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martes, 30 de septiembre de 2025

1.- JOVEN ORQUESTA NACIONAL.-13



(Dibujo de Anita Brus)



Enero 2002


Suena la joven Orquesta Nacional.


En la última fila fagotes, trombos y trompetas esperan el momento para subrayar el ascenso conseguido. La percusión interviene reconduciendo la melodía que por un momento parecía querer volar. El latido de un poderoso corazón devuelve la pasión a su cauce y da comienzo otra frase.

Pero yo no estoy fina.

El volumen se me hace insoportable porque algo ha ocurrido. Una de estas primeras notas tropezó en el estribo de mi oído que a su vez golpeó al martillo. Éste explicitó una sonora protesta por considerarse el único con capacidad de golpear, para lo cual derribó a un asustadizo yunque que cayó por el caracol y ya no hubo escalera capaz de rescatarle.
En esas condiciones acústicas no podía unirme a la opinión general que expresaba alegría porque esa joven orquesta hubiese dejado de ser una promesa. Si ellos habían conseguido lo que prometieron, a mí ¿qué me pasaba?

Interpretaron a Ravel en la segunda parte.

No era un buen apoyo (en mi caso) para reflexionar, por muy cerca que estuviera este compositor de los meditativos. Pero no quise dar la nota y aproveche el comienzo de aquel, casi imperceptible, temblor de los palillos para intentar localizar, como un zahorí, el origen de tamaño desajuste.

En tono tranquilo, desarrolló la frase un instrumento de viento

Una de las valiosas aportaciones que hace Matilde Ras al mundo grafológico es incorporar al pensamiento interpretativo el símbolo del aire. (Respiran los óvalos abiertos mostrando confianza en sí mismos).

Yo estaba cerrada

Seguía el concierto. Una vez más, escuchamos ese corto y reiterativo pasaje musical, reforzado, esta vez, por las cuerdas que parecían decirme: "el mal genio aparece como un dique en tu puerta". Y yo, como defensa, me distraía.
La orquesta subía, poco a poco, el tono. La partitura no era tal, sino un mensaje monocorde que no dejaba escapar a nadie de su disciplina. Todos tenían que decir lo mismo aumentando proporcionalmente el volumen.
Cuando los de la percusión se resarcieron, haciéndome oír en unos pocos, pero fortísimos compases, todo lo que no habían hablado hasta entonces, creí no poder contenerme.

Fue un esfuerzo no chillar ¡basta! ¡no puedo más!

Pero ese esfuerzo abrió una puerta. Salió, como alma que lleva el diablo, un no sé qué, y pude escuchar el agradecimiento general a nuestra joven orquesta. Las manos revoloteaban y no sabría decir si el aire fresco que se respiraba salía de aquel palmoteo o de las abiertas sonrisas que manifestaban su aprobación por ese sobresaliente concierto.
Ellos tenían razón.

Desde hoy escucharé a Ravel con otros ojos.

*


How I saw that concert


The young national orchestra sounds.

At the last row bassoons, trombones and trumpets wait for the moment to underline the achieved rise. Percussion takes part taking back the melody that, for a moment, seemed as if it wanted to fly. The beating of a powerful heart gets passion back to normal and begins another phrasing.

But I´m not acute.
Volume is unbearable for me because something´s happened. One of these notes tripped on my ear´s spur that, in turn, hit the hammer, this one asserted a stringent protest for considering itself the only one able to hit, and therefore it knocked down an easily frightened anvil that fell through the cochlea and there wasn´t a ladder able to rescue it any more.
In those acoustic conditions, I couldn´t join the general opinion expressing joy because that young orchestra had stopped being a promise. If they had got what they promised, what happened to me?.
They played Ravel in the second part.
It wasn´t a good support (in my case) to reflect on, even though this composer was close to the interveners. But I didn´t want to give the keynote and took advantage of that nearly imperceptible trembling of the drumsticks to try to locate, like a water diviner, the origin of such an imbalance.
In a quiet tune, a wind instrument developed the phrasing.
One of the valuable Matilde Ras´contributions to graphological world is incorporating the air symbol into the interpretative thought. (The open ovals breath showing self-confidence).
I was closed.
I followed the concert, once more, we listened to that short and reiterative musical passage, reinforced, this time, by string that seemed as if they wanted to tell me: “bad temper appears like a dyke at your door”. And I, as a defence, kept myself entertained.
The orchestra grew louder little by little. The score wasn´t anything of the sort, but a single-stringed message that didn´t let anybody escape from its discipline. Everybody had to say the same, turning volume up proportionally.
When those in the last row made up for it, making me hear in just a little, but absolutely strong time, all they hadn´t told till then, I thought I wasn´t able to restrained myself. It was an effort not to shout: stop! I can´t go on!.
But that effort opened a door. It went out, like a bat out of hell, a certain something, but that let me listen to the general gratitude to our young orchestra, hands fluttered and I couldn´t say if the fresh air I breathed came out of that clapping or of the open smiles that showed its approval to that outstanding concert.
They were right. It´s up to the truth to find its place.

From now on, I´ll listen to Ravel in a different way.
            María.
(Traducción María Rubio)



lunes, 29 de septiembre de 2025

2.- CÓMO VÍ AQUEL CONCIERTO-3

3 febrero 2002


 







Orquesta de Cámara "Virtuosi Pragenses"


Purcell, a través de la viola, recordaba el hogar y suspiraba por la seguridad de lo materno, mientras el resto de instrumentos advertían del peligro que suponía esta vuelta atrás.

Desde las primeras notas supe que este concierto iba a gustarme. El elegante negro de la orquesta subrayaba la variada gama de colores que animaba el patio de butacas.

Es fácil dar el tono, la señal de lo que lleva mucho tiempo ensayándose, pero es un milagro que callen los problemas, el estrés, la angustia al mismo tiempo… y se callaban. La empatía incluye una justa dosis de asombro, adivinada por la excelente disposición a escuchar.

El punto, aunque diga "seguido", anima al aplauso. El maestro de ceremonias ya advirtió que las pausas requieren silencio, una forma de escenificar la reflexión para que el autor se sienta acompañado en su relato musical, pero somos novatos y el silencio se nos hace todavía demasiado íntimo. Con un desconocido hablamos del tiempo. Aquí tosemos, como si afinásemos nosotros también esa añorada quietud de los sentidos.

Al principio hablé de peligro, pero allí todo estaba conjurado. Los aplausos hicieron volver a todos aquellos excelentes músicos que nos envolvieron, una vez más, en ese susurro de la felicidad que es la música.

How I watched that concert.
            Purcell, through life, remembered his home and longed for the confidence of motherly feeling, while the rest of instruments warned about the danger that this backward step meant.
            From the first notes I noticed that I was going to like this concert. The orchestra in elegant black emphasized the varied range of colours that brightened up the stalls.

            It´s easy to play in tune, the sign of what has been rehearsing for a long time; but it´s a miracle to make problems, stress, distress to get quiet at the same time … and they went. Empathy includes a right dose of astonishment, made out by the excellent willingness to listen.
            Although without a new paragraph, the stop encourages to applause. The master of ceremonies had warned the rest requests silence, a way of reproducing the reflection for the author to feel accompanied along his musical story, but we´re just beginners and the silence is still for us too innermost. We talk about weather with a stranger. Here, we cough as if we tuned that fine calm of senses as well.

            In the beginning I talked about danger, but there it all was warded off. Applause made all those excellent musicians, who covered us, once more, in that whisper of happiness music is, to come.
(Traducción María Rubio)





































jueves, 25 de septiembre de 2025

3- UNA ORQUESTA NOVATA



Un paseo por el Ebro - Zaragoza




La percusión se impuso con un protagonismo que no le correspondía.

Debido a la descarada rotundidad con la que intervenían platillos, bombos y castañuelas, los demás instrumentos parecían avergonzados.

Los violines se vieron afectados por este ambiente y bajaron el tono. El saxo entró desafinando. Las cuerdas pasaron el testigo al piano que también falló. Su ejecutante pulsaba las teclas con una vanidad a la que no estaban acostumbradas y la música salía envuelta en un rumor desagradable.

Por fin el oboe. 

Fue una intervención pequeña, pero suficiente para animar. ¡Así, así! decían con su silencio los animosos espectadores intentando profundizar con él en la partitura. 

Pero quien dirigía no era el público, sino aquel señor situado en dirección contraria a la orquesta y en su batuta faltaba la altura que da la pasión.

Faltaba y la encontramos en el patio de butacas.

Aplaudimos a todos aquellos jóvenes (director incluido), por haberlo intentado. No estaban obligados a más. Sustituyeron a quien falló y agradecimos que no nos dejasen sin concierto.

Hicieron un bis.



***

martes, 23 de septiembre de 2025

4.- CONCIERTO EN SÍ



Concierto en sí sostenido (y contenido).

Suena la trompeta y a pié, descubre un terreno sin explorar. Se diría que dice:

"Cada día trae su afán".

El piano acepta ese reto y eleva la realidad hasta el punto más alto.
Para evitar cualquier abduccionismo, todos deberemos formar parte de la orquesta y darle así la réplica.

Como Emerson, diremos:
"Cada día, es el mejor del año".

El violín susurra, cuenta, provoca, recorre todo el espacio dibujado por el piano y la trompeta.
Se le oye cantar

"Cada día trae su cariño, también para ti"





***