sábado, 29 de junio de 2013

Paisajes

La Playa
Una excusa para reflexionar


“Una playa grande, solitaria. No se ve el horizonte. Una silla. Al final una escalera.”


Canarias


Cada cual trae su espacio.

El tiempo es la batuta que armoniza la banda sonora del destino.
Sentarse, sentirse, acomodarse en uno mismo, es el mejor espectáculo que podemos contemplar.

¿Hay un final?

El final es únicamente un eslabón más que engarza los balbuceos del principio
y ese cierre de ciclo nos da la clave para entender a qué se debían unos malentendidos que sólo lo han sido porque faltaba ese último ingrediente dinamizador de nuestro nombre.

Es "una serpiente que se muerde la cola" y nos dice que la divinidad, "la felicidad", es un círculo cuyo centro está en todas partes.

Esto es lo que veo desde esa solitaria silla que parece colocada por algún amigo que quisiera ver amanecer.

Ha sido un placer.








miércoles, 26 de junio de 2013

Conversaciones con Antonio en el 2006

(Fotografía de PIlar Alcolea)





No perder el centro, dice Oriente. El problema es cómo hacemos ese viaje sin perder el equilibrio.

Ligeros de equipaje, dice Machado. ¿Pero de qué podemos prescindir? ¿Qué debemos dar porque ya lo tenemos incorporado en nuestra madurez?

Conócete a ti mismo, dicen los sabios griegos no cómo un consejo, sino como la certeza de que no hay otra forma de conocer a los demás. Pero ¿cómo exigimos a los demás que nos devuelvan nuestra proyección sin la interferencia de la suya?

Conseguir relajarnos, dejar la mente en blanco, no complicar lo que está bien con la angustia que nos produce no saber por qué estamos mal,  es ir más allá, transcender. Pero ¿cómo lo hicimos?

He perdido oportunidades, pero yo estoy toda conmigo.



lunes, 24 de junio de 2013

Ángela López y El Tango con Darío



ACERCA DE "EL TANGO CON DARIO"

"El Tango me recordó que antes había danzado con la Palabra" (Darío)





Es un libro que habla del tango, ¿o, hay algo más?. Pero no encuentro en él citas históricas, ni detalladas descripciones, ni teorías sobre la danza.

Es un libro de poemas -breves en su mayoría-, sencillos en apariencia. Intuyo que me estoy perdiendo algo. Quito mis gafas de ver, razonar, y el enfoque cambia. Centro mi mirada; la distorsiono cual espejo de feria y entonces lo veo más claro. Siento, me dejo llevar, hacia no sé dónde. Inicio este viaje interior y María es la guía. Ella nos muestra el paisaje del tango. Nos atrae, nos seduce para que nos abandonemos a nuestras sensaciones.

Comienzo la lectura, el sonido de un viejo tango de Gardel parece acompañarme. Empieza con su historia, que podría ser la historia de cualquiera de nosotros, sin apenas esbozarla, nos provoca, nos invita. El juego se llama tango.

TANGO: "PRESTARLE ROSTRO AL SILENCIO". Su rostro es el rostro que cada uno deseamos. Empieza sin más dilaciones nuestro recorrido, un fluir, una búsqueda personal donde inexorablemente aparece el compañero. Una invitación a reconocerle y a fundirse con él en un cóctel magistral; Música, Letras, Formas…
Dibujos cambiantes cual caleidoscopio.
Sensaciones que provocan sentimientos y sentimientos que crean sensaciones.

DEL ENCUENTRO A LA PASIÓN, DEL DESENCUENTRO A LA NOSTALGIA.

Recorremos esa montaña rusa, con calma.

NOS FUNDIMOS EN EL ABRAZO, SENTIMOS LA PENA DE LA AUSENCIA.
El dolor de ese anhelo no realizado.

No sé bailar tango, pero me dejo llevar y LA EMOCIÓN que todo lo impregna me regala EXPERIENCIA.

Empiezo con "el paso básico", voy dibujando "el ocho", saboreo "la calesita", me lanzo a "la barrida" y arriesgo en "los ganchos".
Casi sin sentirlo, la melodía y el libro llegan a su termino: EL DESTINO
Cada uno que lo disfrute como pueda.

Y el final: SILENCIO.





viernes, 7 de junio de 2013

Fernando García Selgas







Voy a las manifestaciones que se convocan para protestar por los recortes.

Firmé la carta pidiendo un referéndum.

Leí el excelente artículo de Fernando García Selgas publicado en El País el pasado 23 octubre 2012.

¡Por favor, Alfredo Pérez Rubalcaba! pídeme que arrime el hombro.

Explícame qué errores cometisteis en el gobierno.

Reconocerlos y asumirlos es sembrar credibilidad.

Aunque la cosecha tarde un poco: ¡Ahí estaré!





martes, 4 de junio de 2013

Fragmento - Situaciones mal-tratadas



“Cuando algo se mide únicamente con respecto a sí mismo, no es tanto una doctrina como una declaración de carácter sobrenatural”
(Nota copiada de un libro que no recuerdo)




Tú has venido a explicar y yo a entender, y no te entiendo.

Ya no me hace feliz lo que veo en ti.

Yo entendía que podría prescindir de los demás, de sus puntos de vista, de sus necesidades, de sus pequeños o grandes mundos, porque en ti ya estaban recogidos, pero veo que no es así porque prescindes de ellos. Te irritan, incluso les dejas sin destino.

Yo soy una de ellos. Mi mundo es pequeño, me equivoco, necesito expresar mis puntos de vista y para ello me es imprescindible el de los demás, no como resorte para negarlo, sino como algo que incorporar después de cocinarlo con mis ingredientes.




***

lunes, 3 de junio de 2013

Conversaciones con David L. Cardiel







Hay un hermoso tango de Homero Manzi que expresa esa paradoja.

Fui como una lluvia de cenizas y fatigas
en las horas resignadas de tu vida...
Gota de vinagre derramada,
fatalmente derramada, sobre todas tus heridas.
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve
rosa marchitada por la nube que no llueve.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.

¡Vete...!
¿No comprendes que te estás matando?
¿No comprendes que te estoy llamando?
¡Vete...!
No me beses que te estoy llorando
¡Y quisiera no llorarte más!
¿No ves?,
es mejor que mi dolor
quede tirado con tu amor
librado de mi amor final
¡Vete!,
¿No comprendes que te estoy salvando?
¿No comprendes que te estoy amando?
¡No me sigas, ni me llames, ni me beses
ni me llores, ni me quieras más!

Trasmites bien ese dolor. La soledad de ese viaje que inevitablemente uno tiene que realizar solo. Es la única manera de llegar al destino correcto. El propio corazón.

Un abrazo
María

sábado, 1 de junio de 2013

Calendario-Junio


Conversaciones con Nieve Andrea





Cuando descubrí el autismo, me llamó la atención que quien lo era, parecía una persona “normal”. No había signos externos que advirtieran de esa diferencia como ocurre, por ejemplo, con en el síndrome de Down.

Esta reacción no deja de ser un prejuicio. Uno de tantos con los que intentamos protegernos (de nuestra ignorancia).

Autismo, Down  o cualquier otra diferencia, son “estados” a los que deberíamos intentar llegar rompiendo las fronteras del miedo. Descubrir lo que se oculta bajo ese disfraz nos completaría las claves necesarias para entrar en la conciencia colectiva.

Cada uno tiene un recorrido distinto porque está situado en las coordenadas requeridas para que todo esté en su sitio.

A una persona que le falten los brazos no le puedes exigir que “coja la taza de café con elegancia”, pero puede ser un elegante ser humano.

A quien no sabe leer estaría mal que le obligases a aceptar las condiciones escritas en un documento. Pero esa laguna en su desarrollo, no significa que no tenga claras las ideas.

Ser ciego no supone que no pueda leer. Perfectamente a través del tacto.

Ser mudo no impide transmitir emociones.

La falta de capacidad para ponernos en el lugar de los otros es también una incapacidad natural y mucho más peligrosa.

Cada uno llegamos a este mundo con lo que caracteriza nuestro personaje. El conflicto empieza cuando a la ignorancia la dispara el miedo. A partir de ahí la historia es demoledora. Pero volvamos al comienzo.

El autismo se debería contemplar desde dos polos opuestos.

Uno de ellos como lupa para entender (además del comportamiento personal de quien lo es), las reacciones socialmente aceptadas y que son similares a las que diagnosticamos como enfermedad.

El otro contemplando con el cristal de la inocencia el paisaje humano del autista que tenemos delante (o cualquiera que sea diferente y al que ocultan los prejuicios).

Por esa ceguera podemos perder unos valores que tardaremos mucho tiempo en recuperar.

Menos mal que Kronos tiene paciencia búdica.