Que me permita disfrutar del desierto y el caballo y sea gratificante.
Este es el blog de una historia que arranca con un libro. Es un libro lleno de palabras que se enlazan por la belleza de quien las contempla. Sigue leyendo ...
sábado, 30 de noviembre de 2024
ESE LUGAR
Que me permita disfrutar del desierto y el caballo y sea gratificante.
viernes, 29 de noviembre de 2024
ESCÚCHAME
Érase una vez, hace muchos años... Tienes que hacer esto... No debes hacer lo otro... Cuando yo tenía tu edad... Te conviene...
....
Me voy, pero vuelvo enseguida.
Toma asiento.
Ahora soy yo quien tiene que decir.
Escúchame con seriedad:
"El hombre serio es aquel que es capaz de desprenderse de todas las conclusiones porque sólo entonces está en condiciones de inquirir..."
Krishnamurti
Desierto:
Mucha arena. Dunas. Muy cálido, con
mucho sol. Árido y sin vida.
Cubo:
Arenita. Rojo. Amarronado. Naranja.
Escalera:
De dos metros y medio. De aluminio. Gris. Para subir a una furgoneta.
Caballo:
Grande. Gris. En el medio de un camino. Camina con un hombre encima.
Tormenta:
Por la noche. Lluvia, relámpagos y truenos. Mucha lluvia, mucho frío.
Arena toda mojada.
Flores:
No hay flores.
*
miércoles, 27 de noviembre de 2024
ESA NUEVA PREGUNTA
Arena fina, lisa, como para caminar. Sin nada mas.
Cubo: Dorado. En el centro del desierto. Se puede utilizar para sentarse.
Aristas de hierro dorado, fuerte, bastante sólido.
Escalera:
Apoyada en el cubo para subir y sentarse en el.
Caballo:
Blanco, elegante, grande, fuerte, con crines al viento. Junto a la escalera. Estoy contenta porque me acompaña y vamos a hablar. Paseamos cerca de la escalera. Le procuro agua.
Tormenta:
Me protejo con el caballo. Me gusta. Relámpagos, lluvia fuerte, buena temperatura. No tengo miedo.
Flores:
Árboles con hojas verdes. Flores de color blanco, amarillo, azules. Situadas envolviendo la escalera y el cubo.
Si lo hacemos es porque tenemos equilibrio y el equilibrio supone manejar al mismo tiempo la igualdad y la libertad.
Que cada aspecto no invada el terreno del otro supone una fuerte personalidad (“aristas de hierro” “en el centro”) Este punto de referencia es un descanso, una tranquilidad (“sentarse”) para los demás.
martes, 26 de noviembre de 2024
OPINIONES SOBRE "UNA VELADA ELEVADA AL CUBO"
Ya he terminado de leer tu libro y, aunque mi opinión ya la tenía formada bastantes páginas antes, he querido terminar su lectura porque -la parte que tú escribes- me ha resultado interesante.
En cuanto a la parte de tu propuesta no veo en las respuestas ningún rasgo significativo que sirva y pueda ser analizado desde la perspectiva psicológica.
En resumen, opino que se trata de dos trabajos en uno.
El primero como un juego y el segundo como una verdadera novela de autor.
Calle San Vicente de Paúl, 28
50001 Zaragoza
lunes, 25 de noviembre de 2024
domingo, 24 de noviembre de 2024
sábado, 23 de noviembre de 2024
Exposición 2005-Conferencia

Muchos tangos describen el estado de enamoramiento. Soneto a un sueño nuevo, de Ardizzone y Surt, lo define como una “mentira” y un “hechizo” que “valdrá la pena vivir”, algo en lo que están de acuerdo otros tangos. Muestra también algunos otros rasgos de este estado: “déjame que te idealice aún equivocado… como un sortilegio irreal, casi enfermizo”. Manual del enamorado, de Ferrer y Garello, continúa esta descripción: “Para vivir enamorado, hay que fugarse al ser amado”, metáfora que parece sugerir el escapar de la prisión del propio yo, para entrar en el amado. Compara al enamorado con “un internado que gime tras haber gozado y aún disfruta el sufrimiento”. Porque el amor es una “hermosa pesadilla” que “si es grande crece con la herida”. Y achaca al enamorado el “mentir como un bandido”, no sabemos si a sí mismo, y “absolver como un prelado” al otro, a quién se ve “fanáticamente” como “perfecto”.
Pasional, de Caldera y Soto, abunda en éstos síntomas utilizando metáforas ya analizadas, como la de los labios como arma o los besos como droga y encantamiento que conducen a un estado de enloquecimiento: “Tus labios que queman, tus besos que embriagan y que torturan mi razón”, “no podrás entender lo que es amar y enloquecer”, “caricias que me atan, a tus encantos de mujer… estás clavada en mí, como una daga en la carne… quiero en tus brazos morir”, “nunca sabrás … lo que es amar y enloquecer”.
Otros tangos muestran la tendencia del enamoramiento a identificarse con el todo. Cuando el amor es exitoso, el mundo parece feliz, mientras que cuando el amor es fracasado: “son muy largos los caminos, trayendo una sed que quema, qué triste el arroyo seco, tan parecido a tu pena” (Morocha triste, de Sanguinetti y Maciel).
Sin embargo, otros tangos recogen el paso del amor-enamoramiento al más realista amor-amistad que surge con la convivencia: “Estaba ciego en mi delirio… y ahora que cayó la venda de mis ojos … ví que eras una vulgar muñeca de cartón… la luz de la experiencia me alumbra el corazón” (Ciego, de Luis Rubinstein). O: “yo fui al civil solito, y por amor. Y ella me lo decía: ‘Mira querido, que tengo mi carácter, que soy así…’. No importa… ¿Por qué no me hice humo cuando la ví?” (Cipriano, de Marfil y Vidal).
El vals Cielito lindo acepta esta evolución como una ley natural: “Todas las ilusiones… que el amor fragua, son como las espumas… que forma el agua… Suben y crecen, y con el mismo cielito lindo, desaparecen”.
Causas y motivos del amor.
Si prestamos atención a los elementos que causan, provocan o “despiertan” el amor, observaremos que algunos tangos enfatizan los elementos “fetichistas” que están en el inicio mismo de muchos amores: sus ojos, su sonrisa, su pelo, sus labios, sus pies, como en Mi canción, de María Greves: “Vi en tus ojos, un mundo de ilusiones desconocido”. A veces, el elemento de fijación fetichista no es un rasgo físico, pues la mujer es descrita como poco atractiva, sino “un cutis de muñeca” o una actitud: “Mi nariz es puntiaguda, la figura no me ayuda y mi boca es un buzón”, pero: “pierden la cabeza… que yo tengo, unos ojos soñadores … tengo un cutis de muñeca … modesta siempre fui” (Se dice de mí, de Canaro y Pelay).
La milonga Azúcar, Pimienta y Sal, de Varela, Rossi y Aznar, al igual que otros tangos, achaca el amor a que la partenaire tenga gustos y formas de ser que el amante valora, aunque no coincidan necesariamente con los propios: es “rebelde y angelical”, le gusta, como al amante, “el café y el cigarrillo … y sin plata caminar”, etc. En otros casos, se valora que la persona amada sea un cómplice en el juego de la vida, que de alguna manera potencie las capacidades de uno, lo cual es coherente con la metáfora del amor como lucha contra la vida. En otros casos (Te quiero por buena, de Russo, Ruiz y Rufino), se valora la “bondad”, y en otros, la “sinceridad” y la “sencillez”.
Algunos tangos describen el hombre ideal para algunas mujeres como dominante y sensual, como en Mi pueblo blanco, de Serrat: “fuerte pa’ ser su señor, y tierno para el amor”.
Otros muchos tangos asocian la atracción amorosa, no a causas externas, sino a una pulsión interior, de origen desconocido: “Te quiero, porque te quiero”. O, como en Ese insondable modo de querernos, de Peyrano y Boedo, donde parece asociar el amor a algo supraindividual como podría ser la especie humana, más que a los individuos: “Es insondable el modo de querernos, que se escapa a la razón de quien nos mira, es profundo y tiene algo de eterno, como si hubiera recorrido muchas vidas”.
Otros parecen sugerir que la imagen del objeto amado está previamente en lo inconsciente: “Sos … la imagen de mi alma” (Adelina, de Ezeiza y Gardel), o: “Sin saber que existías te deseaba, antes de conocerte te adiviné … el día que cruzaste por mi camino, tuve el presentimiento de algo fatal, esos ojos, me dije, son mi destino” (Presentimiento, de Emilio Pacheco). Otros afirman que el objeto amado es dibujado por los sueños: “Te forjé con mis sueños en flor… Vieja historia repetida de los sueños juveniles” (Pigmalión, de Expósito y Piáosla); “En mis sueños ya te imaginé, por eso si algún día nos cruzáramos los dos, sé que te reconoceré” (Si no me engaña el corazón, de Bahr y Miseritsky).
Además, el cuerpo parece tener razones que la razón desconoce: “Clamor de piel, en el apretón de manos, cuando fuimos presentados, por primera vez” (Clamor de piel, de Modestá, Yoni y Vallejo).
Otros subrayan la dificultad de luchar contra una fuerza esencialmente irracional: “es duro desafiar el corazón, cuando se ciega y se encapricha en un querer, y es en vano matar con reflexión … el sentir del hombre o la mujer … Es una fuerza imposible de vencer” (Qué fácil es decir, de Tabanilla y Scciamarella). Esta fuerza a veces es más fuerte que las convenciones sociales: “Mi destino es quererte. Y el destino es más fuerte, que el prejuicio, el deber y el honor” (Prohibido, de Bahr y Sucher).
Como corolario de esa irracionalidad del amor, nadie debería decir que domina al amor o que puede dar consejos sobre él: “El amor fue siempre el gran emperador, que… a todos por igual, nos hace dar mas vueltas, que gallina en el corral” (Cosas del amor, Sciammarella y Maleaba). O: “El amor es un anzuelo, donde el más lince se ensarta, y donde se pierden muchos envidos, con treinta y tres … Sobre eso no des consejos, ni al que es tu mejor amigo”.
Riesgos del amor.
El amor es una apuesta arriesgada, dicen muchos tangos, y el riesgo procede de su volatilidad: “No hay nada bajo el sol, más volátil que el amor” (Acuérdate de mí, de A. Cucci). Como es una especie de apuesta, se puede ganar mucho, pero como el partenaire haga trampas, se puede perder mucho más: “aquella coqueta y risueña mujer, que al jurar sonriendo, el amor que está mintiendo… ¡cuántos desengaños, por una cabeza! … vos sabés que no hay que jugar” (Por una cabeza, de Gardel y le Pera). En algunos casos, esta mentira se debe a que la mujer utiliza la relación amorosa únicamente como medio de promoción social: “la pinta que dios me ha dado, la tengo que hacer valer” (Pipistrela, de Canaro y Ochoa), una situación que debió ser frecuente sobre todo en el ambiente social original del tango.
Otros tangos descargan la responsabilidad del partenaire para dársela a la misma naturaleza del amor: “al potro del amor, no hay gaucho domador que lo domine” (Llorar por una mujer, de Cadícamo y Rodríguez), o: “Es el amor un bien malvado… regala sueños y pañales, y al fin te quita los regalos” (Manual del enamorado, de Ferrer y Garello).
Debido a esa naturaleza poco fiable, hay que entrar en el amor conscientes de los riesgos: las “rosas que son más hermosas” (están) “tan llenas de espinas, que causan heridas en el corazón” (En los campos en flor, de Le Pera y Gardel).
Debido a ese riesgo que se afronta, hay que valorar “el valor que representa el coraje de querer” (Cuesta abajo, de Gardel y Le Pera) y debido al valor que requiere: “es inmoral, sentirse mal, por haber querido tanto” e incluso: “debería estar prohibido, haber vivido y no haber amado” (Jugar con fuego, de Calamaro y Mores), pese a las consecuencias fatales para el alma que trae su fracaso: “se desangra, por un beso de mujer” (A las dos de la mañana, de Massa y Donato).

jueves, 21 de noviembre de 2024
Exposición 2005 - Conferencia



(Conferencia de Antonio G.Olivares)
Además de las metáforas citadas en la introducción, hemos recogido otras definiciones que el tango da del amor agrupándolas bajo los encabezamientos de los siguientes apartados.
Domesticación de una fuerza o impulso salvaje.
En los tangos, el amor aparece a veces como una fuerza o impulso irracional y otras como algo que amansa y domestica ese impulso interior, como en el Joropo Venezolano La potranca zaina, que compara a la mujer con una potra salvaje que cae en el lazo del amor y es domesticada cuando se enamora. En muchos tangos, se enfatiza la pérdida de libertad que conlleva este proceso.
En muchos tangos, otro efecto del amor es sustituir las componentes más agresivas y dominantes de la personalidad del vividor masculino por una actitud más receptiva. Si identificamos la parte “masculina” que hay en todo ser como sus actitudes dominantes y activas y la parte “femenina” con sus actitudes receptivas, podríamos decir que el amor “feminiza” al varón dominante según muchos tangos.
Embrujo, hechizo o encantamiento con brebaje.
Otros tangos definen el amor como un embrujo, como en: Embrujado, de Maldonado y Marín o en En tus ojos de cielo, de Maderna y Rubinstein, encantamiento que a veces se provoca mediante algo como un brebaje: “¡Decí, por Dios, qué me has dao, que estoy tan cambiao!... ¡No sé más quien soy!” (Malevaje, de Discépolo y Filiberto). El embrujo a veces “aprisiona la vida”, “hace perder el rumbo del camino” o la libertad.
En algún caso, en lugar de un brebaje embriagador, se trata de un veneno: “Mozo! Sírveme en la copa rota, quiero sangrar gota a gota, el veneno de su amor” (Copa rota, de Calamaro). Alla en el bajo, de Aguilar, Massa, Magaldi y Noda, sugiere un lugar donde la mujer guarda ese veneno: “en las pupilas, guarda el veneno de la pasión”.
Luz, sol y fuego.
Otros tangos definen el amor como una “luz”, un “sol” o un “fuego” que alumbran la vida de uno, eliminando de ella el “frío”, la “oscuridad”, la “noche larga” o el “dolor” producido por el vivir. Consistente con esta metáfora, la amada se concibe en algunos tangos como un “sol” que guía la vida del amante, como en Mi diosa, de Grandis y De Caro, donde el amante es comparado con un “girasol”.
El gran riesgo es que, como dice Farolito de papel, de Garcia Jiménez y Lespes, esa luminaria se puede apagar, o quemarle a uno por exceso de brillo o bien puede traer “mucho humo y poca luz”. O bien, como en Bajo el cono de luz, de Volpes y De Angelis, esa luz puede crear espejismos mortales: “Mariposa que al querer llegar al sol, sólo encontró, la luz azul de un reflector”. O como en Embrujado, de Maldonado y Marín, donde la “hoguera del amor” atrae al amante a “inmolarse” en ella.
En algunos tangos es la “pasión” amorosa la que es identificada con el fuego que quema al amante y la “luz que lo ilumina” surge de los ojos de la amada, una luz cuya pérdida provoca en él efectos parecidos a los de la falta de una droga.
El tango En las sombras, de Meaños y Mauricio Mora, muestra cómo entender filosóficamente el amor para evitar decepciones: Como “un rayo de sol” que, como “el sol de la mañana” te alumbra y “como viene se va”.

Acuarelas: Blanca García
miércoles, 20 de noviembre de 2024
PAULA BARCELONA
martes, 19 de noviembre de 2024
OPINIONES SOBRE EL LIBRO "UNA VELADA ELEVADA AL CUBO"
Hola, María, te envío unas líneas /apuntes muy personales sobre tu libro. El test del cubo, un universo desconocido para mí hasta recibir tu libro.
Me resulta difícil adentrarme en él con las indicaciones que hay al comienzo o con las explicaciones que se adjuntan. Sigo tus indicaciones, María, y leo buena parte del libro, pero apenas consigo encontrar la relación de cada relato con la respuesta que tú das. No termina de entrar en mí ese juego de relato / respuesta. Como si hubiese cosas que yo no capto, o hubiera un conocimiento por tu parte de cada persona que escribe el relato, que te permite dirigirte y responder a cada uno apoyándote un poco en el relato y un mucho en un conocimiento de sus autores ajeno al mismo.
Me gusta mucho cómo escribes. Hay poesía, inteligencia, filosofía y misterio en tus palabras. He leído varias de tus “respuestas” sin leer el relato al que responden, y disfruto más que si intento relacionar tus palabras con su relato correspondiente. Para mí está resultando complicado y desasosegante este libro. Es un universo ajeno, aunque me haya acercado a él a través de sus páginas. Y creo que tiene sentido para las personas que han participado en él, mediante sus relatos, y para ti, a través de tus respuestas. También encontrarán alicientes quienes ya conozcan y aprecien el Test del Cubo.
Un abrazo, Vicente Sánchez
lunes, 18 de noviembre de 2024
Dice DANIEL BAREMBOIM
Dibujo de Anita Brus

"Una orquesta no se domina y nadie es dominado por una orquesta.
Los músicos son los que producen el sonido.
La imagen del director como poder es falsa y negativa.
Un director es alguien con capacidad de influir,
de convencer a sus músicos de que su visión es buena.
Es el que debe dar un pulmón a la orquesta
para que todos respiren de una manera parecida."
***
¡Qué bien suena esta idea!
***
domingo, 17 de noviembre de 2024
ESA FLOR
Calle San Vicente de Paúl, 28
50001 Zaragoza
sábado, 16 de noviembre de 2024
CONVERSACIONES EN EL 2015
Hablando con Danae usando como excusa el cuestionario Proust














