miércoles, 29 de marzo de 2017

9.- CARTA SOBRE UN CLON





Le preguntas si tiene un clon y entiendo que algo te gusta de ella. Es cierto que es una persona interesante, pero me gustaría detenerme en tu visión. 

Para que sea bueno ese elogio hay que dar un paso más. Sin moverte de tu centro tienes que girar 90 grados y descubrir desde qué valores has reflejado los suyos. Seguramente podrás comprobar que ella ha sido tu espejo y cuando conseguimos conocernos somos invencibles. 

El amor es un pasillo y ese tránsito hay que realizarlo como lo hizo Ulises, sin escuchar las puertas que se abren para conducirnos a los instintos básicos que simplifican la complejidad del recorrido. Son peligrosos porque nos encierran en el ayer con la promesa de que habrá un mañana y el presente es la única realidad que puede equilibrar a Kronos. 

El amor es algo más que una fuerte atracción y por esa confusión ocurren dolorosos desencuentros. 

Cuando el Amor desemboca en la Amistad es entonces cuando todo se ilumina. 

Si consiguieras verte, ella te diría: “Querido amigo, emociona contemplar lo buena persona que eres”.



LETTERS ABOUT A CLONE 

            You ask her if she has a clone and I understand that there´s something you like about her. It´s true she´s an interesting person, but I´d like to stop in your sight.
            For that praise to be good, you have to take a step further. Without moving from your centre,  you have to turn 90 degrees and find out what values you have reflected hers from. Surely, you´ll be able to check she´s been your mirror and when we get to know ourselves we´re invincible.
            Love is a corridor and that transit must be done like Ulises did, without listening to the doors that are opened to guide us to the basic instinct that simplify the complexity of the route. It´s dangerous because they lock us up in yesterday with the promise there will be a tomorrow, and the present is the only reality that can balance Kronos.
            Love is something more than a strong attraction and, because of that confusion, painful mix-ups occur.
            When Love ends in Friendship is when everything lights up.

            If you achieved to see yourself, she would tell you: “Dear friend, it´s moving looking at so a good person you are”.

 

miércoles, 22 de marzo de 2017

8.- ATLAS y HÉRCULES


Zaragoza, abril 2005



Hércules inició la que era su undécima empresa. Fue a buscar las manzanas de oro de las Hespérides para lo que Atlas tuvo que ayudarle. Durmió al dragón que custodiaba el fruto y levantó el mundo sobre sus espaldas mientras Atlas recogía las manzanas ocultas por el firmamento para dárselas a Hércules.

           
Leo este relato en una de tantas páginas dedicadas a la mitología griega:

“Después de que Hércules se llevara los bueyes, que eran custodiados noche y día por un perro de siete cabezas, inició el que era su undécimo trabajo. Fue a buscar las manzanas de oro de las Hespérides para lo que Atlas, padre o tío de éstas según las diferentes versiones, tuvo que ayudarle. Hércules consiguió adormecer al dragón protector que velaba por las frutas y que nunca dormía; una vez logrado esto, levantó el mundo bajo sus espaldas mientras Atlas recogía las manzanas de debajo de éste. Sin embargo, Hércules observó extrañado como Atlas no mostraba la más mínima intención de ocupar de nuevo su lugar, lo que preocupó a nuestro héroe. Entonces, Hércules le dijo a Atlas que cogiese un momento el firmamento mientras se acomodaba una almohada. Al hacer eso, Atlas soltó las manzanas y Hércules las cogió y desapareció de allí haciendo fracasar los intentos del gigante de desquitarse de su pesada obligación”.



Te contaré cómo lo veo yo:

            A Hércules le encomendaron recoger las manzanas de las Hespérides.

Para conseguirlas necesitaba la ayuda de Atlas. Cada uno pondría lo suyo y los beneficios estarían ya incluidos en la propia acción.  Todo se desarrolló perfectamente y se consiguió el objetivo, pero algo me llamó la atención.

            En la parte final, la más delicada, en el paso de transferir su carga a Hércules, Atlas miró hacia abajo y descubrió las manzanas… y a él. Por primera vez se vió sin peso y con un tesoro en sus manos. En sus manos el oro. En sus manos su imagen. Esa redondez pesada que le mantenía humillado, ocultaba otro aspecto del que ahora era dueño absoluto… aunque solo fuera por un instante. ¿Cómo no entender aquella resistencia a ocupar su lugar?..
  
            Por su parte, Hércules encontró una carga mucho mas liviana en sostener el peso del firmamento y agradeció a Atlas ese minuto de descanso. Pero no tardó en sentirse obligado por responsabilidad a tomar de nuevo el peso de su conciencia.

            Dar este paso resultará complejo:

            Hércules tenía que dejar el mundo en manos de Atlas e incorporar a este traspaso todo un “mundo” de agradecimientos. Le regaló su pértiga. Esa lanzadera con la que pudo alcanzar el fruto de la conciencia.

            Atlas la tomó y rodeó con ella la esfera terrestre fundiéndose en un abrazo. En ese momento se consumó la separación de cielo y tierra. Semejante belleza le hizo contemplar su labor con orgullo y a través del horizonte recordó a Hércules. ¡Siempre serían amigos!

            ¡Qué espectáculo el rostro de Atlas conmovido con su imagen! ¡Qué inocencia la de Hércules contemplando ese espectáculo!

            Mira conmigo ese hombre sentado en el centro del horizonte, en el centro de esa línea que podría ser el balancín de un funámbulo buscando el punto de equilibrio desde donde contemplar su verdadera historia para contársela a los dioses.
            Sabrás que los dioses, en este mundo, solo susurran. Cuando quieren hablar de tú a tú con el hombre nos llevan con ellos. Nuestras vidas les interesan tan profundamente que quieren, una y otra vez, escucharnos. Por eso, cada uno de nosotros, repite, una y otra vez su personaje en la obra humana por el placer de hacerles un resumen en clave de eternidad.

            Todo ser humano lleva en su carcaj ese minuto eterno desde donde puede descubrir quien es el autor de cuanto se ha escrito.

            Los dioses siempre tienen la última palabra:
“ Y colorín, colorado, esta historia no ha acabado”




ATLAS AND HERCULES

            Hercules started what was his eleventh entreprise. He went looking  for the Hesperides´ golden apples for which Atlas had to help him. He slept the dragon that guarded the fruit and lifted the world up on his back while Atlas collected the apples, hidden by the firmament, to give them to Hercules.

            I read this story in one of so many pages dedicated to greek mythology.

“After Hercules took the oxen that were guarded night and day by a sevenheaded dog started what was his eleventh work. He went looking for the Hesperides´golden apples, for which Atlas, father or uncle of theirs, depending on the different versions, had to help him. Hercules managed to lull the protective dragon that guarded the fruit and never slept. Once this was achieved, he lifted the world up on his back while Atlas picked the apples under him. However, Hercules observed surprised how Atlas didn´t show the slightest intention of accupying his place again, what worried our hero. Then, Hercules told Atlas to take the firmament jus for a moment while he adapted a pillow on his back, Doing that, Atlas released the apples and Hercules caught them and disappeared from there making the giant´s attempts fail to make up for his heavy duty”.

            I´ll tell you how I see it:
            Hercules was entrusted to pick the Hesperides´apples up.

To get them he needed Atlas´help. Each one would work in equal shares and the benefit would be included in the same action. Everything developed perfectly and the goal was achieved, but something attracted my attention.

In the final part, the most delicate, when transferring his load to Hercules, Atlas looked down and discovered the apples… and himself. For the first time he saw himself without a load and with a treasure in his hands. Gold in his hands. His own image in his hands. That heavy roundness that kept him humiliated, hid another aspect of which now he was the absolute owner… although just for a moment. How not to understand that resistance to occupy his place?.

For his part, Hercules found a much lighter load in holding the weight of the firmament and thanked Atlas that break minute. But he wasn´t late in feeling obligued for responsibility to load the weight of his conscience.

             Taking this step will turn out complicated:

Hercules had to leave control on Atlas´hands and incorporate to this transfer a whole world of gratitude. He gave him his pole as a gift. That shuttle which he could reach the conscience fruit with.
            Atlas took it and surrounded all the Earthsphere with it, melting into each other´s arms. In that moment the division between Heaven and Earth completed. Such beauty made him gaze at his work with pride and, through the horizon, he remembered Hercules. They would be friends forever!.

            What a show Atlas´face touched with his own image!. What innocence the one of Hercules´gazing that show!.
Look with me at that man, sitting in the centre of the horizon, in the centre of that line that could be a funambulist´s balancing pole looking for a balance point where glaze his true story from, to tell it to the Gods.

             You´ll know that the Gods, in this world, just whisper. When they want to talk to us directly, they take us with them. Our lives interest them so deeply that they want, each and every time, to listen to us. That´s why each one of us repeat, time after time, his character in the human play for the pleasure of making them a summary in eternity clef.
            Every human being carries inside his quiver that eternal minute where he can find out who the author of everything written is from.

Gods always have the last word: and “that´s all there is and there is something more”.

(Traducción: María Rubio)

 

miércoles, 15 de marzo de 2017

7.- LA MEMORIA



 

La Memoria

Allí estaba, sentado en dirección a la puerta. Por eso pude verlo bien cuando subí al autobús.
Al otro lado, en dirección contraria, ocupe un asiento y seguí con detalle todos sus movimientos. Iba hablando solo, con aquella forma peculiar de ensimismamiento que usan los que no tienen interlocutor.
De repente, cambió el tono monocorde por un recuerdo, al parecer, doloroso: “Te escribí varias cartas”… (se decía). “…siempre me las devolviste”… (se apenaba), y tras esa lucidez volvía al estado anterior, como si esta secuencia (repetida varias veces) fuera la partitura de su vida.
El vehículo paró y subieron varias personas. En la rapidez que requieren estas maniobras una chica tropezó con el pie de nuestro juglar. Ella le pidió inmediatamente perdón, pero aquel hombre no aceptó sus excusas. “Hay que mirar bien donde se pisa” dijo en tono quejumbroso, “no basta con pedir perdón…” La causante de este “atropello” quería hacerle entender que el pisotón no había sido intencionado, pero todas las explicaciones fueron inútiles. Su recriminación consiguió angustiar a la mujer y le hice un gesto para rebajar su sentimiento de culpa: “no se lo tenga en cuenta, no está bien”. Ella asintió y él siguió empeñado en su queja.
Durante todo el día me acompañó esa escena. ¿Qué dirían aquellas cartas? ¿A quién iban dirigidas? ¿Acaso imploraban un perdón? No tenía datos y eso impedía construir cualquier guión, pero era una buena excusa para recordar que solo puede perdonar quien lo ha hecho consigo mismo.

Recordé a mi padre. El destino, sin sentido aparente, le rompió la memoria y la información quedó tan huérfana como aquel ser humano solo en el autobús o mi madre durante tantos años.

Solo se me ocurrió decir, “tranquilos, yo me acuerdo por los tres”.

***
 
(Traducción María Rubio)

 

viernes, 10 de marzo de 2017

EL ANCIANO DE ANERO (Cantabria)




Darío me contó muchas veces la historia del "anciano de Anero", un hombre feliz que, en una acogedora paz, vivía sus días sentado al sol.

Tan solo una idea le inquietaba: la muerte.

Los dioses le regalaron suspender esa cita hasta que él quisiera y al día siguiente se suicidó en generosa reciprocidad.

Entendí perfectamente su reacción.

No quiso hurtar lo único que la divinidad mendiga del ser humano: Nos pide ocupar por un instante nuestro lugar. Ese centro del hombre "sentado al sol" para escuchar en directo la historia de cada uno de nosotros.

Guardarles el sitio a los dioses, es un instante divino que todos, sin excepción, tenemos reservado.



.../...

miércoles, 8 de marzo de 2017

6.- ELLA

Lunes, 23 de mayo 2011

Cayó golpeándose la nariz en las escaleras y acabó en el suelo. Le ayudamos a levantarse. Sangraba mucho y llamamos al 112.

A varias personas se les vio la intención de prestar ayuda, pero poco se podía hacer ante la próxima llegada de los servicios médicos y se fueron.

Mientras Eugenio estaba pendiente del servicio de urgencia, ella se quedó y entre las dos conseguimos que mantuviese la cabeza levantada. Poco a poco la hemorragia se detuvo. Descubrió sus pantalones manchados de sangre y escenificó un evidente gesto de fastidio: “Vaya, lo único que los demás veían limpio…”

Conseguimos sentarle. Habló con él con frases cortas y un tono cercano. Lo primero que hizo fue preguntarle cómo se llamaba y en todo momento se le dirigió por su nombre: Jesús. Le tocó la nariz de manera distinta a las circunstancias que le habían empujado al suelo. Se acercó a él, para saber quién era y le prestó una ayuda que se merecía porque seguramente no se merecía lo que le pasaba.

Enseguida llegaron dos policías y la ambulancia. Se aconsejó el ingreso. Su nariz estaba rota.

Un policía nos preguntó cómo se produjo la lesión. Si hubo alguna pelea. Respondimos que no. Lo que le hizo caer fue un tropiezo con el alcohol. Estaba muy bebido. La bronca debía ser interior.

Antes de que se lo llevaran, como pudo, nos dio las gracias a Eugenio y a mí. Ella se había ido. Tenía prisa y se marchó porque ya estaba todo controlado.

Teníais que haber visto la escena. Al principio estaba tan borracho que era imposible que sus piernas se enderezasen. Sentado, después de pronunciar su nombre a requerimiento de esta bondadosa mujer, fue serenándose poco a poco.

Fue toda una historia en secuencias cortas. Atendiendo su nariz para que dejase de sangrar. Lamentando ser un “gilipollas”. Acusando una incipiente alegría porque alguien se estuviera interesado por él. Encontrando la serenidad perdida al decir quien era. “Me llamo Jesús y …”.

La lotería tiene dos caras. Una absurda en la que aceptamos que “uno” se lleve lo que “pierden” todos.

Otra vital. Quien nace con el premio puesto debe saber que tiene que devolver a los demás la parte que les correspondería y que se les negó sin que dieran su consentimiento.

Amiga desconocida, tenemos una parte del agradecimiento de Jesús que te corresponde. Sería un premio poder devolvértelo.

***



(Traducción María Rubio)

 

miércoles, 1 de marzo de 2017

5.- ¡QUÉDATE!

Ribera del Ebro - Zaragoza

¡Quédate!

¡Tienes idea de cómo lo dijiste!
De cómo afinaste el sentimiento para que no pudiera hacer otra cosa que no fuera quedarme.


¡Quédate!
Así llega el amor, y se nos queda.
Obligados estamos a quedarnos con él para encontrarnos.


¡Quédate!
Ya estoy en ese hospitalario imperativo. Ya me encuentro.



¡Por favor!
 Pídemelo otra vez.


***

Stay!

Do you have an idea of how you said it.
How you polished the feeling for it
not to be able to do another thing but to stay.
 

Stay!

This way love comes, and remains.
We´re forced to stay with it to meet ourselves.
 

Stay!

I´m now in this hospitable imperative
And find myself.

 

Please!
Ask me for it again!.

             (Traducción: María Rubio)