martes, 28 de julio de 2026

LOS CUADROS DE JOSÉ CAJAL - MURAL

 



Qué se ve?

Una entrada llena de luz. 

La luz entrando en uno mismo

 De dónde?

¡Qué más da la hora, el lugar, o el motivo! 

Lo importante es que entramos. 

¿Qué hay dentro?

Naturaleza pura. Pura sencillez. 

Un árbol que se dejó hacer barrica. 

Una vid que dejó de ser, para ser vino. 

Aire. 

Se respira. Se madura. 

Se vive, al fin.

 


lunes, 27 de julio de 2026

LOS CUADROS DE JOSÉ CAJAL

 



Será una copia, pero original.

 Nos habla del tiempo en su mejor aspecto. Los libros pertenecen a épocas diferentes a juzgar por las encuadernaciones. Diría que esa máquina no funciona, pero está ahí por haberse ganado el cariño de su dueño. El embozo que cubre la mesa a modo de mantel no tiene coherencia y ello facilita que la imaginación dibuje el rostro dormido de un fantasma. De los sueños hay que despertar pero las fantasías no lo permiten. Como prueba ahí está ese curioso reloj que no tiene saetas. No puede hablar con el tiempo y nos devuelve al mundo onírico a través de ese cordón-cadena incoherente también. 

Pero hay alguien en la habitación. 

No fuma. Abrió la ventana para mirar. Dejó esa pipa encima de esos papelitos para que el aire no los moviese más de lo necesario. 

Lo original está en su sitio. El autor no ha querido esconderse. Simplemente ha evitado quitar protagonismo a la escena con su nombre y eso subraya la autoestima de quien ha manejado los pinceles. La caja está vacía de vanidad. 

¡Qué tiempo tan bien empleado!

 

 


domingo, 26 de julio de 2026

LOS CUADROS DE JOSÉ CAJAL



No sé por dónde empezar. Son tantos los hilos que se mueven, tan cariñosos los paisajes que sugiere esta obra, que no sé por dónde empezar. 

El conjunto es sencillo. Unas vasijas, cuatro frutos, varios azulejos y un trozo de madera. 

La distribución de estas imágenes es armónica. La vasija se expresa con tanta vitalidad que reparte el protagonismo a todo el conjunto y podría decirse lo mismo de todos los elementos (incluido el marco). Ninguno se cierra en sí mismo y habla con orgullo de los otros. Se respira paz. 

Podría ser una pequeña tinaja o una jarra. Quizás un jarrón. Termina siendo todo a la vez. 

Tiene personalidad y un pequeño defecto en la base. Lo disimula ese cuenco a su lado que contiene un fruto inmaduro. Las tiernas hojas que lo acompañan denuncian su prematura separación del árbol. Encuentra su equilibro en la hospitalidad recibida. Se repite la escena en el otro extremo con las dos castañas que relatan lo mismo. Sólo la del centro es un fruto maduro y por ello sabe decir: “yo también tengo mi sombra” y pasa el testigo a la repisa. Está construida con una madera sencilla, reparada y con cicatrices. “Soy fuerte”, nos dice, “pero hace falta más vigor para jugar la partida que sugieren los azulejos donde estoy apoyada”. 

Y jugamos. 

Buscamos al autor. Cuando empezó a mover  ficha no había luz y era difícil encontrar las riendas. La imaginación es hospitalaria y para no dejar de serlo llamó a la realidad. Ya no importa que en algún momento asustase la oscuridad y se creyese en centauros. Pertenece al pasado aquel miedo a reconocer como suyo su origen. Lo fundamental es que llegó el presente con toda su alegría. 

Buscamos al autor para aplaudirle. 

Mirad su firma. Es una sinfonía.



No se esconde, subraya su obra. La reconoce suya y al hacerlo se abraza él mismo sin poder evitarlo. A través de esos dibujados ojos se le ve sonreír. 

Sonríe como yo cada vez que miro este bendito cuadro. Bendito por salud, por canto a la vida, a la suya, la del autor. Bendito por darle jaque mate a la desesperanza. 

Aplaudo. Uno más… por favor…


sábado, 25 de julio de 2026

A JOSÉ EN EL 2001

 




A José

(que me quiere)

  

"Estás fea", (me dices, resumiendo).

 

Por el tono, descubro que no es un reproche a mí 

 (¿por qué te cortaste?)


 Sino de sorpresa (a la belleza).:

 ¿por qué te ocultaste? 

 

Ahora me asombro yo al descubrir

que tienes un lugar para ella

 (¿por qué no te quedas?)

 

¡Qué generoso has sido!

(Si lo llego a saber, me corto el pelo antes)

 

Por favor,

vuelve a decirme fea.