martes, 12 de junio de 2018

LOS ZAPATOS Y LAS IDEAS





(Fotografía Manuel Muñoz Farriols)


Los zapatos, como las convicciones, tienen que ser fuertes y por ello, flexibles.

Los unos para recorrer cómodamente el “piso” y las otras para compartir el mundo con todos los seres humanos.

Hemos vivido épocas en las que había que ajustar el pié al zapato y de ello se derivaban malformaciones espantosas como aquellos muñones de las chinas o los pensamientos uniformados que a golpe de consigna daban una falsa idea de unidad.

Los pies tienen que sentirse acogidos y nuestras ideas ser tan nuestras que no necesiten invadir otros espacios para desarrollarlas.

Kant decía: “Actúa de manera que lo que tú haces pueda convertirse en ley universal".





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