Noviembre 2001
Acepto bien los piropos porque entiendo que quien elogia se elogia.
A José
"Estas fea", me dices
(resumiendo).
Por el tono, descubro que no es un reproche a mí
(¿por qué te cortaste?)
sino de sorpresa:
¿por qué te ocultaste? (a la belleza).
Ahora me asombro yo al descubrir
que tienes un lugar para ella
(¿por qué no te quedas?)
¡Qué generoso has sido!
(Si lo llego a saber, me corto el pelo antes)
Por favor,
vuelve a decirme fea.










