viernes, 16 de octubre de 2026

CONTANDO CUENTOS EN 1995



          Paseando llegó hasta un lago. Tenía sed y al inclinarse para beber vio reflejado el bello rostro de una doncella. Quiso acariciarla y en su lugar pescó un pez. Ante su asombro éste le rogó: ¡Por favor, amigo mío, devuélveme al río, todavía no es mi hora! Así lo hizo y como premio, un diamante saltó a su mano.

         Todavía conmocionado siguió caminando. Se encontró con una impresionante montaña. Creyó oír la voz de una mujer pidiendo auxilio y quiso socorrerla. Sin saber cómo, se halló en su interior y tuvo miedo.

        En aquella absoluta oscuridad descubrió una lejana lucecita. El diamante que en su mano llevaba hizo de espejo y el resplandor se multiplicó. Sólo tuvo que seguir aquel luminoso hilo y en pocos momentos estuvo fuera de la caverna. Al alejarse y volver la cabeza se encontró que la montaña había desaparecido y en su lugar había un dragón vencido. A su lado una feliz mujer sostenía triunfante una pequeña espada dorada.

        Envanecido por la que creía su hazaña tomó en sus manos el trofeo sin tener en cuenta a su portadora. La mujer desapareció y la espada tomó un aspecto negruzco, tenebroso.

        Desde entonces, afligido por una inmensa pena, aquel hombre busca su imagen.




***

jueves, 15 de octubre de 2026

FIESTAS DEL PILAR 1999 Pedro Yus, un artista con alma de niño.




Un cartel que no dejó indiferente a nadie.



Darío y sus provocadoras crónicas.








Un final feliz.













miércoles, 14 de octubre de 2026

ENERGÍAS ALTERNATIVAS




Nos recargamos de energía positiva estando cerca de buena gente.

Antonio es una de esas personas interesantes que se agradece haber conocido.












martes, 13 de octubre de 2026

CONVERSACIONES





(Fotografía Manuel Muñoz Farriols)

Me contaba un gran amigo:


El monje, la flor y el monje

Una mañana, amaneciendo, caminaba un monje budista por un hermoso valle. Concentrado en sus oraciones, en su caminar, algo llamo su atención. Una hermosa y esbelta flor sobresalía de entre unas piedras y hierbajos. Su belleza dejaba el entorno en penumbras. Se dirigió a ella y arrodillándose extasiado comenzó lentamente a liberarla de aquellas piedras y hierbas que secuestraban tan hermosa flor.

Lentamente y sumido en sus oraciones, el monje fue limpiando con todo su amor su entorno, hasta dejar un circulo de piedras que la protegiese de las agresiones de la naturaleza. El monje maravillado ante tanta belleza oró durante horas dando gracias por aquel regalo de la naturaleza. El sol ya empezaba a decaer, era tarde y debía continuar su camino.

Se despidió de la flor y orando se alejó.

No tardó en pasar por ese mismo camino otro monje, que como el anterior se retiraba a su templo. Cuando reparó en la presencia de la flor, se dirigió a ella y entusiasmado dio gracias a Buda por darle un regalo tan hermoso. Con mucho amor se acercó a la flor y suavemente tiró del tallo, la arrancó y siguió su camino, orando feliz y contento. .

Da que pensar, quizás, si el segundo monje no hubiese arrancado la flor, al día siguiente una vaca sagrada se hubiese comido la flor, o peor aun, una gran mierda hubiese cubierto su belleza.

La naturaleza no entiende de bellezas, tiene un camino único e imparable, ella soluciona sus problemas sin ayuda de nadie.


(Fotografía Manuel Muñoz Farriols)


Me sugirió su relato:

Desde aquí se podría decir que el primer monje tomó la flor como punto de referencia en su meditación y así pudo ordenar sus pensamientos. (Recuerda la parábola de Jesús sobre el trigo y la cizaña).

El segundo tomó la flor como punto de referencia en su actitud gozosa, fruto ésta, de una correcta meditación.

Si nos fijamos en la flor, ella cumplió su ciclo natural y dio fruto en los dos monjes.

La vaca, en cuanto que sagrada, nos dice que desprenderse a tiempo de los deshechos es fertilizar la tierra para una nueva cosecha que hay que incorporar (comer) en el presente.

Se encontraron esos dos monjes en el camino y discutieron sobre la flor:

"La flor se está moviendo"
"El viento se está moviendo"
"Ni el viento, ni la flor. La mente se está moviendo"

(Fotografía de Miguel Muñoz Farriols)