jueves, 18 de abril de 2024

RECORDANDO ESTA HISTORIA EN EL 2005

Una vez más
(Un guión para la fiesta de la Primavera, organizada por la Once en el 2005)

Hemos querido usar el lenguaje del tango como medio de comunicación universal. Un idioma que ha permitió vibrar en la misma emoción a millones de hombres y mujeres. Una música cuyo pentagrama está escrito con huellas de emigrantes.

Según nos cuenta Antonio García Olivares, a finales del siglo XIX Argentina estaba situada entre los diez países económicamente más prometedores del mundo y junto con EEUU recibían a la mayoría de los desplazados de sus pueblos de origen. El objetivo: regresar con su economía mejorada, volver "indianos".

Gran parte de las ambiciones de esta mezcla de gentes se fueron viendo paulatinamente frustradas en las décadas siguientes, pues mientras EEUU continuaba su ascenso económico, Argentina en cambio no despegaba nunca. No sólo no se hacían ricos, sino que algunos vivían peor que en sus pueblos de origen. Esta decepción está muy bien recogida en las letras de muchos tangos.

En la oleada de emigrantes que llegaban al Río de la Plata, había una gran desproporción entre hombres y mujeres.

Para que os hagáis una idea, de seis millones de extranjeros el 70% eran hombres y la mayoría sin pareja, por lo que la mujer pasó a ser un elemento de lujo.

En las llamadas “academias” se podía disfrutar de la compañía femenina y, previo el correspondiente pago, bailar tango con las camareras. Naturalmente estos encuentros solo subrayaban la soledad de aquellos hombres

El tango es un auténtico fenómeno de fusión intercultural.

Fijaros:

Es el más expresivo de todos los bailes enlazados.

Las habaneras cantadas por los marineros negros que venían del Caribe le aportan melodías y nuevos ritmos.

La forma enlazada de bailar significará una adopción de los bailes de salón llevados a América por los emigrantes europeos.

Los movimientos pivotados, los aporta la danza clásica europea.

Del candombe, vienen las figuras más espectaculares, recogidas de aquellas que bailaban los esclavos africanos en los carnavales como un modo de revelarse ritualmente (no podían de otra manera) contra la injusticia.
En 1810 los franceses invaden Cádiz. Posteriormente bombardean la ciudad con granadas de cañón que no explotan. Cuentan nuestros mayores que los lugareños sacaban las barritas de plomo de las bombas y las mujeres las usaban para sujetar sus peinados.

Nace esta copla con música de tanguillo, que os resultará muy conocida:

“Con las bombas que tiran los fanfarrones, se hacen las gaditanas tirabuzones.”

Os cuento esto para dibujaros algunos de los ritmos, melodías y cadencias en los que el tango encontró algo suyo. Dicen que el flamenco tuvo mucho que ver en el desarrollo de la milonga. Alguien sentenció: ¡Bailar milonga y sonreír conjura el miedo, aleja la inquietud y vence la melancolía.

Hemos hablado del tango y de la milonga. Nos falta el vals

Bailar dando vueltas alrededor, vals, se consideró hace 250 años, una forma indecorosa de bailar. Después de rodar por varios caminos el vals criollo toma una nueva dimensión, recala en el espacio del tango y se queda en el lugar que parecía reservado para él.

Ese círculo se convierte en espiral y nos sitúa en el umbral para el encuentro con nosotros mismos.
¿Por qué emociona su música? ¿Qué tiene su danza? Su idioma expresa bien los estados de ánimo

¿Es triste y desgarrado?, ¿Solitario y nostálgico?, o una eterna conversación provocada por ese embriagador cóctel, mezcla de igualdad y libertad, llamado equilibrio.

En lo que estaremos de acuerdo es que el tango es hospitalario y universal por ello.

Aquellos hombres y mujeres de orígenes tan distintos, llevaban en su maleta una actitud positiva ante los problemas y querían dialogar.

(También había algún compadrito que prefería usar otras armas menos creativas, pero eran los menos aunque hicieran mucho ruido).

Como no se entendían en sus idiomas natales, descubrieron la forma de dibujar las palabras mediante cortes y quebradas, iniciándose, de esta manera, el lenguaje universal del tango.

Nació “La Cumparsita”.

En sus notas están escritas todos los nombres de aquellos emigrantes que sembraron en la historia la semilla del tango.

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miércoles, 17 de abril de 2024

RECUERDOS DE PASADOS ENCUENTROS TANGUEROS-Valladolid 2000

VALLADOLID, el 2 de junio del 2000



Valladolid fue bien.
Bailamos en el Salón de los Espejos del Teatro Calderón. Nos encontramos alrededor de doscientas treinta personas. Buen ambiente.

Casi no quedó tiempo para conocer Valladolid, pero aún paseamos por un hermoso parque situado en el centro de la ciudad. Descubrimos a un fotógrafo (de bronce) tapado por una cortinilla y dispuesto a fijar cada momento. En Zaragoza tenemos el "caballito de cartón" (tambièn de bronce) que está esperando que le hagan fotos.
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¡Qué recuerdos!
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martes, 16 de abril de 2024

La Mirada


Los cuentos son un excelente vehículo desde donde los niños pueden ver a las ideas "morderse la cola".

Yo tenía una amiga (la tengo) que una de sus actividades preferidas era mirar. Le gustaba como expresaba Monalisa y la seriedad de su hijo Miguel, un niño que adoraba a los lobos y no le perdonaba a Caperucita haberle obligado a ser el malo en un cuento que él no podía tragar.

Se me ocurrió inventarme una historia en la que una corderilla se comía a dos de los tres lobos de Fortanete y el tercero se salvó porque supo afrontar la situación.

A Miguel le gustó y otra niña, María Lafarga, me hizo unos estupendos dibujos que enriquecieron el relato. Mañana os lo cuento.

lunes, 15 de abril de 2024

CARTAS A UNA AMIGA




En la actualidad hay múltiples formas de vivir en “familia” y ya no es necesario casarse para tener unos derechos y deberes como ciudadan@s. Esta madurez social ha provocado que los sentimientos aumenten su protagonismo y ocupen los primeros puestos en las necesidades personales. Ser feliz es prioritario.

Felicidad es una palabra ambiciosa. Nos habla de bondad, equilibrio, sabiduría… y es lógico que pretendamos alcanzarla. Abrirle la puerta no es fácil porque tiene una llave (clave) distinta, única, para cada uno de nosotros, con la originalidad de que la reconocemos únicamente cuando ella nos encuentra y predecible: el encuentro siempre se produce en el mismo sitio, en el centro de nosotros mismos.

Caminamos solos, pero la empatía con los demás nos ofrece un hospitalario y sorprendente lugar. En el instante que aceptamos al otro tal cual es, desaparece la frontera en una comunión que nos identifica como si fuéramos uno solo y nuestra conciencia se amplía. Volvemos a empezar un nuevo ciclo en esa espiral de nuestra biografía más maduros y por ello más sensibles a cualquier aspecto feliz o doloroso.

Tener conciencia de que nuestro yo ha crecido junto a todos aquellos que nos ofrecieron su compañía, su amor, su amistad y guardarles ese lugar para siempre, aunque ya no lo puedan o quieran ocupar, es un paso difícil pero imprescindible para vernos completos. Habrá que superar la imagen deformada que nos presentará la soledad o el abandono, pero es fundamental no caer en esa trampa. Seguiremos el consejo de Tagore: “Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”.



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