sábado, 30 de abril de 2022

RESPUESTA A FRANCISC SPUFFORD

 

Dibujo de Julia Corcuera

Respuesta a Francisc Spufford

 

https://elpais.com/elpais/2014/05/22/opinion/1400781191_889635.html

 

He leído con mucho interés su artículo “Queridos ateos”. 

Yo no “creo” en “Dios”, pero tampoco pertenezco a ese grupo hostil que menciona en los últimos párrafos de su interesante reflexión. Tampoco hubiera respondido en los mismos términos que estoy haciendo si usted fuera uno de esos creyentes intolerantes que envían al infierno a quienes no comulgan con su dios. 

Cuando yo era pequeña en mi mundo existían las hadas, los monstruos, los dragones, los príncipes, Dios. 

Crecí y fui incorporando en mi día a día todos aquellos aspectos que se reflejaban en el espejo vital de mi imaginación, partiendo desde el suelo de la razón hasta el cielo de la conciencia. 

Ahora sé que esta vida, la mía, narrada por mí, con principio y final, es solo una parte del TODO. Que mi relativo está integrado en ese absoluto al que de niña decía “divino”. 

Tengo la certeza de que mi visión es buena porque no deja a nadie fuera y a la única que puedo juzgar, exigir, reprender, castigar, es a mí. 

Además, esta visión me lleva a la idea de que la historia de este mundo, tiene una explicación bondadosa a la que todos, al final, tenemos acceso y aplaudimos por ser una obra perfecta en la que todos somos UNO.

 

 

 


UNA VELADA ELEVADA AL CUBO - LA PROVOCACIÓN



“Cuando el dedo señala la luna, quien no sabe mira el dedo”

No caeremos en esa trampa.

Sobre-dimensionamos los problemas y por ello nos protegimos tanto
que no oímos su voz cuando pasaba.

 Para compensar queremos que nos vean
 desde un punto imposible de mirar con otros ojos que no sean los nuestros.

¡Hasta cuándo dejaremos de ser para que sean otros!

¿Ves la luna?
Aceptamos la provocación y disfrutamos.

¡No parecía que estuvieses tan cerca!






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miércoles, 27 de abril de 2022

UNA VELADA ELEVADA AL CUBO - LA FUERZA




Érase una vez una niña...

Nuestro yo se adelanta y hay que decirle “calma”, “espera”, pero debemos ensayar la manera de hacerlo.

Ayer estuvimos torpes y se escondió sintiendo una vergüenza que no era suya.

Cada uno puede con lo suyo. La cuestión es saber qué es lo de cada cual.

A veces abandonan en nuestro yo conflictos que no se han podido resolver a su tiempo, 
que esperan solución pero que nos rebasan porque no nos corresponde a nosotros esa lucha.
 Pesan como muertos.

Tenemos tres opciones. Pasar (una de ellas). Entrar en esa cárcel (la tercera).
Despacio. No hay prisa.

Érase una vez una mujer que decidió rescatar a su niña.
Pasó de aquellos que querían pasar y encarceló a la desesperanza.

Desde entonces, ¡qué aroma a tierra fecunda!




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lunes, 25 de abril de 2022

UNA VELADA ELEVADA AL CUBO - A GELES (que se fue)



La clave estará escrita en el conocimiento de nosotros mismos… o por escribir.
¡¡Juguemos!!








Desierto: Tórrido. Inmenso

Cubo: Chocita para proteger. Sólido. Que puede con las ventiscas. Depende. Sola, unas. Acompañada, otras.

Escalera: Cuerda con nudos.

Caballo: Brioso corcel, con un apuesto caballero.

Tormenta: Encerrada en el cubo.

Flores: ¿De dónde?

*

Querida Geles, es verdad, ¿de dónde?

Ha sido la vuestra una generación difícil, como todas.

Ahora puedo decirte que una manera de solucionar los problemas es tener una actitud generosa para no crearlos, pero llegar a esa actitud cuesta una vida.

Es cierto que tú solo querías ser feliz y serlo es la principal obligación del ser humano, pero la reducción de encerrarse en uno mismo deja a los demás a la intemperie y tienen razón cuando se quejan de no haber tenido la madre que necesitaban. También es cierto que si la hubieran tenido en la forma que te echaban en falta hubieran perdido la capacidad de ser responsables de sí mismas.

Siempre te ha parecido que yo hablaba poco. Escuchaba. Te escuchaba lo que no sabías decirme porque había que completarlo con lo que ellas decían. No podían suspenderte en cariño porque el que te tenían era tan fuerte que siempre les subía la nota y te aprobaban. Y eso es lo que tú intentabas decirme, que estabas orgullosa de tus hijas porque lo que tenían era originalmente “su-yo”. Que habían sabido abrirte la puerta con una generosidad que te permitió disfrutar de esa cosecha como si fuera tuya.

Era tan tuyo como mío el cariño tejido en esa relación. Tus hijas apostillarían que la amistad siempre es recíproca, como todo lo bueno y ni tú, ni yo, nos atreveremos a llevarles la contraria.

Querida amiga, en esa paz en la que ya lo has visto todo está incluida la sonrisa que te provocaría leerme en tu paisaje.



Querida Geles.












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