martes, 23 de junio de 2015

CONVERSACIONES






Hay una notable diferencia entre “ponerse en el lugar de los demás” para saber qué ven y entender sus reacciones y “ponerse en el lugar de los demás” para decirles que en ese lugar no deberían estar y sentenciar “que tienen un problema de ética y moral, además de un comportamiento inmaduro”.

Con la primera actitud me identifico plenamente. Asumo la responsabilidad de mis hechos y dejo libres a los otros para que hagan lo que su naturaleza les permita.

No seré yo quien les examine, pues necesito todo ese tiempo para juzgarme y pedirme cuentas por el resultado de mi comportamiento.

“Por sus hechos los conoceréis”, decía un filósofo. Y yo quiero conocerme para poder contarme cómo soy.





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1 comentario:

Anónimo dijo...

Vaya, parece que alguien más quiso hacerte ver que en realidad no estás siendo sincera contigo misma...

Me alegro. Al menos has tenido la oportunidad de ser avisada.

Entre tantísimas alabanzas que veo en tu blog, ya me temía que tu ego podría hincharse hasta explotar... y eso no es bueno.

Hay que madurar. Cuando tengas mi edad lo comprenderás... aunque para eso... va a tener que pasar mucho, mucho tiempo.

Mientras tanto, me alegro de que alguien de cuando en cuando te sacuda la conciencia un poquito, en el tema que sea, así no te estancarás y podrás llegar lúcida a los años que tenemos algunos, y recoger los frutos de una vida con sentido y con moral.