sábado, 18 de julio de 2026

MIS REFLEXIONES - Mundo onírico

 

La crítica a cualquier idea debe llevar un espacio en el que alojar a quien sinceramente está creyendo en esa idea. De otro modo se pierde la razón y algo más. 

Yo no soy católica y estoy dispuesta a denunciar los abusos de quien está al frente de la iglesia. Pero no puedo aplicar el mismo diagnóstico con las personas que de buena fe están creyendo en ese dios y de ninguna manera puedo interferir en sus manifestaciones. Si denuncio, tengo que “salvarme” de “mi” prejuicio en mi relación con los demás. De otro modo vacío de contenido mis ideas y ese “vacío” es contagioso. 

Está ocurriendo en política. Hay cuatro mangantes frente a cuatrocientos honestos. La proporción es clara, pero el desastre de esos cuatro es irreparable. 

Hay quien se lo toma con humor. Un club de fútbol, al indicar los colores de su uniforme ha puesto: camiseta y pantalón color: CACOTA. 

Dicho esto, pasemos al mundo onírico. Te cuento. 

Voy caminando hacia un alto edificio que tiene forma circular. Subo las escaleras hasta el último piso. Tengo planteado un gravísimo conflicto para el que no encuentro salida. La única solución es tirarme por la ventana. 

Salto. 

Mi hermana-amiga (también en la vigilia) que está allí, me ve y salta detrás de mí. 

El descenso es trágico. Mis gritos para que no me siga no pueden ya hacer nada. Mi argumento explicando que es algo a resolver por mí en soledad, no puede cambiar la ley de gravedad. 

Yo caigo bien, sin problema. Ella se estrella y muere. 

No es fácil expresar en toda su magnitud mi dolor y la fuerza con la que la abrazo. Grito, sin violencia, para que la vida me escuche, que yo quería asumir responsablemente, sola, en primera persona, el problema que se me planteaba. 

Ese convincente abrazo le devuelve la vida. (Imagínate mi sensación de agradecimiento) 

Le acompaño hasta la puerta del edificio para que vuelva a entrar.

Me despierto serenamente.

viernes, 17 de julio de 2026

jueves, 16 de julio de 2026

CONVERSACIONES CON FRANCISCO CARRASQUER




Querido Francisco.
Los años son solo un envoltorio. La sorpresa está dentro.

La madurez se arrebuja en el paso de Cronos y le imprime ritmo. 
Entonces caminar se llena de alegría y el paso militar necesario en un primer momento, deriva en danza.

Evaporado el miedo, ya no es su batuta quien domina,
sino un pentagrama de latidos con nombres y apellidos.

Interpretar la partitura vital dando a cada uno lo suyo es un espectáculo al que todos estamos invitados.



***

miércoles, 15 de julio de 2026

REFLEXIONES SOBRE LA VERDAD EN EL 2019







La Verdad es el territorio a conquistar.

    En las guerras se usan las armas de destrucción masiva para ganar al enemigo. Como esa victoria se apellida “de mentira” lo único que conseguimos es debilitarnos porque perdemos humanidad.

    Las guerras son respuestas infantiles a problemas complejos.

La verdad solo se puede ver desde el apellido “inocencia”. El problema es que no hay una ventanilla donde "adquirirla".

Cada uno tenemos nuestra verdad. ¿Es un puzle entonces? Sí. Un puzle en el que cada aspecto lleva el latido de la imagen completa.

    Ocurre que hay quien tiene una pieza y otros varias. ¿Es injusta la vida, entonces? ¡No!

    Cada uno responde por los talentos que recibe. Desarrollarlos lleva un tiempo distinto para cada uno.

    Hay supersticiones por las que se impide que los niños se miren en los espejos, creyendo que ello traerá algún peligro. Yo lo interpreto así: La verdad es diáfana y en ocasiones no tenemos todavía la madurez suficiente para contemplarnos en ella.

    Un arma infalible es la empatía. Un buen actor lo entendería. Entrar en el espacio del otro para ver que ve y qué capacidad de respuesta tiene ante el problema que la vida le está planteando, todo un reto.

    Un amigo nos daría una clase. Cuando no podemos responder desde nuestra capacidad pero él sí desde la suya y no puede “prestarnos” su solución porque funcionamos con un programa anterior al suyo, se queda con nosotros acompañándonos en esa oscuridad. Esa solidaridad ilumina la verdad y ya podemos ver la salida. Una salida que es en realidad entrada en otro nivel. (Al cielo sólo se sube por esa escalera).

    Cuando la verdad acaricia nos invade la felicidad y es ahí donde nos gustaría establecernos.

    ¿Cómo reconocer la Verdad?

Con una infalible prueba: Si no le sobra ninguna pieza.