jueves, 2 de julio de 2026

PROYECCIONES

 





    Nos pasa que proyectamos.

    Esperamos encontrar en el otro las piezas que nos faltan para vernos completos.

    Nos añoramos y como respuesta pedimos cuentas a quien no estuvo donde quisimos, en ese momento. 

    Si aceptásemos la soledad, ella, la soledad, nos acompañaría.

    Esa hospitalidad sería irresistible para que nos quisiera quien queremos. 

    Dejemos que sea el hado, el destino, quien marque el ritmo y seremos libres para interpretar su melodía. 

    Solo así podremos estar desde el principio hasta el final de la pieza.

 

miércoles, 1 de julio de 2026

COMPRENDER

 



    Para comprender hay que escuchar.

    Silenciarnos y no invadir ese nuevo espacio que llega en la mochila de las nuevas generaciones es difícil.

    Están a nuestro alcance los recuerdos habitualmente maquillados, pero el vacío de lo que está por-venir da vértigo. 

    Un valor seguro es la amistad, que siempre es hospitalaria y ofrece un espejo desde donde disfrutar del paisaje completo.

martes, 30 de junio de 2026

CONSERVADOR Y PROGRESISTA

 





    Dar continuidad a lo que nuestros antecesores comenzaron es todo un reto. 

    Crecemos en todos los aspectos porque hay quien continúa lo que otros empezaron y también quien sabe dar la vuelta en un camino que nos llevaría al precipicio. 

    No es posible avanzar si no lo hacemos todos. Ahí el elemento conservador tiene su función. Pero no es posible incorporar a quienes traen su nuevo espacio si no progresamos en las ideas. 

    Reñir envejece y destruye. 

    Encontrar el equilibrio entre lo conservador y lo progresista es procurar oxígeno a la sociedad. En esa noble discusión ganamos todos.






lunes, 29 de junio de 2026

AUTISMO

 



    Cuando descubrí el autismo, me llamó la atención que quien lo era, parecía una persona “normal”. No había signos externos que advirtieran de esa diferencia como ocurre, por ejemplo, con en el síndrome de Down. 

    Esta reacción no deja de ser un prejuicio. Uno de tantos con los que intentamos protegernos (de nuestra ignorancia). 

    Autismo, Down  o cualquier otra diferencia, son “estados” a los que deberíamos intentar llegar rompiendo las fronteras del miedo. Descubrir lo que se oculta bajo ese disfraz nos completaría las claves necesarias para entrar en la conciencia colectiva. 

    Cada uno tiene un recorrido distinto porque está situado en las coordenadas requeridas para que todo esté en su sitio. 

    A una persona que le falten los brazos no le puedes exigir que “coja la taza de café con elegancia”, pero puede ser un elegante ser humano. 

    A quien no sabe leer estaría mal que le obligases a aceptar las condiciones escritas en un documento. Pero esa laguna en su desarrollo, no significa que no tenga claras las ideas. 

    Ser ciego no supone que no pueda leer. Perfectamente a través del tacto. 

    Ser mudo no impide transmitir emociones. 

   La falta de capacidad para ponernos en el lugar de los otros es también una incapacidad natural y mucho más peligrosa. 

    Cada uno llegamos a este mundo con lo que caracteriza nuestro personaje. El conflicto empieza cuando a la ignorancia la dispara el miedo. A partir de ahí la historia es demoledora. Pero volvamos al comienzo. 

    El autismo se debería contemplar desde dos polos opuestos. 

    Uno de ellos como lupa para entender, además del comportamiento personal de quien lo es, las reacciones socialmente aceptadas y que son similares a las que diagnosticamos como enfermedad. 

        El otro contemplando con el cristal de la inocencia el paisaje humano del autista que tenemos delante (o cualquiera que sea diferente y al que ocultan los prejuicios). 

    Por esa ceguera podemos perder unos valores que tardaremos mucho tiempo en recuperar. 

                Menos mal que Kronos tiene paciencia búdica.