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jueves, 22 de enero de 2026

CUENTOS - EL UNO Y EL CERO

A Isabela, que me regaló estos dibujos.

Érase una vez…

… un DOS (2) que despreció a un UNO (1).

Inmediatamente el otro 1 se sintió mal y se fue a consolarle.

El dos se convirtió en un CERO enorme y se echó a llorar

Los UNOS (1 + 1) llegaron al acuerdo de que no se debe despreciar a nadie y también que debemos perdonar los errores.

Reconciliados todos ofrecieron al CERO que se uniera a ellos.

Desde entonces, el 2 y el 1 son números con una historia tan bonita que todavía siguen sumando UNOSSSSS. El CERO, cada vez que llegan al límite les enseña un nuevo espacio donde todos caben.


Y colorín, colorado…








sábado, 29 de noviembre de 2025

CANTABRIA - EL ANCIANO DE ANERO






Te contaré la historia del "Anciano de Anero". 

Era un "viejo sentado al sol". Un hombre feliz al que únicamente le inquietaba el último viaje.

Los dioses le regalaron suspender esa cita hasta que él quisiera y al día siguiente se suicidó.

         No quiso hurtar a los dioses lo único que le pedían:

Ocupar por un instante su lugar en la tierra y para ello necesitaban que él fuera, por un instante, un cielo.



viernes, 28 de noviembre de 2025

ÉRASE UNA VEZ ... CUANDO ÉRAMOS NIÑOS

                                                                 

   ¿Conoces a este hombre?     





Paseando llegó hasta un lago. Tenía sed y al inclinarse para beber vio reflejado el bello rostro de una doncella. Quiso acariciarla y en su lugar pescó un pez. Ante su asombro éste le rogó: ¡Por favor, amigo mío, devuélveme al río. Todavía no es mi hora! Así lo hizo y como premio, un diamante saltó a su mano.

Todavía conmocionado siguió caminando. Al poco se encontró con una impresionante montaña. Creyó oír la voz de una mujer pidiendo auxilio y quiso socorrerla. Sin saber cómo, se halló en su interior y tuvo miedo. En aquella absoluta oscuridad descubrió una lejana lucecita. El diamante que en su mano llevaba hizo de espejo y el resplandor se multiplicó. Sólo tuvo que seguir aquel luminoso hilo y en pocos momentos estaba fuera de la caverna.  Al alejarse y volver la cabeza se encontró que la montaña había desaparecido y en su lugar había un dragón vencido. A su lado una feliz mujer sostenía triunfante una pequeña espada dorada.

Envanecido por la que creía su hazaña tomó en sus manos el trofeo sin tener en cuenta a su portadora. La mujer desapareció y la espada tomó un aspecto negruzco, tenebroso.



Desde entonces, afligido por una inmensa pena, el hombre busca su imagen perdida.





jueves, 27 de noviembre de 2025

NANAS PARA MI NIETA





Te voy a contar un cuento
un cuento chiquirritín,
se lo contaba a tu madre
y lo canto para ti.

Mi cuento tiene una niña
un campo, también la mar
un príncipe y un mendigo
y un montón de cosas más

Mi cuento tiene una ola
que hizo a un barco naufragar
y una sirena que supo
a un capitán rescatar

Mi cuento tiene un mendigo
que un día pescó a ese pez
ese pez que le rogaba
vuélveme al mar otra vez.

Mi cuento tiene una ola
que al lado de un barco está.
Un pez, una caracola
y una sirena en la mar

Te voy a contar un cuento
un cuento chiquirritín
tendrás que cerrar los ojos
y así soñarás feliz

Mi cuento tiene una niña
un sueño y un despertar
unos padres sorprendidos
y felices sin parar.

El príncipe era marino
y la sirenita azul
en el cielo se encontraron
porque los mirabas tú.

Te pido que ahora me cuentes
lo que antes yo te conté
para que sueñe contigo
y feliz despertaré





miércoles, 26 de noviembre de 2025

UN CUENTO en FORTANETE






Érase una vez un pueblo llamado Fortanete. Hace muchos, muchísimos años, vivió un hombre llamado Tonet. Apacentaba las pocas ovejas del lugar. Cuentan que algo le ocurrió un determinado día. Algo que él no supo explicar. Un lobo que atacaba corderillas… Una Anjana encantada… Una oveja que comía lobos… Un lobo con colmillos de plata…

            El pastor nunca supo decir si presenció lo que contaba o simplemente fue un sueño.

            En lo que todo el mundo coincidía era en los lamentos tristísimos que oían cada noche de luna llena. En esa noche nadie veía a Tonet.


            Los cuentos son un excelente vehículo donde los niños se montan para ver a las ideas morderse la cola.





sábado, 19 de abril de 2025

EL ESPANTAPÁJAROS

Cuentos para mi nieta


Este cuento lo escuchaba de niña en la radio. Años después leí distintas versiones que no coincidían con el relato que yo recordaba. Por eso te lo cuento.






Hace muchos, muchos años, en un pequeño pueblo vivió un labrador que era dueño de la mayor parte de las tierras de aquella comarca.

En tiempo de cosecha le molestaba ver merodear a los animales y no podía soportar que comiesen el grano o cualquier fruto de sus campos. Por esta razón decidió colocar un espantapájaros.

Plantó una cruz echa de dos delgados troncos. Lo vistió con uno de sus trajes viejos y rellenó el interior con paja. Por cabeza le puso una hermosa calabaza, y le dibujó una boca abierta como si gritase: ¡fuera! Por nariz una zanahoria, una hilera de granos de maíz a modo de dientes, dos bellotas por ojos y unas orejas dibujadas con granos de trigo. De su espalda colgó un pequeño recipiente con aceite. Finalmente le añadió una manzana por corazón.

¡Trabaja y no dejes que me roben! fue su orden.
Realmente asustaba y los animales evitaban acercarse a los campos.
Finalmente el hambre pudo más.

Se le dirigió un educado conejo pidiéndole permiso para llevarse una zanahoria de las muchas que allí había. 
¡No puedes tocar nada! ¡Estoy aquí para eso! … 
pero… sí quieres puedes llevarte mi nariz.
El emocionado conejo la cogió y le dio las gracias.

Unos cuantos gorriones observaron la escena y decidieron acercarse.
¡Necesitamos paja para hacer nuestros nidos! ¿Qué podemos hacer?
¡¡No pisar un milímetro de los campos!!
 ¡Estoy aquí para evitarlo! … pero … si quereis
 podéis llevaros la que hay en mi interior.
Un montón de nidos fueron construidos con aquel tesoro.

Distintas especies de pájaros se fueron apropiando, con su permiso, 
de los dientes y las orejas. 
¡Cuidado con tocar nada del amo, que os muerdo!

Llegó también un pequeño jabalí, asustado.
Le miró, abrió la boca y en ella cayeron las dos bellotas que en el rostro del espantapájaros hacían de ojos.
 ¡Vete, tus padres te están buscando, gritó!

Se acercó una lechuza. 
“He oído hablar de ti. Estoy sedienta y sé que puedes darme un poco de aceite”.
Se lo dio.

Por la noche refrescaba.
Un andrajoso mendigo le quitó el traje a nuestro “asustador”. 
Era mucho mejor que el suyo. Se lo puso rápidamente y le dio las gracias por ello.

Amaneció.

No imagináis qué dijo el labrador cuando llegó a su huerto y vio los restos de lo que fue su espantapájaros. Quedaban dos palos y la manzana-corazón. La cogió y comió con rabia, insultando a todo bicho viviente.

Ocurrió lo siguiente: El cielo estaba despejado y sin nubes, pero llovía en los ojos del labrador. Su corazón se fue poco a poco alimentando de aquella humanidad de la que estaba anémico y le invadió un ejército de bondad. Poco a poco desapareció su mal carácter y amaneció su inteligencia abrazada por la empatía.

No sé cual fue su destino, pero imagino un final sorprendente.

Y colorín colorado, este cuento no ha acabado.



lunes, 28 de octubre de 2024

LOS LOBOS DE FORTANETE-2






Hace muchos, muchos años, ocurrió una singular historia.

Era Fortanete un pequeñísimo pueblo, apenas conocido ya que nadie osaba cruzar sus espesos bosques. Algún aventurero contó los terribles peligros a los que se vio sometido tan solo por intentarlo.

Allí vivía un pastor, tan viejo que se decía había nacido con el pueblo. Todos los días recorría la pequeña cuesta que conduce hasta el río, lo bordeaba y en un pequeño valle descubría siempre el mejor lugar donde podían alimentarse sus ovejas.

Cada cierto tiempo, el rebaño se iba renovando y esa era la única novedad en la que nuestro anciano ocupaba sus horas.

En primavera nació una corderilla aparentemente como las otras, pequeña y desvalida, que no hubiera llamado especialmente la atención de nuestro pastor, si no fuera porque desde hacía tres días merodeaban cerca de allí tres hambrientos lobos. Esta desazón se unía a una repentina tristeza que nuestro anciano no sabía explicarse.

Una mañana descubrió acechante a uno de los lobos, pero no le dio tiempo a reaccionar. El animal saltó sobre la oveja sin que el pastor pudiera hacer nada por evitarlo y cuando todo parecía perdido ocurrió lo inesperado. La pequeña ovejita, miró al lobo con tanta pena que cogió por sorpresa su fiereza y, el lobo, casi temblando, agachó la cabeza. En ese momento, de un bocado, la aparentemente indefensa corderilla, se lo comió.

El segundo lobo corrió la misma suerte, pereciendo devorado por ella.

El tercero, el más joven, siguió los pasos de sus hermanos. Llegó hasta el río en busca de comida. Saltó la orilla. Llegó hasta la corderilla. Abrió su enorme boca dispuesto a devorarla y tuvo que soportar la peligrosa mirada que acabó con sus compañeros. Poco le faltó para rendirse ante tanta ternura, pero una extraña fuerza le impulsó a hundir sus colmillos en el cuerpo de aquel insólito animal... y, todo quedó en su lugar. La corderilla se transformó en una bellísima Anjana, protectora desde entonces de Fortanete (el nombre vendría de fuerza, fortuna), y los colmillos del lobo se cubrieron de plata.


Hasta aquí todos coinciden en la historia, pero hay discrepancias que unidas al mismo relato hacen de él leyendas distintas.

domingo, 27 de octubre de 2024

LOS LOBOS DE FORTANETE-1




     Yo tenía una amiga (la tengo) que una de sus actividades preferidas era mirar. Le gustaba como expresaba Monalisa. También la seriedad de su hijo, Miguel, un niño que adoraba a los lobos y no le perdonaba a Caperucita haberle obligado a ser el malo en un cuento que él no podía tragar.
     Se me ocurrió inventarme una historia en la que una corderilla se comía a dos de los tres lobos de Fortanete. El tercero se salvó porque supo incorporar el peligro.
     A Miguel le gustó. A Leonardo, Charo y Manolo también.
     María Lafarga (otra niña ya mujer) me hizo unos estupendos dibujos que enriquecieron el relato.
     Otro día os lo cuento.