lunes, 20 de julio de 2026

¡LOS CUENTOS! (1)

En el 2002 recibí esta carta de una querida amiga, que empezaba así: "Ahora que tienes tiempo, te voy a contar un cuento.




Es una versión libre para la radio de una de las historias que contaba mi abuela. Aunque soy incapaz de reproducir exactamente los sonidos de una noche cualquiera hace... 35 años? Escribiré lo que recuerdo. el tìtulo podría haber sido: "Los tres grandes bienes" o "El sueño de cualquiera"

Había una vez en un lugar muy lejano, un rey muy bondadoso al que todos querían y respetaban. Aunque en el país todo iba bien, el rey no era feliz. Empezó a perder ilusión por casi todo y a preocuparse por pequeñas cosas. La preocupación se fue convirtiendo en obsesión y más tarde cayó en una severa enfermedad. Estaba triste y nadie sabía qué hacer por él.

Tenía tres hijos, apuestos caballeros que veían de distinta forma la enfermedad de su padre.

Al mayor le parecía una manera natural de renovar el reino y de paso le permitiría demostrar sus dotes como hombre de poder.

El segundo era un entusiasta de las flores y la música. Vivía en una mansión-invernadero y gustaba de dar "Fiestas Verdes", una excusa perfecta para deleitar todos los sentidos. El tema de su padre lo oía pero no lo quería escuchar, era demasiado doloroso y él era muy frágil.

El menor siempre había sido el preferido del rey. Inteligente, sensible y vital, no estaba dispuesto a ver como su padre se consumía en una melancolía cada vez más profunda, así que decidió consultar con el más anciano del reino.

- El rey sólo podrá recuperarse cuando posea las tres llaves de la felicidad.
- ¿Y cuáles son? preguntó el joven príncipe.
- Al verlas, sabrás distinguirlas, te lo dirá tu corazón.

Con ese enigmático mensaje y mucha volutnad, decidió partir el infante con la única compañía de su bravo caballo árabe.

Pasaron los días, las semanas, los meses, cabalgando sin descanso y claro está, esperando una señal.

Un buen día, duando estaba bebiendo agua en un manantial, apareció una vieja de aspecto mendicante y voz ronca.

- ¿Qué hace tan noble caballero en tierras tan fértiles y solitarias con ese escuálido rocin?
- Hidratarnos para poder continuar el camino que nos llevará a las tres llaves de la felicidad.
- Me gusta tu entereza y tu decisión. Has sido paciente y leal... Aquí tienes las tres llaves.
Si continuas por aquel sendero llegarás a un castillo. Mira bien en tu interior, solo tienes una oportunidad para hacer coincidir cada llave con la puerta que le corresponde. De cada habitación solo puedes elegir una cosa, si vuelves a por más o te equivocas de puerta, la maldición caerá sobre ti y permanecerás atrapado en el castillo para siempre. Si lo consigues tu padre sanará y tú verás recompensado tanto esfuerzo.

Eufórico y con las llaves en la mano, cabalgó a toda velocidad hacia un destino incierto.

El castillo, venido a menos, tenía una entrada de fácil acceso y como le había dicho la anciana, todos los pasillos tenían puertas y todas eran aparentemente iguales. Se tomó su tiempo hasta que decidió las tres puertas.

La primera llave abrió sin problemas. Miró y no podía creérselo. Había miles de animales paseando por la inmensa estancia. Paseó despacio mirando la fauna que le rodeaba, no dudó al ver el caballo más bello que jamás había visto. Era blanco y destacaban unas alas enormes con todos de arco iris. Cogió las bridas y salió de la habitación.

Con la segunda llave tampoco tuvo dificultades. Miró y esta vez no se sorprendió tanto... volvía a ver miles de animales, pero a diferencia de los otros, estos hacían cosas inusuales en el mundo real. Los búhos hablaban de filosofía, los gatos patinaban, había osos que pintaban con oleo... entre tanto prodigio escuchó un sonido delicioso y envolvente. Era un loro pequeño y gris capaz de reproducir según el momento la mejor música que nadie compuso. Lo acarició y salió seguro de haber elegido bien.

Quedaba solo una llave y empezó a estar nervioso. Respiró profundamente al meter la llave en la cerradura. Bien, abrió girando con entereza la muñeca, estaba ante su última elección. Cerró los ojos (era mucha responsabilidad) y al abrirlos, los cerró de nuevo... ¡Cuántas mujeres! ¡Qué atractivas son todas! ¡Y de todas las razas!

Aquí tuvo menos duda que en las dos ocasiones anteriores cuando vió en el aire, bailando con frenesí una figura escultural bajo una túnica de seda blanca; al girar, olservó a la mujer más hermosa que jamás había visto. Tenía piel de melocotón, la mirada profunda y unos labios para entretenerse en ellos. Nunca tanta armonía había tenido una imagen de paz más coneguida. Le dio la mano y dirigiéndose a la salida, cerró la puerta.

¡Lo había conseguido! ¡Era fantástico! Pensó que tenía todo lo que cualquiera puede desear.

- Un caballo que vuela y puede llevarte donde desees. Libertad.
- Un loro que consigue las melodías adecuadas en cada momento de tu vida. Música de fondo para siempre. Alegría.
- Una mujer bella e inteligente y que además transmitía serenidad. Amor.

Montó sobre el caballo llevando al pájaro en el hombre y sintiendo a la mujer en su espalda. Solo tuvo que susurrarle donde iban, para que se elevaran sobre las nubes dejando en pocos minutos una inmensa estela dorada que se veía en todo el reino.

Su padre que estaba recuperándose por momentos, le preguntó por su larga ausencia y él le explicó todo lo ocurrido.
El rey en ese momento, estuvo seguro de dos cosas. Que su hijo había sido inexorable en su objetivo y que todos iban a ser felices... aunque dudaba si comerían perdices, por aquello de que él prefería un reino verde respetando a todo bicho viviente.


COLORIN, COLORADO, ESTE CUENTO SE HA ACABADO. "

domingo, 19 de julio de 2026

UN GRANIZADO DE LIMÓN

 






    Un granizado de limón me apetece y lo pido. Hace mucho calor y es una buena idea. 

    Me sirven un auténtico granizado. Un batallón de trocitos de hielo que en su interior llevan ese limón que hará retroceder esta temperatura insoportable. 

        Me encuentro con un problema. 

    El líquido tengo que absorberlo con un cilindro mayor de lo normal, con lo cual los hielos entran y se interpone entre el líquido y mi sed. 

    Rápidamente se me ocurre usar como tapón el primero de los hielos que suben velozmente en fila y con ello doy preferencia a ese líquido depositado al final del vaso y que gracias a esa forma de tomarlo puede llegar a su destino. 

    Es igual que en política. Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo, dijo Arquímedes. Cuanto más cerca del problema esté el punto de apoyo, más fuerza tendremos para solucionarlo.

 


sábado, 18 de julio de 2026

MIS REFLEXIONES - Mundo onírico

 

La crítica a cualquier idea debe llevar un espacio en el que alojar a quien sinceramente está creyendo en esa idea. De otro modo se pierde la razón y algo más. 

Yo no soy católica y estoy dispuesta a denunciar los abusos de quien está al frente de la iglesia. Pero no puedo aplicar el mismo diagnóstico con las personas que de buena fe están creyendo en ese dios y de ninguna manera puedo interferir en sus manifestaciones. Si denuncio, tengo que “salvarme” de “mi” prejuicio en mi relación con los demás. De otro modo vacío de contenido mis ideas y ese “vacío” es contagioso. 

Está ocurriendo en política. Hay cuatro mangantes frente a cuatrocientos honestos. La proporción es clara, pero el desastre de esos cuatro es irreparable. 

Hay quien se lo toma con humor. Un club de fútbol, al indicar los colores de su uniforme ha puesto: camiseta y pantalón color: CACOTA. 

Dicho esto, pasemos al mundo onírico. Te cuento. 

Voy caminando hacia un alto edificio que tiene forma circular. Subo las escaleras hasta el último piso. Tengo planteado un gravísimo conflicto para el que no encuentro salida. La única solución es tirarme por la ventana. 

Salto. 

Mi hermana-amiga (también en la vigilia) que está allí, me ve y salta detrás de mí. 

El descenso es trágico. Mis gritos para que no me siga no pueden ya hacer nada. Mi argumento explicando que es algo a resolver por mí en soledad, no puede cambiar la ley de gravedad. 

Yo caigo bien, sin problema. Ella se estrella y muere. 

No es fácil expresar en toda su magnitud mi dolor y la fuerza con la que la abrazo. Grito, sin violencia, para que la vida me escuche, que yo quería asumir responsablemente, sola, en primera persona, el problema que se me planteaba. 

Ese convincente abrazo le devuelve la vida. (Imagínate mi sensación de agradecimiento) 

Le acompaño hasta la puerta del edificio para que vuelva a entrar.

Me despierto serenamente.

viernes, 17 de julio de 2026