martes, 17 de febrero de 2026

CARMEN VEGA EN EL 2013

 





                      A Darío


Certera sospecha tenía de tu pecho

que albergabas corazón muy humano,

y para no caer en tópicos ni vulgaridades,

tus pensamientos marcaban diferencias,

que los demás no comprendíamos.

 

Tu filosofía nos parece oscura,

acaso te acercas a esa ciencia,

de manera para nosotros extraña,

de axiomas sin premisas ni silogismos

y te dejamos aislado

porque a tu “hondura” no llegamos.

 

Hombre de libros sabios siempre entre tus manos

has sucumbido al silencio que hemos impuesto en la tertulia aunque tu bullir, siempre zozobrado, buscando la razón

sepa transigir por estar a nuestro lado.

 

Ayer pudo ser un día aciago.

 

Preocupada por tu inoportuna caída

te preguntaba cada poco, con interés por tu estado

y fue tal agradecimiento a este sentir mío

que me dijiste: “buena gente”,

con una caricia en mi brazo.

 

Me emocioné: Dabas aun al daño, gracias,

con la bondad que tiene el hombre sabio.

 

Carmen Vega



lunes, 16 de febrero de 2026

domingo, 15 de febrero de 2026

sábado, 14 de febrero de 2026

TE CUENTO LO QUE VEO




Te cuento lo que veo.

Una mujer hermosa.

Diría que el gimnasio es un espacio que frecuenta y a la vista está que sabe y puede relajarse. Esa actitud sosegada dice muy bien de ella. No hay duda. Claramente refleja un equilibrio entre cuerpo y mente.

Algo ha llamado mi atención. Una flecha apoyada en la roca. Pudiera interpretarse como una indicación para ir en sentido contrario al que está mirando, pero no es tan simple como parece. Más bien diría que es el resto del final de una batalla. Una lanza rota como resultado de una lucha interior. Si te fijas las rocas están llenas de rostros fantasmales. Vivió un conflicto de ideas en las que todas querían ser la mejor. Finalmente venció la que en su espacio podía acogerlas a todas.

Da su espalda a las sombras y su mirada ilumina el paisaje. Esta actitud provoca y lo que parece ser un río, al pasar junto a ella, se transforma en una nube queriendo decirle “eres un cielo”.

Y lo es porque ser bueno es ser
(decía, muy bien Darío)