miércoles, 10 de septiembre de 2025

RECORDANDO A CARLOS MENDO

(Dibujo de Isabela)

Te escuchaba todas las noches en la Cadena Ser. Unas veces me hacías sonreír y otras me enfadabas según el calibre de los argumentos con los que defendías tu posición “derechona”. En absoluto estaba de acuerdo contigo y sin embargo felicitaba al programa por tener la oportunidad de escuchar cómo un hombre conservador defendía sus convicciones noblemente.

Me gusta decir de mí que soy “roja perdida” porque me encuentro en esa concepción de la sociedad atribuida a la izquierda, pero al mismo tiempo me siento “como en casa” en cualquier actitud de origen bondadoso venga de donde venga, aunque haya salido de una idea supuestamente contraria a la mía.

Son muchos los aspectos por los que me alegró la victoria de la Selección Española y estoy segura de que a ti también.

Que “la roja” nos representara a todos los españoles fue mágico. Que la “bandera nacional” dejara de ser madrastra, entrañable. Que el entrenador fuera uno más, como lo fueron todos y cada uno de los futbolistas nos permitió ver un equipo invencible.

Sólo faltó una página y esa solo se hubiera escrito si en lugar de ganar hubieran perdido.

En el deporte se trata de que “gane el mejor” y si esta convicción la tuviésemos interiorizada sus efectos cambiarían espectacularmente la sociedad.

Perder y no enfadarse es admirable.

Admiraba que fueras capaz de quedarte solo frente a todos los contertulios y volvieras al día siguiente sin heridas ni rencores, con la intención de convencernos de lo que tú creías era lo mejor.

Admirar tiene efectos bondadosos.

Gracias y hasta siempre, querido Carlos Mendo.

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martes, 9 de septiembre de 2025

LA BRONCA

 


 


 

         Tuve que volverme. Pasaba de largo porque no se pueden atender todas las peticiones de ayuda, pero su discurso llamo mi atención.

                      “Echadme algo, aunque sea la bronca”

          Seguro que más de uno le aconsejaría una actividad distinta en sintonía con su capacidad, pues era un hombre joven e ingenioso. Sin embargo, a mí me pareció bien lo que hacía en ese momento: ser un mendigo.

          Le eché una moneda, es decir, “la bronca” y la aceptó con una sonrisa.

          Deduje que así es la vida. Generosa pidiéndonos que seamos como somos, sin artificios, porque la felicidad está, no al final, sino en el camino, solo que recorrido como decía Machado: “ligeros de equipaje”.

                                             No a la guerra

 

 

 

 

 

lunes, 8 de septiembre de 2025

RECORDANDO MIS REFLEXIONES EN EL 2010-2011 SOBRE ALFREDO PEREZ RUBALCABA

(Restaurante La Retama)





Comentando un artículo de Nacho Escartín


Leo tu artículo. Leo entre líneas y está lleno de buenas intenciones. Realmente crees lo que dices y nos propones quedarnos al margen de la política confiando que puede haber una sociedad mejor si prescindimos de ella.

Faltan los hechos. ¿El trueque? ¿Otra forma de organización que pueda dar la vuelta a la sociedad que tenemos y que sea aceptada por todo el mundo?

En este momento los “mercados” están robando a la sociedad. El dinero tiene el valor que le damos los ciudadanos. Si en lugar de sentirnos pagados en metálico, fuéramos conscientes del valor que tiene al trabajo, devaluaríamos esos papelitos que son una cárcel para la autoestima y revalorizaríamos la actividad social.

Es una buena reflexión, pero siguen faltando los hechos.

Formamos parte de una sociedad y además somos individuos.

Intento comportarme a la altura de mis ideas y cuando no lo consigo (si soy consciente) me echo la bronca y vuelvo a intentarlo.

¿Pero quién soy yo para decirles a los demás cómo tienen que conducirse individualmente? Nadie, porque no sé nada de ellos ni de sus circunstancias.

La sociedad es como un cóctel. Su sabor depende de los ingredientes. Si hay madurez hay empatía con el otro y si no, egoísmo (en el sentido infantil del término).

Cuando a un niño se le pide que comparta su juguete, la primera reacción es negativa. Después se da cuenta de que la solidaridad es mucho mejor porque aparece el compañero de juegos y esta dimensión es mucho más “rica” que la simple acumulación de muñecos. Pero estos pasos tienen su tiempo de desarrollo. En la sociedad ocurre lo mismo.

Por eso voy a votar y además a Rubalcaba. Porque no es lo mismo la derecha que la izquierda.

Los unos me ofrecen que solo tengan juguetes aquellos que se los pueden comprar y los otros que nadie se quedará solo en la calle, que vamos a jugar todos.

Naturalmente que esto son buenas intenciones y que costará llegar a esa meta. Somos muchos y muy diferentes los que tenemos que recorrerlo, pero lo importante es ir en esa dirección, no en al contraria.

Voy a votar a Rubalcaba porque sinceramente creo que es lo mejor para todo el mundo y además no me impide actuar como dices entre las líneas de tu artículo.