Mostrando entradas con la etiqueta Amigos que se fueron. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amigos que se fueron. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de febrero de 2026

CARMEN VEGA EN EL 2013

 





                      A Darío


Certera sospecha tenía de tu pecho

que albergabas corazón muy humano,

y para no caer en tópicos ni vulgaridades,

tus pensamientos marcaban diferencias,

que los demás no comprendíamos.

 

Tu filosofía nos parece oscura,

acaso te acercas a esa ciencia,

de manera para nosotros extraña,

de axiomas sin premisas ni silogismos

y te dejamos aislado

porque a tu “hondura” no llegamos.

 

Hombre de libros sabios siempre entre tus manos

has sucumbido al silencio que hemos impuesto en la tertulia aunque tu bullir, siempre zozobrado, buscando la razón

sepa transigir por estar a nuestro lado.

 

Ayer pudo ser un día aciago.

 

Preocupada por tu inoportuna caída

te preguntaba cada poco, con interés por tu estado

y fue tal agradecimiento a este sentir mío

que me dijiste: “buena gente”,

con una caricia en mi brazo.

 

Me emocioné: Dabas aun al daño, gracias,

con la bondad que tiene el hombre sabio.

 

Carmen Vega



sábado, 6 de diciembre de 2025

CARLOS SEBASTIÀN NO SE FUÉ





Querido Carlos. Seguro que esos risueños ojos estarían tan empañados como los míos por ese sorprendente homenaje. Decían que allí estabas y tenían razón. Estabas como un espectador más de ti mismo.

Estabas de acuerdo con quienes decían que habías sido un maestro lleno de ideas que motivaban a los alumnos. Un deportista para poner de ejemplo. Un noble colega en el trabajo. Un maestro Maestro. Un familiar cercano. Un hermano irreemplazable. Un entrañable compañero para Nieves y además padre del ejemplar Carlicos. Resumiendo: un ser humano en el amplio sentido de la palabra.

Estabas de acuerdo con quienes así te habían visto. "Para verme (dirías), ellos, son portadores de esos valores. De otra forma no los reconocerían". Aceptabas los elogios porque fuiste maestro en encontrarlos en todos y cada uno de aquellos que tuvieron la fortuna de estar en tu entorno.

Planteabas un entrañable juego vital. Te acepto lo que antes me aceptaste y en esa reciprocidad nos reconocemos y queremos.

“La lucha por llegar nos hace fuertes”, ese es el camino, decías y Machado asentía contigo: “Se hace camino al andar”. Por eso pusieron tu nombre al campo de fútbol de ese Colegio que fue parte de tu vida. Fue una hermosa manera de sembrar la cosecha que querían recoger. Niños y niñas jugando a ser los mejores para que el fruto fuera hombres y mujeres buenos. Buenos como tú. Todos ganaremos con cada gol que se marque en cualquiera de las dos porterías del Campo de Fútbol Carlos Sebastián. En ese terreno la tristeza tiene la batalla perdida.

En uno de los momentos entrañables el cielo se llenó de globos. Fue una estrategia de los niños y tuya. ¡Allí!, ¡allí! está Carlos, arriba, parecían indicar aquellas estrellas regordetas. Pero sabíamos que te quedaste aquí entre nosotros. Todos te vimos con los ojos del cariño, pero fingimos mirar donde nos indicabas.

¡Querido Carlos!








domingo, 30 de noviembre de 2025

A SANTIAGO MARCO - (SE FUE EN EL 2010)


La tristeza es una nota que solo hay que pulsar si de fondo suena su gemela, la alegría.


Querido Santi… fue/es feliz haberte conocido.






***

miércoles, 30 de abril de 2025

A GELES QUE SE FUE

Jugando con la idea original de
SLOBODAN PESIC y ANNIE GOTTLIEB
EL TEST DEL CUBO

Paisaje Urbano - Zaragoza



Desierto:
Tórrido. Inmenso
Cubo:
Chocita para proteger. Sólido. Que puede con las ventiscas. Depende. Sola, unas. Acompañada, otras.
Escalera:
Cuerda con nudos.
Caballo:
Brioso corcel, con un apuesto caballero.
Tormenta:
Encerrada en el cubo.
Flores:
¿De dónde?
*
Querida Geles, es verdad, ¿de dónde?

Una manera de solucionar los problemas es tener una actitud generosa para no crearlos, pero llegar a esa madurez cuesta una vida.

Ha sido la vuestra una generación difícil, como todas, y los errores estaban dentro del guión. Es cierto que tú solo querías ser feliz y serlo es la principal obligación del ser humano, pero la reducción de encerrarse en uno mismo deja a los demás en la intemperie. Tienen razón los demás cuando se quejan de no haber tenido la Geles que necesitaban. También es cierto que si la hubieran tenido (en la forma que te echaron en falta) hubieran perdido la capacidad de ser responsables de sí mismos.

Siempre te ha parecido que yo hablaba poco. Escuchaba. Te escuchaba lo que no sabías decirme porque había que completarlo con lo que decían los demás. Ellos no podían suspenderte en cariño porque el suyo hacia ti era tan sincero que siempre les subía la nota y te aprobaban. Y eso es lo que tú intentabas decirme, que estabas orgullosa de tus amigos porque lo que tenían era originalmente “su-yo”. Que habían sabido abrirte la puerta con una generosidad que te permitió disfrutar de esa cosecha como si fuera tuya.

Era tan tuya como mía la amistad tejida en esa relación. Ellos apostillarían que siempre es recíproca, como todo lo bueno y ni tú, ni yo, nos atreveremos a llevarles la contraria.

Querida amiga, en esa paz en la que ya lo has visto todo, está incluida la sonrisa que te provocaría leerme en tu paisaje.

Querida Geles…