jueves, 15 de octubre de 2026

FIESTAS DEL PILAR 1999 Pedro Yus, un artista con alma de niño.




Un cartel que no dejó indiferente a nadie.



Darío y sus provocadoras crónicas.








Un final feliz.













miércoles, 14 de octubre de 2026

ENERGÍAS ALTERNATIVAS




Nos recargamos de energía positiva estando cerca de buena gente.

Antonio es una de esas personas interesantes que se agradece haber conocido.












martes, 13 de octubre de 2026

CONVERSACIONES





(Fotografía Manuel Muñoz Farriols)

Me contaba un gran amigo:


El monje, la flor y el monje

Una mañana, amaneciendo, caminaba un monje budista por un hermoso valle. Concentrado en sus oraciones, en su caminar, algo llamo su atención. Una hermosa y esbelta flor sobresalía de entre unas piedras y hierbajos. Su belleza dejaba el entorno en penumbras. Se dirigió a ella y arrodillándose extasiado comenzó lentamente a liberarla de aquellas piedras y hierbas que secuestraban tan hermosa flor.

Lentamente y sumido en sus oraciones, el monje fue limpiando con todo su amor su entorno, hasta dejar un circulo de piedras que la protegiese de las agresiones de la naturaleza. El monje maravillado ante tanta belleza oró durante horas dando gracias por aquel regalo de la naturaleza. El sol ya empezaba a decaer, era tarde y debía continuar su camino.

Se despidió de la flor y orando se alejó.

No tardó en pasar por ese mismo camino otro monje, que como el anterior se retiraba a su templo. Cuando reparó en la presencia de la flor, se dirigió a ella y entusiasmado dio gracias a Buda por darle un regalo tan hermoso. Con mucho amor se acercó a la flor y suavemente tiró del tallo, la arrancó y siguió su camino, orando feliz y contento. .

Da que pensar, quizás, si el segundo monje no hubiese arrancado la flor, al día siguiente una vaca sagrada se hubiese comido la flor, o peor aun, una gran mierda hubiese cubierto su belleza.

La naturaleza no entiende de bellezas, tiene un camino único e imparable, ella soluciona sus problemas sin ayuda de nadie.


(Fotografía Manuel Muñoz Farriols)


Me sugirió su relato:

Desde aquí se podría decir que el primer monje tomó la flor como punto de referencia en su meditación y así pudo ordenar sus pensamientos. (Recuerda la parábola de Jesús sobre el trigo y la cizaña).

El segundo tomó la flor como punto de referencia en su actitud gozosa, fruto ésta, de una correcta meditación.

Si nos fijamos en la flor, ella cumplió su ciclo natural y dio fruto en los dos monjes.

La vaca, en cuanto que sagrada, nos dice que desprenderse a tiempo de los deshechos es fertilizar la tierra para una nueva cosecha que hay que incorporar (comer) en el presente.

Se encontraron esos dos monjes en el camino y discutieron sobre la flor:

"La flor se está moviendo"
"El viento se está moviendo"
"Ni el viento, ni la flor. La mente se está moviendo"

(Fotografía de Miguel Muñoz Farriols)





lunes, 12 de octubre de 2026

ESE TREN - NIEVE ANDREA 2013



(José Cajal)



El Tren que No Quiero Coger

De todos ellos, existe un tren
que yo no busco.

Un tren oscuro, misterioso,
sí, en ocasiones incluso interesante,
dentro de su silencio,
llevando consigo en su barriga
los más variopintos personajes.

Sin duda, como muchos,
por curiosidad lo visitaría
-en billete de ida y vuelta,
si es que esto fuese posible-;
pero es que aquellos raíles
que se pierden entre la niebla
del ayer y del hoy y del mañana,
no hablan de retorno alguno...

Es más, con grandes letras
en su costado escribe:
"De ida, mas jamás de regreso:
encargue hoy su viaje definitivo."

En extraño estado contemplativo
observo el tren de humo,
a veces casi etérico,
al tiempo que amigos y desconocidos
se suben a él sin previo aviso,
sin despedirse los más,
sin siquiera quererlo muchos.
¡Otros ni lo vieron venir!

Todo lo que me queda cuando esto sucede
es desearles buen viaje desde la distancia
-si es que en el último momento
vuelven la vista a través de la ventanilla,
y el humo del carbón no se confunde con la niebla,
difuminando sus últimos horizontes
en el viaje de regreso a...-.

He aquí un tren que no quisiera coger.
Si se me permite la opción.
Si es que Alguien o Algo, al oír mi petición,
asiente desde el seno del Cosmos.

Aquel vagón que parece esperarme cada vez que pasa,
mientras otros suben casi en estampida,
agolpándose con prisa,
algunos incluso sin pasaje,
en su eterna ansia de un curioso retorno
al estado desconocido...

Pueden quedarse con mi vagón, muchas gracias.
Pueden quedarse con mi asiento y mi pasaje,
tantas veces como pase aquel tren
desde hoy hasta el fin de los tiempos.

No diría miedo.
No diría desconfianza,
o falta de fe.

Simplemente,
no tengo intención de marcharme.

Quizá costó demasiado esfuerzo venir,
para irse tal cual, como si nada.

O tal vez, simplemente, es que Ya Estoy AHÍ...
desde AQUÍ.

Nieve Andrea, 13 Nov 2013