jueves, 30 de noviembre de 2023

NATURALEZA

 




MANUEL MUÑOZ FARRIOLS




miércoles, 29 de noviembre de 2023

LEALTAD O DINERO (EN EL 2011)




Oigo indignada que la sociedad tiene que “recuperar la confianza de los mercados ”.

Es como si te roban a punta de pistola y en comisaría, los policías, te exigieran depositar la cantidad sustraída por el ladrón para dar curso a la denuncia.



Me calmo un poco leyendo a personas sensatas:


Gil Calvo recurre a unos de sus libros favoritos, "Salida, voz y lealtad", de Albert Hirschman, para explicar qué mecanismos tiene una sociedad para superar la depresión colectiva que vivimos y que amenaza con prolongarse durante 2012.
El primer mecanismo sería la salida. Se trata de huir, de desertar, del "sálvese quien pueda". Por ejemplo, los votantes del PSOE que le han abandonado en las últimas elecciones. O los capitales que se refugian en Suiza y demás paraísos fiscales, las industrias que mudan su producción a países con mano de obra barata o los universitarios españoles sin trabajo que ahora emigran a Inglaterra o Alemania.El segundo mecanismo posible es levantar la voz en señal de protesta. Los ejemplos más claros han sido los Indignados del 15-M, la llamada Primavera Árabe, Occupy Wall Street... A veces logran cambios importantes, sin embargo en otras ocasiones se quedan en meros gestos mediáticos sin capacidad de transformación.
Pero hay una tercera vía que es la lealtad. Consiste en aguantar y quedarnos al pie del cañón para arrimar el hombro, contribuyendo con el propio esfuerzo a que la situación mejore para todos."No hay que olvidar que todos navegamos en el mismo barco"
Esta opción de la lealtad se basa, desde luego, en el espíritu de sacrificio. Pero también en la confianza, en la innovación y la creatividad como principales palancas impulsoras.
Se trata de asimilar el esfuerzo como algo positivo. En lo personal, es la estrategia de la hormiga trabajadora: sacrificarse hoy para acumular beneficios el día de mañana. Y en lo colectivo, debemos verlo como un ahorro forzoso hoy que se invertirá productivamente en el futuro. Eso sí, se ha de exigir el esfuerzo a toda la sociedad, pues como Enrique Gil Calvo nos recuerda: "todos navegamos en el mismo barco".


lunes, 27 de noviembre de 2023

Oración a la vida (Gebet an das Leben)


Letra: Lou Salomé, Música: Nietzsche






Con lúcido heroísmo

       Sabes, así se aman los amigos, como yo te amo, misteriosa vida. Indignado, doliente o satisfecho yo te amo. Y cuando llegue la hora de partir iré a ti sin miedo, como si un amigo reclamase mi presencia.

                                          (Versión libre - María)


viernes, 24 de noviembre de 2023

MANIFESTACIONES

 






A todos los muertos inocentes, incluidos aquellos que son responsables de tanto dolor, porque en esa medida, son inocentes también de estar muertos. 

Acabo de participar en una manifestación por la paz. ¡Cuánto cuesta encontrarle todo el sentido a esa hermosa palabra! Los que allí estábamos no queríamos que siguieran matando inocentes. ¿Pero quién lo quiere? 

Como estábamos enfadados le dijimos al embajador de turno que se fuera. Solo quedó añadir: “por las buenas o por las malas” 

Como por las buenas no quisieron hacer lo que el país representado por el embajador “non grato” ordenaba, eligieron las “malas” y mataron al invasor para dejar que los buenos gobernasen. 

En todos los países, en algún momento, las fuerzas supuestamente del orden, quitaron la voz “por las malas” a quienes no pensaban como ellos. En esta guerra, un porcentaje eligió la palabra para defender sus ideas. El resto no encontró esa salida y creyeron tener derecho a responder igual, es decir, con la fuerza, haciendo exactamente lo mismo que quienes les habían agredido. 

Como la fuerza ejerce para no quedarse sin significado, acabó por eliminar incluso a los compañeros con los que juntos lucharon contra los que solo admitían el orden por ellos establecido. Ahora lloran juntos víctimas y verdugos sin tener el consuelo de poder enfadarse con un enemigo claro. 

A la manifestación nos acompañó Isabela, una pequeña de pocos años. Venía de jugar con otro niño que, según nos contó, le había dejado su tractor por la hermosa razón de compartir. 

Muy interesada preguntaba qué decían los que gritaban; por qué llevaban un bebé ensangrentado; por qué no llevábamos una bandera como el niño del cochecito. 

Isabela dibuja con el corazón y le dije: “Tienes que dibujar una bandera y regalármela”. Contundentemente dijo: “No”. “La dibujaré para las dos”.

Estoy sentada frente al embajador expulsado, al que he pedido que me acompañe, para encontrar la manera de reciclarnos en el corazón de Isabela.