sábado, 22 de agosto de 2026

RECORDANDO NUESTRO VIAJE A BUENOS AIRES EN DICIEMBRE DEL 2000

 




 

Zaragoza nos despidió compartiendo con nosotras la interrogante de un viaje inesperado. 

Aprovechamos los "pasillos" del tiempo entre vuelos para ver a la familia, y conocer algún aeropuerto, "aeroparque", como dirían ellos. 

Pasadas 26 horas desde que salimos de casa, la entrada en Buenos Aires no pudo ser mejor. Silvia nos recibió con la hospitalidad del propio nombre, preludio de una acogida intemporal. 

Desde su coche los primeros contrastes. Atravesamos un barrio lleno de sueños pendientes y alguna pesadilla, pero el final del camino, como la misma vida, terminaba en el paraíso. Una casa (que sería la nuestra durante esos días) rodeada de naturaleza verde, árboles, jardines, pájaros y algún habitante más que luego nos visitaría., modificó la primera impresión de inquietud. Pero quedarle solas en un espacio tan abierto nos preocupaba un poco. 

Silvia nos dejó instalándonos, pero poco duró este abandono, menos que la cortina entre dos tangos. Enseguida volvió acompañada. Este intervalo parecía hecho a propósito para subrayar la llegada de Juan, el alma de una casa que hasta entonces había estado vacía. Juan nos guardaría día y noche, añadiendo a su seguridad un ritmo en nuestro descontrol horario. El café del desayuno y el de regreso (no importaba la hora que marcase el reloj) mantenía el latido cotidiano que tiene el hogar. 

El recibimiento lo enriqueció Teresa con unas exquisitas empanadas que renovaron nuestras energías y cuya receta no llegamos a conocer. 

¡Qué decir de Zaida!, la pequeña hija de Silvia. Tan pocos años para tanta madurez. 

Nos volvieron a dejaron solas un ratito. Digo bien solas, la soledad precisa un paisaje especial y estaba perfectamente protegida nuestra intimidad por ese excelente guardián que compartió nuestro viaje. 

El Club de Leones y el Rotary Club tuvieron la cálida idea de invitarnos a una reunión de "familia" y a la cena posterior cocinada por las "chicas". Una placa conmemorativa deja constancia de su amabilidad con nosotras, además de un "corazoncito" (un símbolo del Club) que nos hizo latir con ellos. 

Terminado el encuentro fuimos a perdernos por Buenos Aires. Exactamente perdernos. A pesar de que no bailamos esa noche, fueron tres horas de paseo con encanto: San Telmo, Piedras, Corrientes, La Ideal-no vista, Casa Rosada… Café Tortoni-no visto... 

El regreso a casa. La sorpresa de volver escoltadas por una patrulla de la policía nos hizo comprobar que las advertencias de prevención "exageradas" en su momento, se quedaban chicas comparadas con la inseguridad equivalente a la protección recibida. 

Silvia tenía compromisos al día siguiente. Decidimos hacer el viaje solas. Remis, tren, autobús, en total dos horas y media para recorrer los 35 km que nos separaba de Buenos Aires. Flora nos esperaba en su casa para comer. Después nos llevaría a la milonga Sin Rumbo, un lugar amplio donde bailamos los primeros tangos con acento (aunque hay quien pronuncia muy bien en Zaragoza, Córdoba, Granada, Madrid...)

 

(continuará)

 

 

            Espero haberos hecho sonreír un rato.


viernes, 21 de agosto de 2026

DUMBO - ABDUL y PAPA NOEL






Tendremos que leer tres veces, como en los cuentos, para llegar a escuchar la música de esa letra.



(El Peine del Viento - Eduardo Chillida)

jueves, 20 de agosto de 2026

PAISAJES

La Rioja, Canarias, Restaurante La Retama


















C/ Reconquista 4, Zaragoza



(No es publicidad, sino cariño)









miércoles, 19 de agosto de 2026

EQUILIBRIO - Conversaciones con Andrea


Intenta caminar por esa línea del suelo. Puedes ayudarte con los brazos para mantener el equilibrio. Es fácil. La dificultad aumenta si la línea está suspendida en el espacio. Da vértigo. Los funámbulos se compensan con una pértiga.

Cuando somos pequeños caminamos a gatas. Un poco más tarde conseguimos hacerlo de pie y con este ejercicio logramos mantener la atención de quienes nos rodean. Nos prestan sus brazos para no caer y usamos su tiempo como si no tuvieran otra cosa en la que ocuparse. Así ocurre en distintas etapas de crecimiento que se cierran con la llave de “normalidad”.

Cuando se dice que las cosas funcionan con “normalidad” se entiende que hay un cierto equilibrio entre problemas y soluciones, que hemos conseguido un grado de satisfacción similar para la mayoría y que somos capaces de quejarnos dentro de un orden. Prestamos nuestra colaboración a la sociedad para conseguir entre todos una mayor calidad de vida. La idea de conseguir un “desarrollo sostenible” me parece especialmente equilibrada.

Samsara” me ha dado pie para conversar con un amigo sobre la dificultad de encontrar el equilibrio en “la contradicción que se plantea frecuentemente entre las expectativas que otros se hacen de lo que debe ser tu comportamiento y tus propias expectativas, así como entre tus expectativas y tu comportamiento real”. (Te dejo a solas con esta reflexión).





***

martes, 18 de agosto de 2026

A MIGUEL ROPERO NUÑEZ







(Dibujo de Anita Brus)



    Si pudiéramos sentir que la vida es el ritmo de la conciencia, contemplaríamos el “palo” de la nuestra con “alegría”



lunes, 17 de agosto de 2026

LOLI, un 4 de febrero del 2010 en la Escuela de Escritores






Ella dice:

    Me gusta dormirme con el aroma y la suavidad de la ropa de algodón si además en ese momento escucho un disco con sonidos de la naturaleza mucho mejor.
    Me gusta imaginar que paseo por mi playa privada en un día que el sol brilla en lo alto y la mar está en calma. Paseo descalza con el agua mojando mis pies.
    Me gusta mucho volver a mi pueblo, pasar los veranos y oler el aroma que emana de la tierra mojada por una tormenta cercana. Coger caracoles y comerlos con ali oli. Meterme en mayo en los campos de mies que prometen una cosecha abundante.
    Me gusta saborear una buena lectura, ver una buena película y los amaneceres que durante años he presenciado en mi turno de noche.      Me gusta mucho el aguacate, la naranja, el melón y saborear cualquier comida con un buen vino tinto del Somontano.
   Me gustan los niños y los “yayos”. De los primeros su mirada expectante, su sonrisa. De los segundos sus manos y la mirada serena de una vida vivida.

    Acabo de darme cuenta que a pesar de lo que estoy viviendo me gusta la vida y me gusta el esfuerzo que he hecho para venir.

    A mi tampoco me gustan esas manos blandas, “fofas” que a veces tienes que rozar.
    No me gusta la presión a la que la vida actual me somete.
    No me gusta nada estar yo aquí, mientras me necesitan “allá”.
   No me gustan las vísceras de animales, salvo el hígado de ternasco o cordero.
    No soporto la violencia ni las peleas.
    No me gustan las críticas, ni recibirlas ni hacerlas.
   No me gusta que me lleven la contraria, no me gusta el bullicio excesivo.
    No me gusta cocinar, pero lo hago con amor. 
   No me gusta el desprecio y la negligencia que veo en mi entorno hacia nuestros mayores.
  No me gusta que en mi trabajo no atiendan nuestras demandas y trabajar en vano.
    No me gustan las tareas de la casa.
   No me gusta que se me caigan tanto las cosas porque tengo que inclinarme a recogerlas. 
    No me gusta estar sola pero busco esa soledad.
    No me gusta, odio, la hipocresía. El mal hacer, la no disciplina en el trabajo. 
    No me gustan tantas cosas…


Digo yo:

Lo único que no me gusta de ella es que a veces deja de contemplar su hermoso paisaje. Pero ese despiste es breve. 





Me gusta su capacidad de amistad.




domingo, 16 de agosto de 2026

sábado, 15 de agosto de 2026

viernes, 14 de agosto de 2026

LEYENDO A SANTI ELSO EN EL 2005



BUSCANDO INSPIRACIÓN EN UNA PIEDRA

Y, puesto que incluso esta piedra que sostiene tu mano te inspira,
es fácil para ti decir:
Oh claridad compacta del mundo
Desvelado misterio hecho materia pero

Qué misterio hay en una piedra, a ver,
y de qué claridad hablas que no sea la de querer tú deslumbrarnos a todos,
la verdad, mentir, mezclar raras palabras es tu propósito,
fingir, por ejemplo, haber encontrado un alma en la roca
cuando tan sólo hallaste un pavoroso silencio,
la nada enorme que todos sabemos, en su interior
nn templo de altísimas bóvedas derrumbándose a tu paso;
ay los versos, los versos, qué ganas de arruinarse la vida los versos,
deberías hacer algo ahora que aún puedes, muchacho,
mira que, con tan sublime pose sosteniendo un pedrusco,
pareces ya una ruina de ti, una estatua
de piedra que mira embobado a otra piedra.

Santi Elso


FOTOGRAFÍA

De vez en cuando tropiezo con un extraño
que, como siempre muda el gesto a mirarme
-con qué palabras explicaría sus ojos-,
comprendo que hay algo en mí que le hace sufrir.

Yo quisiera ayudarle, preguntarle por qué a veces llora,
consolarle en su desdicha
pero siempre acabo no haciendo nada.
Luego me digo: la próxima vez le hablaré.
Pero la próxima vez pasa y nunca le hablo

Nada sé de este desconocido, salvo que envejece rápido
y que una hojarasca, como un rumor de hojas que pasan
le acompaña allá donde va.

Hoy, al verle de nuevo,
me he dicho: cómo será ese otro lado del mundo
-tan leve que se diría de aire y no de papel-
cómo será vivir allí donde tu vida se desvanece a cada instante;
y ese hombre –tan parecido a mi que se diría yo mismo-,
qué será ser ese hombre, qué será ser él
mirándome siempre desde su enigmática nostalgia.

Santi Elso



    Me gusta el sabor que deja ese cóctel clásico y moderno de tus poemas,

    Cuando algo agrada necesitamos profundizar, conocer qué bebida nos ha embriagado y vuelvo por ello a leer esa forma peculiar de decir los usos y costumbres de cada día que envuelve no sé qué.

    Algo me dice que no es por ahí por donde caminar. Me hago caso y paseo por la nostalgia de la que habla el llamado Fotografía.

    Coloco interrogaciones a esos versos y me cuentan que su autor les abandonó. Ofrezco mi hospitalidad y la rechazan. Lo entiendo. Ellos son en la medida que emocionan a quien los escribe. No obstante los guardo cariñosamente.

    Le llevaré la contraria a Leona Andrea, que me envía esta nota al pie de la carta en la que han viajado hasta mí:

    “Te mando los poemas geniales de un poeta del Aula que no cree que sean buenos (y por supuesto se equivoca)”.

    No te equivocas. Yo tampoco “creo” que sean buenos. No hay que creer, Santi, hay que conocer. Todo lo que hacemos es bueno si aceptamos el reto de ser.

    Sé que son buenos y si fuera su autora estaría feliz de saber expresarme así.

    ¿Puedo leer algo más?

Un abrazo.
María

jueves, 13 de agosto de 2026

PILAR ALCOLEA Y SU BLOG









DILEMA

Debatiendo dilema
qué hacer, ¿cómo acertar?
Friendo la duda en la sartén
revientan pompas;
salpica sueño
fantasía, 
salpica miedo
aventura,
salpica.

El delantal, en el clavito del rincón.
No hay remedio:
sueño, aventura, fantasía, miedo
decoran mi blusa nueva. 

Batiendo mayonesa.
¡a derechas; no, no cambies.....!
toda la salsa convertida en versos
y yo, con la cuchara, mezclando
paciencia , versos, duda.
No hay remedio:
En el rincón del clavito, el delantal
blusa nueva en salsa de paciencia; 
ceno duda con versos y cuchara.

Pilar


SEGUNDA VOZ

Duda, fantasía, pompas, sueño, miedo, aventura,
paciencia, versos, delantal, blusa nueva.

No parece muy bueno el menú, aunque los ingredientes son todos buenos.
Quizás hay un  cierto desorden.

Salpica la sartén y estropea tu blusa nueva.
Es lógico.

El dental deberías habértelo puesto.
Los problemas se deben afrontar con una cierta distancia. La justa.

Aventura y fantasía no dan buen resultado. Es como agua en aceite hirviendo.
Salpica dolor y el dolor da miedo.

Sin embargo, aventura y sueño con una pizca de paciencia  es un buen comienzo.
Decidir incorporar lo que nos da miedo, es un menú cinco estrellas.

Sentadas en nuestra responsabilidad la vida nos sabrá a verso.
Las estrellas sustituirán las pompas, y desvelarán que somos un cielo.

María




miércoles, 12 de agosto de 2026

LOS NÚMEROS - Conversaciones con Andrea en el 2014













El siete es un número curioso, pero… ¡qué número no lo es! Dices que vives siete vidas a la vez y “es curioso” que haya un Club que sea el de las Siete Gatas. También es curioso que a la resistencia que tiene el gato para mantener su independencia se le adjudiquen “siete vidas” o que el siete sea un juego de espejos (3 + 3) y lo es porque hay alguien que mira (+1). Podríamos seguir hasta el infinito encontrando coincidencias. Pero lo que resultaría al principio mágico nos llegaría a cansar hasta aburrirnos.

Todo tiene sus dosis.

Esta redonda coctelera que nos contiene a todos es capaz de combinar cualquier ingrediente y dar un resultado único. Lo único que se requiere son las proporciones justas para que el resultado se llame José Mari, Pilar, María, Jerónimo, Simón, Andrea… y tod@s los demás. Pero esas proporciones solo puede darlas, en exclusiva, José Mari, Pilar, Jerónimo, Simón, Andrea…, con lo que, aparentemente nos encontramos en el punto de partida.

No a todo el mundo le hace tanta gracia y se marean en esa pescadilla que se muerde la cola. El mareo siempre se defiende echando de sí las últimas adquisiciones y encuentra como solución el olvido. (¡Paren el mundo que me bajo!).

Y no hay que bajarse.

El caballo es el animal que mejor simboliza la pasión del ser humano. Toda esa potencia puede elegantizarse si conseguimos leer con claridad las dosis justas de libertad y bondad que equilibrarán su paso. Llevar las riendas de nuestra vida es arriesgado por feliz, ya que la felicidad siempre es conciencia de ser. Lo contrario es tener la sensación de que alguien nos lleva.

La paradoja está en que sospechamos la verdad… que no hay nadie ahí (solo estamos nosotros) y eso es lo que nos da miedo. Pero así es la vida, hermosamente compleja.

¿Cansada?

Esther, te echó en falta. Mientras nos atendía a los tanguer@s desatendía a sus gatos. (“Si estuviera aquella jovencita..”). Quise llevarle tu libro pero no pude y quedó para otra ocasión. Se rió con la coincidencia de que ella tiene siete gatas (todos los demás son gatos). Es una mujer curiosa. Sus gatos son un refugio terapéutico de la vida que bulle en ella y a la que no puede darle juego. (Quizás por eso están todos enfermos).

Lo contrario a ti. Es sorprendente la relación que tienes con la naturaleza. Parece de Perogrullo pero es tan “natural” que suena a misterio. Tú no hablas con los animales. Son ellos los que te admiten porque te pones a su nivel. No les inquietas con un lenguaje humano que no les corresponde. Siempre el que tiene más puede hacerse cargo del menor sin ofender, es decir, sin avasallar con ese exceso que por serlo dibuja esa palabreja.

Querida Andrea. Me alegra saber de ti.
Un fuerte, fuerte abrazo.
***

martes, 11 de agosto de 2026

EL ALIMENTO - Conversaciones con Andrea

Dibujo: Pilar Alcolea
Comer despacio es mucho más saludable que tragarnos con la comida el tiempo que deberíamos emplear en saborearla. Además, lo importante, no es lo que comemos, sino cómo, desde qué actitud. Si devoramos o incorporamos.

No podrías convencer a un león que debería dejar de comer gacelas, sobre todo porque la tierra tendría que …tuplicar su producción vegetal y esa sería la peor de las explotaciones. La naturaleza nos expulsaría con cajas destempladas.

El ser humano lleva todos los aspectos, mineral, vegetal y animal, en su naturaleza. En el mundo animal están sintetizados el vegetal y el mineral de la misma forma que el 10 es un guiño al que está recorriendo del uno al nueve. Hay que tener cuidado con lo que consideramos prescindible. Que yo no lo necesite no quiere decir que el otro tenga que prescindir.


(mañana seguimos...)

lunes, 10 de agosto de 2026

COMPORTAMIENTOS - Conversaciones con Andrea

"Ellos hablan de ellas"
Zaragoza - Fuente de Las alcahuetas




    Escribir es como cocinar, pasear, trabajar, hablar... resumiendo, es como vivir. Todos necesitamos de todo y cuando conseguimos repartirnos equilibradamente los papeles nos sale una humanidad divina. La dificultad surge cuando desafinamos y acaba en desastre. Si, además, nuestro error provoca dolor, los niveles que pueden alcanzarse en los despropósitos derivados de ello son terribles.

    Sé perfectamente que las personas podemos comportarnos no como animales, sino mucho peor. Los animales se mueven de forma natural y la consecuencia de sus actos tiene coherencia. Cuando un león mata a una gacela lo hace sencillamente para comer. Si pudiera hablar diría que nosotros también matamos a las lentejas. El ser humano mueve otros niveles superiores y consecuentemente tiene otras cuentas que rendir.

    Sinceramente creo en la bondad natural y no dudo en el objetivo general que todos tenemos: ser felices. Por qué resulta tan complicado es un misterio que para resolverlo se necesita paciencia búdica o inocencia.


***

domingo, 9 de agosto de 2026

CARTAS A FLORA

Querida, queridísima Flora.




    Se empiezan las cartas con una manifestación de aprecio, estima, cariño, como si quisiéramos dibujar el espacio desde donde nos manifestamos.

    Dejar constancia escrita de un sentimiento, es dibujar la otra orilla, señalar los límites que en absoluto limitan, sino que nos devuelven a nosotros mismos con el nuevo tesoro de haber descubierto en el amigo a nuestro mejor yo.

    Se suele escribir en momentos de calma, desde un silencio interior que nos permite escuchar de forma nítida nuestro sentimiento hacia el destinatario y trasladarlo al papel sin tropiezos.

    La amistad es un buen lugar para pasear y volver a encontrar matices, aspectos, ideas que vuelven a sorprendernos con el mensaje de que seguimos teniendo capacidad de asombro.

    Gracias, amiga, por estar ahí



sábado, 8 de agosto de 2026

CONVERSACIONES


    Hay una notable diferencia entre “ponerse en el lugar de los demás” para saber qué ven y entender sus reacciones y “ponerse en el lugar de los demás” para decirles que en ese lugar no deberían estar y sentenciar “que tienen un problema de ética y moral, además de un comportamiento inmaduro”.

    Con la primera actitud me identifico plenamente. Asumo la responsabilidad de mis hechos y dejo libres a los otros para que hagan lo que su naturaleza les permita.

    No seré yo quien les examine, pues necesito todo ese tiempo para juzgarme y pedirme cuentas por el resultado de mi comportamiento.

    “Por sus hechos los conoceréis”, decía un filósofo.

    Y yo quiero conocerme para poder contarme cómo soy.





.../...

viernes, 7 de agosto de 2026

CARTAS EN JUNIO DE 2003





    Me trae Paula una seta que Josemari ha modelado ¿para mi?

    La escucho y traduzco en ella una cierta expresión de esfuerzo, de lucha. Se diría que algún golpe ha recibido.

    Si fuera animal (me dice) sería una jirafa y si hombre, un poco terco manteniendo sus posturas. Pero está hecha de una madera fuerte, y la fuerza es sinónimo de vida.

    Enamorarse significa encontrar en el otro nuestro lado oculto. Vernos enteros, plenos.

    A partir de ahí, lo que hagamos será responsabilidad nuestra. Ya no podremos echar fuera unas culpas que a nadie corresponden.

    ¿A qué edad dejamos lo infantil para cuidar al niño que nunca debemos perder de vista? ¿Por qué normas se guía la inocencia?

    La vida es un juego, un serio juego, en el que el secreto está en hacer lo que nos dice Juan Ramón: "no tocarla".

                                                                    Un beso

jueves, 6 de agosto de 2026

MARA Y MI ESPALDA


¡Qué bien! Te hice caso, miré a las Hadas y el dolor desapareció.

Un Hada muy pequeña, que no vive en ninguna estrella, sino en los bosques de Cantabria y que se llama Anjana, me contó por qué se me había curado la espalda.

Primero, me dijo, por haber hecho caso a Mara (ella te conoce). Y luego, porque al levantar la cabeza hacia el cielo los huesecillos se ponen todos en fila, se ordenan y el orden es salud.

Otro día te contaré la historia de una Anjana que vivió hace muchísimos años, cuando casi no había nadie que hubiese descubierto el cielo. Gracias pequeñuja.


***/***

miércoles, 5 de agosto de 2026

CARTAS A GUILLE - AGOSTO 2003



Se enfadó con su madre porque ella descubrió que (cumplidos los 16) todavía jugaba con los “soldaditos” como cuando era pequeño.

Para rebajar tensiones le escribí:
       Querido amigo. Me entero por la prensa del conflicto provocado por unas desafortunadas filtraciones sobre tus actividades con el ejército. No es para menos.

     Entiendo perfectamente el enfado, aunque habría algunos puntos sensibles que suavizarían ese juicio sumarísimo.

    Hay muchas formas de jugar, pero todas imprescindibles. Organizar batallas imaginarias o imaginar cómo las organizábamos cuando éramos pequeños, supone un cambio difícil de percibir para quien nos observa desde fuera. Y si el observatorio está colocado en el puesto de "madre" todavía el panorama se oscurece.

             A quien capitanea ese puesto (tu madre) le cuesta aceptar que dentro de poco le van a sustituir en uno de los territorios que más quiere, porque eso supone renunciar al privilegio de verte en primera línea.
            Tienes razón en enfadarte y ella merece un arresto. Pero, por favor, que sea en la cárcel de tu cariño.

            Si es posible, a mí, extiéndeme un pase permanente en blanco para que pueda entrar y contarle lo que veo desde este observatorio que vuestra amistad me ha adjudicado.

            Un marcial saludo y un abrazo.





martes, 4 de agosto de 2026

PAZ

...

Isabela, le dije:
 “Tienes que dibujar una bandera y regalármela”.

Contundentemente dijo: 
“No”.
La dibujaré para las dos”.
















Estoy sentada frente al embajador expulsado, al que he pedido que me acompañe, para encontrar la manera de reciclarnos en el corazón de Isabela.

***




lunes, 3 de agosto de 2026

EL DEPORTE



Hay que llamar la atención a los padres que animan a sus hijos a dejar de ser deportistas para convertirse en guerreros.



(Mosquito en el Río Ebro)






    En las guerras hay vencedores y vencidos. Vence el más bruto. Los argumentos no sirven.

    La discusión, la puesta en común de ideas distintas, es un síntoma de madurez individual y social.

    El deporte sustituye a las guerras.

    El deporte es una ritualización de lo que fue una lucha cruenta.

    A diferencia de una pelea, en la que el ganador somete y humilla al vencido, en el campeón estamos todos representados. Se trata de reconocer al mejor, de saber hasta dónde puede llegar el ser humano. Para ello es imprescindible el juego limpio, porque:

"Lo importante no es ganar sino participar”.




domingo, 2 de agosto de 2026

NIEVE ANDREA Y EL TANGO





"Tango.
Nunca me había fijado de aquel modo en ese baile, pero en ese momento descubrí que era algo distinto. Y dirigí mi mirada hacia la pareja que claramente destacaba; nunca sabré si su protagonismo era sólo producto de mi imaginación, o si realmente eran los reyes de la sala.

María y Eugenio. Los pies de ambos seguían a la música (¿o era la música la que los seguía a ellos?), coordinación perfecta.

Y esa energía que desprendía ella, impregnando toda la sala con su alegría. Los ojos cerrados de felicidad y una sonrisa radiante. Casi daba la impresión de que flotaba, que estaba en otro paisaje. Al igual que quien la miraba, pues transmitía esa paz que sólo puede conseguirse cuando se es completa y realmente feliz. Disfrutaba al máximo del baile, comunicación, vida al fin.

¡Qué gusto daba verlos! Eugenio la llevaba de aquí para allá con soltura, al marcado ritmo de la pieza, pasos desconocidos para mí, extrañas bellezas entrecruzadas entre las cuales se veía algo más.

El tango, qué baile. Belleza como no hay otra cuando se baila bien, y eso que apenas metían adornos ni pasos inverosímiles, como en los concursos. Así, tranquilamente, como quien no quiere la cosa, unas cuantas parejas bailaban desplazándose poco a poco en torno a las columnas.

Un ligero contratiempo de los pies de él, una sonrisa de ella, y al momento siguiente todo volvió a la normalidad. Nada podía turbar esta magia.

Terminó la pieza, y yo, desde el otro lado de la sala y por medio de señales que apenas me salían -tan hipnotizada me tenía su actuación-, les pedí que bailasen la siguiente.

¡Qué instantes tan perfectos! No había espacio para el tiempo: las horas, los minutos, pasaban sin saberlo.

Ante mis asombrados y deleitados ojos pasaban los bailarines, enfundados todos ellos en negros pantalones o ropas elegantes: empresarios, artistas, dependientes de tienda, ejecutivos, amas de casa, bohemios, madres; en definitiva, de todo había allí. Gente tan distinta unida por una misma pasión.
A los oídos me mi memoria llegaban aquellos poemas sobre el tango que con tanta emoción había escrito María cuando estaba aprendiendo a bailar…

Tango
Prestarle rostro al silencio.

¿Acaso no interpretaban la frase con su danza?

La postura
Enfrentados, te pones a mi altura yo me crezco.
Cincelados mis pies por la ternura,
no invado tu terreno
y equilibrada, esa fuerza nos impulsa.
El norte son mis ojos.

Claramente, ésa era la postura adoptada por la gran mayoría de los danzantes; los que parecían uno con su pareja y con la música eran el vivo reflejo de este poema.

La distancia
Ni muy pegada a ti
(que quepa un hilo),
ni demasiado lejos
(que tenga todo el mundo sitio).

No habría podido serse tan preciso en la descripción del baile: ni mucho, ni poco. El eterno y vital término medio.

El pie
…todos tus pasos dibujados en mí, que soy tu tierra.
Aquellos poemas, publicados en edición limitada por ella misma, habiendo ganado aquel premio de poesía del tango en el 2001, en un libro titulado “El Tango con Darío”, eran justo lo que más encajaba con aquellos instantes. Tan precioso era el baile, y tanto lo era su arte, su poesía. Tan bien lo reflejaba.
También se había hecho CD, leído por una argentina, la que había convocado el concurso de poesía. Me había gustado tanto, que lo escuché hasta la saciedad.
María, de vez en cuando, abría los ojos y miraba a Eugenio.

La mirada
Nos miramos
y siento una emoción desconocida
porque no sé, todavía, quién eres.
¿Te imaginas qué puede ocurrir
cuando me reconozcas?

Mi poema preferido en aquel bello libro.

Terminó la pieza y, esta vez sí, María y Eugenio volvieron a sentarse junto a mí, ella con toda su emoción reflejada en las sonrosadas mejillas que contrastaban con el azul de sus ojos."


Fragmento de "El Eco de un Concierto". Nieve Andrea Sádaba




sábado, 1 de agosto de 2026

DEPORTE SIN INSULTOS

(Euda)
El pasado viernes (11 de febrero), en un partido de prebenjamines de la liga provincial de Málaga, viví una de las experiencias más bonitas de mi carrera como árbitro de fútbol.

Se enfrentaban el Juventud de Torremolinos y el C.D. Puerto Malagueño. A falta de cinco minutos para el final, el equipo local vencía por uno a cero. Con el balón claramente controlado por este en el borde de su área penal, me percaté de que uno de los jovencísimos jugadores visitantes se hallaba en el suelo y detuve el juego, que, lógicamente, debía ser reanudado con un balón a tierra (bote neutral).

Ante esta situación, el entrenador visitante indicó a sus jugadores que lanzasen la pelota fuera por la línea de meta para que sacase el Torremolinos. Sin embargo, un jugador del Puerto, obviamente sin maldad, lanzó a portería y marcó el gol del empate. Todos los adultos cruzábamos miradas de incredulidad, pero el gol, claro está, era legal.

Rápidamente, el entrenador del Puerto ordenó a sus jugadores que se dejasen marcar un gol. Los niños no lo entendían muy bien, pero lo acataron. Bueno, todos menos el portero, que evitó el tanto. En la siguiente interrupción, el entrenador visitante solicitó acceder al terreno de juego para hablar con sus jugadores y explicarles lo que estaba ocurriendo. Lo mismo quería hacer el local. Yo, dadas las especiales circunstancias generadas, se lo permití a ambos. Tras ello, esta vez sí, el Torremolinos marcó el que sería, a la postre, el último gol del partido, que, por tanto, finalizaba con victoria local por dos a uno.

Tras acabar el choque, me abracé con ambos entrenadores (el comportamiento del local también había sido ejemplar, manteniendo la calma y las formas en todo momento). Me sentí feliz por lo que había vivido y les di las gracias.

Fue una emotiva experiencia para todos, especialmente para los niños que jugaban y los que veían el partido en las gradas. Si todavía en aquel momento no entendían bien los detalles de lo sucedido, sus entrenadores ahondarían todo lo necesario después en el asunto. Lo que no admite duda es que será positivo en su crecimiento como deportistas y como personas.

Quizá ellos no lo sepan, pero tocaron el cielo en aquel partido. Y al cielo nos condujeron a todos los que allí estábamos. Lástima que, como contrapunto, tengan que escuchar a sus ídolos (tras, por ejemplo, ganar un partido anotando voluntariamente un gol con la mano o marcando un penalti fruto del fingimiento y el engaño al árbitro) decir que lo fundamental son los tres puntos, sin importar la forma de lograrlos. Se equivocan los jugadores profesionales que afirman eso, pues el fin no justifica los medios, sino que, como decía Gandhi, los medios son el fin.

Lo más importante no es vencer al rival, sino superarse a uno mismo. La verdadera victoria es tocar el cielo de los valores que dan sentido a la vida. Visto así (y, a mi juicio, es la única forma de verlo), el pasado viernes por la tarde vencieron ambos equipos de prebenjamines. Es más, vencimos todos. Porque todos tocamos el cielo de los valores, que es de lo que se trata en el deporte y en la vida.


Ángel Andrés Jiménez Bonillo, árbitro de fútbol y Presidente de la Asociación Deporte Sin Insultos.
13 de febrero de 2011.