miércoles, 30 de octubre de 2024

martes, 29 de octubre de 2024

lunes, 28 de octubre de 2024

LOS LOBOS DE FORTANETE-2






Hace muchos, muchos años, ocurrió una singular historia.

Era Fortanete un pequeñísimo pueblo, apenas conocido ya que nadie osaba cruzar sus espesos bosques. Algún aventurero contó los terribles peligros a los que se vio sometido tan solo por intentarlo.

Allí vivía un pastor, tan viejo que se decía había nacido con el pueblo. Todos los días recorría la pequeña cuesta que conduce hasta el río, lo bordeaba y en un pequeño valle descubría siempre el mejor lugar donde podían alimentarse sus ovejas.

Cada cierto tiempo, el rebaño se iba renovando y esa era la única novedad en la que nuestro anciano ocupaba sus horas.

En primavera nació una corderilla aparentemente como las otras, pequeña y desvalida, que no hubiera llamado especialmente la atención de nuestro pastor, si no fuera porque desde hacía tres días merodeaban cerca de allí tres hambrientos lobos. Esta desazón se unía a una repentina tristeza que nuestro anciano no sabía explicarse.

Una mañana descubrió acechante a uno de los lobos, pero no le dio tiempo a reaccionar. El animal saltó sobre la oveja sin que el pastor pudiera hacer nada por evitarlo y cuando todo parecía perdido ocurrió lo inesperado. La pequeña ovejita, miró al lobo con tanta pena que cogió por sorpresa su fiereza y, el lobo, casi temblando, agachó la cabeza. En ese momento, de un bocado, la aparentemente indefensa corderilla, se lo comió.

El segundo lobo corrió la misma suerte, pereciendo devorado por ella.

El tercero, el más joven, siguió los pasos de sus hermanos. Llegó hasta el río en busca de comida. Saltó la orilla. Llegó hasta la corderilla. Abrió su enorme boca dispuesto a devorarla y tuvo que soportar la peligrosa mirada que acabó con sus compañeros. Poco le faltó para rendirse ante tanta ternura, pero una extraña fuerza le impulsó a hundir sus colmillos en el cuerpo de aquel insólito animal... y, todo quedó en su lugar. La corderilla se transformó en una bellísima Anjana, protectora desde entonces de Fortanete (el nombre vendría de fuerza, fortuna), y los colmillos del lobo se cubrieron de plata.


Hasta aquí todos coinciden en la historia, pero hay discrepancias que unidas al mismo relato hacen de él leyendas distintas.

domingo, 27 de octubre de 2024

LOS LOBOS DE FORTANETE-1




     Yo tenía una amiga (la tengo) que una de sus actividades preferidas era mirar. Le gustaba como expresaba Monalisa. También la seriedad de su hijo, Miguel, un niño que adoraba a los lobos y no le perdonaba a Caperucita haberle obligado a ser el malo en un cuento que él no podía tragar.
     Se me ocurrió inventarme una historia en la que una corderilla se comía a dos de los tres lobos de Fortanete. El tercero se salvó porque supo incorporar el peligro.
     A Miguel le gustó. A Leonardo, Charo y Manolo también.
     María Lafarga (otra niña ya mujer) me hizo unos estupendos dibujos que enriquecieron el relato.
     Otro día os lo cuento.


sábado, 26 de octubre de 2024

A EMILIA ENCISO en el 2005

(Autor: A.Arpón)




Querida Emilia, me llegan tus versos y con ellos esa juvenil imagen con la que te recuerdo.

Escribir es otra manera de conversar y te agradezco la confianza de permitirme entrar en tan íntimo lugar como son los sentimientos.

Te animaré a seguir en ese propósito de no perderte nada que pueda interesarte. Escribir es una forma más de conversar y en el diálogo vemos mejor cómo somos si conseguimos decir lo que queremos, aunque no escuchemos lo que quisiéramos oír. Ya sé que esto es un galimatías, pero es solo para provocarte la sonrisa.

Gracias, otra vez, por estar contenta con lo que haces.

Un fuerte abrazo


***

viernes, 25 de octubre de 2024

Recordando 6º Cumbre Mundial del Tango en Sevilla - 3 de marzo 2005



Mi participación con unos cuantos poemas de El Tango con Darío

A veces oímos, pero no escuchamos.

         Yo había oído hablar mucho del tango, pero sólo le presté atención cuando sonó en mí. 

EL OÍDO

 Se hizo tu nombre

caracola en mi oído.

Ya no se distinguir

si es que me llamas

o soy quien te oye.

Las líneas maestras que forman la estructura de su danza las asocié con la actitud vital con la que me identifico.

                                                 EL ESPEJO

Hay algo que me inquieta en el espejo.

El mismo caminar, el mismo paso...

Y es que esa mismidad no me enamora,

está lejos de mí; no, no lo quiero.

Yo quiero verte a ti porque te has visto

y no que esperes a que yo te vea.

Yo quiero ser tu fiel testigo

y espero que tú seas y ser contigo.

Me gustaría salirme de esa rueda tan bien descrita por Enrique Pinti en la que siempre la culpa la tiene el otro.

                                             LA DISTRACCIÓN

¡Qué enfadada me tengo!

Tanto me emocionas bailando,

que no escuché el final de la pieza.

Ensimismada estaba, cansada me viste

y cuando abrí los ojos ya bailabas con otra.

Bien hecho.

La pasión de la vida no puede detenerse

a nuestro antojo.

La realidad siempre supera

al sueño de la vigilia

  No invadir el espacio ajeno supone valor para asumir también los aspectos oscuros

 

EL APRENDIZAJE

 ¿Errores? ¡Claro!

Aunque en la danza, dices,

ya está contemplado el tiempo para superarlos.

¡Qué vértigo!

Cuando me hablas te miro

y el tiempo se detiene.

¡Qué misterio!

  La libertad requiere no encadenar acontecimientos.

         No hay que hacer lo que se quiere sino querer lo que se hace.

 

EL DESTINO

 Qué sería de mí sin tu presencia,

y de ti

si no tuvieras el norte de mis ojos.

Qué sería de ti sin mi paisaje,

y de mí

sin tu silueta que lo dimensionara.

Del amor, qué sería, si no tuviera hogar

Y del destino...

(silencio)

El destino es quien habla.

 Pasión y tango son sinónimos. La elegancia la ponemos nosotros.

                                                                 LA ELEGANCIA

¿Elegancia?

La tuya insinuando.

La pasión de ese breve silencio

eleva siempre la respuesta

por muy pequeño que sea el comentario.

Y en mi emoción tropiezo,

pues no llego a entender, todavía,

qué te he preguntado.

 Terminaré con un poema que traía su propia música. Roberto Cáncer la escribió y este es el resultado.

      EL CRUCE

Eran otros tiempos,

todavía asustan,

broncas y macanas, no se oía más.

Charla de un lenguaje que nadie entendía

pues su patria era la debilidad.

Pero hoy tu destino cruza con el mío.

Sitio hay para todos.

No todo está mal.

 

           

 

                                                                        

 

 


jueves, 24 de octubre de 2024

EL PENTAGRAMA




 Una velada elevada al cubo




Desierto:
    Reducido, en cuadro. Perspectiva definible. Cielo radiante azul. Arena fina. Marrón claro. Dunas medianas. Llanura.

Cubo:
     Mayor que una persona. Grande. De cristal. Se ven los vértices del propio cristal

Escalera:              
      Madera. Apoyada en el cubo. Muchos travesaños. Hasta la cima del cubo.

Caballo:
      Marrón oscuro. Mucha crin. Reposado. De espaldas al cubo.

Tormenta:
      Mucho aire con remolinos de arena. Sin temor. Percibe el aire tormentoso.

Flores:   
      En el horizonte. Predomina el color blanco. Ordenadas como de jardín.










El radiante cielo ilumina una personalidad fuerte.
 Todavía no miramos "de frente" a nuestra niña interior.
 Hay tiempo suficiente y las urgencias no son buenas.


Está "clara" nuestra ocupación por la preocupación de los "otros", pero esta situación pasará.
Son evidentes los puntos de inflexión que recuerdan el camino a tomar.
Ese es el auténtico conflicto ya "percibido".
La oscuridad se acentuará cuando decidamos profundizar en nosotras mismas.

¡Atención!

El desierto nos ofrece un bello espejismo.
Observa cómo el paisaje canta contigo.
¿Ves la línea del horizonte cinco veces repetida?
 Un singular pentagrama lleno de inspiradas notas, escritas y ordenadas por el destino que espera tu firma.

En esa partitura me gustaría cantar alguna frase.




LIBRERÍA LA PANTERA ROSA

Calle San Vicente de Paúl, 28

50001 Zaragoza




miércoles, 23 de octubre de 2024

Exposición 2005-Conferencia


Conferencia de Antonio García Olivares












El enamoramiento y sus espejismos.

Muchos tangos describen el estado de enamoramiento. Soneto a un sueño nuevo, de Ardizzone y Surt, lo define como una “mentira” y un “hechizo” que “valdrá la pena vivir”, algo en lo que están de acuerdo otros tangos. Muestra también algunos otros rasgos de este estado: “déjame que te idealice aún equivocado… como un sortilegio irreal, casi enfermizo”. Manual del enamorado, de Ferrer y Garello, continúa esta descripción: “Para vivir enamorado, hay que fugarse al ser amado”, metáfora que parece sugerir el escapar de la prisión del propio yo, para entrar en el amado. Compara al enamorado con “un internado que gime tras haber gozado y aún disfruta el sufrimiento”. Porque el amor es una “hermosa pesadilla” que “si es grande crece con la herida”. Y achaca al enamorado el “mentir como un bandido”, no sabemos si a sí mismo, y “absolver como un prelado” al otro, a quién se ve “fanáticamente” como “perfecto”.

Pasional, de Caldera y Soto, abunda en éstos síntomas utilizando metáforas ya analizadas, como la de los labios como arma o los besos como droga y encantamiento que conducen a un estado de enloquecimiento: “Tus labios que queman, tus besos que embriagan y que torturan mi razón”, “no podrás entender lo que es amar y enloquecer”, “caricias que me atan, a tus encantos de mujer… estás clavada en mí, como una daga en la carne… quiero en tus brazos morir”, “nunca sabrás … lo que es amar y enloquecer”.

Otros tangos muestran la tendencia del enamoramiento a identificarse con el todo. Cuando el amor es exitoso, el mundo parece feliz, mientras que cuando el amor es fracasado: “son muy largos los caminos, trayendo una sed que quema, qué triste el arroyo seco, tan parecido a tu pena” (Morocha triste, de Sanguinetti y Maciel).

Sin embargo, otros tangos recogen el paso del amor-enamoramiento al más realista amor-amistad que surge con la convivencia: “Estaba ciego en mi delirio… y ahora que cayó la venda de mis ojos … ví que eras una vulgar muñeca de cartón… la luz de la experiencia me alumbra el corazón” (Ciego, de Luis Rubinstein). O: “yo fui al civil solito, y por amor. Y ella me lo decía: ‘Mira querido, que tengo mi carácter, que soy así…’. No importa… ¿Por qué no me hice humo cuando la ví?” (Cipriano, de Marfil y Vidal).

El vals Cielito lindo acepta esta evolución como una ley natural: “Todas las ilusiones… que el amor fragua, son como las espumas… que forma el agua… Suben y crecen, y con el mismo cielito lindo, desaparecen”.

Causas y motivos del amor.

Si prestamos atención a los elementos que causan, provocan o “despiertan” el amor, observaremos que algunos tangos enfatizan los elementos “fetichistas” que están en el inicio mismo de muchos amores: sus ojos, su sonrisa, su pelo, sus labios, sus pies, como en Mi canción, de María Greves: “Vi en tus ojos, un mundo de ilusiones desconocido”. A veces, el elemento de fijación fetichista no es un rasgo físico, pues la mujer es descrita como poco atractiva, sino “un cutis de muñeca” o una actitud: “Mi nariz es puntiaguda, la figura no me ayuda y mi boca es un buzón”, pero: “pierden la cabeza… que yo tengo, unos ojos soñadores … tengo un cutis de muñeca … modesta siempre fui” (Se dice de mí, de Canaro y Pelay).

La milonga Azúcar, Pimienta y Sal, de Varela, Rossi y Aznar, al igual que otros tangos, achaca el amor a que la partenaire tenga gustos y formas de ser que el amante valora, aunque no coincidan necesariamente con los propios: es “rebelde y angelical”, le gusta, como al amante, “el café y el cigarrillo … y sin plata caminar”, etc. En otros casos, se valora que la persona amada sea un cómplice en el juego de la vida, que de alguna manera potencie las capacidades de uno, lo cual es coherente con la metáfora del amor como lucha contra la vida. En otros casos (Te quiero por buena, de Russo, Ruiz y Rufino), se valora la “bondad”, y en otros, la “sinceridad” y la “sencillez”.

Algunos tangos describen el hombre ideal para algunas mujeres como dominante y sensual, como en Mi pueblo blanco, de Serrat: “fuerte pa’ ser su señor, y tierno para el amor”.

Otros muchos tangos asocian la atracción amorosa, no a causas externas, sino a una pulsión interior, de origen desconocido: “Te quiero, porque te quiero”. O, como en Ese insondable modo de querernos, de Peyrano y Boedo, donde parece asociar el amor a algo supraindividual como podría ser la especie humana, más que a los individuos: “Es insondable el modo de querernos, que se escapa a la razón de quien nos mira, es profundo y tiene algo de eterno, como si hubiera recorrido muchas vidas”.

Otros parecen sugerir que la imagen del objeto amado está previamente en lo inconsciente: “Sos … la imagen de mi alma” (Adelina, de Ezeiza y Gardel), o: “Sin saber que existías te deseaba, antes de conocerte te adiviné … el día que cruzaste por mi camino, tuve el presentimiento de algo fatal, esos ojos, me dije, son mi destino” (Presentimiento, de Emilio Pacheco). Otros afirman que el objeto amado es dibujado por los sueños: “Te forjé con mis sueños en flor… Vieja historia repetida de los sueños juveniles” (Pigmalión, de Expósito y Piáosla); “En mis sueños ya te imaginé, por eso si algún día nos cruzáramos los dos, sé que te reconoceré” (Si no me engaña el corazón, de Bahr y Miseritsky).

Además, el cuerpo parece tener razones que la razón desconoce: “Clamor de piel, en el apretón de manos, cuando fuimos presentados, por primera vez” (Clamor de piel, de Modestá, Yoni y Vallejo).

Otros subrayan la dificultad de luchar contra una fuerza esencialmente irracional: “es duro desafiar el corazón, cuando se ciega y se encapricha en un querer, y es en vano matar con reflexión … el sentir del hombre o la mujer … Es una fuerza imposible de vencer” (Qué fácil es decir, de Tabanilla y Scciamarella). Esta fuerza a veces es más fuerte que las convenciones sociales: “Mi destino es quererte. Y el destino es más fuerte, que el prejuicio, el deber y el honor” (Prohibido, de Bahr y Sucher).

Como corolario de esa irracionalidad del amor, nadie debería decir que domina al amor o que puede dar consejos sobre él: “El amor fue siempre el gran emperador, que… a todos por igual, nos hace dar mas vueltas, que gallina en el corral” (Cosas del amor, Sciammarella y Maleaba). O: “El amor es un anzuelo, donde el más lince se ensarta, y donde se pierden muchos envidos, con treinta y tres … Sobre eso no des consejos, ni al que es tu mejor amigo”.








Acuarelas: Blanca García
Fotografías acuarelas: Ignacio Aguas




EL CRUCE

 





EL CRUCE


Fragmento de

“El Tango con Darío”

 

El Cruce

 

Eran otros tiempos,

todavía asustan,

broncas y macanas, no se oía más.

Charla de un lenguaje que nadie entendía

pues su patria era la debilidad.

Pero hoy tu destino cruza con el mío.

Sitio hay para todos.

No todo está mal.

 

*

 

 


lunes, 21 de octubre de 2024

EL NOMBRE



Os explico algo más sobre ese paisaje. Para mí, cada elemento tiene este significado.

 

El Desierto:       Panorama vital.

El Cubo:            El yo.

La Escalera:       La amistad, el aspecto espiritual.

El Caballo:        El amante, el aspecto erótico.

La Tormenta:     Las dificultades cotidianas, problemas, conflictos, etc.

Las Flores:         Hijos, realizaciones…






Desierto: 
         Dureza. Esfuerzo para subir a la duna y andar sobre lo pedregoso. Belleza dorada y reflejo de la tarde. Milagro verde. Miedo al alacrán.

Cubo:
         Cristalino de sal. Emergiendo de la arena.

Escalera:
         Dogona. Apoyada en el cubo para subir y divisar desde arriba el paisaje.

Caballo:
         Sola con él. Compartiendo esfuerzo, agua, sudor, cariño. Andando con él. Cabalgando cuando se pudiera.

Tormenta:
         No se ve nada. Viento, arena que se mueve y que hiere. Miedo físico. Opacidad total. Te cubre totalmente. Te entierra. Terrorífico.

Flores:
         Una realidad porque son y un deseo, un sueño, porque quiero verlas. Atacama (desierto de Chile)


***

Cuesta, pero es la única manera de saber dónde estás.
Si te pierdo me asusto y tú no quieres que te siga.

     He oído que dices a menudo:
 Cada uno su vida, para que no tengamos que llevarnos a cuestas
 Y menudo eres tú cuando te alejas.

     Por eso decidí subirme a la atalaya de mi nombre
 y estar, así, a tu lado.

*


LIBRERÍA LA PANTERA ROSA

Calle San Vicente de Paúl, 28

50001 Zaragoza



domingo, 20 de octubre de 2024

EL MENDIGO





Desierto:
      Al fondo dunas no muy altas y seguidas. Un par de dunas sueltas. Sol de atardecer amarillo-Naranja (tostada). Un par de palmeras sueltas a la derecha al fondo (zona más oscuro y sombra) Ligera brisa. No llega a estar nítida la vista. Las dunas acariciadas por el viento.

Cubo: 
      En el centro, no en el horizonte, pero tampoco cerca. Tridimensional. Color metálico. Transparente. Diferentes tonos por la luz. Lo claro hacia arriba haciendo aguas (Dalí). Pieza moderna. Como una burbuja de agua (mercurio), no es sólido, como suspendido en la arena. No hay oasis.

Escalera:
       Partiendo del cubo en la parte que no se ve. De obra, de caracol. Recta y subiendo hacia las dunas y el sol que está arriba a la izquierda. No se ve el sol, sino la luz.

Caballo:
      Corriendo por el horizonte. Se dirige cabalgando con la crin al viento en diagonal a la derecha y al fondo. Negro, esbelto, elegante (como el del zorro). Sin montura, salvaje.

Tormenta:
      Primero un rayo. Tormenta de arena, pero no en torbellino. Como un velo en la imagen.

Flores:
       Las palmeras.







Tenemos sensación de carga y quisiéramos alas en los pies.
No entendemos qué detiene nuestro viaje.

Mercurio ha escrito en la arena un nombre.
Pretendemos leerlo desde abajo y la empresa es imposible.
Solo conseguimos irritarnos.

Contemplar la perspectiva, jugar con el espacio,
 buscar el equilibrio en nuestro eje… todo un arte.
Fundamental combinar este mapa con el efecto espejo.

Hermes ya envió su mensaje.
Lo lleva en el bolsillo un príncipe vestido de mendigo.
Llamará y temblaremos como si fuera la primera vez.

¡Qué hermoso poder volver a ser hospitalarios!




LIBRERÍA LA PANTERA ROSA

Calle San Vicente de Paúl, 28

50001 Zaragoza



***

sábado, 19 de octubre de 2024

EL HOGAR



Desierto:
      Claro, pocas dunas, arena fina
Cubo:     
      Grande, rojo, hueco, izquierda, firme consistente
Escalera:              
       Madera, un cuerpo, apoyada en el cubo
Caballo:
       Visión de costado. Crin corta. Color claro. Sin bridas. En el centro del desierto.  Yéndose de mí, al trote, hacia la parte izquierda del cubo.
Tormenta:
        Lluvia fuerte. No me mojo. El caballo y el cubo sí.
Flores:   
        Oasis a la derecha. Plantas verdes. Palmeras, arbustos pequeños.





Llama la atención que el cubo está hueco
(...algo ha de ocupar este vacío).
Las dificultades cotidianas están bien resueltas por el aspecto materno que siempre halla el lugar apropiado para dar solución a los conflictos.
La novedad se encuentra en lo íntimo, indicado por ese "rojo" que da firmeza y consistencia.
El horno alquímico de la pasión depurará cualquier elemento espurio y nuestro capitán interior podrá anunciarnos que "hay un nuevo territorio por conquistar".

Comienza el proceso. La tierra es propicia. La lumbre está encendida.

El hogar espera.


LIBRERÍA LA PANTERA ROSA

Calle San Vicente de Paúl, 28

50001 Zaragoza






viernes, 18 de octubre de 2024

EL HÉROE




Desierto:

·         No hay vegetación Color naranja. Arena fina, compacta. Plano. No se ve el horizonte. Sin nubes. Sin viento. Silencio

Cubo:

·         Chiquitín. De colores. Azul, rojo, amarillo y negro. No en el centro, sino a un lado. Colocado en una huella. Inclinado. De plástico duro.

Escalera:

·         Al lado del cubo. De madera. Ascendiendo sin apoyarse. Inclinada. Metida en la arena. No muy alta, con los escalones precisos. Estrecha. Antigua.

Caballo:

·         En el otro lado del cubo. Marrón, un poco más oscuro que la arena. Flequillo y crines blancas. Le falta un lavado de pelo. Cola negra. Está quieto, aunque mueve las patas. No se le hunden en la arena. No deja huella.

Tormenta:

·         De repente aparecen nubes. Todo se oscurece. El aire rompe la escalera. El caballo se asusta y se va corriendo. El cubo se coloca en su sitio y queda arriba una de sus caras de color negro. El viento mueve la arena y medio entierra la escalera. No estoy en esa tormenta.

Flores:

·         Se para la tormenta. Sale un sol achicharrante. Debajo del cubo nace una margarita grande que levanta el cubo. Tiene una hoja en el tallo.

 








     Si hay color, no hay desierto (aunque lo hubiera antes)

     Jugaban con nosotras marcándonos el paso. Hoy, por fin, el paisaje se quita su disfraz y se anuncia un misterio. ¡Nos veremos en varias dimensiones!

     Hay tiempo todavía. Podemos dormir un poco más.

     Un héroe, con ojos de azabache, nos espera con los brazos abiertos.


LIBRERÍA LA PANTERA ROSA

Calle San Vicente de Paúl, 28

50001 Zaragoza




jueves, 17 de octubre de 2024

EN LA CALLE



Caminar, pasear por la ciudad es muy saludable.


Agosto 2006


La Bronca

Tuve que volverme. Pasaba de largo porque no se pueden atender todas las peticiones de ayuda, pero su discurso llamo mi atención.


"Echadme algo, aunque sea la bronca"


Seguro que más de un@ le aconsejaría una actividad distinta en sintonía con su capacidad, pues era un hombre joven e ingenioso. Sin embargo a mí me pareció bien lo que hacía en ese momento: ser un mendigo.


Le eché una moneda, es decir, "la bronca" y la aceptó con una sonrisa.


Deduje que así es la vida. Generosa pidiéndonos que seamos como somos, sin artificios, porque la felicidad está, no al final, sino en el camino, solo que recorrido como decía Machado: "ligeros de equipaje".


No a la guerra


*

miércoles, 16 de octubre de 2024

ATLAS y HÉRCULES


Zaragoza, abril 2005



Hércules inició la que era su undécima empresa. Fue a buscar las manzanas de oro de las Hespérides para lo que Atlas tuvo que ayudarle. Durmió al dragón que custodiaba el fruto y levantó el mundo sobre sus espaldas mientras Atlas recogía las manzanas ocultas por el firmamento para dárselas a Hércules.

           
Leo este relato en una de tantas páginas dedicadas a la mitología griega:

“Después de que Hércules se llevara los bueyes, que eran custodiados noche y día por un perro de siete cabezas, inició el que era su undécimo trabajo. Fue a buscar las manzanas de oro de las Hespérides para lo que Atlas, padre o tío de éstas según las diferentes versiones, tuvo que ayudarle. Hércules consiguió adormecer al dragón protector que velaba por las frutas y que nunca dormía; una vez logrado esto, levantó el mundo bajo sus espaldas mientras Atlas recogía las manzanas de debajo de éste. Sin embargo, Hércules observó extrañado como Atlas no mostraba la más mínima intención de ocupar de nuevo su lugar, lo que preocupó a nuestro héroe. Entonces, Hércules le dijo a Atlas que cogiese un momento el firmamento mientras se acomodaba una almohada. Al hacer eso, Atlas soltó las manzanas y Hércules las cogió y desapareció de allí haciendo fracasar los intentos del gigante de desquitarse de su pesada obligación”.



Te contaré cómo lo veo yo:

            A Hércules le encomendaron recoger las manzanas de las Hespérides.

Para conseguirlas necesitaba la ayuda de Atlas. Cada uno pondría lo suyo y los beneficios estarían ya incluidos en la propia acción.  Todo se desarrolló perfectamente y se consiguió el objetivo, pero algo me llamó la atención.

            En la parte final, la más delicada, en el paso de transferir su carga a Hércules, Atlas miró hacia abajo y descubrió las manzanas… y a él. Por primera vez se vió sin peso y con un tesoro en sus manos. En sus manos el oro. En sus manos su imagen. Esa redondez pesada que le mantenía humillado, ocultaba otro aspecto del que ahora era dueño absoluto… aunque solo fuera por un instante. ¿Cómo no entender aquella resistencia a ocupar su lugar?..
  
            Por su parte, Hércules encontró una carga mucho mas liviana en sostener el peso del firmamento y agradeció a Atlas ese minuto de descanso. Pero no tardó en sentirse obligado por responsabilidad a tomar de nuevo el peso de su conciencia.

            Dar este paso resultará complejo:

            Hércules tenía que dejar el mundo en manos de Atlas e incorporar a este traspaso todo un “mundo” de agradecimientos. Le regaló su pértiga. Esa lanzadera con la que pudo alcanzar el fruto de la conciencia.

            Atlas la tomó y rodeó con ella la esfera terrestre fundiéndose en un abrazo. En ese momento se consumó la separación de cielo y tierra. Semejante belleza le hizo contemplar su labor con orgullo y a través del horizonte recordó a Hércules. ¡Siempre serían amigos!

            ¡Qué espectáculo el rostro de Atlas conmovido con su imagen! ¡Qué inocencia la de Hércules contemplando ese espectáculo!

            Mira conmigo ese hombre sentado en el centro del horizonte, en el centro de esa línea que podría ser el balancín de un funámbulo buscando el punto de equilibrio desde donde contemplar su verdadera historia para contársela a los dioses.
            Sabrás que los dioses, en este mundo, solo susurran. Cuando quieren hablar de tú a tú con el hombre nos llevan con ellos. Nuestras vidas les interesan tan profundamente que quieren, una y otra vez, escucharnos. Por eso, cada uno de nosotros, repite, una y otra vez su personaje en la obra humana por el placer de hacerles un resumen en clave de eternidad.

            Todo ser humano lleva en su carcaj ese minuto eterno desde donde puede descubrir quien es el autor de cuanto se ha escrito.

            Los dioses siempre tienen la última palabra:
“ Y colorín, colorado, esta historia no ha acabado”




ATLAS AND HERCULES

            Hercules started what was his eleventh entreprise. He went looking  for the Hesperides´ golden apples for which Atlas had to help him. He slept the dragon that guarded the fruit and lifted the world up on his back while Atlas collected the apples, hidden by the firmament, to give them to Hercules.

            I read this story in one of so many pages dedicated to greek mythology.

“After Hercules took the oxen that were guarded night and day by a sevenheaded dog started what was his eleventh work. He went looking for the Hesperides´golden apples, for which Atlas, father or uncle of theirs, depending on the different versions, had to help him. Hercules managed to lull the protective dragon that guarded the fruit and never slept. Once this was achieved, he lifted the world up on his back while Atlas picked the apples under him. However, Hercules observed surprised how Atlas didn´t show the slightest intention of accupying his place again, what worried our hero. Then, Hercules told Atlas to take the firmament jus for a moment while he adapted a pillow on his back, Doing that, Atlas released the apples and Hercules caught them and disappeared from there making the giant´s attempts fail to make up for his heavy duty”.

            I´ll tell you how I see it:
            Hercules was entrusted to pick the Hesperides´apples up.

To get them he needed Atlas´help. Each one would work in equal shares and the benefit would be included in the same action. Everything developed perfectly and the goal was achieved, but something attracted my attention.

In the final part, the most delicate, when transferring his load to Hercules, Atlas looked down and discovered the apples… and himself. For the first time he saw himself without a load and with a treasure in his hands. Gold in his hands. His own image in his hands. That heavy roundness that kept him humiliated, hid another aspect of which now he was the absolute owner… although just for a moment. How not to understand that resistance to occupy his place?.

For his part, Hercules found a much lighter load in holding the weight of the firmament and thanked Atlas that break minute. But he wasn´t late in feeling obligued for responsibility to load the weight of his conscience.

             Taking this step will turn out complicated:

Hercules had to leave control on Atlas´hands and incorporate to this transfer a whole world of gratitude. He gave him his pole as a gift. That shuttle which he could reach the conscience fruit with.
            Atlas took it and surrounded all the Earthsphere with it, melting into each other´s arms. In that moment the division between Heaven and Earth completed. Such beauty made him gaze at his work with pride and, through the horizon, he remembered Hercules. They would be friends forever!.

            What a show Atlas´face touched with his own image!. What innocence the one of Hercules´gazing that show!.
Look with me at that man, sitting in the centre of the horizon, in the centre of that line that could be a funambulist´s balancing pole looking for a balance point where glaze his true story from, to tell it to the Gods.

             You´ll know that the Gods, in this world, just whisper. When they want to talk to us directly, they take us with them. Our lives interest them so deeply that they want, each and every time, to listen to us. That´s why each one of us repeat, time after time, his character in the human play for the pleasure of making them a summary in eternity clef.
            Every human being carries inside his quiver that eternal minute where he can find out who the author of everything written is from.

Gods always have the last word: and “that´s all there is and there is something more”.

(Traducción: María Rubio)