miércoles, 15 de abril de 2026

PREGUNTAS

(Zaragoza)




¿Por qué un niño pregunta ¿por qué?

Quizás porque no tiene madurez suficiente para saber
que él será su respuesta.









martes, 14 de abril de 2026

El Dr. JEKILL Y Mr. HYDE






Hyde levantó el puñal ocultando con su gesto la mano tendida de Jekyll hacia Rebeca.

Ella, fascinada por la falsa energía de Hyde, no vió ese punto de salvación.

De nuevo Jekyll suplicó a Rebeca: ¡Por favor, ¡ayúdame!.

Hyde, más fuerte, se opuso con un histérico ¡vete! y Rebeca huyó.

Fue el triste final de los tres.



Una personalidad incapaz de de dialogar con sus aspectos conflictivos está bloqueada.

Por eso estamos repitiendo una y otra vez, social y personalmente, la historia que escribió Robert Louis Stevenson hace más de cien años.





lunes, 13 de abril de 2026

ZANCADILLAS A KRONOS





A veces, el cariño no se ve
 porque el tiempo lo secuestra en el saco de sus obligaciones,
 pero ahí está.

Cierra los ojos a ese Kronos infantil y mira.

Verás cómo el cariño abraza y la vida vuelve a latir al compás de la felicidad.

Lee bien la partitura.

Si alguien quiere traducírtela recuérdale que, primero, se ocupe de sus obligaciones.











domingo, 12 de abril de 2026

ENCONTRAR LA CLAVE


No sobra nadie. Faltan respuestas





A la realidad no le sobra ninguna pieza. La clave del juego está en encontrar qué centro nos corresponde a cada uno. Nacemos en un desconocido espacio que incluye para todos la misma brújula del ego. Es una copia exacta del original y que por ello registrará fielmente cualquier variación que se produzca respecto de la quietud inicial.

 No elegimos las circunstancias desde las que comenzamos la partida, ni conocemos en qué consiste ganar, lo cual no quiere decir que no esté escrito. Algo sabemos. Que todos somos iguales.

Empezamos.

Hay diferencias de tejidos. No es lo mismo el esparto que la seda, un ser humano que otro. (Ya se ha planteado un problema por un prejuicio: “diferencia”). Ante esa encrucijada (el problema) encontrar la única salida al laberinto de la idea que tenemos sobre nuestro instinto es una constante que va a repetirse durante todo el tiempo que dure la partida. No hay que perder el centro, dice la brújula del yo. A esta realidad le saldrá una necesidad al encuentro y al mismo tiempo, por el otro lado, una imagen de lo que puede perderse. Otra vez el laberinto: “necesito que pierdan los otros para ganar yo”.

Se ofrecerá el esparto para limpiar una idea de tal naturaleza y solo así podremos volver a caminar como la seda.

El yo, el fiel de nuestro equilibrio deberá encontrar la ruta en la que ambos lados sean complementarios.

Una emoción compartida nos recuerda la unidad, el origen

El premio no está al final sino en que podemos volver a empezar