lunes, 13 de abril de 2026

ZANCADILLAS A KRONOS





A veces, el cariño no se ve
 porque el tiempo lo secuestra en el saco de sus obligaciones,
 pero ahí está.

Cierra los ojos a ese Kronos infantil y mira.

Verás cómo el cariño abraza y la vida vuelve a latir al compás de la felicidad.

Lee bien la partitura.

Si alguien quiere traducírtela recuérdale que, primero, se ocupe de sus obligaciones.











domingo, 12 de abril de 2026

ENCONTRAR LA CLAVE


No sobra nadie. Faltan respuestas





A la realidad no le sobra ninguna pieza. La clave del juego está en encontrar qué centro nos corresponde a cada uno. Nacemos en un desconocido espacio que incluye para todos la misma brújula del ego. Es una copia exacta del original y que por ello registrará fielmente cualquier variación que se produzca respecto de la quietud inicial.

 No elegimos las circunstancias desde las que comenzamos la partida, ni conocemos en qué consiste ganar, lo cual no quiere decir que no esté escrito. Algo sabemos. Que todos somos iguales.

Empezamos.

Hay diferencias de tejidos. No es lo mismo el esparto que la seda, un ser humano que otro. (Ya se ha planteado un problema por un prejuicio: “diferencia”). Ante esa encrucijada (el problema) encontrar la única salida al laberinto de la idea que tenemos sobre nuestro instinto es una constante que va a repetirse durante todo el tiempo que dure la partida. No hay que perder el centro, dice la brújula del yo. A esta realidad le saldrá una necesidad al encuentro y al mismo tiempo, por el otro lado, una imagen de lo que puede perderse. Otra vez el laberinto: “necesito que pierdan los otros para ganar yo”.

Se ofrecerá el esparto para limpiar una idea de tal naturaleza y solo así podremos volver a caminar como la seda.

El yo, el fiel de nuestro equilibrio deberá encontrar la ruta en la que ambos lados sean complementarios.

Una emoción compartida nos recuerda la unidad, el origen

El premio no está al final sino en que podemos volver a empezar


sábado, 11 de abril de 2026

PIROPOS

 Enero 2003
 

   
 
"CHATA"

"Chata", me dices.
Y mi nariz da un respingo.
(Se ve peligrosamente reducida).

Husmea el alcance de ese piropo y calcula
cuantos besos se perdería ajustando su realidad a ese requiebro.

Se le escapa un puchero.

Le digo, para tranquilizarla,
que siempre la verás como un triangulo entre dos puntos de vista,
encantadoramente sujeta a la palabra...

... y vuelve a respirar orgullo de no serlo.


*

viernes, 10 de abril de 2026

CHISMES




Si chismorreo,
si proyecto un juicio injusto porque carezco de toda la información para opinar responsablemente de los demás, mi vida se empobrece.

Peor aún.

Mi naturaleza habla mal de mí por anemizarla.