lunes, 17 de agosto de 2026

LOLI, un 4 de febrero del 2010 en la Escuela de Escritores






Ella dice:

    Me gusta dormirme con el aroma y la suavidad de la ropa de algodón si además en ese momento escucho un disco con sonidos de la naturaleza mucho mejor.
    Me gusta imaginar que paseo por mi playa privada en un día que el sol brilla en lo alto y la mar está en calma. Paseo descalza con el agua mojando mis pies.
    Me gusta mucho volver a mi pueblo, pasar los veranos y oler el aroma que emana de la tierra mojada por una tormenta cercana. Coger caracoles y comerlos con ali oli. Meterme en mayo en los campos de mies que prometen una cosecha abundante.
    Me gusta saborear una buena lectura, ver una buena película y los amaneceres que durante años he presenciado en mi turno de noche.      Me gusta mucho el aguacate, la naranja, el melón y saborear cualquier comida con un buen vino tinto del Somontano.
   Me gustan los niños y los “yayos”. De los primeros su mirada expectante, su sonrisa. De los segundos sus manos y la mirada serena de una vida vivida.

    Acabo de darme cuenta que a pesar de lo que estoy viviendo me gusta la vida y me gusta el esfuerzo que he hecho para venir.

    A mi tampoco me gustan esas manos blandas, “fofas” que a veces tienes que rozar.
    No me gusta la presión a la que la vida actual me somete.
    No me gusta nada estar yo aquí, mientras me necesitan “allá”.
   No me gustan las vísceras de animales, salvo el hígado de ternasco o cordero.
    No soporto la violencia ni las peleas.
    No me gustan las críticas, ni recibirlas ni hacerlas.
   No me gusta que me lleven la contraria, no me gusta el bullicio excesivo.
    No me gusta cocinar, pero lo hago con amor. 
   No me gusta el desprecio y la negligencia que veo en mi entorno hacia nuestros mayores.
  No me gusta que en mi trabajo no atiendan nuestras demandas y trabajar en vano.
    No me gustan las tareas de la casa.
   No me gusta que se me caigan tanto las cosas porque tengo que inclinarme a recogerlas. 
    No me gusta estar sola pero busco esa soledad.
    No me gusta, odio, la hipocresía. El mal hacer, la no disciplina en el trabajo. 
    No me gustan tantas cosas…


Digo yo:

Lo único que no me gusta de ella es que a veces deja de contemplar su hermoso paisaje. Pero ese despiste es breve. 





Me gusta su capacidad de amistad.




domingo, 16 de agosto de 2026

sábado, 15 de agosto de 2026

viernes, 14 de agosto de 2026

LEYENDO A SANTI ELSO EN EL 2005



BUSCANDO INSPIRACIÓN EN UNA PIEDRA

Y, puesto que incluso esta piedra que sostiene tu mano te inspira,
es fácil para ti decir:
Oh claridad compacta del mundo
Desvelado misterio hecho materia pero

Qué misterio hay en una piedra, a ver,
y de qué claridad hablas que no sea la de querer tú deslumbrarnos a todos,
la verdad, mentir, mezclar raras palabras es tu propósito,
fingir, por ejemplo, haber encontrado un alma en la roca
cuando tan sólo hallaste un pavoroso silencio,
la nada enorme que todos sabemos, en su interior
nn templo de altísimas bóvedas derrumbándose a tu paso;
ay los versos, los versos, qué ganas de arruinarse la vida los versos,
deberías hacer algo ahora que aún puedes, muchacho,
mira que, con tan sublime pose sosteniendo un pedrusco,
pareces ya una ruina de ti, una estatua
de piedra que mira embobado a otra piedra.

Santi Elso


FOTOGRAFÍA

De vez en cuando tropiezo con un extraño
que, como siempre muda el gesto a mirarme
-con qué palabras explicaría sus ojos-,
comprendo que hay algo en mí que le hace sufrir.

Yo quisiera ayudarle, preguntarle por qué a veces llora,
consolarle en su desdicha
pero siempre acabo no haciendo nada.
Luego me digo: la próxima vez le hablaré.
Pero la próxima vez pasa y nunca le hablo

Nada sé de este desconocido, salvo que envejece rápido
y que una hojarasca, como un rumor de hojas que pasan
le acompaña allá donde va.

Hoy, al verle de nuevo,
me he dicho: cómo será ese otro lado del mundo
-tan leve que se diría de aire y no de papel-
cómo será vivir allí donde tu vida se desvanece a cada instante;
y ese hombre –tan parecido a mi que se diría yo mismo-,
qué será ser ese hombre, qué será ser él
mirándome siempre desde su enigmática nostalgia.

Santi Elso



    Me gusta el sabor que deja ese cóctel clásico y moderno de tus poemas,

    Cuando algo agrada necesitamos profundizar, conocer qué bebida nos ha embriagado y vuelvo por ello a leer esa forma peculiar de decir los usos y costumbres de cada día que envuelve no sé qué.

    Algo me dice que no es por ahí por donde caminar. Me hago caso y paseo por la nostalgia de la que habla el llamado Fotografía.

    Coloco interrogaciones a esos versos y me cuentan que su autor les abandonó. Ofrezco mi hospitalidad y la rechazan. Lo entiendo. Ellos son en la medida que emocionan a quien los escribe. No obstante los guardo cariñosamente.

    Le llevaré la contraria a Leona Andrea, que me envía esta nota al pie de la carta en la que han viajado hasta mí:

    “Te mando los poemas geniales de un poeta del Aula que no cree que sean buenos (y por supuesto se equivoca)”.

    No te equivocas. Yo tampoco “creo” que sean buenos. No hay que creer, Santi, hay que conocer. Todo lo que hacemos es bueno si aceptamos el reto de ser.

    Sé que son buenos y si fuera su autora estaría feliz de saber expresarme así.

    ¿Puedo leer algo más?

Un abrazo.
María