domingo, 1 de noviembre de 2026

FORO HUMANÍSTICO - ÁNGELA LÓPEZ en el 2008










Conversar es un arte.

Ángela, le pone voz al "Foro Humanístico", me pone de excusa y os provoca con un libro.

Me imagino que los preparativos de esta tertulia son siempre así. Cocinar un tema y hablar con quienes están alrededor de esa "receta".

En esta ocasión ha elegido un plato que yo he preparado y me acerca la cuchara esperando mi aprobación, no porque dude de su buen hacer, sino porque está contenta habiendo dado con las proporciones exactas de lo que lleva entre manos. Y así es. Emociona paladear cómo lo ha visto.

Y ha visto lo que yo.

El juego de autor-espectador es imprescindible para que una obra crezca, y crecerá si tiene el espacio necesario para incorporar la visión de quien contempla. Este espejo no es una simple réplica de imagen. Es una toma de distancia que permitirá vernos a nosotros mismos. Un viaje fundamental para alcanzar el arte de la madurez.

Desde ella, desde la madurez, leeremos los ingredientes de la última receta: Igualdad de salida, libertad de llegada. En esas coordenadas podremos quebrar cualquier uniformidad de pensamiento y encontrar nuestro paso en el arte de ser humano.



                                                                                          María Bernad




ACERCA DE "EL TANGO CON DARIO"

 por Ángela López




"El Tango me recordó que antes había danzado con la Palabra" (Darío).

Es un libro que habla del tango, ¿o, hay algo más?. Pero no encuentro en él citas históricas, ni detalladas descripciones, ni teorías sobre la danza.

Es un libro de poemas -breves en su mayoría-, sencillos en apariencia. Intuyo que me estoy perdiendo algo. Quito mis gafas de ver, razonar, y el enfoque cambia. Centro mi mirada; la distorsiono cual espejo de feria y entonces lo veo más claro. Siento, me dejo llevar, hacia no sé dónde. Inicio este viaje interior y María es la guía. Ella nos muestra el paisaje del tango. Nos atrae, nos seduce para que nos abandonemos a nuestras sensaciones.

Comienzo la lectura, el sonido de un viejo tango de Gardel parece acompañarme.

Empieza con su historia, que podría ser la historia de cualquiera de nosotros, sin apenas esbozarla, nos provoca, nos invita. El juego se llama tango.

TANGO: "PRESTARLE ROSTRO AL SILENCIO". 
Su rostro es el rostro que cada uno deseamos. Empieza sin más dilaciones nuestro recorrido, un fluir, una búsqueda personal donde inexorablemente aparece el compañero. Una invitación a reconocerle y a fundirse con él en un cóctel magistral; Música, Letras, Formas.. Dibujos cambiantes cual caleidoscopio.
Sensaciones que provocan sentimientos y sentimientos que crean sensaciones.

DEL ENCUENTRO A LA PASIÓN, DEL DESENCUENTRO A LA NOSTALGIA.
Recorremos esa montaña rusa, con calma.

NOS FUNDIMOS EN EL ABRAZO, SENTIMOS LA PENA DE LA AUSENCIA.
El dolor de ese anhelo no realizado.

No sé bailar tango, pero me dejo llevar y LA EMOCIÓN que todo lo impregna me regala EXPERIENCIA.

Empiezo con "el paso básico", voy dibujando "el ocho", saboreo "la calesita", me lanzo a "la barrida" y arriesgo en "los ganchos".

Casi sin sentirlo, la melodía y el libro llegan a su termino: EL DESTINO
Cada uno que lo disfrute como pueda. Y el final: SILENCIO.

El Destino
Qué sería de mí sin tu presencia,
y de ti
si no tuvieras el norte de mis ojos.
Qué sería de ti sin mi paisaje,
y de mí
sin tu silueta que lo dimensionara.
Del amor, qué sería, si no tuviera hogar
Y del destino... (silencio)
El destino es quien habla. 




sábado, 31 de octubre de 2026

Callejeando

Calle Arcadas - Zaragoza
¡...!

viernes, 30 de octubre de 2026

RECORDANDO ESTA HISTORIA EN EL 2005

Una vez más

(Un guión para la fiesta de la Primavera, organizada por la Once en el 2005)

Hemos querido usar el lenguaje del tango como medio de comunicación universal. Un idioma que ha permitió vibrar en la misma emoción a millones de hombres y mujeres. Una música cuyo pentagrama está escrito con huellas de emigrantes.

Según nos cuenta Antonio García Olivares, a finales del siglo XIX Argentina estaba situada entre los diez países económicamente más prometedores del mundo y junto con EEUU recibían a la mayoría de los desplazados de sus pueblos de origen. El objetivo: regresar con su economía mejorada, volver "indianos".

Gran parte de las ambiciones de esta mezcla de gentes se fueron viendo paulatinamente frustradas en las décadas siguientes, pues mientras EEUU continuaba su ascenso económico, Argentina en cambio no despegaba nunca. No sólo no se hacían ricos, sino que algunos vivían peor que en sus pueblos de origen. Esta decepción está muy bien recogida en las letras de muchos tangos.

En la oleada de emigrantes que llegaban al Río de la Plata, había una gran desproporción entre hombres y mujeres.

Para que os hagáis una idea, de seis millones de extranjeros el 70% eran hombres y la mayoría sin pareja, por lo que la mujer pasó a ser un elemento de lujo.

En las llamadas “academias” se podía disfrutar de la compañía femenina y, previo el correspondiente pago, bailar tango con las camareras. Naturalmente estos encuentros solo subrayaban la soledad de aquellos hombres

El tango es un auténtico fenómeno de fusión intercultural.

Fijaros:

Es el más expresivo de todos los bailes enlazados.

Las habaneras cantadas por los marineros negros que venían del Caribe le aportan melodías y nuevos ritmos.

La forma enlazada de bailar significará una adopción de los bailes de salón llevados a América por los emigrantes europeos.

Los movimientos pivotados, los aporta la danza clásica europea.

Del candombe, vienen las figuras más espectaculares, recogidas de aquellas que bailaban los esclavos africanos en los carnavales como un modo de revelarse ritualmente (no podían de otra manera) contra la injusticia.
En 1810 los franceses invaden Cádiz. Posteriormente bombardean la ciudad con granadas de cañón que no explotan. Cuentan nuestros mayores que los lugareños sacaban las barritas de plomo de las bombas y las mujeres las usaban para sujetar sus peinados.

Nace esta copla con música de tanguillo, que os resultará muy conocida:

“Con las bombas que tiran los fanfarrones, se hacen las gaditanas tirabuzones.”

Os cuento esto para dibujaros algunos de los ritmos, melodías y cadencias en los que el tango encontró algo suyo. Dicen que el flamenco tuvo mucho que ver en el desarrollo de la milonga. Alguien sentenció: ¡Bailar milonga y sonreír conjura el miedo, aleja la inquietud y vence la melancolía.

Hemos hablado del tango y de la milonga. Nos falta el vals

Bailar dando vueltas alrededor, vals, se consideró hace 250 años, una forma indecorosa de bailar. Después de rodar por varios caminos el vals criollo toma una nueva dimensión, recala en el espacio del tango y se queda en el lugar que parecía reservado para él.

Ese círculo se convierte en espiral y nos sitúa en el umbral para el encuentro con nosotros mismos.
¿Por qué emociona su música? ¿Qué tiene su danza? Su idioma expresa bien los estados de ánimo

¿Es triste y desgarrado?, ¿Solitario y nostálgico?, o una eterna conversación provocada por ese embriagador cóctel, mezcla de igualdad y libertad, llamado equilibrio.

En lo que estaremos de acuerdo es que el tango es hospitalario y universal por ello.

Aquellos hombres y mujeres de orígenes tan distintos, llevaban en su maleta una actitud positiva ante los problemas y querían dialogar.

(También había algún compadrito que prefería usar otras armas menos creativas, pero eran los menos aunque hicieran mucho ruido).

Como no se entendían en sus idiomas natales, descubrieron la forma de dibujar las palabras mediante cortes y quebradas, iniciándose, de esta manera, el lenguaje universal del tango.

Nació “La Cumparsita”.

En sus notas están escritas todos los nombres de aquellos emigrantes que sembraron en la historia la semilla del tango.

*****


jueves, 29 de octubre de 2026

Lo escribí el 1977







En la mar, mecida por las olas, duermo.

Qué feliz nuestro encuentro, mas “no puedes sonreír así, no debes sonreír así a nadie”.

Desde tu casa, sin dejarme entrar, me llamas por cien nombres distintos.

¡Cómo me enfadas!... pero es tanta tu gracia que sigo a tu puerta.

Por fin sales a pasear conmigo llevando de tu brazo a Cronos.

Contrariada, como una niña pequeña, me siento a la sombra de un árbol y te dejo marchar.
Pero tu paso elegante me hace seguirte de lejos.

Por la noche, no permites que comparta tu lecho y salgo llorando. Pero vuelvo enseguida a velar tu sueño.
¡Es tan hermoso tu rostros dormido!

El corazón de la noche me pregunta: “¿Cuándo vendrá el que te reconozca?”

Cuando llegue, arrojará de nuestro lado a Cronos y pasearemos por todos los caminos.

Cuando llegue, solo pronunciará mi nombre y los demás serán para él desconocidos.

Cuando llegue será mía su casa y habrá un solo lecho.

Todo ha quedado en silencio.

¡Tengo miedo!


Una suave brisa me despierta en la playa pronunciando tu nombre, ¡oh eternidad!