lunes, 15 de abril de 2024

EN EL AUTOBÚS

 



Iba en el autobús

 y escuché una conversación en la que alguien decía:

 

“Haré lo que me dé la gana”

 

 No pude evitar volverme e intervenir diciendo:

 

“Mejor haz lo que tú quieres”

 

Me miró con una expresión de interrogación,

 y añadí a lo dicho:

 

“Si te abandonas en manos de La Gana,

 perderás.


 Si haces lo que tú quieres

 serás responsable de ello

 y la felicidad siempre te acompañará

 en esos complicados momentos”.

 

Bajé en la parada siguiente,

con un abrazo más de la buena gente.

 

 






domingo, 14 de abril de 2024

MARÍA Y ESE TREN




Oscuro, misterioso, interesante. Sólo desde el silencio puede encontrarse la clave de este tren.

Despierta una profunda curiosidad su itinerario, siendo infinitas las estaciones que recorre y en cada una sube, curiosamente, tan solo un pasajero.

Este tren no se pierde en la niebla del tiempo y por ello no expide billetes de ida y vuelta. Lo escrito en su costado solo se lee desde el espejo de Kronos.

Ellos se nos van, provocando en nosotros enfado por su ausencia. Nos duele que abandonen su imagen, pero es solo apariencia.

Son proyecciones nuestras que un día abandonamos en la estación de otros y que ¡por fin! piden el regreso a su hogar.

No queda otra que buscarles su sitio. La realidad no tiene puertas de huida. Sólo de entrada. La realidad es redonda.

El tren del que hablas tiene completo su guión, su recorrido y agotados los billetes. No hay nada que añadir porque tiene vagones para todos.

No quieras perderte el final. (Tampoco puedes).

Ese tren, como bien dices, nos lleva en su barriga a todos. En la última estación la madre naturaleza nos regala su parto. Un comienzo en el que todos tenemos un papel insustituible en esta historia.

Nos la contamos unos a otros con la inocencia de que este tren nos garantiza un final felizmente Universal.

Nos olvidamos que aplaudimos pidiendo ¡otra vez, que se repita! para meternos cada uno, de nuevo, en nuestro personaje.

Tan sencillo como que al invierno le sigue la primavera que fue el comienzo.

***

sábado, 13 de abril de 2024

SOBRE LA AMISTAD






Leo un texto sobre la amistad en el que un padre aconseja a su hijo que pruebe a sus amigos, ya que según él éstos desaparecen cuando las circunstancias se tornan difíciles.  “¿Cómo me aconsejas probarlos? El anciano árabe le dio esta fórmula: “Pon en un saco un ternero muerto y partido en pedazos, de modo que el saco quede sucio de sangre por fuera, y cuando llegues a casa del amigo dile:



            “Querido amigo, mate involuntariamente a un hombre; te suplico que lo entierres en secreto, pues nadie sospechará de ti y, en cambio, a mí podrás así salvarme”.



            “El primer amigo al que acudió le dijo:



            “Llévate ese muerto a cuestas; puesto que hiciste un mal, sufre el castigo. No entrarás en mi casa.”



            Según el relato, todos sus amigos respondieron igual, y padre e hijo dedujeron que era cierto lo que “dice un filósofo: muchos son los amigos, mientras lo son de nombre, pero pocos lo son en la necesidad”.



***



            Pienso en ese hombre muerto “involuntariamente” y en su familia. ¿A quien reclamarán?



            Imagino los rostros asombrados de esos cien amigos que se ven violentados a aceptar ese imperativo. ¿Quién les echaría una mano en los problemas derivados de ese error, si quien fue responsable se quita el “muerto”?



            Me imagino cometiendo una equivocación, provocando “involuntariamente” una muerte, haciendo daño sin querer por no saber cómo evitarlo.



            ¿A quien le pediría que asumiera lo que yo no quiero para mí? Si lo hiciera, ¿me sentiría bien?



            ¿Desde qué amistad se le puede decir a un amigo que no lo es? ¿Tenemos todos los datos para que esa sentencia contra él no sea un pre-juicio?



            Me parece más amistoso admitir que si reprocho una falta en la amistad, lo que realmente descubro es mi falta de amistad por esa queja.



            El amigo es una proyección adelantada de nuestro espacio más íntimo. Ser. Y somos en la medida que los demás pueden serlo con nosotros o también, sabiendo distanciarnos de los demás para que sean.




viernes, 12 de abril de 2024

MATICES


(A José Cajal)

Qué se ve?
Una entrada llena de luz.

La luz entrando en uno mismo


De dónde?
¡Qué más da la hora, el lugar, o el motivo!

Lo importante es que entramos.


¿Qué hay dentro?
Naturaleza pura. Pura sencillez.

Un árbol que se dejó hacer barrica.

Una vid que dejó de ser, para ser vino.

Aire.

Se respira. Se madura.

Se vive, al fin.






Un testimonio de no necesitar apoyos en esta actividad en la que nos apoyamos.

El autor juega a encontrarse y lo hace con el pincel de un zahorí que sabe dar su matiz a cada instante.

Y se encuentra.