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lunes, 4 de marzo de 2024

CONVERSACIONES CON ANTONIO G. OLIVARES - (5)

 
 
 
 
 
Una presentación casi fugaz a mediados del 2001 y unos meses más tarde parecía que siempre hubiésemos conversado.
Enero 2002
Antonio García Olivares (5)
…De ahí que esa sonrisa de Dionisos yo creo que era irónica, en contra de lo que tu piensas…
"El tango me recordó / que antes había danzado / con la Palabra" - Ojalá muchos más danzáramos con la palabra y no que la utilizamos como arma. La metáfora "una discusión es una batalla" impregna el habla occidental actual e, inevitablemente, predispone lo que hacemos cuando hablamos, porque en las metáforas hay un poder constituyente de realidad que generalmente nos pasa desapercibido. Hay que tener muchísimo cuidado, a la hora de elegir las metáforas que utilizaremos al empezar a hablar, pues están constituyendo el mundo. Lo avisaba Salinas en un bonito poema.
Así, la metáfora de la discusión como guerra está implícita en muchísimas expresiones comunes, como: "rebatí sus argumentos", "deshice su argumentación", "sus ideas tenían varios puntos débiles", etc. Como dicen Lakoff y Johnson (dos grandes teóricos de la metáfora), todo cambiaría si concibiéramos las discusiones, desacuerdos o desencuentros, en términos de danza. Las concebiríamos entonces (a las discusiones) como una sincronización, una búsqueda compartida de equilibrios, y no una pugna por la victoria o por evitar la derrota.
Hay una anécdota contada por Lakoff y Jonhson (en su bonito libro: "Metáforas de la vida cotidiana") de un estudiante iraní en EE.UU., que pensó que la metáfora implícita en la expresión inglesa "the solution of the problems" era la de un caldero con líquido burbujeante en el que se iban echando los problemas en cuestión, junto con otros reactantes (o sea, una "solución química" o alquímica), y dentro del cual, algunos de esos problemas se conseguía que precipitaran, definitiva o temporalmente, mientras otros seguían enmarañados en la mezcla disuelta. Dice Lakoff que su admiración por la profundidad de la cultura occidental disminuyó cuando se enteró de que esa no era la metáfora implícita en la expresión (sino otras de origen griego y latino).
Saludos y perdona el atrevimiento de hacer comentarios sobre algo que no necesita de ningún añadido. Sólo eran asociaciones personales que ha generado en mí. Ni por supuesto pretendía hacer un análisis completo de estilo, contenido, etc. Yo creo que la poesía no se debería de intentar analizar.
Enhorabuena y gracias por tan hermoso libro.
Antonio
Lo justo para no romper la inocencia.
Tu estudio sobre el tango (que no he terminado de leer todavía), sí que me pareció un análisis, en el sentido de que aparecía el tango "descuartizado". En "Budismo zen y psicoanálisis", un libro escrito por D.T.Suzuki y Erich Fromm, habla de lo que habitualmente se hace al analizar. Se "cadaveriza" lo observado y así nunca se llega a ver la idea en movimiento. Tu reflexión sobre "El Tango con Darío" no es un análisis, más parece una caricia que subraya exactamente lo que quería decir.
Leyéndote me parece que hubieras escrito el libro desde otro lugar en el mismo paisaje. Alrededor de estar fechas cumplirá un año que se publicó. Ha sido un hermoso regalo tu carta.
Gracias, Antonio y, por favor, vuelve a leerme otra vez.

domingo, 3 de marzo de 2024

CONVERSACIONES CON ANTONIO G. OLIVARES - (4)

 
 
 
 
Seguimos leyendo…
Una presentación casi fugaz a mediados del 2001 y unos meses más tarde parecía que siempre hubiésemos conversado.
Enero 2002
Antonio García Olivares (4)
…De ahí, yo creo, que tu libro sea de interés universal, y no sólo una experiencia particular que sólo alguien como la autora ha tenido la suerte de recibir de la fortuna y que no es extrapolable…
Pareces concebir el amor como dos libertades que se cruzan y deciden crear una nueva libertad ("El cruce", "La espera", "El boleo", "El ocho", "Los ganchos"), llegando a sospechar de esa libertad si es excesivamente mimética, como en "El espejo", ¿no? Esa libertad, me da la impresión, va unida en algunos poemas al silencio. Esto a un chino (ya sea taoísta, budista o confuciano) no le parecería nada extraño, pues como dicen muchos de sus poetas: "sólo en el silencio están todas las palabras", esto es, están todas las posibilidades contenidas en potencia, y se está en consecuencia en situación de máxima libertad; mientras que la frase pronunciada o la decisión tomada, restringen la libertad primordial en la que, simplemente, se vive en armonía con el fluir de las cosas. Hay un bonito libro de un sinólogo famoso ("Elogio de la insipidez") que habla de este concepto oriental.
La poesía "La multitud" es hermosísima y de una elegancia para la que no tengo palabras. Su estilo me resulta especialmente afín. "El reproche" y "Un enamorado" también me resultan especialmente hermosas. Al igual que "El destino". En efecto, ¿qué se puede hacer sino callar: "El destino es quien habla"! Poderosa imagen. Y también las dos poesías finales: "El final" y "La despedida": ¡Qué hermosa forma de cerrar un libro de poesía!
En respuesta (traviesamente polémica) a "Los ganchos enlazados", yo diría que en esa desorientación peligrosa es donde, a veces y en situación de absoluta embriaguez, Dionisos ha señalado a algunos humanos escogidos, mundos nuevos, mientras Apolo continuaba limitándose a adornar con guirnaldas las rectas columnas del canon de la archiadmirada Acrópolis. De ahí que esa sonrisa de Dionisos yo creo que era irónica, en contra de lo que tu piensas.
… (continuará)
…Hay una obra preciosa de Bruno Bettelheim sobre este tema..
¡¡Sí!! es irónica la sonrisa de Dionisos, pero breve. Lo justo para no romper la inocencia.
Los ganchos enlazados

Entras en mi terreno.
¡qué atrevido!
Y yo te sigo el juego
¡ay, qué ingenuo!
Nuestro paso se enlaza
¡y no te suelto!
Y tú te desorientas
¡qué peligro!
Apolo que te escucha
viene presto
y con audacia muestra
tu camino
Lo sigues,
y atrás dejas sonriendo a Dionisos
… (continuará)

sábado, 2 de marzo de 2024

CONVERSACIONES CON ANTONIO G. OLIVARES - (3)

 
 
 
 
 
Antonio leyó mi libro.Una presentación casi fugaz a mediados del 2001 y unos meses más tarde parecía que siempre hubiésemos conversado.
Enero 2002
Antonio García Olivares (2)
…Aunque esto no son mas que impresiones personales mías…
Das la imagen de una mujer que ha sido feliz desde los dieciocho años, sin fisuras, recovecos ni complicaciones, con la serenidad de una esfera de agua. ¿Es esa esfera una gota pendiente de un hilo de seda, como en una telaraña? ¿O es más bien como un planeta oceánico (como Saturno)?
Quiero decir: ¿Ha sido el capricho de la fortuna, que ha decidido siempre acariciarte, o se trata de una gravitación interior, que ha sido puesta en tu alma y vuelve hermoso a tu entorno (sea éste como sea para los otros)? ¿Tú qué dirías? Mi pregunta es humanamente interesada, pues, como tantos otros, he vivido en una permanente crispación por no saber dar la talla ante todo el mundo, o por sentir que algunos no me daban lo que yo creía merecer. Y ese estado habitual sólo intermitentemente se veía interrumpido por ventanas abiertas a otro mundo, el de la serenidad incondicionada, mundo que yo creía entrever en la vida de los místicos occidentales y budistas y al que me fui acercando con los años, pero un mundo en el que no es fácil habitar a voluntad, ni de forma permanente. Por ello, me provoca enorme curiosidad ver que puede existir alguien con una felicidad redonda, como la de una bodisattva.
… (continuará)
No sé si debo ser yo quien te las de por ese hermoso escrito, o sencillamente aceptar tu agradecimiento…
Feliz. Soy feliz y no sé cuando empecé a serlo. Las "fisuras, recovecos y complicaciones" no son nada más que pérdidas de equilibrio necesarias para incorporar aquello que produce estas turbulencias. La clave está en no perder el centro, diría Oriente.
Hablas de una felicidad redonda, una imagen que me resulta muy querida. La "redondez" está en que es ella, la felicidad, quien te encuentra, la que marca los tiempos y nosotros solo tenemos que escucharla... hasta el final, sin apresuramientos. Confiando. La voluntad le pone un miriñaque que no le sienta bien.
… (continuará)

viernes, 1 de marzo de 2024

CONVERSACIONES CON ANTONIO G. OLIVARES - (2)

 
 
 
 
 
 
Una presentación casi fugaz a mediados del 2001 y unos meses más tarde parecía que siempre hubiésemos conversado.
Enero 2002
Antonio García Olivares (3)
…Por ello, me provoca enorme curiosidad ver que puede existir alguien con una felicidad redonda, como la de una bodisattva…
Creo notar cierto aire de serenidad oriental en tu libro. La palabra "silencio", por ejemplo, aparece con gran frecuencia, como en los poetas taoístas y zen de la China clásica. Por otra parte, tu ego aparece "fundido" con el de la otra persona en muchas poesías ("El oído", "El abrazo", "La experiencia", "El paso básico", "Los ochos con desplazamiento", etc.), como en los estados de contemplación meditativa. Y en muchas de tus poesías cierta fluctuación, que ocurre también en esos estados, entre la perspectiva de tu propio ego individual y las cosas tal como se ven desde el punto de vista humano en general ("La espera", "La distracción", etc.) y una invitación a la presencia plena en la eternidad del presente (compartido) que también es muy oriental ("La sacada alta", "Freno al tres", "Los ochos hacia atrás", "La contra-barrida").
"Ser bueno, es ser" es por otra parte una evidencia que surge de la meditación, y que se llama "visión de la bondad fundamental", de la que deriva la "compasión" budista. Y ese avaricioso presente que tú creas siendo con Darío, es una forma particular del ser-sin-ego que buscan los estados meditativos. De ahí, yo creo, que tu libro sea de interés universal, y no sólo una experiencia particular que sólo alguien como la autora ha tenido la suerte de recibir de la fortuna y que no es extrapolable.
… (continuará)
La voluntad le pone un miriñaque que no le sienta bien.
Te invito a pasear por ese aforismo que Darío escribió: "Ser bueno es ser". Vamos y leemos "Es bueno ser" (Recuerda lo que dicen que dijo dios cuando creo el mundo …"y vio que era bueno"). Esa es la única obligación que tiene el ser humano: ser él mismo. La conciencia de ser (retorno) está en manos del destino.
Sigo leyendo y encuentro que a ti también te interesa el autismo. Hay una obra preciosa de Bruno Bettelheim sobre este tema..
… (continuará)

jueves, 29 de febrero de 2024

CONVERSACIONES CON ANTONIO G. OLIVARES - (1)

 
 
 
Antonio leyó mi libro. Una presentación casi fugaz a mediados del 2001 y unos meses más tarde parecía que siempre hubiesemos conversado.
Enero 2002
Antonio García Olivares
Hola María, tu libro me ha parecido precioso.
Tu poesía es muy pura, me recuerda a Juan Ramón Jiménez. Él se esforzaba en que su expresión fuese sencilla y pura, casi minimalista, pero leyéndote, da la impresión de que a tí te saliera así sin esforzarte, porque la imagen te ha venido y la has escrito, simplemente. Ezra Pound y su escuela (los "imagists"), creo que abogaron por algo parecido: no escribir nada que no surgiera de una imagen simple pero poderosísima, que se apoderaba del autor, y que no precisaba de muchas palabras para expresarse, sino a veces de una sóla. Una de mis poesías favoritas es de esta escuela (recito de memoria, igual hay algún error. Las traducciones son además arriesgadas, pero fíjate que imágenes):
DÓRICA
Sé en mí
como el temple eterno del viento áspero
y no fugaz como son las cosas,
risa de las flores.
Sosténme
en la terca soledad del umbrío rift
y entre sus aguas turbias.
Quieran los dioses
hablar dulcemente de nosotros
en los días del futuro
y que el silencio del horco te acompañe.
No estoy seguro de la exactitud de la última estrofa (pudiera tratarse de algo más acompañador que el silencio: ¿el susurro?) pero no recuerdo bien.
Creo que tienes algo de Juan Ramón y algo de imagista, aunque más cercano al primero, porque tu poesía es más sensitiva y sensual (como Juan Ramon) y no tan intelectual como los imagistas, aunque sí es bastante simbólica a veces, como ellos. Aunque esto no son mas que impresiones personales mías.
… (continuará)
Su carta me emocionó
Recibo tu carta emocionada. Hay un precioso aforismo de Henri Montherlant que dice: "Se puede experimentar tanta alegría al proporcionar placer a alguien, que se sienten ganas de darle las gracias". No sé si debo ser yo quien te las de por ese hermoso escrito, o sencillamente aceptar tu agradecimiento.
… (continuará)

martes, 19 de septiembre de 2023

ANTONIO GARCÍA-OLIVARES R.


(Fotografía Manuel Muñoz Farriols)
LOS ORÍGENES SOCIALES DEL TANGO

Antonio García-Olivares R.

CSIC

Me parece imprescindible, en un lugar como la Escuela de Estudios Sociales, el comentar, aunque sea brevemente, algo sobre el origen histórico y social de esta música y esta danza que es el tango.

La danza. 

Desde el punto de vista del baile, el tango es lo que se llama una danza enlazada, esto es, una danza que se baila sin romper nunca el enlace con la pareja, enlace que en el caso del tango toma la forma de un abrzo muy característico. Sin embargo, el tango se diferencia de otras danzas enlazadas existentes, como aquellas que se conocen con el nombre de bailes de salón, en varias cosas importantes:           

-Es la danza más libre de todas: A diferencia de los bailes de salón, en los que los movimientos a realizar son conocidos con antelación, la danza del tango es esencialmente improvisada y no coreografiada.           

-La chica no sabe lo que el chico le va a proponer en el momento siguiente, de modo que el baile se guía por las señales que él le envía a ella y ella le devuelve. Por tanto, la comunicación en la pareja es un aspecto fundamental. 

-Tiene un número de movimientos o "figuras" mucho más alto que cualquier otro baile enlazado. Esto deriva de esa libertad que tiene respecto de las limitaciones coreográficas, que ha permitido que el tango explore prácticamente todas las posibilidades de movimiento que tiene un cuerpo humano cuando quiere danzar sincronizadamente junto con otro. En este sentido, podemos decir que el tango constituye la culminación de los bailes enlazados, al menos por el momento. 

-Por este motivo, tiene unas posibilidades expresivas enormes, que permite que, mientras baila, cada uno interprete la música, exprese sus propios sentimientos o incluso su carácter, de una manera muy personal. De manera que cuando dos parejas distintas bailan el mismo tango, no se parece en nada lo que hacen unos y otros. 

-Algunos prefieren un estilo caminado y lento, con muchas paradas; otros, un estilo más pivotado y parecido a la danza contemporánea; a otros les va la exhibición y eligen las figuras más espectaculares. Uno se puede dedicar a bailar para su pareja, mientras que otro baila más para el público, etc. Hay muchas posibilidades. Se podría decir que tantas como temperamentos. 

-Además, la manera que uno tiene de interpretar un tango concreto no tiene porque ser siempre igual, sino que varía según el estado de ánimo del momento, por lo que uno nunca baila de la misma manera un mismo tango.  

Las letras de los tangos. 

Desde el punto de vista de las letras, los tangos que son cantados constituyen una auténtica filosofía para la vida. Son letras enormemente vigorosas y a la vez muy poéticas, donde encontramos un auténtico tesoro de:

            -recuerdos,
            -vivencias, 
            -reflexiones valiosas sobre la vida,
            -actitudes a tomar ante ella y
            -también consejos para los temperamentos más diversos sobre cómo  tomarse la vida.

Al que no les ha prestado atención nunca, le sorprende ver la riqueza filosófica que tienen las letras. A aquellos que no tengan paciencia para leer libros de filosofía, yo les recomendaría que se leyesen las letras de los tangos, porque puede ser una alternativa prácticamente equivalente.

¿De qué nos hablan estas letras?

Hay que tener en cuenta que los tangos proceden de grupos humanos puestos muchos de ellos en situación casi de supervivencia física, (en las orillas del Río de la Plata). Por ello nos hablan sobre todo de la dureza de la vida y de cómo hacerle frente (a esa dureza).

Y eso es lo que hace universal al tango, porque el sufrimiento, la soledad, la impotencia o el tedio, no son problemas sólo de emigrantes, sino fenómenos universales en la civilización moderna: “El  embalurde del cuchifai (Lunfardo), o sea la confusión del pobre diablo, es lo mismo que el hombre de la calle siente cada dos por tres en el mundo moderno y lo mismo que han analizado filósofos como Scopenhauer, Nietzsche y Heidegger, en densos libros.

Además, en las letras, los contenidos son proclamados de una forma extremadamente condensada y desgarrada, que le es muy peculiar. Decía Gómez de la Serna, un gran investigador del tango:“(Lo  que caracteriza al tango es) esa subyugante brevedad de las letras ... ese estilo telegráfico para decir cosas al corazón ... (esa) fugacidad para ser más verdaderas.”

Muhas letras tienen efectivamente una enorme fuerza.

Una Breve Historia.

Entrando ya en los orígenes históricos y sociales, es importante decir que el tango es uno de esos productos sorprendentes que surge a veces cuando se encuentran en un mismo lugar grupos sociales procedentes de distintos países y culturas y se fertilizan mutuamente.

Ahora que está de moda entre alguna gente ver sólo los aspectos negativos que tiene la inmigración, habría que decir que ni el soul, ni el jazz, ni el rock, ni el flamenco, ni la samba, ni el tango, habrían existido sin esa fertilización entre culturas distintas. Gente distinta que se encontraron en un mismo sitio porque fueron llevados a la fuerza o porque vinieron llevados por la necesidad o por distintos motivos.

Por poner el ejemplo del tango:
            -sus figuras más espectaculares vienen del candombé de los esclavos africanos en los carnavales;
            -su melodía y su compás viene de las habaneras que cantaban los marineros negros que venían de Cuba;
            -la forma enlazada de bailar viene de los bailes de salón llevados a América por los emigrantes europeos;
            -los movimientos pivotados, de la danza clásica europea;
            -y las letras, de la experiencia vital de esa mezcla de gauchos, negros y europeos y sus descendientes, que tuvieron que sobrevivir como pudieron en los arrabales de Buenos Aires durante décadas.

Por consiguiente, se trata de un auténtico fenómeno de fusión intercultural, hijo de la inmigración.

Para entender cómo se formó esa enorme masa de emigrantes distintos en el Rio de la Plata, hay que tener en cuenta que a finales del XIX Argentina estaba situada entre los diez países económicamente más prometedores del mundo, y compartía con EEUU el liderazgo como país receptor de inmigrantes. Muchos de estos inmigrantes llegaban  con  la esperanza de hacerse ricos en América, para volver a continuación "indianos" a sus pueblos de origen.

La inmigración fue fomentada inicialmente por los primeros gobiernos liberales, y fue efectivamente masiva: tanto que la población de Buenos Aires pasó de un 9% de extranjeros en 1857 a más del 50% en 1887. Sobre un total de 33.804 casas, existían 2.835 conventillos, antiguos caserones coloniales en los que se alojaba el 28% de la población. Esas casas aparecen en muchos tangos. En ellas los inmigrantes convivieron con ex-esclavos negros y con los compadres, generalmente ex-soldados y gauchos pobres llegados a la ciudad en busca de trabajo.

Gran parte de las ambiciones de esta mezcla de gentes se fueron viendo paulatinamente frustradas en las décadas siguientes, pues mientras EEUU continuaba su ascenso económico, Argentina en cambio no despegaba nunca. No sólo no se hacían ricos, sino que algunos vivían peor que en sus pueblos de origen. De ahí ese aire decepcionado y nostálgico que tienen muchos tangos.

¿Donde está la clave de ese enorme contraste que hubo entre la evolución socio-económica de Argentina y la que tuvo lugar en EEUU?.

Muchos autores hablan del latifundismo. Las promesas iniciales de repartos de tierra por parte del gobierno nunca se llevaron a la práctica y el latifundismo de Argentina siguió siendo uno de los más extremos del mundo.

El latifundio argentino procedía de la época colonial, pero fue consolidado los años posteriores a la independencia por una imprudente donación de suelos públicos a clientes políticos, y por sistemas legales que pusieron a los trabajadores del campo en situación de dependencia económica permanente del patrón.

"En ese sistema de tenencia no hubo sitio para el crecimiento de una clase media propietaria como la que apareció en los Estados Unidos antes de 1850". A diferencia de EEUU, cuyo capitalismo creó una activa movilidad social, en el sur de América la existencia de una monolítica oligarquía terrateniente, levantó barreras infranqueables al ascenso social."

Otro proceso que cooperó en la misma dirección fue la política librecambista de los terratenientes argentinos, que controlaban en gran parte la política, y a veces la composición, de los gobiernos argentinos. Esa política contrasta con el proteccionismo de EEUU en sus orígenes. Estados Unidos, cuando fue pobre, trató de fomentar la producción industrial  interior mediante el proteccionismo y, ahora que es un país rico, trata de convencer al resto del mundo de que el libre cambio es lo mejor para todos. En cambio, la élite terrateniente argentina del siglo XIX no necesitaba fomentar la industrialización local para enriquecerse como clase social: le bastaba con mantener su librecambismo exportador de carne y cereales hacia el resto del mundo e importar las manufacturas que necesitaba el país. En esto, tomó una actitud análoga a la de los terratenientes de otros muchos sitios: véase el caso secular de Andalucía hasta 1970.

En una situación como la comentada, la pequeña industria no se vió favorecida. De modo que con un sector agrícola y con un sector industrial  incapaces de asimilar a los inmigrantes, se produjo la acumulación en los arrabales de las orillas (del Río de la Plata) de ese grupo social heterogéneo formado por ex-esclavos, emigrantes recienllegados en busca de trabajo, desempleados, trabajadores a tiempo parcial, desclasados y gente relacionada con el negocio de la prostitución, que trataban de aprovecharse de la gran escasez de mujeres.

La desproporción entre hombres y mujeres.

Otro punto importante es que en esta gran oleada de emigrantes que llegaban al Rio de la Plata, había además una gran desproporción entre hombres y mujeres.

Puede parecer extraño, pero es probable que una gran parte de la espectacularidad que caracteriza al tango proceda en el fondo de ese desbalance entre la población de hombres y de mujeres en edad fértil.

En efecto, en 1869 Argentina contaba con 1.700.000 habitantes. Entre esta fecha y 1930, el país ingresó seis millones de extranjeros, de los que el 70% eran hombres, cuyo 70% a su vez estaban entre los 20 y los 40 años de edad. Esto es, casi todos eran hombres en edad fértil.

Muchos de estos hombres se encontraron sin pareja permanente, y se arrimaron al tango para bailar, pero usaron el baile sobre todo como una manera de acercarse a una mujer, aunque fuera paga y con tiempo limitado (como ocurría en las academias, donde se pagaba a veces para bailar con las camareras); a la vez que otros hombres utilizaron la música como una forma de integración a una nueva tierra donde se sentían solos.

El tango pues, como no podía ser menos, sirvió entre otras cosas, como medio de acercamiento a las pocas mujeres disponibles, y como medio de lucimiento competitivo entre los hombres a la hora de llamar la atención de esas mujeres. Esta competición debió de influir probablemente en el gusto masculino por formas de bailar cada vez más espectaculares. 

De hecho, el tango es el baile más expresivo de todos los bailes enlazados y  puede llegar a ser enormemente espectacular, sobre todo si se baila en plan de exhibición.

El tango además, subraya mucho los aspectos de comunicación con la pareja y de expresión de los propios sentimientos y emociones. Aspectos, que quizás esten relacionados también con esa función que cumplía en sus orígenes, de medio de acercamiento hombre-mujer.

Ahora es un baile que está otra vez en ascenso en toda Europa, y fuera de Europa en países como Japón, Canadá, EEUU, y otros, y se le valora sobre todo por su belleza y por las enormes posibilidades expresivas que tiene,  y también como un medio de desarrollo personal y de conocimiento del propio cuerpo.