viernes, 6 de noviembre de 2026

A UNA AMIGA QUE ESTABA AGOBIADA



Nos alivia verbalizar sentimientos. Es comprensible y una espita para la ansiedad, aunque ello pueda herir al que tenemos más cerca. Pero está absolutamente prohibido tomar decisiones en estos momentos. Distanciarnos un poquito de las situaciones que nos agobian, esa es la única separación aceptable. Para cualquier otra se tiene que contar con los amigos y para esa "no hay firma".

Se me ocurre que cuando decimos "ya no estoy enamorado de ti", queremos decir "no tengo luz". Si no vemos nuestra parte oculta nos sentimos "ciegos". Pero este es un problema exclusivamente propio. Arrojar de nosotros ese dolor puede conducirnos al egoísmo de exigir que el otro no se mueva (que no crezca) o que lo haga en la dirección que no le conviene.

El enamoramiento es un estado de gracia en el que nos vemos completos.  Por un minuto acariciamos nuestra individualidad, entramos en el nirvana. Por un minuto. Pero no es posible retener "a voluntad" esa emoción. El río de la vida traza su curso y hay que recorrerlo desde su nacimiento hasta la playa. Resulta complicado mantener el equilibrio de nuestra frágil nave. Es un tango.… no invadir espacios… dos soledades que se abrazan…no detenerse en los errores del otro… escuchar…

Dice el filósofo: "Amistad es la elegancia del Amor".

Y hay tanta verdad en tan pocas palabras que si sabemos vivirla, si acogemos esa tristeza, encontraremos un privilegiado lugar a nuestro lado, para quien compartió momentos sublimes con nosotros, .

Este nublado pasará.

              Desde esta certeza un doble abrazo


jueves, 5 de noviembre de 2026

LA RECETA DEL AJO


Carta a unos amigos en el siglo pasado




Queridos todos, aunque un poco tarde, ahí va lo prometido: "la receta del ajo".  Hay un abanico de dolencias que trata y de ellas diría que no os afecta ninguna por lo bien que os encontramos.

 De momento ya ha tenido unos buenos efectos: servir de excusa para volvernos a comunicar.

Se dice, y es cierto, que lo más saludable es el cariño.






miércoles, 4 de noviembre de 2026

7-LA MEMORIA




La Memoria

Allí estaba, sentado en dirección a la puerta. Por eso pude verlo bien cuando subí al autobús.
Al otro lado, en dirección contraria, ocupe un asiento y seguí con detalle todos sus movimientos. Iba hablando solo, con aquella forma peculiar de ensimismamiento que usan los que no tienen interlocutor.
De repente, cambió el tono monocorde por un recuerdo, al parecer, doloroso: “Te escribí varias cartas”… (se decía). “…siempre me las devolviste”… (se apenaba), y tras esa lucidez volvía al estado anterior, como si esta secuencia (repetida varias veces) fuera la partitura de su vida.
El vehículo paró y subieron varias personas. En la rapidez que requieren estas maniobras una chica tropezó con el pie de nuestro juglar. Ella le pidió inmediatamente perdón, pero aquel hombre no aceptó sus excusas. “Hay que mirar bien donde se pisa” dijo en tono quejumbroso, “no basta con pedir perdón…” La causante de este “atropello” quería hacerle entender que el pisotón no había sido intencionado, pero todas las explicaciones fueron inútiles. Su recriminación consiguió angustiar a la mujer y le hice un gesto para rebajar su sentimiento de culpa: “no se lo tenga en cuenta, no está bien”. Ella asintió y él siguió empeñado en su queja.
Durante todo el día me acompañó esa escena. ¿Qué dirían aquellas cartas? ¿A quién iban dirigidas? ¿Acaso imploraban un perdón? No tenía datos y eso impedía construir cualquier guión, pero era una buena excusa para recordar que solo puede perdonar quien lo ha hecho consigo mismo.

Recordé a mi padre. El destino, sin sentido aparente, le rompió la memoria y la información quedó tan huérfana como aquel ser humano solo en el autobús o mi madre durante tantos años.

Solo se me ocurrió decir, “tranquilos, yo me acuerdo por los tres”.

***
(Traducción María Rubio)

martes, 3 de noviembre de 2026

CORRESPONDENCIA EN EL 2005






Zaragoza, domingo 13 de noviembre de 2005

Querida María:

Sólo dos letritas, probablemente te veamos dentro de un ratito, pero quería decirte, que como siempre y en todo lo que preparas, es fantástico, lleno de entusiasmo, buen gusto, y sorprendente, me gusto muchísimo todo, y transmites tu pasión no sólo por el tango sino por todas las cosas que haces, les imprimes carácter y nos haces coparticipes y entusiastas a nosotros también, vas más allá del abrazo del tango, porque nos arropas y nos descubres nuevas fronteras. Gracias por ser como eres. Muchos besos. Eva.

 


 

Zaragoza, miércoles 16 de noviembre de 2005


A Eva

En general estoy contenta. Fue una presentación ambivalente, con aspectos positivos aunque demasiado larga, bastante incómoda para los asistentes (calor y falta de sillas) y un tanto desequilibrada en las actuaciones por una serie de imprevistos achacables a mi bisoñez como maestra de ceremonias. 

“Sólo dos letritas” dices, y has sintetizado perfectamente lo que pretendía con esa exposición. Me has emocionado, porque ciertamente mostrar los poemas ha sido una excusa para presentaros a Blanca García que es una artista, a Konstancio Pradas y Paco el de la Serrana (tiene cinco churumbeles) a quienes conocí en un curso de “palmeo” y me parecieron magníficos. A Miguel Ropero al que oirle es un placer por la pasión que pone en lo que dice. Y también volver a recordar lo que tenemos en “casa”. Antonio García Olivares y Amparo y Roberto. 

“Solo dos letritas” y te dibujas entusiasta, vital, valiente para descubrir nuevos aspectos, generosa, hospitalaria y no me dejas otra respuesta que asentir en cómo me ves porque si no me estaría perdiendo cómo eres. 

Gracias, Eva. Me quedo los besos.