miércoles, 8 de julio de 2026

Conversaciones con David L. Cardiel





Es al revés. El amor cierra ese túnel hacia la hipocresía.

Curiosamente caminamos hacia atrás. Ese es uno de los misterios de esta vida. “Lo que no es no puede ser y además es imposible” dice un refrán popular.

Las matemáticas lo reafirman. En el cuatro está incluido el tres y sin embargo para el tres el cuatro no existe, no tiene espacio donde alojarlo.

Es natural y por ello bueno.

La hipocresía puede tener un matiz ingenuo que simplemente demuestra una incapacidad para ver un aspecto que le supera. Perjudica cuando quiere sustituir una vivencia más sólida, pues dejaría a ese “uno” (4-3) huérfano.

Todo aspecto negativo se rinde en algún momento. Deja de serlo porque el vencedor le acoge sin humillar en ese nuevo espacio.

Hay que dejar los reproches en el limbo (creo que el limbo no existe, por lo que desaparecerían inmediatamente después de dejarlos allí. De otra manera quedarían los dos vencidos.

Un abrazo, David.
María

martes, 7 de julio de 2026

INVERSIONES

 





    En el fondo no se “banaliza” nada y todo el mundo cambiaríamos las “estadísticas de venta” por aumentar el conocimientos sobre nosotros mismos.

 Pero ese premio no depende de nuestra voluntad. Llega por el camino que mostró Machado. Leemos donde oímos nuestro nombre y escribimos a fondo perdido (aunque no lo parezca).





lunes, 6 de julio de 2026

ELECCIONES






(Julia Corcuera)



    Se elige a uno de nosotros para dirigir. Hasta ese instante somos todos iguales.

    En el momento que el cargo alguien lo ocupa, empezamos a exigirle resultados.

    También puede ser que exigimos porque no nos exigen, es decir, no cuentan con nosotros en el buen trazado de ese viaje para el que todos tenemos billete.

    Lo sencillo será que actuemos como exigimos que actúen los demás.





domingo, 5 de julio de 2026

¿LA MUERTE?

Paisaje urbano - Zaragoza


Nos gusta imaginarnos añorados por quienes nos sobreviven
ya que no somos capaces de recordar dónde estábamos antes de nacer.

Pero situados en el ojo (conciencia) y no en su párpado (la vida),
todo vuelve a estar en su sitio.