sábado, 7 de noviembre de 2026

RECUERDOS TANGUEROS 2007






Domingo, 11 de noviembre de 2007







ADOR nos invitó a compartir el “Día del Socio” y agradecimos su hospitalidad bailando.

Empezamos el día con un desayuno en La Venta del Barro, lugar que para muchos de nosotros ya es familiar. El destino era Castellote, municipio del Maestrazgo por el que pasearon los dinosaurios.

Llegamos pronto y aunque no conocíamos a los organizadores nos identificaron enseguida. QUINCE tanguer@s admirando ese precioso pueblo no pasan desapercibidas y así, en plena calle, intercambiamos saludos y abrazos.

Repetición suena a ritmo y aunque ya habíamos saciado el apetito mañanero, nos tentaron los castellotanos con el ofrecimiento de probar sus productos típicos, cosa que aceptamos con moderación, no porque tuviésemos remilgos, sino para dejar espacio a la comida.

En Castellote existe un Torreón dedicado a mostrar una parte de la historia que en la Edad Media dejaron los Templarios y allí fuimos en bloque. Al salir nos separamos. Unos buscaban lo inmediato (un café) y lo encontraron. Otros quisimos ascender a las alturas sin avisar. Consecuencia de esta imprevisión encontramos las puertas del castillo cerradas y como somos personas con recursos nos apuntamos a la primera opción.

De nuevo todos juntos oímos la palabra “vermú” y la hicimos nuestra. Que pudiéramos disfrutarlo en terraza hay que agradecérselo a San Martín, a su veranillo. Allí entre risas (siempre respetuosas) por el nombre del bar que nos acogía (La Tía Pindorra) olvidamos el mal sabor que nos dejó (sobre todo al Presi) no haber podido visitar la subsede del parque temático Dinópolis y concretamente el “bosque pétreo”, debido a que quienes estaban encargados de mostrarlo estaban en comisión de servicio y no habíamos anunciado nuestra visita.

A las 14,30 en punto, la comida. Sentadas a la mesa estaban más de 80 personas (el 10% de sus habitantes) decididas a dar buena cuenta del exquisito menú que no repetiré para no dar envidia a quienes esto lean. El postre éramos nosotros.

Después del café tuvimos tiempo para vestirnos de fiesta en dos habitaciones (una rosa y otra azul) ofrecidas por la organización y puestas a nuestra disposición por el Hostal Castellote a quien agradecemos el detalle.

Finalmente bailamos. A partir de ahí, lo de siempre. Emoción y sorpresa por la emoción. Contagiamos y los espectadores dejaron de serlo para salir a la pista animados por un dicharachero Eugenio.

Nos despedimos con la promesa de volver y se quedó en el tintero una letra de tango escrita entre todos que sugeriremos pase a formar parte de esas cortinas en vivo que alguna vez nos hemos regalado. ....

QUINCE es un bonito número. El dieciséis es Marcial/Orlando.




viernes, 6 de noviembre de 2026

A UNA AMIGA QUE ESTABA AGOBIADA



Nos alivia verbalizar sentimientos. Es comprensible y una espita para la ansiedad, aunque ello pueda herir al que tenemos más cerca. Pero está absolutamente prohibido tomar decisiones en estos momentos. Distanciarnos un poquito de las situaciones que nos agobian, esa es la única separación aceptable. Para cualquier otra se tiene que contar con los amigos y para esa "no hay firma".

Se me ocurre que cuando decimos "ya no estoy enamorado de ti", queremos decir "no tengo luz". Si no vemos nuestra parte oculta nos sentimos "ciegos". Pero este es un problema exclusivamente propio. Arrojar de nosotros ese dolor puede conducirnos al egoísmo de exigir que el otro no se mueva (que no crezca) o que lo haga en la dirección que no le conviene.

El enamoramiento es un estado de gracia en el que nos vemos completos.  Por un minuto acariciamos nuestra individualidad, entramos en el nirvana. Por un minuto. Pero no es posible retener "a voluntad" esa emoción. El río de la vida traza su curso y hay que recorrerlo desde su nacimiento hasta la playa. Resulta complicado mantener el equilibrio de nuestra frágil nave. Es un tango.… no invadir espacios… dos soledades que se abrazan…no detenerse en los errores del otro… escuchar…

Dice el filósofo: "Amistad es la elegancia del Amor".

Y hay tanta verdad en tan pocas palabras que si sabemos vivirla, si acogemos esa tristeza, encontraremos un privilegiado lugar a nuestro lado, para quien compartió momentos sublimes con nosotros, .

Este nublado pasará.

              Desde esta certeza un doble abrazo


jueves, 5 de noviembre de 2026

LA RECETA DEL AJO


Carta a unos amigos en el siglo pasado




Queridos todos, aunque un poco tarde, ahí va lo prometido: "la receta del ajo".  Hay un abanico de dolencias que trata y de ellas diría que no os afecta ninguna por lo bien que os encontramos.

 De momento ya ha tenido unos buenos efectos: servir de excusa para volvernos a comunicar.

Se dice, y es cierto, que lo más saludable es el cariño.






miércoles, 4 de noviembre de 2026

7-LA MEMORIA




La Memoria

Allí estaba, sentado en dirección a la puerta. Por eso pude verlo bien cuando subí al autobús.
Al otro lado, en dirección contraria, ocupe un asiento y seguí con detalle todos sus movimientos. Iba hablando solo, con aquella forma peculiar de ensimismamiento que usan los que no tienen interlocutor.
De repente, cambió el tono monocorde por un recuerdo, al parecer, doloroso: “Te escribí varias cartas”… (se decía). “…siempre me las devolviste”… (se apenaba), y tras esa lucidez volvía al estado anterior, como si esta secuencia (repetida varias veces) fuera la partitura de su vida.
El vehículo paró y subieron varias personas. En la rapidez que requieren estas maniobras una chica tropezó con el pie de nuestro juglar. Ella le pidió inmediatamente perdón, pero aquel hombre no aceptó sus excusas. “Hay que mirar bien donde se pisa” dijo en tono quejumbroso, “no basta con pedir perdón…” La causante de este “atropello” quería hacerle entender que el pisotón no había sido intencionado, pero todas las explicaciones fueron inútiles. Su recriminación consiguió angustiar a la mujer y le hice un gesto para rebajar su sentimiento de culpa: “no se lo tenga en cuenta, no está bien”. Ella asintió y él siguió empeñado en su queja.
Durante todo el día me acompañó esa escena. ¿Qué dirían aquellas cartas? ¿A quién iban dirigidas? ¿Acaso imploraban un perdón? No tenía datos y eso impedía construir cualquier guión, pero era una buena excusa para recordar que solo puede perdonar quien lo ha hecho consigo mismo.

Recordé a mi padre. El destino, sin sentido aparente, le rompió la memoria y la información quedó tan huérfana como aquel ser humano solo en el autobús o mi madre durante tantos años.

Solo se me ocurrió decir, “tranquilos, yo me acuerdo por los tres”.

***
(Traducción María Rubio)