viernes, 4 de septiembre de 2026

A José Casto Tosao Sánchez



(El Pilar- Desde el Puente de Hierro)

En cualquier final es obligado repartir trofeos. Uno de ellos suele llamarse “Mención Especial”.


Queremos agradecerte esa “especial mención” que nos dedicas en tu carta y que te devolvemos triplicada y escrita con el mismo cariño.


Las despedidas tienen ese claroscuro inevitable. Alegría por la nueva etapa y nostalgia de la anterior.


Te deseamos que no añores ese tiempo que todos echamos en falta cuando casi todo lo ocupa el trabajo, y que nos des envidia.


Queda pendiente un café que es la mejor manera de no despedirse.


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jueves, 3 de septiembre de 2026

CONVERSACIONES CON JOSÉ



Noviembre 2001
Los amigos son hospitalarios.
Acepto bien los piropos porque entiendo que quien elogia se elogia.







A José

"Estas fea", me dices
(resumiendo).

Por el tono, descubro que no es un reproche a mí
(¿por qué te cortaste?)

sino de sorpresa:
¿por qué te ocultaste? (a la belleza).

Ahora me asombro yo al descubrir
que tienes un lugar para ella
(¿por qué no te quedas?)

¡Qué generoso has sido!
(Si lo llego a saber, me corto el pelo antes)

Por favor,
vuelve a decirme fea.



martes, 1 de septiembre de 2026

EL ARTE DE CONVERSAR

(Recordando la Expo)




Una vez me contaron la historia de una mujer que se trastornó y tuvieron que ingresarla en un psiquiátrico. Fueron momentos duros pero fue poco a poco recuperando su salud.

El médico consideró que estaba en condiciones de abandonar el hospital y le anunció su intención de darle el alta médica antes de lo previsto. Salió contenta por esta buena nueva y les contó a sus compañeras que pronto se iría de allí.

A una de ellas, la más estropeada, no le sentó nada bien esta noticia y la sometió a un interrogatorio sobre su salud mental. Consiguió hacerle llorar y remató preguntando

¿Pero… estás segura de que estás bien, bien, bien?

Bueno… estoy bien… en general

¿Qué general?

Y nuestra amiga contestó: "Pershing"

Esta respuesta significó dos meses más de encierro.




Cuando participo en alguna discusión me acuerdo de esta anécdota.

La conversación, como el baile, es un arte.

No es fácil dialogar sin salirse de la pista y esto suele pasar porque caemos, de manera involuntaria, en alguna trampa.

De cualquier forma es fructífera la polémica. Te puede convencer el punto de vista del otro o afianzarte en el tuyo. Podemos encerrarnos en nosotros o dar por buena esa confusión, y aprovechar esos pasos para otro baile.

Es muy saludable danzar con las ideas.




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