domingo, 30 de noviembre de 2014

DEPORTE Y SOCIEDAD




Igualdad de salida. Libertad de llegada. Dos reglas fundamentales para la convivencia.

El deporte es una ritualización de la guerra.

Primitivamente la razón la tenía el más fuerte porque era una razón de supervivencia. La naturaleza nos lo muestra. Lo practican los animales. Cuando están en una situación de peligro matan a sus crías débiles y se quedan con la que tiene posibilidades de supervivencia.

Pero vamos desarrollando capacidades y sale a la luz toda la complejidad del ser humano.

Sin negar lo básico, proponemos otras formas de encontrar lo mejor sin dejar a nadie en el camino.

El deporte tiene una meta: “Que gane el mejor”

Para saber quien es el mejor todos los que compiten tienen que jugar con las mismas reglas ya que de lo contrario no sería posible conocer quien reúne las máximas cualidades para representarnos. Para saber quien es el más alto tendrán que están todos en el suelo y con el cielo por techo.

En la competición, por ejemplo una carrera, se medirán las fuerzas originales sin ningún añadido que desvirtúe la capacidad natural.

Sanidad y educación es el suelo básico para la sociedad en la que apoyarse para saber con qué ciudadanos contamos y cuáles de ellos estarán marcando la orientación de las posibilidades que tenemos como sociedad.

Es infantil querer decidir con el dedo aquello que solo le está permitido a lo natural. Eso debilita al ser humano y la debilidad nos hace actuar como los animales.

Pido perdón a los animales. Ellos actúan bien. Quienes deben comportarse con arreglo a lo que la naturaleza depositó en su mochila son aquellos a los que se les encomendó escribir su historia.

Pido perdón a ese papel que unas manos lo arrugaron tirándolo a la papelera porque quien debía escribir lo que debía no supo hacerlo a la primera.





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