"CHATA"
"Chata", me dices.
Y mi nariz da un respingo.
(Se ve peligrosamente reducida).
Husmea el alcance de ese piropo y calcula
cuantos besos se perdería ajustando su realidad a ese requiebro.
Se le escapa un puchero.
Le digo, para tranquilizarla,
que siempre la verás como un triangulo entre dos puntos de vista,
encantadoramente sujeta a la palabra...
... y vuelve a respirar orgullo de no serlo.
*