, con la serenidad de una esfera de agua. ¿Es esa esfera una gota pendiente de un hilo de seda, como en una telaraña? ¿O es más bien como un planeta oceánico (como Saturno)?
Quiero decir: ¿Ha sido el capricho de la fortuna, que ha decidido siempre acariciarte, o se trata de una gravitación interior, que ha sido puesta en tu alma y vuelve hermoso a tu entorno (sea éste como sea para los otros)? ¿Tú qué dirías? Mi pregunta es humanamente interesada, pues, como tantos otros, he vivido en una permanente crispación por no saber dar la talla ante todo el mundo, o por sentir que algunos no me daban lo que yo creía merecer. Y ese estado habitual sólo intermitentemente se veía interrumpido por ventanas abiertas a otro mundo, el de la serenidad incondicionada, mundo que yo creía entrever en la vida de los místicos occidentales y budistas y al que me fui acercando con los años, pero un mundo en el que no es fácil habitar a voluntad, ni de forma permanente. Por ello, me provoca enorme curiosidad ver que puede existir alguien con una felicidad redonda, como la de una bodisattva.
… (continuará)
No sé si debo ser yo quien te las de por ese hermoso escrito, o sencillamente aceptar tu agradecimiento…
Feliz. Soy feliz y no sé cuando empecé a serlo. Las "fisuras, recovecos y complicaciones" no son nada más que pérdidas de equilibrio necesarias para incorporar aquello que produce estas turbulencias. La clave está en no perder el centro, diría Oriente.
Hablas de una felicidad redonda, una imagen que me resulta muy querida. La "redondez" está en que es ella, la felicidad, quien te encuentra, la que marca los tiempos y nosotros solo tenemos que escucharla... hasta el final, sin apresuramientos. Confiando. La voluntad le pone un miriñaque que no le sienta bien.
… (continuará)

sábado, 1 de octubre de 2016

CONVERSACIONES CON ANTONIO G. OLIVARES - (2)

 
 
 
 
 
 
Una presentación casi fugaz a mediados del 2001 y unos meses más tarde parecía que siempre hubiésemos conversado.
Enero 2002
Antonio García Olivares (3)
…Por ello, me provoca enorme curiosidad ver que puede existir alguien con una felicidad redonda, como la de una bodisattva…
Creo notar cierto aire de serenidad oriental en tu libro. La palabra "silencio", por ejemplo, aparece con gran frecuencia, como en los poetas taoístas y zen de la China clásica. Por otra parte, tu ego aparece "fundido" con el de la otra persona en muchas poesías ("El oído", "El abrazo", "La experiencia", "El paso básico", "Los ochos con desplazamiento", etc.), como en los estados de contemplación meditativa. Y en muchas de tus poesías cierta fluctuación, que ocurre también en esos estados, entre la perspectiva de tu propio ego individual y las cosas tal como se ven desde el punto de vista humano en general ("La espera", "La distracción", etc.) y una invitación a la presencia plena en la eternidad del presente (compartido) que también es muy oriental ("La sacada alta", "Freno al tres", "Los ochos hacia atrás", "La contra-barrida").
"Ser bueno, es ser" es por otra parte una evidencia que surge de la meditación, y que se llama "visión de la bondad fundamental", de la que deriva la "compasión" budista. Y ese avaricioso presente que tú creas siendo con Darío, es una forma particular del ser-sin-ego que buscan los estados meditativos. De ahí, yo creo, que tu libro sea de interés universal, y no sólo una experiencia particular que sólo alguien como la autora ha tenido la suerte de recibir de la fortuna y que no es extrapolable.
… (continuará)
La voluntad le pone un miriñaque que no le sienta bien.
Te invito a pasear por ese aforismo que Darío escribió: "Ser bueno es ser". Vamos y leemos "Es bueno ser" (Recuerda lo que dicen que dijo dios cuando creo el mundo …"y vio que era bueno"). Esa es la única obligación que tiene el ser humano: ser él mismo. La conciencia de ser (retorno) está en manos del destino.
Sigo leyendo y encuentro que a ti también te interesa el autismo. Hay una obra preciosa de Bruno Bettelheim sobre este tema..
… (continuará)