lunes, 16 de marzo de 2026

JOSÉ CAJAL Y SUS CUADROS




(Autor: José Cajal)



Será una copia, pero original.

Nos habla del tiempo en su mejor aspecto. Los libros pertenecen a épocas diferentes a juzgar por las encuadernaciones. Diría que esa máquina no funciona, pero está ahí por haberse ganado el cariño de su dueño. El embozo que cubre la mesa a modo de mantel no tiene coherencia y ello facilita que la imaginación dibuje el rostro dormido de un fantasma. De los sueños hay que despertar pero las fantasías no lo permiten. Como prueba ahí está ese curioso reloj que no tiene saetas. No puede hablar con el tiempo y nos devuelve al mundo onírico a través de ese cordón-cadena incoherente también.

Pero hay alguien en la habitación.

No fuma. Abrió la ventana para mirar. Dejó esa pipa encima de esos papelitos para que el aire no los moviese más de lo necesario

Lo original está en su sitio. El autor no ha querido esconderse. Simplemente ha evitado quitar protagonismo a la escena con su nombre y eso subraya la autoestima de quien ha manejado los pinceles. La caja está vacía de vanidad.

¡Qué tiempo tan bien empleado!


domingo, 15 de marzo de 2026

viernes, 13 de marzo de 2026

A JOSÉ, EN ESOS DÍAS FRÍOS

(Renoir: Gabrielle in roter Bluse)



     Te despides con dos besos a los que acompañas una cariñosa disculpa porque ayer tu actitud fue un poco más fría. “Son vientos…” dices.

     Esa brisa me mueve a cariño. Te me imagino queriendo afianzarte en ti y te animo a que lo hagas. Eres mucho mejor de lo que pretendería demostrar esa dureza. Pero me has visto triste y tu ternura brota imparable queriendo acompañarme. Estoy aquí, amiga, me dijiste entre líneas, aunque me encuentre algo despistado.

     Estás ahí, donde siempre, diría mi amistad. En ese diálogo nos hemos dicho todo.

     Esa amistad, la nuestra, siempre nos sorprenderá con una nueva cita.



(Reproducción de José Cajal)


jueves, 12 de marzo de 2026

PIROPOS








A José
(que me quiere)                                                                                


     "Estas fea", me dices (resumiendo).

     Por el tono deduzco, que no es un reproche a mí
(¿por qué te cortaste?), 

sino de sorpresa: 
¿por qué te ocultaste? (a la belleza).

Ahora me asombro yo al descubrir que tienes un lugar para ella
 (¿por qué no te quedas?)

¡Qué generoso has sido!

(Si lo llego a saber, me corto el pelo antes)

Por favor, vuelve a decirme fea.